¿Te has dado cuenta de lo rico que eres? Dicen por ahí que "Nadie Sabe lo que Tiene, Hasta que lo ve Perdido". Y es cierto. La gran mayoría de las personas, pasan el tiempo pensando en lo que no tienen, en lo que les falta, en lo que perdieron, en lo que casi lograron, ¡pero no piensan en lo que ahora tienen, hasta que lo pierden! O hasta que alguien les hace ver las cosas de forma distinta. Un día llegué a casa muy enojado pensando en todo aquello que hacía falta en mi vida, o más bien, en cosas que me habría gustado disfrutar, pero que no tenía en ese momento. Así que me puse a "hacer oración" (mas bien me puse a reclamar). Después de decirle a Dios todo lo enojado que estaba, me contestó y me dijo: está bien, vamos a hacer cuentas... ¿Cuantos años tienes? - me preguntó. - casi veintidós - contesté. - Y en estos veintidós años, ¿cuando te ha faltado qué comer? ¿cuando te ha faltado qué vestir? ¿cómo has pasado la mayor parte de tu tiempo: sano o enfermo? Comes, gracias a que a tu papá no le ha faltado nunca el trabajo, y además, vives como a muchos les gustaría vivir: en una casa amplia, con pisos de mármol; molduras de yeso adornan tu casa; disfrutas de una habitación para ti solo, tienes una computadora y con buena conexión a Internet. La gente dice que eres muy inteligente, -prosiguió- y aparte, no tuviste que trabajar, para poder estudiar. Tus amigos abundan, y sabes que son de fiar; amigos como esos, muchos quisieran tener al menos uno, y a ti, no te alcanzan los dedos de las manos para contarlos. Tus padres están juntos y viven felices; tu padre es un excelente hombre en el que puedes confiar, y tu mamá se ocupa de ti siempre. Incluso, tu futuro es prometedor, pues además de la casa donde habitas, sabes que tu papá tiene otra casa vacía, que en el momento en que la necesites, podrás disponer de ella para vivir: por lo tanto, no tendrás que batallar para comprar un lugar donde habitar... Y la lista siguió y siguió... debo decirte, que cuando la terminó, me di cuenta que no solamente tenía bienes materiales... mi riqueza abundaba en bienes no tangibles, pero que valen más que el oro. Si hicieras tu lista, ¿cuan rico serías? ¿Cuanto vale poder respirar sin dificultad? Pregúntaselo a un asmático. ¿Cuanto vale tener a tus padres vivos? Pregúntaselo a un huérfano. ¿Cuanto vale tener un trabajo estable? Pregúntaselo a un desempleado. ¿Cuanto vale tener piernas para andar y correr? Pregúntaselo a un inválido. ¿Cuanto valen cada uno de nuestros cinco sentidos? Pregúntaselo al que le falte uno. ¿Cuanto valen los amigos? Pregúntaselo al que no los tiene. ¿Cuanto vale tener libertad? Pregúntaselo a un preso. Y la lista puede continuar... Tu riqueza es grande, inmensa, y lo mejor de todo, es que la mayoría de estas cosas nos vienen gratis. Te aconsejo hacer cuentas cada cierto tiempo, para que te des cuenta de lo afortunado que eres, y camines por la calle, con la sonrisa en el rostro, porque estás feliz de haber sido muy bendecido. ¿Y lo que falta? Esfuérzate por conseguir lo que creas necesitar, pero con alegría, sabiendo que desde ya, tu fortuna es grande. |
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