Nº 26 (04/03/07): NO HA CAMBIADO EL CARÁCTER DE LA LUCHA SOCIAL

 

1.- Luego del evento electoral pasado, se ha evidenciado un proceso de movilización de masas en torno a intereses parciales o locales, entre los cuáles se destaca los problemas relativos a la vivienda, el empleo, los servicios públicos, y la inseguridad; a lo que se suman en forma mas o menos opaca los temas polìticos de validez general para los opositores, entre ellos la denuncia de la no renovación de la concesión de la frecuencia para RCTV(canal 2), que registran como virtual ataque a la libertad de expresión de la oposición venezolana. Con respecto a este último aspecto, es indiscutible que si bien se trata de una medida formalmente legal, recurrible por los medios judiciales, no es menos cierto que ese canal de TV viene siendo una tribuna inclinada a la oposición, lo que convierte la no renovación en una franca política de cerrarle el paso a la opinión disidente en medios masivos, dado que la renovación de la concesión es un acto formal del Estado que no debería ofrecer conflicto, mucho menos en tanto que el sector oficialista tiene a su servicio varias plantas televisoras y centenares de emisoras de radio. Aun siendo potestad legal la concesión de la frecuencia de TV, el Estado tiene la obligación de explicar la negativa a esa concesión, lo que ha hecho muy insuficientemente alegando que es un canal “golpista”. Este argumento es rechazado de plano en todo el universo de la izquierda ideológica, porque se parece mucho a la retórica de las dictaduras tradicionales. 2.- La movilización de masas nos orienta hacia un diagnóstico fundamental para entender el momento que vivimos, ya que se revela como el síntoma de que el carácter de la lucha social no ha cambiado ni un ápice como resultado del proceso pseudorevolucionario encabezado por Hugo Chávez. En cualquier proceso revolucionario, ocho años de ejercicio del poder es un período bastante largo, durante el cual las oportunidades de cambios fundamentales en la estructura social es un objetivo absolutamente primario. La pseudorevolución de Hugo Chávez en realidad ha colocado el carruaje delante de los caballos, y aunque permanece adornada con los símbolos del socialismo, ha pasado a ser un aparato polìtico-militar anquilosado y corrompido por el usufructo de los cuantiosos recursos económicos que maneja desde el Estado para el enriquecimiento personal de la superestructura dirigente del régimen. Es una evidencia absolutamente visible que el funcionariado de los partidos del gobierno ha pasado a constituirse en grupos que ya han entrado en franca contradicción con las clases mayoritarias y desposeídas, que ven aumentar su desposesión dia tras día, desencarnando el hecho de que la lucha social sigue siendo de pobres contra ricos, sin retórica posible. Ese funcionariado debería explicarle al pueblo revolucionario de dónde saca para sostenerse en el modo de vida burgués y capitalista que ostenta, con lujosos carros, viviendas de millonarios, y consumos suntuarios de toda laya. Una de las más irónicas imágenes la presentò Hugo Chávez en reciente alocución ante representantes de los Consejos Comunales, cuando pontificando contra el consumismo capitalista manoteaba para darle énfasis a la prédica y con sus gesto exhibía el reloj de lujosa marca en su mano izquierda. Hoy en Venezuela los ricos son mas ricos y los pobres son mas pobres, y para verificarlo basta establecer el grado de explotación que se deriva de las proporciones en que el sector de los trabajadores es remunerado, en comparación con la proporciòn de remuneración en que el sector capital lo es. El capitalismo venezolano es hoy mas voraz que nunca, amparado en el control polìtico y militar de la protesta social por parte del gobierno.

 

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