INTRODUCCIÓN

El fanzine, al igual que su evolución multimedia, el webzine, es un medio de comunicación que a través de más de setenta años ha fluctuado entre el anonimato y la marginación, incluso entre la comunidad de diseñadores gráficos quienes siendo los encargados de resolver problemas de comunicación deberían, cuando menos, conocerlo.

Es incomprensible como el diseñador gráfico (y al parecer ahora también el D. C. V.) ha desaprovechado este medio de comunicación y experimentación, que sobre todo, en el diseño editorial puede llegar a ser tan valioso. Tal vez esta falta se deba a que fanzine y webzine, son un tipo de publicación que tiene entre sus principales características la falta casi absoluta de reglas y metodologías, mientras que el diseño gráfico no puede prescindir de estas si espera obtener resultados reales para resolver un problema de comunicación. Ambos, el fanzine y el diseño gráfico, son (cuando menos) conceptos contradictorios, pero aun así deben ser capaces de converger en un proyecto en donde se respete la esencia de los dos.

El propósito de este trabajo es ver la ingerencia de un diseñador gráfico dentro de este tipo de publicaciones, establecer un proceso de producción y demostrar que tanto el fanzine como el webzine son dos espacios de experimentación abierta que el diseñador puede utilizar en el campo de desarrollo profesional y como fogueo.

Asimismo, como parte del compromiso del diseñador con el fanzine y con los medios de comunicación, se pretende dar a conocer a mayor escala tanto dentro de nuestra comunidad de diseñadores gráficos como del público en general, no solo los vocablos fanzine y webzine, los cuales a pesar de tener el primero más de media década de existencia la mayoría de la gente desconoce, sino su significado más allá de una simple definición.

La utilidad real de este proyecto radica en que al rescatar del olvido al fanzine para el diseñador gráfico se le dará a este, un espacio abierto para la más libre experimentación sin más compromisos qué el de la comunicación, un diseñador gráfico que desea dedicarse al diseño editorial, tiene en este tipo de proyecto una opción real para explorar el terreno desde un nuevo punto de vista; y a su vez, el diseñador gráfico es para el fanzine ese pequeño empujón que puede llevarlo a sobrevivir (pero sin perder su esencia durante el camino) en un mundo sobresaturado de comics, mangas y demás publicaciones de origen extranjero y fama mundial.

El fanzine es un tipo de publicación prácticamente desconocida para el diseñador gráfico promedio a pesar de haber buenas razones para la utilización de este, la principal: la retroalimentación que se puede llegar a establecer entre un diseñador gráfico y un fanzine.

Espero sinceramente que este texto pueda llegar a ser de utilidad a diseñadores y que obtengan de él información útil para producir proyectos semejantes o mejores.

                                                                                                                                                                                                                        Andrés Alcaraz, Septiembre 2003.

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