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Su
doctrina fue considerada como la forma más rigurosa y extrema del
inmoralismo y del anarquismo. Cursa estudios de filosofía y
filología clásica, frecuenta las universidades de Erlangen, Königsber
Berlín. Sobrevive como publicista y traductor, hacia 1837, frecuenta
el grupo de la izquierda hegeliana, que se organizaban en un Doktor-club (club de doctores), del que deriva
un coto llamado Freien (libres), integrado
por Marx, Köppen, los tres hermanos Bauer, etc., el circulo se reúne en una taberna
de Weinstube, donde se censura la
ideología burguesa.
Stirner
se sumerge en este ambiente durante cuatro años. En 1842 aparece en
Colonia, la Gaceta Renana, formada por Heinrich Bürgers,
Hess, Marx,
Bruno Bauer, Köppen y Stirner. Pero
tiempo después este circulo se escinde en
dos tendencias. Los del grupo de Marx,
Rouge y Hess, marcan distancia con
respecto a Hegel y los segundos con los
Bauer y la liga de los libres: Mayen,
Buhl, Köppen,
Nauwerk y Stirner, que piensan en la revolución de las
conciencias a través de una crítica negativa, de carácter ateo y
carente de reglas.
La
represión sigue al grupo y Stirner se
separa de este, y deja su trabajo en el pensionado privado femenino
en el que laboro por 5 años, y pletórico de euforia, se entrega a la
redacción de la obra que le habría de llevar a la fama, “El único y
su propiedad”, publicado en 1845, que escandaliza y arma revuelo
entre la intelectualidad.
Hess
y Feuerbach, escriben reseñas de su libro,
Marx y Engels en
La ideología alemana le dedican mayor atención, que a cualquier otro
autor. Su libro es prohibido y al levantarse la prohibición, la obra
incita la curiosidad del público, quedando agotada la primera
edición, pero al reimprimirse la popularidad ya es escasa y su obra
no le otorga la gloria en la que el había
soñado.
Ya
sin dinero ni trabajo su esposa le abandona, y hundido en la miseria
malvive de la pluma y algunas traducciones, que son su principal
fuente de ingresos. En 1848 no es participe de la revolución y entre
1853 y 1854 es encarcelado por deudas impagadas y al salir de
prisión cambia continuamente de domicilio a fin de zafarse de sus
acreedores, y el 25 de junio de 1856 muere a consecuencia de una
picadura de un insecto volador.
Las
dos coordenadas que sitúan a Stirner son
el anarquismo individualista y la crisis de la filosofía idealista
alemana. Como libertario, se halla entre los primeros anarquistas
individualistas, en cuya corriente, quienes también son parte de
ella son los ingleses Godwin y Shelly y con un enfoque menos individualista se
encuentra Proudhon.
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A
continuación algunas reflexiones de Stirner, de su libro El Uno (único) y propiedad,
que reflejan claramente la estrecha relación que sus ideas tienen
con el Anarquismo y en particular con la tendencia
Individualista:
“El
hombre ha matado a Dios para convertirse a su vez en el único Dios
que reina en los cielos.”
“La
época actual muestra un interés apasionado por la cuestión social.
Sin embargo, si ese interés estuviera menos cegado por la pasión, no
se haría caso omiso del individuo y se reconocería que una sociedad
no puede renovarse sino reaplazando a sus elementos envejecidos por
elementos nuevos.”
“El
pueblo es el cuerpo, el Estado es el espíritu de esa persona
soberana que me ha oprimido hasta el día de
hoy.”
“La
gente pone una verdadera pasión en azuzar a la policía para que
combata todo aquello que le parece inmoral o, a menudo, simplemente
inconveniente, y este celo moral que domina a la gente es para la
policía una protección mucho mas segura que la que le podría
proporcionar el gobierno.”
“Para
poder comportarse como individuo, uno debe comportarse de manera
inmoral: dicho de otro modo, uno debe abjurar de la fe y romper
incluso el juramento de determinarse uno por si mismo, en vez de
estar determinado por consideraciones de orden
moral.”
“Nadie
merece mi respeto, ni siquiera mi semejante. Como otros seres, sólo
es un objeto que despierta mi interés o que me es indiferente, un
sujeto utilizable o no utilizable.”
“Si
fundo mi causa en Mí, el Uno, mi causa se apoya en su creador
efímero y perecedero que se devora a sí mismo, y puedo declarar: No
he fundado mi causa en Nada.”
“No
me creo dotado de una esencia superior a la de los demás. Me tengo
por único. Presento ciertas analogías con los demás, pero esto no
importa más que para efectos de comparación y
reflexión.”
“Lo
divino pertenece al dominio de dios y el problema de lo humano al de
la humanidad. Pero mi misión no es lo divino ni lo humano; no es la
determinación de lo verdadero, lo bueno, lo justo, lo que es libre,
etc., sino la determinación de lo que es “mío”, y no es esta una
cuestión de trato general, sino singular, puesto que soy un sujeto
individual. Para mi nada es superior a mi
mismo.”
"Si
los hombres llegan a perder el respeto a la propiedad, cada uno
tendrá una propiedad, de la misma manera que todos los esclavos se
convierten en hombres libres desde el momento en que dejan de
respetar al amo en su amo." |