No existen documentos que comprueben la fecha de
la fundación de Saltillo. Basándose en referencias encontradas en
papeles referentes a otros asuntos, y por la costumbre de los
colonizadores españoles de legalizar la fundación de nuevos
asentamientos humanos en la fecha en que la iglesia celebra al
apóstol Santiago, su patrono, se ha fijado la fecha del 25 de Julio
de 1577 como la de la fundación de la hoy capital de Coahuila.
Durante más de tres siglos, el pequeño poblado que iniciara su vida
como una avanzada contra las asechadas de los grupos de
irreductibles indígenas que Vivian en los alrededores, fue creciendo
en dimensión y en importancia. Nunca fue Saltillo un emporio de
riqueza. No fue fundada sobre valiosas vetas de metales preciosos
como Zacatecas o Taxco o Guanajuato.
La mayoría de sus pobladores eran agricultores y
pequeños ganaderos.
La sociedad casi ascética de las casas de las
familias ricas de la época es prueba y prestigio de la digna
medianía de nuestros antepasados ibéricos.
Firmada la Independencia de México en 1821, la villa de Santiago de
Saltillo y el pueblo de San Esteban de la nueva Tlaxcala, se unieron
para integrar la Ciudad Leona Vicario. Muy poco después la costumbre
de sus habitantes prevaleció sobre las disposiciones del gobierno, y
nuestra ciudad volvió a llevar oficialmente el nombre de Santiago
del Saltillo, que nunca cambio en el uso corriente de los
Saltillenses.
Durante el siglo XIX la fama de Saltillo como cruce de caminos de
norte a sur y de este a oeste del país creció hasta que la feria de
Saltillo fuera una de las más importantes del país. Aquí llegaban
vendedores y compradores de todo cuanto se producía y se fabricaba
en México para establecer uno de los comercios más activos del país,
aquí llegaban y aquí partían las numerosas caravanas de carretas
cargadas con todo tipo de mercancías, en un trasiego que solo ya
avanzada la segunda mitad del siglo XIX tomaron a su cargo los
recién estrenados ferrocarriles.
Por ese tiempo se establecieron en Saltillo las primeras
instituciones de educación superior de la región. Al Ateneo Fuente,
al colegio de San Juan, y a la Escuela Normal de Profesores venían
de todo Coahuila y estados circunvecinos los adolescentes que por su
demostrada capacidad intelectual y solvencia económica de los padres
o mediante becas otorgadas por el gobierno cuando las familias
crecían de tal capacidad, aspiraban a continuar estudios superiores
para convertirse en profesores de primaria en la Normal o en
Bachilleres en cualquiera de las otras dos instituciones
mencionadas.
Así empezó la vida en Saltillo como ciudad estudiantil que todavía
conserva, aunque ya no no como destino superior. Durante la primera
mitad del siglo XX, mientras otras ciudades mexicanas iniciaban su
desarrollo basado en las actividades industriales, el núcleo de la
vida de Saltillo estuvo constituido por la labor gubernativa como
capital política del estado, y centro educativo con varias
universidades y un instituto tecnológico al servicio de la juventud
coahuilense.
Hasta principios de la década de los 70's, la industria saltillense
se limitaba a las fabricas del Grupo industrial Saltillo y muy poco
más. Entonces el gigante de la industria automotriz estadounidense,
General Motors, estableció su primera planta armadora en en Ramos
Arizpe, fue el principio de una serie de fundaciones de empresas
extranjeras en el valle, que vino a volver de revés la vida de lo
que ahora llamamos zona conurbana de Saltillo.
Miles de Familias provenientes de de todos los estados del país
llegaron a vivir a la ciudad atraídas por la oferta de trabajo mejor
pagado que lo acostumbrado, buenas condiciones climáticas para
establecerse, una excelente oferta educativa para sus hijos y otras
muchas ventajas. De forma repentina nuevas colonias y
Fraccionamientos hicieron crecer la ciudad con rapidez inusitada.
Igual Creció el comercio, aumento el interés por las actividades
culturales y deportivas, nuevas vías de comunicación llegaron se
llenaron de vehículos antes de ser oficialmente inauguradas, la vida
de Saltillo, en fin, se acelero casi de la noche a la mañana.
Como trajo ventajas, ese acelerado crecimiento trajo inconvenientes.
Los servicios públicos no alcanzan a satisfacer las necesidades de
todas las familias saltillenses. El trafico de vehículos se ha
vuelto peligroso y muy difícil. El aparente auge económico ha
atraído a muchos delincuentes, y delitos que eran excepcionales se
han vuelto cotidianos. Las relaciones humanas, casi familiares, son
ahora difíciles y problemáticas.
La ciudad ha perdido su aire de nobleza
declinante, pero verdadera.
Son gajes del desarrollo, y no debemos conceder mucho tiempo y
pensamiento a deplorarlo. Saltillo es diferente, y los saltillenses
viejos hemos de ajustar el paso al paso de la ciudad, sin mirar
mucho atrás.