Armado con unas raquetas de tenis, acompañado por sus primos y con un paquete de maquillaje para payasos, "el Niño" Francisco Palencia dió rienda suelta a su pasión. Se pintó como Gene Simmons, agarró la mejor raqueta, o bueno, la que más se parecía a un bajo, puso un disco y "¡Señoras y señores¡ con ustedes Kissss!". Y las risas de Palencia no se hacen esperar cuando recuerda esta anécdota de su niñez y le da duro a los juegos de video, el extremo de la Máquina del Cruz Azul refrenda su gusto por el Heavy Metal y, por supuesto, por Kiss, el grupo que para él puso el verdadero Metal al rock.C R E D I T O S:"Cuando yo era niño, no había oportunidad de que Kiss viniera a México y así que como lo hacían otros fans de la banda, nos pintábamos y hacíamos la mímica de que cantábamos como Kiss, junto con mis primos me convertía en parte de la banda. "Por supuesto que mi preferido era Simmons, su actitud en escena era y es sensacional, la entrega que tiene para con su público, del grupo, el papel que desempeñaba era el que más me llamaba la atención". Gracias a su padrino Enrique Ramírez, Palencia entró en contacto con el rock. Sus padres no le pusieron trabas y siendo un niño, Ramírez le prestó discos de grupos que tocaban en las décadas de los 60 y 70. "El trabaja con mi papá y yo escuchaba junto con él música de los Beatles y los Rolling Stones, pero me fui inclinando más por el Heavy metal. Dentro de ese género los fuertes eran Deep Purple o Led Zeppelin pero me llamó mucho más la atención Kiss. "Su música en ese tiempo era diferente a todo lo demás, hoy, todo mundo toca así, pero en ese tiempo eran vanguardistas, se salían de lo convencional, su maquillaje, sus shows y su música me conquistaron inmediatamente".
Pagina oficial de Kiss
Era el final de la década de los 60 y en México las palabras "rock en vivo" eran casi prohibidas por una sociedad represiva que trataba de envolver a los jóvenes mexicanos en un huevo donde nada penetrara, pero los discos de Kiss sí llegaban.
"Aunque no podía verlos en vivo, eso no me limitó, junto con mi padrino iba y compraba los discos, especialmente los de 45 revoluciones o cassettes, bueno, más bien mi padrino era el que me los compraba, yo tenía un tocadiscos portátil y escuchaba la música donde fuera". Y para los sedientos fanáticos del grupo de Nueva York llegó el milagro. En los 80 se proyectó en México la cinta "Kiss en Japón". "La película de 'Kiss en Japón' no es muy buena, pero fue la primera oportunidad que tuve de verlos y no me quedé con las ganas, la vi cuatro veces. Me llevó primero mi mamá y luego le dije a mi padrino que me llevara, después le decía a mi mama de nuevo y así hasta que los dos me dijeron: '¡basta! ya no te vamos a llevar¡', sólo así dejé de ir".
Pero si Palencia se maquilló varias veces como Simmons, cuando Kiss vino por primera vez a México, Simmons y compañía no tocaron maquillados.
"Pero eso no me desilusionó o mucho menos, era normal porque los tiempos habían cambiado, la impresión de verlos sin pintar fue fuerte en el primer disco en que se despojaron de la pintura, después ya todo fue normal y cuando los vi tocar eso no me afectó mucho porque a México llegaron ya cuando no eran tan famosos como cuando los empecé a escuchar. "Eso sí, cuando los vi fue como regresar a mi niñez y adolescencia, su show sigue siendo tan espectacular como siempre, Simmons sigue echando sangre por la boca y hay tantas o más explosiones que en sus mejores tiempos, así que Kiss no es un grupo que decepcione a nadie, mucho menos a sus fanáticos que vieron el sueño hecho realidad". El tiempo ha pasado y si bien Kiss no ha salido de la mente de Palencia, el extremo cementero sigue muy atento, la evolución del Heavy metal, ahora transformado en trash, death, doom, grindcore y otras variantes. "Porque me gusta esa música, me gustó con Kiss y me sigue gustando con otros grupos, europeos y americanos e incluso tengo unos amigos que tocan trash en Holanda".
El fondo de ésta página la parte de Simmons me lo donó mi amiga Nadia Guevara super fan de Palencia de Salamanca y es una pintura que hizo un amigo Saúl Uribe ¡Gracias! a los dos...
Y el documento también es una donación de mi amigo Luis Moncada de su Página Azul ...mil GRACIAS