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La siguiente historia es de las que nadie desearía
recordar, pero dada la importancia de que fue un accidente
ferroviario de grandes magnitudes, donde murieron unos mil
peregrinos, la cicatriz aun no ha sanado, pese a que en este nuevo
milenio se cumplirán 30 años del fatal percance. Las autoridades
federales culparon a los operadores del ferrocarril que pasaron
injustamente 9 años en el penal acusados de muchos delitos, aunque
luego obtuvieron su libertad, algunos de ellos ya fallecieron y
otros aun viven para contarlo, pero jamás se pudo saber cual fue la
causa del aparatoso percance del llamado "tren de la muerte", que
dejo en la orfandad a cientos de familias de esta capital.
La tarea de sacar información en torno a este colosal accidente
no fue fácil, ya que en los archivos de periódicos se han publicado
diversa historias sobre este percance, pero no se destaco que
el descarrilamiento del tren en el puente "moreno" fue el el segundo
ocurrido a nivel mundial; el primer lugar lo tienen registrado en la
India, donde también fallecieron mas de mil personas en un choque de
trenes y esa era la importancia de este fatal suceso.
El accidente, se dijo, ocurrió a las 23:25 horas del día 4 de
octubre de 1972, el mero día de San Francisco de Asís, en el llamado
"Puente Moreno", ubicado a escasos kilómetros del sur de esta
capital.
En base a los datos técnicos se dio que el tren de la muerte
estaba compuesto por 16 vagones de pasajeros con su respectiva
maquina los cuales tenían un peso de 35 mil kilogramos cada uno, más
aparte la maquina que pesaba alrededor de 500 toneladas. Hablamos de
más de mil toneladas que esa noche del 4 de octubre de 1972 venían
circulando por las vías cubriendo la ruta Real de Catorce- Saltillo.
Se supo que en carro de pasajeros cabían sentados 80 personas,
pero debido a que hubo reventa de boletos fácil, viajaban 120
personas (peregrinos de todas las edades), los que sumados en cada
uno de los vagones daban un total de 1920 personas, pero de este
montón las autoridades federales minimizaron la cantidad y hablaron
de que eran pocos los viajantes y al final de las tareas de rescate
se dijo que pudieron recuperar mas de 230 personas.
Los ferrocarrileros
que fueron detenidos en torno a este descarrilamiento eran el
maquinista Melchor Sánchez Echevarria, el fogonero Ignacio
Carrizales, el conductor Jesús Rocha que a un vive en esta capital,
los garroteros Juan Juárez Alvarado, aun vivo, Rodolfo Fernández y
Vicente Martínez Torres.
Las causas que originaron este accidente ferroviario fueron que los
mismos vagones que se supo estaban enlistados como chatarra para ser
enviados a la fundición de Altos Hornos de México, clasificados como
"Mal Orden" clave B.O, también se dijo por voz de los maquinistas
que los dos sistemas de frenado estaban reportados con fallas, las
llamadas catarinas del freno manual no servían y el frenado por aire
estaba fallado. Total,
que el tren con sus 16 vagones llenos a reventar con más de mil
toneladas de peso, empezaron a rodar de bajada y se dice que esas
paralelas tienen pendiente descendente de 3.75 hacia el norte, hasta
que se hizo incontrolable por el maquinista y el conductor y al
llegar al puente Moreno las pesadas unidades cayeron unas sobre
otras, provocando el fallecimiento de mas de mil personas. Lo peor
fue que las llamas hicieron presa de los peregrinos y dantesca era
la visión donde los llantos y los gritos de los atrapados, quienes a
la ves clamaban ayuda, y tiempo después hubo la llegada de miles de
voluntarios como policías, bomberos, socorristas de la cruz roja,
elementos del ejercito nacional asi como civiles, y titánicas eran
las labores para sacar a los cientos de accidentados que estaban
atrapados entre los hierros retorcidos.
Mas de 250 cuerpos fueron rescatados y embolsados, y conforme fueron
reclamados por sus familiares, se pago a 80,000 pesos por persona
fallecida. No todo cobraron estas indemnizaciones ya que hubo
familias enteras que murieron sin que nadie las reclamaba; muchos de
los cuerpos no rescatados quedaron dentro del tren de la muerte y
ahí bajo el puente citado fueran sepultados con todo y vagones. El
gobierno Federal prefirió echarle tierra a este asunto tapando a
cientos de pasajeros.
El presidente de la república, Luís Echeverría Álvarez envió al
procurador general de la republica, el nefasto Ojeda Paullada, quien
ordeno que golpearan a los conductores del ferrocarril accidentado
para que se declararan culpables y dijeran que andaban borrachos a
la hora del mencionado accidente, pero los detenidos no aceptaron.
Los agentes de la PGR presionaron al director del hospital del
ferrocarril, Luis Morales Benavides, quien valientemente no se
presto para firmar unos dictámenes medico que señalaban a los
implicados que estaban ebrios. Lo cual hicieron que presentara su
renuncia. Los lideres
del sindicato de la sección 23 del STFRM "Héroe de Nacozari"
defendieron a los maquinistas encarcelados y tras nueve años de
lucha y gestión pudieron obtener su libertad.
Este Accidente Ferroviario quedo para la historia y que la noticia
con el nombre de Saltillo dio la vuelta al mundo.
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