Nº 16(14/11/06):ILOGICIDAD DEL USO DE CAZAHUELLAS EN LAS ELECCIONES VENEZOLANAS

Gran parte del país ya está convencida de que las llamadas máquinas “cazahuellas” en el acto electoral del próximo 3 de diciembre, son un recurso inútil para la finalidad que el Consejo Nacional Electoral define, es decir, evitar que un elector que haya votado lo haga nuevamente en otro centro o mesa electoral, de tal manera que se garantice el principio “cada elector un voto”. Este convicción no es una conclusión fáctica, ya que el CNE no otorga a los ciudadanos derecho alguno de auditar sus sistemas, sino que las auditorias están reservadas para representantes de los candidatos. En Venezuela la facultad de elegir está conculcada por el Estado, es un acto de Estado, no de la sociedad, y está reservada a las cúpulas polìticas legitimadas por el Estado. La conclusión de que las cazahuellas son un recurso de inexplicable inutilidad se obtiene de la misma aplicación que el CNE se propone hacer. En reciente decisión, el órgano electoral afirma que las cazahuellas se aplicarán en ocho circunscripciones estadales que representan en total una cifra cercana al 45% del electorado. De allí se deduce inmediatamente que las cazahuellas no podrÍan garantizar la finalidad prevista, porque el elector de una circunscripción estadal no sujeta al método, podrá votar en las demás nuevamente. Y lo que es peor, los votos “virtuales”, llamados asi por la sospecha de que en las computadoras del CNE podrìan introducirse cifras de votos inexistentes, engrosarían en tal caso las votaciones de las circunscripciones no controladas. En segundo lugar se ha comprobado que la cazahuella compara la imagen digital de la huella dactilar del elector solamente con las huellas de los electores del centro electoral donde el elector estaría votando, no con el total de electores de la nación (lo cual supondría una operación compleja que requeriría en cada caso un tiempo considerable). En tercer lugar, el reglamento del CNE establece que dado el caso de que la cazahuella detecte una huella cuyo elector haya votado en el mismo centro, es decir que se trata de alguien que intenta votar otra vez en el mismo centro electoral, solo se hará constar el hecho pero al elector no podrá negársele el derecho a votar. Esto se deriva de que en Venezuela, abierto un procedimiento administrativo de cualquier clase, el señalado en falta o delito tiene derecho a la defensa, y en medio de un acto de elección es inoperante hacer un procedimiento de esa naturaleza. Si se le impide votar al elector sobre la base de la presunción de que ya votó anteriormente, y luego se comprueba que no es asi, se estaría cometiendo un acto irreparable contra el elector. Y por eso se le permite votar, pero al no saberse por quien votó (el voto se presume secreto) no es posible tampoco revertir el acto en el caso de comprobarse que votó dos veces, aunque procedería una sanción penal. De manera que la ineficacia de las cazahuellas se deduce del propio reglamento del órgano electoral venezolano. Venezuela es el único país donde este método precautelativo de supuestos fraudes de elector. Pero los venezolanos se preguntan entonces: Si no sirven para lo que se dice es su finalidad: ¿Por qué el CNE se empeña en colocarlas? (dejando de lado que el costo de adquisición estuvo alrededor de los 60 millones de dólares). Los dirigentes de oposición argumentan que las cazahuellas tienen por finalidad amedrentar a los electores con la idea de que su voto será reconocido, lo dicen para darle bríos a sus posibles votantes, pero no lo saben todo aún. En Venezuela las autoridades electorales no dan explicaciones, la Presidente del CNE, Tibisay Lucena, se remite a decir que es una decisión tomada, una decisión tomada, una decisión tomada. Habla por su boca el Estado prefascista. 
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