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*¿Qué es la ética profesional?
Nuestra verdadera Historia
La realidad oscura que hemos vivido los alumnos de la U de H, desde los estudiantes que ingresaron a la Universidad desde hace 4 años, hasta los ingresados más recientes.
Desde hace 4 años somos alumnos de la Universidad de Hermosillo, A.C., en la cual desde un principio se respiraba un ambiente dudoso en cuanto a la administración escolar y calidad académica de los maestros. Pero no teníamos los elementos suficientes ni la seguridad como para hacernos de un pensamiento bien definido acerca de lo que estaba ocurriendo dentro de la Institución.
Fue hasta el día que nos quedamos literalmente sin energía eléctrica (año 2002), cuando nos dimos cuenta del mal manejo de nuestras colegiaturas. Bastante altas por cierto.
La falta de luz se debió a la suspensión del servicio por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), debido a la instalación clandestina de un artefacto en el interior del medidor de la luz, con el fin de manipular la cantidad de energía consumida.
Debido a lo anteriormente expuesto, es decir, la falta de pago de luz de alrededor de 10 años, la Universidad estuvo sin energía eléctrica una semana y, aun que se llevaron a cabo algunas clases no fue con la regularidad que exigían algunas leyes, reglamentos, decretos aplicables a las instituciones de educación superior y por lo cual acudió personal de la Secretaría de Educación con el fin de inspeccionar las instalaciones.
Esto era como para rematar nuestra penosa situación de estudiantes, ya que ni siquiera se nos impartían clases de las cuales tanto se nos presumía en los folletos que nos repartía la escuela antes de inscribirnos en la caverna de la corrupción.
Los maestros, por su mayoría, eran y son conocidos por ser ex alumnos recién egresados de la misma Universidad, sin tener siquiera algún conocimiento de pedagogía como para tener un puesto o un cargo de esa magnitud, pues se trata de la formación de estudiantes universitarios.
Los que no eran egresados de allí, eran cualquiera que tuviera un conocimiento mínimo de la materia, lo cual, además de ser muy mediocre, resulta ser una burla para los estudiantes que encima, estábamos pagando una cantidad de dinero bastante alta. Pues según nosotros, pagábamos por que “valdría la pena”.
Recién egresados de la preparatoria, ingenuos nosotros, llegamos a creer en las cátedras que la Universidad nos dio para enterarnos de sus supuestas grandes e impecables ofertas académicas. Confiados en las garantías de la Secretaria de Educación y Cultura (SEC), aplicadas en la autorización de las Escuelas vigentes, ingresamos pues a la Universidad de Hermosillo.
Hoy en día, pocos maestros - se podría decir que 2 o 3- valen la pena. Es una vergüenza que una Universidad, escuela o Institución cuente sólo con una minoría de personal experimentado. También cabe recalcar que la mayoría de los buenos maestros que tuvimos, presentaron su renuncia inmediata a la Institución por la gran falta de pago a estos mismos. Otros, ante las injusticias luchaban por su derecho y el de sus alumnos, pero eran despedidos sin razón alguna. De repente ya no estaban.
Era como una amenaza indirecta para callar bocas, siempre fue así, de igual manera para los alumnos, que después del problema de la luz, cualquier queja o protesta por parte de nosotros daba como resultado alguna represalia corrupta, descarada y maldita, como por ejemplo, el retiro de becas, o sencillamente no siendo bien recibido en la Institución, pues era un mal trato vilmente descarado. Allí a los “superiores” se les desaparecía de un día para otro la educación o los valores que deberían de ser principios de cualquier persona..
Es el colmo que tengamos que tener miedo del rector de la Institución, pues la seguridad de nuestra educación esta de por medio, el nos espía para saber quien expone sus opiniones, sus pensamientos y su punto de vista de las injusticias e irregularidades que suceden dentro de la Universidad, es decir, que nos tenemos que esconder para poder actuar correctamente.
Y así sucesivamente fueron ocurriendo una seria de eventos, que por más quejas, protestas y ayuda que gritábamos a los cinco vientos, jamás recibimos respuestas dignas o decentes. A pesar de nuestras quejas a la Secretaria de Educación y Cultura respecto a todas las irregularidades de las cuales nosotros siempre hemos sido testigos, nunca se nos tomó como un caso serio.
Una prueba de eso, es lo que sucede actualmente, si desde un principio se nos hubiese escuchado, se nos hubiese atendido, se nos hubiesen respetado nuestros derechos y si cada persona a la cual acudimos hubiese hecho correctamente el trabajo que le corresponde, no estaríamos pasando por otra extrema penosa situación.
Actualmente, el edificio principal se vio desalojado, por lo mismo de siempre, la falta de pago de la renta, que según el rector el desalojo fue hecho sin previo aviso, cosa que es completamente falsa pues los dueños del edificio se vieron en la necesidad de actuar de esa manera ya que lógicamente no se les estaba realizando el pago.
Todos los alumnos de las diferentes carreras (escuela de Derecho, escuela de Ciencias políticas y la escuela de Administración) fueron desplazados al edificio de la Escuela de Música; el cambio fue realizado sin la autorización de la Secretaria de Educación y Cultura.
Ahora estamos todos dentro de un edificio miniatura, en el cual apenas hay 4 aulas, 3 de ellas mínimamente espaciosas. No hay salidas de emergencia, todos los espacios son demasiado reducidos, en pocas palabras, ese lugar ni de broma puede considerarse como un edificio Universitario.
Pasan los días, la Secretaría de Educación y Cultura hace sus chequeos e inspecciones para ver si resulta ser un buen lugar en el cual podamos tomar nuestras “increíbles” clases. Pero es para dar risa el tiempo que se toman estos inspectores al inspeccionar un lugar que no es más grande que dos canchas de básquetbol; a primera vista se tiene más que claro que es imposible que exista un buen ambiente escolar o académico en algo como eso.
Por sentido común se deduce que ese lugar es completamente inválido. Pero no se sabe, ni tampoco se quieren sacar conclusiones apresuradas del objetivo de la SEC, ni el por que de su tardanza. A nosotros por más que pase el tiempo no se nos va a olvidar la clase de cuchitril en el que se nos tiene arrumbados.
Esto demuestra una vez más que, la justicia lenta, es injusticia.
“Los académicos de la Universidad serán personas de intachables antecedentes personales y profesionales, de reconocida honorabilidad y de amplia trayectoria en los campos de la enseñanza, la investigación y la difusión de la cultura.”
Al menos eso es lo que dice en los folletos que se les entrega a los jóvenes en busca de una Universidad… También uno lo puede encontrar escrito dentro de la página de la UDEH (http://www.udeh.org) en la sección de Organización dentro del apartado U de H en el Menú principal.
Pero la realidad es algo muy alejado a toda esa palabrería tan falsa, pues es más que sabido la clase de maestros que hemos tenido como ya hemos mencionado anteriormente, y la cero trayectoria en los campos de enseñanza de estos mismos. Que por consecuencia son totalmente incapaces de la difusión de la cultura.
Y como esperar un buen personal si la cabeza del ejército es el verdadero problema, a parte de todas las acusaciones de corrupción, también es muy conocido el tema de los infinitos coqueteos hacía las alumnas por parte del rector Federico Saviñon Plaza.
No le ha bastado el hecho de buscar salir con alumnas y ofrecerles sus halagos monetarios a cambio de su gratificante compañía durante toda su estancia como rector en la Universidad, pues sigue con lo mismo hasta ahora, teniendo como amante a una veinte añera alumna de las Escuelas de Derecho y Ciencias Políticas, siendo el un hombre de más de cincuenta años de edad.
Esto comprueba su gran falta de ética profesional, y su poca importancia por el respeto hacia sus alumnos, pues esta clase de cosas no deberían de suceder dentro de una Institución, independientemente de que alguna alumna acepte por voluntad propia.
Creemos firmemente que nuestros derechos han sido y están siendo violados, pues a pesar de acudir con las autoridades correspondientes hemos sido ignorados sin consideración alguna. Hemos soportado años de burla, de engaño tanto como estudiantes y como consumidores, pues también se trata de una escuela privada que no esta cumpliendo lo que ofrece. Nuestros derechos están siendo burlados.