Por la Península de Yucatán
5/5
|
|
Día 5 .- Miércoles una hora entre las 8 y las 10, salgo rumbo al sur, ahora siempre rumbo al sur, decido dejar de visitar Cancún pues siendo una ciudad cien por ciento turística, no creo que ofrezca algo de aventura a mi viaje, así que tomo rumbo a coba, a los 35 kilómetros cruzo la autopista que va de Mérida a Cancún, continuo dirección sur por una carretera completamente solitaria que cruza por la selva, es posible ver ardillas cruzar la carretera, a los 25 kilómetros Sajacanchen un pueblo maya, ahí me encuentro un anuncio hacia Punta Laguna.
Por 15 pesos puedo pasar con la Chabela hasta un punto donde solo es posible continuar caminando, después de 300 metros por un camino selvático donde el canto de los pájaros es ensordecedor, la laguna es un lugar de aguas transparentes donde se puede uno quedar horas observando los peces de colores que en ella viven, el fondo es blanco y en las aguas se refleja el azul del cielo enmarcado con el verde de la salva que la rodea.

Después de un merecido descanso en completa soledad, decido continuar mi viaje rumbo a Coba, continuo por la carretera en medio de la selva , existen anuncios rudimentarios que anuncian cenotes y lagunas que los mayas del rumbo han puesto invitando a los turistas a visitarlos, son caminos abiertos entre la selva.
Al llevar a Coba busco las ruinas y para mi sorpresa me encuentro con la entrada repleta de autobuses y autos, he llegado a un lugar turístico, de esos a los que la Chabela y yo no estamos acostumbrados, por lo que decidimos continuar nuestro camino rumbo a unos cenotes que se anuncian en la carretera.
Kilómetros adelante se llega a la entrada del Cenote
Koopiox (Cueva de los ramones), este Cenote tiene la característica de estar en
su mayoría seco, y queda el hundimiento como de 50 metros de diámetro y con 10
metros de profundidad, en el fondo en un extremo se tiene el agua, por la forma
del fondo se observa que sirvió como anfiteatro, con varios niveles y en la
parte mas baja se observa la piedra donde se ofrecían los sacrificios.
Aprovechando
la forma del hundimiento que tienen el Cenote se tiene un cable que va de una
orilla hasta el fondo donde se tiene una tirolesa. te colocan un armes y te
cuelgan del cable luego te avientas al fondo del cenote en caída libre y
unos metros antes de llegar al fondo te detiene un cable que funge como freno,
la sensación al caer es increíble, todo esto en completa soledad pues los
turistas buscan un cenote donde poder bañarse y pasan por aquí de largo.
El
estar solo con los tres encargados del lugar pude platicar con ellos y me
mostraron algunos animales de la selva. Además muy pronto Juan se ofreció
llevarme a un lugar solo conocido por los nativos.
Así
que nos pusimos en marcha por la vegetación, caminar por estos rumbos solo,
puede ser peligroso, pues entre la vegetación se encuentran arañas capaces de
matar a un hombre, también existen oquedades en el suelo, huecos de menos de un
metro de diámetro, pero de varios metros de profundidad regados entre la maleza,
pronto encontramos un basamento en forma rectangular de lo que fue una vivienda
maya, metros mas adelante llegamos a lo que era el Camino Blanco de los mayas,
una calzada que comunicaba diferentes centros ceremoniales y que se extiende por
la selva kilómetros y mas kilómetros.
Después
de un rato de camino la vegetación se empieza a levantar y aparecen
primero varias piedras encimadas, para después con la ayuda del guía se descubre
una pirámide, si una pirámide aun sin rescatar de la selva, se pueden ver varios
niveles y escalinatas, primero caminamos alrededor del gran cuerpo de piedras,
en los extremos aun se ven lo que fueron los nichos de los dioses a adorar.
Subimos a la sima de la pirámide abriéndonos camino por entre la selva, desde la parte mas alta se puede ver en dirección norte la pirámide de Coba, actualmente abierta al turismo, (lugar donde encontramos varios autobuses), viendo al sur se adivina otra pirámide aun entre la selva pues se ve como se levanta la vegetación, poniendo las tres pirámides alineadas en un eje norte sur.
Continuando por los caminos de esta parte del estado de Quintana Roo, se da uno cuenta que existen partes aun sin explorar en donde los colores de la selva se confunden con las ruinas de las ciudades y monumentos mayas y nos muestra que el estado es mas que Cancún y Tulum.
Al sur ahora rumbo al Tulum, ciudad repleta de turistas, es una pequeña muestra de lo que en Cancún se encuentra, servicios de primera, guías Eco turísticos al por mayor y precios altos, continuo hasta san pablo cerca de la laguna Chunyaxche, en un parador de Carros de carga me detengo a comer.
La Ciudad de Carrillo Puerto es solo un punto en el camino, donde decido continuar para buscar descansar en punta Xocoxh, ya muy al sur del estado, los 80 kilómetros de Carrillo Puerto a la desviación hacia punta Xocoxh se pasan rápido, ahí espero encontrar playas solitarias alejadas del turismo y quizás algún hotelito en un pueblo de pescadores. Sin embargo al llegar al Cafetal, punto que el mapa marca como desviación hacia la costa, algo no se ve normal, pues el mapa marca carretera secundaria, donde se tiene una carretera de 4 carriles iluminada, algo que no me esperaba, presiento que el progreso y el turismo me han ganado las playas solitarias con las que espero encontrarme, y así es, pues al llegar a la costa me encuentro con toda una fauna de turistas extranjeros, que al igual que yo, buscan un pedazo de playa semidesierta, solo que al ser mas de lo normal el lugar pierde su encanto. Al norte veo un muelle de donde sale un crucero, de esos repletos de turistas.
Definitivamente los mapas aun muestran lo que debió ser este sitio hace 10 o 15 años, ahora es un desarrollo turístico, con pequeños hoteles y palapas que se pueden rentar, algo que ofrece todas las comodidades al turismo y poco de aventura a los viajeros como la Chabela y yo. Son las 6 de la tarde, aun tengo dos horas de luz y decido buscar algún lugar para pasar la noche, tomo la carretera rumbo al sur, es tercería, pero todos los lugares con acceso a la playa están ocupados por pequeñas palapas o con pequeños hoteles, da la impresión de que solo hace poco llegaron todos y no se percibe un orden en la urbanización pues se ve todo muy junto, así por 5 kilómetros, continuo hasta llegar a un conjunto de pequeñas casitas con vista al mar y decido probar suerte, al preguntar por los precios me envían hasta una casita igual a todas donde vive el administrador, sale una Señora Americana a la que pregunto en perfecto español por los cuartos, al no obtener respuesta lo hago en ingles, me ve de arriba a abajo para decirme que no tiene cupo y que no puedo usar el área de jardines para acampar.....mmm.....me lo temía un motociclista no es bien aceptado por estos rumbos, donde los extranjeros, en mayoría americanos juegan a ser exploradores.
Tengo poco tiempo de luz y continuo mi camino rumbo a la desviación, de ahí son 34 kms. a Bacalar lugar donde pasar la noche, un sentimiento de despojo me acompaña, he perdido la oportunidad de explorar una área que creía solitaria, ...... es parte de la aventura uno no sabe lo que va a pasar hasta no estar ahí.
Día
6 .- Jueves. Salgo de mi pequeño hotelito buscando la ribera de la laguna
de Bacalar, desde la carretera se puede ver el espejo de agua, solo que un sin
fin de casas y construcciones que tienen su pedazo de playa privada no dejan
disfrutar de una vista completa de la laguna.
Continuando al sur, se llega a la carretera 186, ahí se tienen dos opciones : a la derecha se va a Escárcega a la izquierda a Chetumal, el cansancio y el desanimo del día anterior me hacen buscar el camino de regreso. Busco el camino a Escárcega.
El camino, como todos los que implican un regreso, es tedioso, interrumpido de vez en vez por los desvíos a las zonas arqueológicas y cenotes que se encuentran a su paso.
Para romper un poco el tedio decido desviarme a la zona arqueológica de Kohunlich, situada a 9 kilómetros de la 186 y se llega por un camino selvático angosto y bien conservado, El atractivo del área es el templo de los mascarones, unos relieves en piedra que miran al sol naciente.
EL REGRESO:
La carretera a Escárcega es recta y tediosa, el tedio que da un viaje de seis días se nota en el cansancio, llego a Escárcega y sigo mi camino por la 186, llegando a Emiliano Zapata, ya en Tabasco, paso la noche, el parque tiene un anfiteatro para espectáculos, se come rico en el fresco de la noche cobijado por árboles ancestrales.
Día 7 .- Viernes.- Continuo por la 186, paso Villahermosa y por Cárdenas hasta la desviación a Cuichapa Veracruz. el odómetro marca 6214 Kms.
Ha sido un largo viaje por el sur-este mexicano, se conoce gente y lugares, se aprende que el "Somos" es muy amplio, existen varios Méxicos dentro de este gran país.
Nos vemos.
Jerónimo
Julio/2004
"Caminante no hay camino......."
|
|