RASGOS BIOGRAFICOS DEL

SEÑOR CORONEL

ILDEFONSO FUENTES DE HOYOS

 
 

Por:
Daniel Menchaca Hernández
Trabajo expuesto por su autor ante la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística en 1966.
Obtenido del Libro: Apuntes para la Historia de Monclova, UA de C , 1990.

Nació Ildefonso Fuentes de Hoyos el 24 de enero de 1829, mismo año del nacimiento de Ignacio Zaragoza, en la antigua Hacienda de Castaño, jurisdicción en aquel tiempo del municipio de Monclova, Coahuila, siendo sus padres el señor don Manuel Fuentes y la señora dona Catarina de Hoyos, quienes procrearon diez hijos, a saber: Ramón, Pedro, Anastasio, Santiago, Telésforo, Andrés, Ildefonso, Abelino, Abraham y Elena.

La única mujer de la familia, Elena, fue la esposa de don Baltazar de Hoyos, alférez del Regimiento de Rifleros de Monclova, quien escribió un Derrotero muy interesante de la campaña realizada por el mismo cuerpo al mando del general licenciado Miguel Blanco durante la Guerra de Reforma (1858-1859), cuyo manuscrito se encuentra en poder de los descendiente del señor De Hoyos en Monclova.

La Hacienda de Castaño, que deriva su nombre del ilustre capitán portugués Gaspar Castaño de Sosa, compañero fundador de Nuevo Almadén, nombre primitivo de Monclova, don Luis Carvajal y de la Cueva, posteriormente fue una Congregación y el año de 1916 fue elevada a la categoría de Municipio, por contar con suficiente número de habitantes y recursos económicos para su sostenimiento, segregando su territorio municipal del de ciudad Monclova.

Ildefonso Fuentes cursó primeras letras con el destacado maestro Jesús Silva, en honor de quien una calle de Monclova lleva su nombre.

Ildefonso se dedicó desde temprana edad a las tareas agropecuarias, tareas éstas que en la región son bastante duras y por lo mismo tienen la virtud de forjar el tenaz carácter de los hombres, por tener que arrancar el sustento a una tierra árida y flagelada por un clima seco y extremoso.

Además, nuestro biografiado, como la mayor parte de los hombres fronterizos de aquella época, hizo sus primeras armas en la defensa de los pueblos contra los continuos ataques de los indios bárbaros, de donde obtuvo un magnífico entrenamiento para la lucha que había de emprender en defensa de las instituciones liberales y de la República.

Precisamente su familia sufrió un doloroso golpe en uno de estos ataques de los bárbaros en 1838, en el que murió su hermano Pedro y se llevaron cautivos a la esposa de éste, doña Maria Arciniegas, quien nunca volvió y se sabe que fue la madre del indio Victorio, jefe comanche famoso por su valor e inteligencia, y a su hermano Abelino de 7 años de edad, quien volvió al seno de la familia después de 15 años de permanecer entre los indios.

Ildefonso Fuentes causó alta en el Regimiento de Rifleros de Monclova, el 15 de mayo de 1855, con el grado de alférez, al mando del entonces coronel licenciado don Miguel Blanco, cuando éste acudió al llamado de don Santiago Vidaurri, que proclamo el Plan Restaurador de Monterrey que coincidió con el Plan de Ayutla en cuanto a sus fines y que ocasionaron el derrocamiento de Santa Anna.

Fue precisamente en el combate del 22 de julio de 1855 contra las fuerzas santanistas en las inmediaciones de Saltillo, donde el alférez Ildefonso Fuentes recibió su bautismo de sangre, al resultar herido en el Fortín de Huizache.

Triunfante el Plan de Ayutla regresó a su lugar de origen para entregarse de nuevo a sus labores del campo: pero al iniciarse la Guerra de Tres Años, nuevamente partió incorporándose al Regimiento de Rifleros de Monclova, aún al mando del señor licenciado Blanco. En esta ocasión realizaron una brillante campaña desde marzo de 1858 hasta febrero de 1859, combatiendo bizarramente en Puerto de Carretas, Zacatecas, San Juan de los Lagos, Guadalajara, Santa Anita, Barrancas de Atenquique, ciudad de México, Atequiza e Irapuato.

Al comienzo de la Intervención Francesa, Ildefonso Fuentes ya ascendido, y en virtud de que el jefe nato del Regimiento de Rifleros de Monclova, general licenciado Miguel Blanco se encontraba en la capital de la República sirviendo a la nación en puestos superiores, se hizo cargo del mando de su regimiento, con beneplácito de sus compañeros de armas, y partió de nuevo a combatir, esta vez el ejército invasor y a las malos mexicanos que establecieron el imperio.

En esta ocasión también desarrolló una campaña brillantísima, al lado de los generales Escobedo, Viesca, Treviño, Naranjo y otros. Participó en forma sobresaliente en la batalla de Santa Isabel el primero de marzo de 1866; uno de sus biógrafos dice de ella lo siguiente: Fuentes dejó un recuerdo imperecedero ya que en es acción capturó una bandera de los enemigos, la que en la actualidad se halla en el salón de sesiones del ayuntamiento de Monclova. Este lábaro fue donado a la ciudad por el general Viesca, en recordación de aquel combate en el que tanta distinción logró el coronel Ildefonso Fuentes.

En vista de que la bandera mencionada no se encuentra en Monclova y de que no existe archivo de aquella fecha que nos dé algún indicio sobre su paradero, sólo hemos logrado saber que no se trata precisamente de una bandera sino de un guión, y que este trofeo después de permanecer algunos años en el ayuntamiento fue enviado al Museo de Historia en México. Todo lo anterior se sabe por tradición oral, aunque también existe otra versión, que es la siguiente: que fue el alférez don Mariano Avila, de las fuerzas a mando del coronel Fuentes, quien logró arrebatar una bandera francesa; fue pensionado y desempeñó el puesto de comandante de la policía en Monclova, hasta que falleció.

Existe también la versión oral de que fue personalmente el teniente coronel Ildefonso Fuentes  fue quien dio muerte al comandante francés Conde Brián, y de que el general Viesca le regaló el caballo que aquél montaba, porque se lo había ganado.

Participó en muchas acciones de armas; fue herido varias veces siempre al frente de sus Rifleros de Monclova, después de combatir en Saltillo con Victoriano Cepeda y en la toma de Matamoros, figuró prominentemente en el sitio de Querétaro como jefe de la línea de San Sebastián.

Al consumarse el derrumbamiento del Imperio y restablecer las instituciones liberales republicanas, el teniendo coronel Ildefonso fuentes regresó tranquilamente, como siempre lo había hecho al final de cada campaña, a su solar nativo, a restañar sus heridas y a cultivar la tierra en su predio de Castaños, llamado Las Delicias.

El presidente Juárez le expidió un diploma firmado de su puño y letra, fechado el 5 de agosto de 1867, el cual se conserva original en la Sociedad Mutualista Ildefonso Fuentes Obreros de Monclova, del cual tomamos el siguiente párrafo: Benito Juárez, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, en nombre de la República y como justo tributo al mérito y valor del ciudadano Ildefonso Fuentes, que en la clase de Teniente Coronel de Caballería, combatió contra el ejército francés y sus aliados, he dispuesto se le expida este DIPLOMA, con el que justificará siempre que tuvo la gloria de haber cooperado, o salvado, la Independencia Nacional, luchando contra la intervención extranjera, y haciéndose acreedor por su mérito a la condecoración de Segunda Clase creada por este decreto, etc.

El Gobierno del Estado de Coahuila, el 13 de julio de 1868, escribió al C. Ministro de Guerra y Marina como sigue: El C. Ildefonso Fuentes, vecino de Monclova, teniente coronel y actual encargado por este Gobierno de organizar fuerzas para la guerra contra los bárbaros, fue uno de los patriotas que con las armas en la mano defendió decididamente la causa de la Independencia Nacional, habiendo tenido bajo sus órdenes al Regimiento de Monclova, y concurrió con esta fuerza a varias gloriosas acciones de guerra en estos Estados contra las fuerzas francesas y traidoras combatiendo hasta el término de la campaña en Querétaro.  Por ese comportamiento tan digno de aprecio y porque concurren en él no solo las circunstancias de valor y patriotismo, sino porque en todo el tiempo de la campaña dio testimonios inequívocos de una honradez e integridad sin límites, de actividad y conocimientos militares, este Gobierno en uso de la atribución que le encomienda el decreto de 28 de abril de corriente año, propone al citado C. teniente coronel Ildefonso Fuentes, para sub-inspector de las Colonias Militares que deben establecerse en este Estado de Coahuila.

A continuación copiamos también unos párrafos de la biografía publicada por el señor Amado Prado en Anuario de 1886, sobre la manera de ser de don Ildefonso Fuentes:  era un hombre dotado de notables cualidades, tanto más raras, cuanto que se había formado por sí solo, y no salió de los sencillos pueblos de la frontera, sino para prestar sus servicios a la patria en las guerras de reforma e intervención. Su carácter era dulce y apacible, en el trato amistoso y familiar; pero a la vez empleaba la mayor energía en los momentos de peligro, cuando su voz animaba a sus soldados en el combate. Profesaba el señor Fuentes los principios republicanos, y combatió en su defensa toda su vida, acarreándole su consagración a la patria muchos sufrimientos físicos y morales, que por fin le arrebataron la vida, en la flor de su edad. Era notable este ciudadano por su amor al orden, a la paz y a las garantías sociales pues en medio de las situaciones difíciles de que se vio rodeado muchas veces, jamás manchó su limpia reputación con un exceso de los que son tan comunes en las épocas azarosas de la revolución. El C. Fuentes era un modelo de honradez y cifraba en esta virtud todo su orgullo. Su conducta fue siempre tan pura que pudo pasar por el crisol sereno de las enemistades políticas, pues sus mismos antagonistas confesaban con pena, que el C. Fuentes no tenía un solo defecto que echarle en cara, ni una mancha que afeara su noble y distinguida conducta. Adornado el preclaro militar de tan brillantes cualidades, no es raro, sino natural, que haya disfrutado de la estimación general de los coahuilenses, y sobre todo de los habitantes del Distrito de Monclova, donde tenía un gran peso, y era considerada como la opinión y la voluntad de la frontera, porque los pueblos la seguían con gusto, considerándola acertada y juiciosa, supuesto el tino, la prudencia y la exactitud para apreciar las cosas, que eran tan propias del carácter de aquel ilustre ciudadano. Este valiente, denodado y pundonoroso fronterizo, es  una de las figuras más simpáticas que honran al Estado, destacándose arrogante y majestuosa entre las brillante pléyade de genios en que abunda la historia de Coahuila. Habríase distinguido en alta escala, si no se hubiese encerrado dentro de los estrechos límites en que lo mantuvo siempre una modestia llevada hasta la exageración.

Ildefonso Fuentes volvió a empuñar la espada en las revueltas del Plan de la Noria y de Tuxtepec, pero pronto regresó a su trabajo cotidiano. Al retirarse recibió el merecido ascenso a coronel.

Murió repentinamente, de un síncope cardíaco, en su casa de Castaños, el día 2 de Agosto de 1874, a los 45 años de edad. La noticia de su muerte causó duelo general en Monclova y en todo el Estado. Sus funerales concurridísimos se efectuaron al día siguiente en el panteón del lugar, habiendo pronunciado la oración fúnebre el señor licenciado Eduardo Múzquiz. Su tumba, con una sencilla lápida, se conserva en buen estado y frecuentemente es visitada y se le depositan ofrendas florales, por familiares, amigos y admiradores y por las Sociedades Mutualistas que llevan su nombre en Monclova y en Castaños.

Su casa en Castaños ostenta una placa conmemorativa y en ciudad Monclova existen una calle y una plaza que llevan el nombre de Ildefonso Fuentes: en la última mencionada la Sociedad Mutualista Ildefonso Fuentes Obreros de Monclova, al cumplir 75 años de su fundación el 9 de junio de 1964, erigió un busto de bronce del héroe que jamás claudicó de sus ideas liberales ni de sus convicciones republicanas.

Al concluir este sencillo relato biográfico del C. coronel Ildefonso Fuentes, deseamos hacer constar que nuestro héroe, que ingresó voluntariamente a la milicia y llegó a ser uno de los mas preclaros paladines en las épicas luchas de hace un siglo, es un valor representativo de la pléyade de coahuilenses, de la región de Monclova, que se aprestaron a la defensa de la patria, muchos de ellos incorporados en el bizarro Regimiento de Rifleros de Monclova y en otras corporaciones, y que muchos de ellos perdieron la vida, por lo que, todos por igual son merecedores de nuestro más rendido homenaje de gratitud y de respeto.

ARRIBA 
 


          REGRESAR  A
 
Derechos Reservados 
 
Pagina realizada por la Familia De Hoyos Casas 
Ultima actualizacion: 27 de Febrero de 2002.
  Correcciones y sugerencias: 
 
castanosmx@yahoo.com 
  1