Nº 18(05/12/06): El reciclaje de la abstención

Bajo el anterior régimen electoral de votaciones manuales, se impuso un aprendizaje lento de los mecanismos de trucos que los partidos tradicionales desarrollaban elección tras elección, y se logró un alto grado de control sobre ellos. Al cambiar el sistema electoral, pasando a una votación electrónica llena de mecanismos centralizados por el órgano electoral, sumado al despojo del control electoral que ha sufrido la sociedad por parte del Estado al imponerse normas restrictivas que no permiten a los ciudadanos dirigir el proceso de elecciones, sino que es administrado por un ejército de funcionarios públicos, se impone un nuevo proceso de aprendizaje. En esto se inscribe el fenómeno de reciclaje de la abstención. No están a la mano las pruebas suficientes, aún. Pero lo estarán. El reciclaje se basa en el control que tienen las máquinas captahuellas del número de personas que no han votado e las horas cercanas al cierre del acto electoral. Una hora antes, mas  menos, comienzan a llegar a las mesas personas dotadas de cédulas de identidad con los nombres de esas personas, con preferencia de aquellas tradicionalmente abstencionistas que no hayan votado en las últimas dos o tres elecciones. Son cédulas nuevecitas que sin embargo tienen fecha de emisión de dos y tres años antes pero curiosamente no tienen ni una pequeña rayita o manchita. Hay indicios insuficientes, pero el reto de este momento consiste en iniciar un proceso de investigación silencioso a los fines de determinar las pruebas. Hay que intentar obtener del CNE el listado de personas que votaron en cada centro y proceder a contactar a quienes se abstuvieron pero aparecen votando en las elecciones. Es un trabajo arduo no exento de obstrucciones pero hay que hacerlo. Es solo uno de los detalles del sistema de votación electrónica. Paralelo hay que dejar de lado la afirmación optimista de que las máquinas captahuellas "no sirven para nada". Si sirven, para controlar el flujo de abstencionistas, para controlar el flujo de los probables votantes a favor de algún candidato. Los partidos o facciones tienen derecho a implementar un sistema que les permita determinar su probable votación, pero no a expensas del Estado ni colocando los recursos a favor de la candidatura oficialista.

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