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II Qué puede importar del nauta el lecho, De dónde es hijo, cuál es su lar? Ama la cadencia del verso Que le enseña el viejo mar! Cantad! que la muerte es divina! Resbala mar adentro el velero, delfín veloz. Fija en el mástil la bandera melancólica saluda A las olas que atrás dejó.
Del Español las cantinelas Resquebrajadas de emoción Recuerdan las mozas morenas, Las andaluzas en flor! De Italia el hijo indolente Canta Venecia durmiente, --Tierra de amor y traición, O del golfo en el regazo Recuerda versos de Tasso, Junto al volcán en erupción!
El Inglés --marinero frío, Que en medio del mar nació, (Porque Inglaterra es navío, Que Dios en la Mancha ancló) Rígido entona las glorias, recordando, orgulloso, historias De Nelson y de Aboukir... El Francés --predestinado-- Canta glorias del pasado Y laureles por venir!
Los marineros Helenos, Que la vaga Jonia crió, Bellos piratas morenos Del mar que Ulisses cortó, Hombres que Fidias tallara, Van cantando en noche clara Versos que Homero gimió... Nautas de cualquier nación, Capturáis entre las velas Del cielo la canción! ...
III Desciende del espacio inmenso, águila del océano! Desciende más... más todavía... no puede el ojo humano] Como el tuyo sumergirse en el barco volador! Mas qué veo por allí... Qué cuadro de amarguras! Es un canto funeral! ... Qué tétricas figuras! ... Qué escena infame y vil... Mi Dios! Mi Dios! Qué horror!
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