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La Fabricación del sarape de saltillo nació a fines del siglo
XVII entre los años de 1696 a 1698 a manos de los Tlaxcaltecas.
La palabra Sarape proviene del Náhuatl " Tzalanpepechtl",
compuesta por tzalan, que significa entretejido y "pepechtl"
que significa manta gruesa, que llego a castellanizarse en Sarape.
Constituye la mezcla singular de elementos indígenas y españoles.
La principal fuente de inspiración vino del sur con la llegada de
los Tlaxcaltecas, traídos por los españoles a la provincia de la
nueva Extremadura de Coahuila.
Sarape es un termino genérico para designar diferentes tipos de
mantas, pero hay que aclarar que el primitivo sarape de saltillo no
es el actual; era más grueso y se tardaban dos meses en tejerlo
debido a lo complicado del dibujo, que era de rumbos. Ahora, en un
día de esfuerzo, pueden terminar uno.
Los hilos se teñían con añil y otro se trabajaban sin teñir, en
fibras blandas naturales. Además del rojo y el azul, los sarapes
tienen, aunque en menores cantidades, amarillo, verde y morado.
El material que se empleaba para tejer los sarapes era casi
siempre lana, aunque algunos ejemplares posteriores son de algodón,
acrilan e incluso de hilos metálicos.
después de la independencia de México, el sarape de saltillo se
convirtió en símbolo nacional.
En la manifestación de la charreria, el sarape resulto una prenda
inmejorable para darle porte y distinción a los jinetes, tanto, que
hoy en día es infalible asociar la imagen de un charro con el de una
de estas mantas reposando en su hombro.
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