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"Procuro contradecirme para evitar seguir mi gusto."
Siempre he intentado hacer mía esta frase de Marcel Duchamp. También aquella máxima surrealista, expresada por Breton en los siguientes términos: "Todo lleva a creer que existe cierto punto del espíritu donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo comunicable y lo incomunicable, lo alto y lo bajo, dejan de ser percibidos contradictoriamente." La misma fascinación que produjo en mí el Movimiento la he sentido por el pensamiento de Chuang Tsé o de la famosa escuela budista nacida de un poema que cuestionaba la condición especular del espíritu. Aunque los surrealistas formularon una apología del deseo y la pasión y las filosofías taoísta y zen los consideraban fuente de la infelicidad del ser humano, llegaron, como la mejor comprobación de lo expuesto por ellos, a la misma conclusión sobre la esencia espiritual de ser humano: "Antes de usar el 'pulgar' para mostrar que el pulgar no es un dedo, mejor fuera usar del 'no pulgar' para mostrar que el pulgar no es un dedo; antes de usar del 'caballo blanco' para mostrar que el caballo blanco no es un caballo, mejor fuera usar del 'no caballo blanco' para mostrar que el caballo blanco no es un caballo. A decir verdad el universo entero es un pulgar y la infinidad de seres un caballo blanco." De ese modo, el maestro Chuang, en su poético estilo --y parodiando las especulaciones de cierta corriente filosófica excesivamente intelectual--- expresó lo mismo que el escritor francés. El eclecticismo que reconozco en mí es una condición innata del los uruguayos, dicen. No obstante, la posmodernidad (coincido con la visión que de ésta tenía Juan Carlos Onetti) se tradujo en Uruguay, casi siempre, como intolerancia ante las convicciones (siempre las ajenas) y como un sálvese quien pueda y mi codo contra tus costillas. En cuanto al arte, paga el precio de adaptarse a esta "nueva era" cotizándose en el mercado equivocado, y hay quienes parecen perder la concentración creativa pensando en ejercitar su incansable fidelidad al Gerente del "Colegio" que lo patrocina como promotor de las buenas costumbres. Todo esto es una manera prolongada de decir que este sitio no me representa, del mismo modo que en un cuadro cubista (o no) un perfil no representa a su modelo. Expone apenas un fragmento de mí. Y tal vez una distorsión. Toda imagen lo es. El único espejo que me parece creíble es el que supo atravesar Alicia.
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