Por la Península de Yucatán
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Siempre llama la atención conocer lugares de los cuales hemos oído hablar, lugares lejanos de los cuales sabemos la existencia por fotos, relatos y cualquier otra referencia, la península de Yucatán siempre me ha llamado la atención por sus raíces Mayas y su gente dueña de una forma de vivir la vida en forma alegre y amistosa.
Siempre he tenido el sueño de conocer todo mi país México y creo que en este momento el sueño se empieza a hacer realidad primero viajando por Veracruz, Tabasco y Chiapas y ahora en un viaje que incluirá Campeche, Yucatán y Quintana Roo para así conocer el sur-este de México.

En un lugar en la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos.
Preparo la ruta considerando como puntos de referencia las siguientes ciudades, saliendo de Cuichapa Veracruz, población muy al sur del estado de Veracruz y cercana al estado de Tabasco, la ruta a seguir será :
1er. día : Villahermosa, continuando rumbo a la costa del golfo de México hasta Ciudad del Carmen.
2do. día : Continuar por el golfo; Champoton, Campeche, y la reserva de la biosfera Celestun.
3er. día : Mérida, Puerto Progreso, reserva de la biosfera Ría Lagartos y Valladolid.
4to. día : Llegar al mar Caribe por Cancún, siguiendo las hermosas playas hacia Tulum.
5to. día : Reserva de la Biosfera Sian Ka An y punta Xcayal para disfrutar de las playas del mar caribe.
6to. día : Laguna de Bacalar, y Camino a Escárcega visitando los sitios arqueológicos como Becan, Xpujil que se encuentran muy cercanas a la carretera federal 186 y si es posible entrar a la reserva de la biosfera de Calakmul.
7to. día : Continuando por la carretera 186 de Escárcega a Villahermosa y regresando al sitio de partida, Cuichapa Veracruz.
Día
1 .- Sábado
8:30 horas es una mañana soleada, se siente el calor del trópico, el odómetro
marca 3416.2 Kilómetros.
Salgo rumbo a las Choapas, la carretera serpentea entre el verde de la vegetación, el aire húmedo refresca el cuerpo, llegando a las Choapas busco la gasolinera que me marca la desviación a la autopista 180 a Villahermosa. Lleno el tanque y pregunto por aire para las llantas, me recomiendan un taller que se encuentra al otro lado de la calle, mientras espero a que inflen las llantas a la presión deseada, noto que desde un auto alguien me hace señas, al acercarme se presenta el Dr. Antonio Hernández R. que muy amablemente pone a mi disposición la ayuda que pueda necesitar durante el viaje ya que es parte de un club de motociclismo que se reúne los viernes en el hermoso puerto de Coatzacoalcos.
Las muestras de afecto hacen que uno se sienta ya parte del entorno y potencian el disfrute de los sitio nuevos por conocer, pienso que donde haya un motociclista no viajaré solo.
Después
del intercambio de datos continúo mi camino para tomar la autopista 180 rumbo a
Villahermosa, esta carretera es amplia, recta y segura; puedo seguir
directamente a la costa del golfo por la carretera que me lleva a la venta pero
esa parte ya la recorrí en otro viaje; ahora me interesa llegar a Villahermosa y
desde ahí viajar a frontera siguiendo siempre la 180 que continua por la costa
siguiendo la línea del golfo.
Al llegar a Villahermosa debo buscar la desviación a Frontera, sin embargo continuo y paso por la ciudad sin contratiempo, después de 30 kilómetros me doy cuenta que debí dar vuelta en una glorieta a la salida de Villahermosa, primer contratiempo nada de consideración, solo doy la vuelta y a buscar la desviación a Frontera
La
Ciudad de Frontera me recibe con una lluvia tropical fuerte que no permite ver
mas allá de 20 metros, busco un lugar donde pasar la lluvia y recuerdo el Motel
donde la ultima vez estuve, mientras llueve a cantaros, me doy cuenta que existe
una gran diferencia entre una chamarra repelente al agua y una chamarra
impermeable, la mía es repelente.
Completamente empapado llego al Motel, busco un lugar donde pasar el agua y espero al encargado que se acuerda de mi y de la moto, mientras platicamos me doy cuenta que son las 2 de la tarde, muy temprano para dejar el camino, después de que pasa la lluvia busco un lugar para comer, disfruto una tortilla rellena de mariscos, platillo que recomiendo si van por el rumbo, solo tomar en cuenta que la sirven bañada en aceite, para aquellos que no gustan de la grasa.
Continuando
por la 180 rumbo a Ciudad del Carmen a pocos minutos empieza a llover otra vez,
es tan fuerte la lluvia que enciendo las intermitentes para evitar cualquier
accidente, pues los autos aunque pocos, pasan a gran velocidad, y
las condiciones no dejan ver mas allá de 20 metros, a 23 kilómetros de Ciudad
Frontera se encuentra un reten de sanidad, que revisa los autos que van a la
península, revisan que no lleven productos de cerdo ni aves, pues según me
explican la península se encuentra libre de enfermedades de estos animales,
a un lado se ven para recordarlo dos cajas de huevo recién confiscadas a algún
automovilistas que intentaba llevarlas sin conocer la restricción.
Afortunadamente a mi solo me preguntan hacia donde voy y si llevo productos de
aves o puerco y no me piden revisar el equipaje. aprovecho el techo del reten
para esperar a que pase un poco el aguacero, después de media hora de espera y
de observar que no baja la intensidad de la lluvia decido seguir pues faltan
como 60 kilómetros para Ciudad del Carmen y la lluvia no tiene visos de
terminar.
A
los pocos kilómetros la lluvia termina dando paso a una brisa que poco a poco
seca mis ropas, un puente de cinco kilómetros me recibe a la entrada de Ciudad
del Carmen y me recuerda que la ciudad esta en una isla, el puente tiene
restricción de velocidad que recomiendo respetar pues terminando este, uno
se encuentra dentro de la ciudad y una glorieta con las calles del malecón
y la calle principal.
Decido dar una vuelta por el centro para conocer la ciudad, tomo la calle del malecón para ver desde la ciudad el puente, cuando creí que la lluvia había pasado, un chubasco sin previo aviso se soltó y la gente que daba vida al malecón desapareció como por arte de magia, otra vez mas empapado sin un lugar donde pasar la lluvia.
Son mas de las 6 de la tarde y decido buscar un lugar donde dormir, particularmente me gustan los moteles, de esos que tienen un lugar para el auto con puerta que da privacidad , la moto no puede quedar mas segura y cerca del viajero.