En una época en la que la depresión me había atacado fuertemente, vi una frase, que un amigo tenía de nick en el messenger. Decía: "la felicidad no consiste en realizar los ideales, sino en idealizar la realidad". ¿Les ha pasado acaso, que siempre están posponiendo su felicidad? Como ejemplo, puedo citar las siguientes frases que solemos creer: "Seré feliz, ya que termine la carrera universitaria", "seré feliz, ya que tenga novio(a)", "cuando me case, seré realmente feliz", "mi felicidad estará completa, ya que vea crecer a mis hijos", "cuando tenga dinero, entonces no faltará mi felicidad". Y como estas, muchas frases más, que solo posponen la felicidad, y un día, sin darnos cuenta, han pasado años y años en los que nos hemos negado ser felices. En nuestras vidas, pasan muchas cosas que son motivos de felicidad. Muchos de nuestros amigos y familiares, quisieran que les pasaran esas cosas. Pero nosotros no nos damos cuenta de la gran riqueza que tenemos (leer el tema de hacer cuentas). Y es que la felicidad, es un estado mental. La felicidad es la actitud con la cual enfrentamos la vida. Constantemente, tu estás decidiendo tener un día feliz o un día infeliz. Cuando leí la frase de la que les hablé al principio, pensé que era muy buena, estaba de acuerdo en que viendo mi realidad como algo ideal, lograría ser feliz. Pero mi gran pregunta era: ¿cómo puedo idealizar la realidad? La respuesta, llegaría meses después. La base para lograr la felicidad, es creer que todo sucede para nuestro bien. Si eres creyente, debes saber que la misma Biblia lo dice: "Dios dispone de todo, para el bien de los que lo aman" (y tal vez no lo ames mucho, o como deberías, pero lo amas y eso basta). Esto quiere decir, que hasta las cosas que parecen malas, o fuertes motivos para estar tristes, sirven para nuestro bien. Por eso, cuando nos suceda algo que nos quiera poner tristes, no nos preguntemos el porqué, sino mas bien el para qué. Y si no sabemos la respuesta de para qué nos servirá, simplemente, aceptemos que es para nuestro bien, y pronto lo descubriremos. Personalmente, puedo garantizar que esto realmente funciona. Ahora que si no eres creyente, igual te invito a que reflexiones sobre cosas que te hayan pasado y que te hayan hecho crecer, a pesar de que en el momento en que ocurrieron, te causaron tristeza, inseguridad, miedo o ansiedad. Cuando tomamos esta actitud, de ver todo lo que ocurre como parte de nuestra formación, entonces no solo evitamos la depresión y la tristeza, sino que además, empezamos a gozar hasta de los pequeños detalles, que se vuelven un motivo de felicidad constante, y que antes no apreciábamos. No te pido que me creas, te pido que hagas la prueba. Yo ya lo hice y me ha resultado genial. Recuerda, la felicidad, es una actitud: tu eliges la felicidad o la tristeza. Que tengan un muy buen fin de semana. |
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