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3
Lo que hay de oro en la palabra dolce Me llevo a tus cabellos, mas no a ti. Cabellos que iluminan cuando mueres Un rostro más claro aun que el oro.
De tus ojos mojados agua el mar Que tu mirada detiene y dos conchas Entierran. ¿Qué otro lujo enterraría Lo que hay de azul entre los ojos y el mar?
Lo que hay de muerto en la palabra otoño Trepa a tu cuerpo -no a ti- tu cuerpo Blanco de tus obstrucciones contra mí.
Dulcamara, sin embargo, que haces del aire Cuando comienzo: -Mar... apenas viento? -Amara amara amara mar y amarga.
4
En ese reino Donde yo soy rey y eres la muerta reina O donde yo soy El rey y eres la reina muerta y la muerte Son mis brazos.
El referido reino donde los tristes vasallos Nunca encuentran al rey que buscan en sí mismos Y donde el rey se corona a falta de vasallos Y donde a falta de reino pisa el propio cuerpo (Duro reino)
Tú, que apenas me sobras, tú, ahora mueres, Mueres la dura muerte En la carta de la baraja en que te entierran viva.
Reina muerta, Muerta en este reino Donde eres tú la encantada y yo quien tengo el Canto Que sólo a mí desencanta, duro como las piedras La seda que duerme en tus oídos:
Ya que no puedo desencantarte A mi Canto que es antes Desencanto, Encántame contigo Muerta y reina a tu Más de lo que dice Fábula.
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