Si Galileo fue perseguido y entregado por sus enemigos a la Inquisición, ello no se debió tanto a que sus descubrimientos contradijesen la doctrina de ciertos pasajes de los textos sagrados ( lo cual proporcionó el pretexto para la condena), como a que ponían en cuestión las doctrinas aristotélicas entonces admitidas y enseñadas, de suerte que los descubrimientos galileanos chocaron con un verdadero bloqueo psicológico que afectó a varios de los más poderosos portavoces oficiales de la ciencia de su época.

                                                          PIERRE GUÉRIN    

BLOQUEOS MENTALES.

Durante la Edad Media y los albores de la modernidad, la palabra {Aristóteles} era la autoridad última a la cual apelaban los sabios para decidir cuestiones de hecho. Se dice que uno de los eruditos a quién Galileo ofreció su telescopio para ver las recientemente descubiertas lunas de Júpiter, se negó a mirar, convencido de que no podría ver nada,  ¡puesto que nada se mencionaba sobre el particular en el tratado de Aristóteles sobre astronomía!     

Alfred Russel Wallace, el descubridor simultáneo  de la evolución biológica junto con Darwin, difería con éste en el aspecto más trascendental. Russell estaba también convencido que todos los animales y plantas habían evolucionado a través de la selección natural, pero no los seres humanos. ¡Wallace sostenía que la existencia del hombre como especie obedecía a que alguna chispa divina debía haberse hecho presente en fecha relativamente reciente! En su  Diario de viaje  Darwin narra las crisis religiosas por las que pasó mientras en su mente maduraba la idea de la evolución de las especies, donde él sí incluía al hombre, por supuesto. El que haya podido sobreponerse a tales crisis religiosas es lo que le permitió culminar con éxito su obra de investigación y con ello alcanzar, merecidamente, el  derecho de ocupar un lugar prominente entre los científicos más brillantes que ha producido la humanidad. Por cuanto a Wallace casi nadie lo conoce y lo tiene, quizá,  también bien merecido. Es evidente que en él, la influencia o el espesor de las ideas de su época  no le permitieron ver con suficiente claridad lo que la historia natural revelaba ante sus ojos.

En la obra ya citada  El Cerebro de Broca  Carl Sagan dedica el primer capítulo a Paúl Broca, cirujano, neurólogo y antropólogo francés, quien fue una de las figuras más destacadas de la medicina y la antropología del siglo pasado. En él nos relata que  Broca fundó, no sin antes vencer muchos obstáculos que el gobierno y el clero le imponían,  una sociedad de {librepensadores} ; nos dice asimismo que fue uno de los pocos científicos de su época  que mostraron adhesión a la tesis darwiniana de la evolución y que a él se atribuye la afirmación de que {prefiero ser un mono trasformado que un hijo degenerado de Adán}; y , en fin, que por su manera de ser y de pensar fue denunciado por {materialista} y {corruptor de la juventud}, como lo fuera siglos antes Sócrates. Pero lo revelante de este capítulo— nos señala Sagan— es que incluso para alguien como Broca, quien fue  extraordinario en muchos campos del saber científico, y que no escatimó esfuerzos a favor de la libertad de la investigación, era en realidad muy difícil mantenerse totalmente apartado de los prejuicios y del fanatismo de su época: Entre otras cosas, Broca creía en la superioridad de los hombres frente a las mujeres y en la de los blancos frente a las demás razas. Si  los prejuicios prevalecientes pueden lograr corromper a los mejores hombres, se pregunta Sagan, ¿cuantas de las creencias de nuestra época, de las que consideramos como {verdades evidentes} llegarán a ser vistas como fanatismo gratuito por nuestros inmediatos sucesores ? La moraleja  de esto, concluye Sagan, consiste en que debemos aprender a discutir profunda y seriamente nuestras creencias mas {sólidamente} arraigadas.

Y yo te pregunto, navegante de la red, ¿Crees que la palabra {Dios} encierra una de esas verdades evidentes que nadie debería ponerse a discutir? Crees que quien afirma la inexistencia de Dios debe estar necesariamente trastornado en sus facultades mentales ? Lo que no cabe dudar— diría yo— es que la respuesta a esto depende de lo que deba entenderse por este término {Dios}, y eso lo veremos más adelante cuando dentro de la sección de la Lógica toquemos el tema de las definiciones. Mientras tanto te invito a reflexiones y te sacudas de los posibles bloqueos psicológicos que te estén impidiendo pensar con claridad sobre esta cuestión de la creencia en la existencia de Dios. Porque si juzgas, por ejemplo, que  para negar la existencia de Dios se requeriría saberlo todo acerca de las últimas causas del origen de la vida y del universo, entonces ciertamente estaríamos ante un bloqueo psicológico. Quien afirma que  la Tierra NO es el centro del universo no está obligado a saberlo todo en materia de cosmología, aunque si precisa saber al menos un poco. Quien afirma que Hernán Cortéz NO conquistó Perú , no necesita saberlo todo sobre  historia o geografía, aunque si precisa saber al menos un poco. El ateo, quien afirma que un Dios antropomórfico dotado de conciencia, voluntad, inteligencia, moral y sentimientos, NO puede ser  el creador del mundo en vivimos, tampoco está obligado a saberlo todo sobre cosmología, lógica, biología, antropología,  o etología, aunque también precisa saber al menos un poco de todo esto y un poco también de algunos otros campos o áreas del conocimiento científico. Y si el ateo puede evidenciar que TODOS los dioses están irremisiblemente provistos de esos atributos antropomórficos, entonces eso equivaldrá, de acuerdo a una lógica elemental, a afirmar que Dios, un dios así, NO existe. El ateo no es, pues, un ser soberbio o engreído que pretenda poseer las claves de los secretos del universo; Los conocimientos del ateo son más bien modestos, aunque eso sí,  presentados en forma de hechos bien fundamentados. Para ser ateo, para negar la existencia de Dios, se requiere, más de valor y humildad, que de sabiduría.


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