LEYENDAS

Belerofonte y Quimera Guerra de Troya Nacimiento de Zeus y muerte de Cronos
Rapto de Perséfone y desolación de Deméter
Los doce trabajos de Hércules  

Belerofonte y Quimera
La Quimera, en realidad era un monstruo terrible, con forma de león en la parte anterior, en la cola era serpiente y en el medio era cabra, y arrojaba fuego por la boca. La fiera asolaba los fértiles campos y devoraba personas y animales. Antes de emprender esta difícil tarea, Belerofonte, consultó al adivino Polieides, y fue aconsejado de primero capturar y domar al caballo alado Pegaso. El caballo alado Pegaso era querido por las musas del monte Helicón, ya que con un golpe con su pata había hecho brotar la fuente de agua Hipocrene de la tierra.

El caballo alado Pegaso, estaba ausente del monte Helicón, pero Belerofonte lo encontró bebiendo en la fuente Peirene, en la Acrópolis de Corinto. La fuente Peirene, fue otra de las fuentes que había hecho brotar el caballo alado Pegaso. La diosa Atenea entregó a Belerofonte una brida de oro para domar al caballo alado Pegaso y que Belerofonte colocó sobre la cabeza de Pegaso.

Una vez armado se dirigió a confrontar al terrible monstruo. Protegido por la diosa Atenea, montó al caballo alado Pegaso y se encontró primero volando sobre la Quimera lanzándole dardos, luego sostiendo en la punta de su lanza una masa de plomo, la empuja entre las fauces de la Quimera, el aliento de fuego funde la masa de plomo que escurre por la garganta de la Quimera quemándole sus órganos vitales y de esta manera Belerofonte logra vencerla.




G
uerra de Troya
En la mitología griega, guerra librada por los griegos contra la ciudad de Troya. Se cree que la leyenda se basa en hechos verídicos, episodios de una guerra real entre los griegos del último periodo micénico y los habitantes de Tróade, en Anatolia, parte de la actual Turquía. Modernas excavaciones arqueológicas han revelado que Troya fue destruida por el fuego a principios del siglo XII a.C., tradicional fecha de la guerra, y que ésta pudo haber estallado o bien por el deseo de saquear esa rica ciudad o por poner fin al control comercial que Troya ejercía sobre Dardanelos.

Relatos legendarios de la guerra remontan su origen a una manzana de oro, dedicada a "la más bella", que lanzó Eris, diosa de la discordia, entre los invitados celestiales a las bodas de Peleo, soberano de los mirmidones, y Tetis, una de las nereidas. La entrega de la manzana a Afrodita, diosa del amor, por parte de Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, aseguró a Paris el favor de la diosa y el amor de la hermosa Helena, mujer de Menelao, rey de Esparta. Helena se fue con Paris a Troya y como consecuencia se organizó una expedición de castigo, al mando de Agamenón, rey de Micenas, para vengar la afrenta hecha a Menelao. El ejército de Agamenón incluía a muchos héroes griegos famosos, como Aquiles, Patroclo, Áyax, hijo de Telamón y Áyax, hijo de Oileo, Teucro, Néstor, Odiseo y Diomedes.
Como los troyanos se negaron a devolver a Helena a Menelao, los guerreros griegos se reunieron en la bahía de Áulide y avanzaron hacia Troya en mil naves. El sitio duró diez años y los nueve primeros transcurrieron sin mayores incidentes. En el décimo año, Aquiles se retiró de la batalla por un altercado que tuvo con Agamenón; la acción de Aquiles proporcionó a Homero el tema de la Iliada. Para vengar la muerte de su amigo Patroclo, Aquiles retomó la lucha y mató a Héctor, el principal guerrero troyano. Otros hechos, que aparecen narrados en poemas épicos posteriores, abarcan la victoria de Aquiles sobre Pentesilea, reina de las Amazonas, y Memnón, rey de Etiopía, y la muerte de Aquiles en manos de Paris.

La ciudad de Troya fue tomada finalmente gracias a una traición. Un grupo de guerreros griegos consiguió entrar en la ciudad ocultándose en el interior de un gran caballo de madera. A continuación los griegos saquearon y quemaron la ciudad. Sólo escaparon unos pocos troyanos, el más famoso de ellos Eneas, quien condujo a los demás sobrevivientes hacia la actual Italia. Virgilio ha contado esta historia en la Eneida.

El retorno de los guerreros griegos a Grecia también inspiró muchos poemas épicos. El más famoso de ellos es el de Odiseo, que regresa a Ítaca después de diez años de difícil travesía, tal como lo elabora poéticamente Homero en la Odisea.




N
acimiento de Zeus y muerte de Cronos
De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas. Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros hijos, que estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.



R
apto de Perséfone y desolación de Deméter
Hades, dios del mundo inferior, se enamoró de Perséfone y quiso casarse con ella. Aunque Zeus dio su consentimiento, Deméter era contraria a la boda. Entonces, Hades atrapó a la muchacha mientras estaba recogiendo flores y la llevó a su reino. Cuando salió en busca de su hija perdida, Deméter quedó desolada. Su dolor fue tan grande que descuidó la tierra; murieron todas las plantas y el hambre devastó la tierra. Por este motivo, Zeus envió a Hermes, mensajero de los dioses, para que recuperara a Perséfone y la devolviera a su madre. Antes de dejarla ir, Hades le pidió que comiera algunas semillas de granada, el alimento de los muertos. De esta manera, se vio obligada a volver al submundo y permanecer allí durante la tercera parte de cada año (otoño-invierno). Feliz de reunirse de nuevo con su hija, Deméter hizo que la tierra produjese flores primaverales y abundantes frutos y cereales para las cosechas (primavera-verano). Sin embargo, su dolor retornaba cada otoño cuando Perséfone tenía que volver al mundo subterráneo. La desolación del invierno y la muerte de la vegetación eran consideradas como la manifestación anual del dolor de Deméter cuando le arrebataban a su hija.


El retorno de Persefone
Frederic Leighton 1890-1891



L
os doce trabajos de Hércules

  1. León de Nemea. La primera fue matar al león de Nemea, un animal al que no podía herirle arma alguna. Hércules primero aturdió al león con su garrote y después lo estranguló.
  2. Hidra de Lerna. En su segunda prueba mató a la Hidra, que vivía en un pantano en Lerna. Este monstruo tenía nueve cabezas. Una cabeza era inmortal y, cuando le cortaban cualquiera de las otras, crecían dos en su lugar. Hércules quemó cada cuello mortal con una antorcha para impedir que crecieran las dos cabezas y sepultó la cabeza inmortal bajo una roca. Después mojó sus flechas en la sangre de la Hidra para envenenarlas.
  3. Cierva de Ártemis. La tercera prueba de Hércules fue capturar viva a una cierva con cuernos de oro y pezuñas de bronce que estaba consagrada a Ártemis, diosa de la caza.
  4. Jabalí de Erimanto. La cuarta prueba consistió en cazar a un gran Jabalí cuya guarida estaba en el monte Erimanto.
  5. Establos de Augias. En la quinta prueba, Hércules tuvo que limpiar en un día la suciedad acumulada durante treinta años por miles de rebaños en los establos de Augias. Desvió el cauce de dos ríos, haciendo que corrieran por los establos.
  6. Aves de Estínfalo. En la sexta actividad apartó una enorme bandada de aves de picos, garras y alas de bronce que vivían junto al lago Estínfalo y atacaban a las gentes del lugar, y devastaban sus campos y cosechas.
  7. Toro de Creta. Para cumplir su séptimo trabajo, Hércules entregó a Euristeo un toro furioso que Poseidón, dios del mar, había enviado para aterrorizar a Creta.
  8. Yeguas de Diomedes. El octavo, para recuperar las yeguas de Diomedes, rey de Tracia, que se alimentaban de carne humana, Hércules capturó al rey, se lo ofreció como alimento a las yeguas y después las condujo hacia Micenas.
  9. Cinturón de Hipólita. Hipólita, reina de las amazonas, deseaba ayudar a Hércules en su noveno trabajo. Cuando Hipólita estaba a punto de dar a Hércules su cinturón, que Euristeo quería para su hija, Hera dijo a las amazonas que Hércules intentaba raptar a la reina y estas lo atacaron. Entonces el héroe mató a Hipólita, creyendo que era responsable del consiguiente ataque, y escapó llevándose el cinturón.
  10. Bueyes de Gerión. El décimo, en su camino a la isla de Eritia para capturar los bueyes de Gerión, el monstruo de tres cabezas, Hércules erigió dos grandes columnas (los peñones de Gibraltar y de Ceuta, que bordean ahora el estrecho de Gibraltar, y que se representan en el escudo de la ciudad de Cádiz) como monumentos conmemorativos de su hazaña.
  11. Manzanas de oro de las hespérides. El onceavo, después de que Hércules se llevara los bueyes, fue a buscar las manzanas de oro de las hespérides pero como no sabía dónde estaban esas manzanas, pidió ayuda a Atlas, padre de las hespérides. Atlas accedió a ayudarlo si Hércules, sostenía el mundo sobre sus hombros, mientras él conseguía las manzanas.
  12. Captura de Cerbero. El último y más difícil trabajo de Hércules fue capturar a Cerbero, el perro de los infiernos. Hades, dios de los muertos, dio permiso a Hércules para llevarse al animal siempre que no usara armas. Hércules capturó a Cerbero, lo llevó a Micenas y lo devolvió al Hades.
Lucha de Hércules con la hidra de Lerna
Este cuadro, obra del pintor español Francisco de Zurbarán, forma parte de una serie de 10 lienzos que representan diversas escenas de la vida de Hércules,
entre ellas algunos de sus trabajos. Lucha de Hércules con la hidra de Lerna (1634, 136 × 167 cm, Museo del Prado, Madrid) describe la lucha del héroe mitológico
contra la hidra de nueve cabezas que habitaba la laguna de Lerna, cerca de Argos. A su lado, sosteniendo una antorcha, se encuentra su sobrino Iolao.



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