Por la Península de Yucatán

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Día 3 .- Lunes 9:30 AM, salgo rumbo a la Reserva de Celestum, busco los caminos poco transitados, buscando pueblos allá donde el turismo no llega, tomo la carretera rumbo a Halacho, cruzo la línea divisoria entre Campeche y Yucatán.

 

 

 

Una gran cantidad de bicicletas estacionadas a un costado del parque sin ningún tipo de seguridad, dejadas ahí, una al lado de otra sin temor a que alguien tome la que no es suya,  me llama poderosamente la atención, no puedo hacerme a la idea de que exista un lugar donde se respeta lo ajeno, pero si existe y se llama Yucatán.

De Halacho a Sta. Maria Acu la carretera es nueva y bien trazada, a la orilla del camino me detengo a tomar algo de agua a la sombra de un árbol, al ver hacia abajo observo una piedra caliza con incrustaciones de conchas y caracoles marinos,  una muestra que nos recuerda de hace miles de años la península se encontraba en el fondo del mar.

20° 23.249'  N

90° 10.702' W

 

Chunchucmil es un poblado tostado al sol donde sus habitantes buscan una sombra donde pasar las horas de calor, es un pueblo donde el tiempo pasa lento y pasan pocas cosas, donde el paso de un motociclista llama la atención y provoca que mas de dos se reúnan a la sombra de un árbol a comentar el suceso.

 

 

 

 

 

 

El pueblo de Chunchucmil  se formó al rededor de una hacienda henequelera, de la hacienda solo queda el edificio de la casa del hacendado, la fabrica de proceso del henequén el salón de bailes y la tienda de raya, todo el conjunto se ve en buen estado, lo mismo debieron pensar los "Gringos" que compraron la hacienda hace poco y que actualmente viven en el sitio por temporadas, se instalan en la parte derecha de la casona y no mantienen contacto con los lugareños, también se han mandado construir una casa típica a un costado de la hacienda.

La carretera de Chunchucmil a Celestun es angosta y con poco mantenimiento los 38 kilómetros al entronque de la carretera Merida-Celestun se recorren en completa soledad y se mantiene uno alerta por el constante zigzaguear necesario para ir librando el mayor numero de baches, al llegar al entronque con la carretera Mérida Celestun se encuentra uno con una autopista que atraviesa la reserva en forma rápida y recta, un puente nos indica que ya hemos llegado a Celestun.

Siguiendo la carretera, después de pasar un pequeño boulevard se llega al parque del poblado  y continuando siempre en forma recta se llega a la playa donde esta el embarcadero improvisado, ahí los pescadores por 150 pesos ofrecen el viaje al lugar donde los flamencos  comen tranquilamente durante el día, el mejor momento  es por la tarde cuando estos emprenden el vuelo hacia sus nidos y lugares donde pasan la noche. Para observarlos y tomar una buena foto recomiendo llevar un par de binoculares y una cámara con buen zoom.

El viaje incluye un desvío a un paraje donde la selva se petrificó, le llaman el bosque petrificado, porque los árboles y demás vegetación se encuentran muertos.

 

Celestun es un centro turístico que apenas inicia, no se ven muchos puestos y los precios son bajos comparados con otros lugares, se ven turistas nacionales y europeos que vienen a ver los flamencos en estado natural.

 

 

 

La chabela se puede quedar ahí en la calle sin mas protección que la que le dan los mismo lugareños, no es necesario guardar o cubrir  algo.

Decido pasar el día entero en Celestun, por la noche no existe mucha algarabía aunque en el parque se observan personas que salen en busca de un lugar fresco donde cenar.

 

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