Poemas de Mário Quintana                                       
Versiones de Diego Techeira





EL VIAJE

Cuando pasé por el Cabo de las Tormentas
Las sirenas me habían seguido... Su canto
Nunca alcanzó a ser, mi Dios, seductor ni tanto...
Incluso creí, por un breve instante,
Que la nave desviada por algún milagro
Había regresado, sonámbula acaso
A las playas luminosas de la alborada...
Pero ¡ay de mí! Esos engaños son
Pesadillas de luz. Antes, el sosegado, el oscuro
Sueño... pero una voz: -¿Qué dices, amor nuestro?
Aunque nos escuches a tu lado
Siempre estamos cantando en el Futuro.




INSCRIPCIÓN PARA UNA ESTUFA A LEÑA

La vida es un incendio: en ella
danzamos, salamandras mágicas.
¿Qué importa que resulten cenizas
si fue la llama bella y alta?
¡En medio de los toros que se cansan
cantemos la canción de las llamas!

Cantemos la canción de la vida
que por su propia luz es consumida...




EL POETA CANTA A SÍ MISMO

El poeta canta a sí mismo
porque en él es que los ojos de las amadas
tienen ese brillo a un tiempo inocente y perverso...

El poeta canta a sí mismo
porque de su verso único
pende -lucida y amarga-
una gota que huye del mar incesante del tiempo...

Porque su corazón es una puerta batiendo
a todos los vientos del universo.

Porque más allá de sí mismo él no sabe nada
ni qué Dios por nacer está intentando ahora respirar con ansiedad
en este su pobre ritmo disperso.

El poeta canta a sí mismo
porque de sí mismo es diverso.


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