El prejuicio peculiar que se causa al silenciar  la expresión de una opinión es el de un robo contra la humanidad, contra la posteridad al igual que contra la generación existente; contra los que disienten de la opinión, aun más contra los que la aceptan. Si la opinión es correcta, se les priva de la oportunidad de cambiar el error por la verdad, si es errónea, pierden un beneficio casi igual, la percepción más clara y viva de la verdad, producida por contraste con el error.                                                                                                               JOHN STUART MILL    


 

INTRODUCCIÓN.

¿Te consideras tú entre las personas que saben reconocer el valor de la verdad y que la buscan porque saben que por ser única es útil y apasionante?  ¿O eres de los que no les importa vivir engañados mientras eso les permita sentirse contentos? ¿Eres tú de los que  se conforman con una felicidad bovina?

¿Sabías que en los Estados Unidos, por increíble que parezca, hasta hace poco alguna secta protestante extremista todavía decía creer que la Tierra es plana? Eso es lo que yo llamaría NECEDAD RECALCITRANTE. Temen admitir los hechos {tal como son} porque SABEN que las implicaciones de tales hechos pueden contradecir  sus creencias religiosas y llegar eventualmente, tal vez, a reducirlas  al  absurdo. ¿Eres tú un necio recalcitrante? ¿Crees tú que la evolución biológica es todavía sólo una teoría, —o tal vez ni siquiera una teoría— y no uno de los  hechos científicos más bien establecidos? Porque para decirlo sin rodeos las implicaciones de fondo de la evolución biológica y humana pueden ser — y  son  de hecho—, como {minas} de donde se extraen las evidencias más convincentes y concluyentes precisamente sobre lo absurdo que resulta creer en la existencia de  Dios.

O tal vez no seas un necio recalcitrante pero un INCOHERENTE CONSETUDINARIO. Es decir, tú no temes a las implicaciones de los hechos pero sólo porque no eres capaz de ver contradicciones por ningún lado, o bien las incongruencias  te ha acompañado siempre y no te molestan en absoluto: tú crees por hábito o costumbre. En otras palabras, eres de los que ha renunciado a la lógica. Entonces tú probablemente seas de los que creen que todos los dioses puedan ser verdaderos, o que sólo tu Dios es verdadero aunque no puedas ni te interese ofrecer algún argumento válido para sustentar tal afirmación. O, lo que es el colmo, te da lo mismo que Dios exista realmente o que sólo exista en la imaginación de la gente; Según tú, lo que importa es creer un algún Dios; hablar del tema de la creencia en Dios carece de sentido para ti.

O acaso seas tú de los que en materia religiosa padeces de BLOQUEOS MENTALES. En años anteriores a que se inventara la aviación, aún la mayoría de los científicos creía que era imposible que el hombre pudiera crear máquinas capaces de volar porque {eran objetos más pesados que el aire} Pero bastaba con observar a las aves todas {más pesadas que el aire} para poder concluir que esa no era una buena razón para tildar la aviación como un absurdo. Y es que el pensamiento dominante era que si Dios hubiera querido que el hombre volara le habría dado alas. De modo que si tú piensas que es absolutamente imposible demostrar la inexistencia de Dios; piensa otra vez.. Recuerda que Zeus, Júpiter, Tláloc y toda la legión de dioses del pasado ya están en el olvido porque el “tiempo y la razón demostraron que resultaron ser dioses falsos”. Yo sólo me propongo poner de manifiesto que tu propio Dios, Yhavé, Jesucristo, Alá, o cualquiera que éste sea, debe agregarse a la lista de dioses falsos. Si eres de los que tienen cerrada la mente y no admites que esta vida es una caja de Pandora y que todo o casi todo es posible, entonces debes padecer, efectivamente, de bloqueos mentales.

O, es más probable aún que tú pienses, como es propio en el mundo místico, que la fe es un término con poderes mágicos de suerte que en materia de religión lo único que importa es la fe; eres de los que cierran los ojos para no ver LA FE AL DESNUDO.   Pero deja que te explique, brevemente, de una buena vez, qué es lo que este término {fe} o esta expresión de {tener fe}, realmente significa. Y de hecho, para averiguarlo quizá baste con analizar los contextos en los que las personas la utilizan. Utilizando entonces este método, digamos que un experto en sismología declara “{tener fe} en que no se va a presentar un terremoto de importancia en los próximos diez años en determinada ciudad”. En este caso lo que está detrás de esta {fe} es, por un lado, sin duda, una convicción, derivada y apoyada en los conocimientos que esta persona que como experto en sismología, debe tener. Pero supongamos que los conocimientos de este mismo experto lo conducen a una conclusión totalmente opuesta: que un temblor terrible es inminente. ¿Anunciaría nuestro experto {tener fe} en que está muy próximo un sismo que va a destruir totalmente a tal ciudad? Por supuesto que no. De hacerlo así, este experto en sismología sería visto como una especie de monstruo o como alguien insensible al sufrimiento de sus congéneres. Tendría que anunciar su descubrimiento de otra manera. Por ejemplo diciendo: “estoy convencido, desgraciadamente, que un devastador temblor es inminente”. ¿Por qué es esto así? Porque este término {fe} trae siempre implícita una connotación emocional de solidaridad y de deseo en todas sus variantes afines: necesidad, esperanza, capricho, preferencia, etc. Ahora bien, lo que mejor revela cabalmente el significado de la fe es el hecho que este término no es usado solamente por expertos sino también, y en la mayoría de los casos, por inexpertos. Para entender esto pongamos otro ejemplo. Cualquiera servirá porque las manifestaciones de fe están en todos y cada uno de los aspectos de la vida cotidiana de las personas en todo el mundo. Digamos, pues, que un jurista prestigiado exprese tener fe en que determinado joven estudiante de leyes llegará a ser un gran abogado. Considerando la experiencia de este jurista podríamos asumir que su pronostico deba estar bien fundamentado y tenga buenas probabilidades de resultar acertado. Pero pensemos que puede ser el padre o la madre de este mismo joven estudiante quien manifieste su fe en ese mismo sentido, (sin saber, quizá que su hijo apenas si asiste a clases o que no tiene ningún interés en esa carrera ). Entonces la pregunta es: ¿Cuando una persona dice que cree en Dios porque {tiene fe}, qué es lo que está detrás de esa fe? ¿Estamos ante la convicción de un conocedor ( y entonces este conocedor no tendría ningún problema en explicar de dónde deriva o en que se apoya  tal convencimiento), o estamos sólo ante la declaración emocional vacía de un deseo, de una necesidad de creer, expresada por personas que no están bien informadas o que no tienen idea de lo que están hablando?

De modo que si tú crees en la existencia de Dios explícame en que apoyas o basas tal creencia. Si dices que es porque tienes fe entonces explícame en que se apoya esa fe. Pero no me hables de dogmas ni me digas que la fe es un valor probatorio en sí mismo y que está por encima de los razonamientos o las demostraciones. Porque entonces sabré que tu {fe} es sólo una burda máscara que encubre tu impotencia; tu incapacidad para fundamentar que tus creencias religiosas son una realidad y que obedecen a una convicción; Lo que quedaría al descubierto es que tales creencias religiosas son producto de una necesidad o un deseo, sin ninguna base de apoyo, y que son por lo tanto sólo un mito o una  ficción. Desgraciadamente, las necesidades o los deseos, no importa que tan desesperados éstos puedan ser, carecen de la capacidad en sí mismos de convertirse en realidades.

Con lo hasta aquí dicho ya tienes una idea de lo que trata esta página web. Si dices que la verdad no te interesa no sabes de lo que te estas perdiendo. Estas a tiempo de rectificar. Si eres un necio recalcitrante, un incoherente consuetudinario, o sufres de bloqueos mentales, estás también a tiempo de corregirte. Si dices que tu fe en Dios es inquebrantable, insisto, estas a tiempo de enmendarte. Pero aún cuando te niegues a rectificar de todos modos te invito a que entres a esta página sobre ateísmo. Porque la cuestión de creer o no creer en Dios es una batalla que enfrenta la ignorancia y los abismales miedos primitivos del hombre, contra sus excepcionales facultades intelectivas y su determinación de superar esos miedos y muchos retos más. Y yo tengo {fe} en que, considerando al ser humano pensante e instruido en su conjunto, estos últimos atributos prevalecerán sobre las primeros en las próximas generaciones. Aunque estoy consciente que en esto mi {fe} pueda ser más la expresión de un deseo que de una convicción..

       Pero mi creencia de que es posible demostrar la inexistencia de Dios, de cualquier dios, no tiene nada que ver con ningún deseo personal porque yo mismo, como todo el mundo, supongo yo, preferiría que algún Dios {justo y protector} existiese realmente. La vida sería más fácil para todos si existiera un Dios {justo y protector}. Y lo mismo digo si existiera {Supermán}. Sólo que no soy tan ingenuo ni puedo engañarme a mí mismo y creo que nadie debería serlo ni a nadie conviene vivir en la mentira. El respeto a la realidad nos obliga a mantener los pies bien plantados sobre la tierra, en tanto que abandonarnos a la fantasía es como caminar entre nubes. Y las consecuencias de una caída pueden ser graves o incluso fatales.  MI OPINIÓN, mi creencia en la inexistencia de Dios obedece a nada más ni nada menos que a una convicción. Los argumentos y los razonamientos en que apoyo tal opinión y tal convicción son los siguientes:

      


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