La contaminación del aire es uno de los problemas ambientales más
importantes, y es resultado de las actividades del hombre. Las causas que
originan esta contaminación son diversas, pero el mayor índice es provocado
por las actividades industriales, comerciales, domésticas y agropecuarias.
La combustión empleada para obtener calor, generar energía eléctrica o
movimiento, es el proceso de emisión de contaminantes más significativo.
Existen otras actividades, tales como la fundición y la producción de
sustancias químicas, que pueden provocar el deterioro de la calidad del aire si
se realizan sin control alguno.
El aire puro es una mezcla gaseosa compuesta por un 78% de nitrógeno, un
21% de oxígeno y un 1% de diferentes compuestos tales como el argón, el dióxido
de carbono y el ozono. Entendemos pues por contaminación atmosférica cualquier
cambio en el equilibrio de estos componentes, lo cual altera las propiedades físicas
y químicas del aire.
Los principales contaminantes del aire se clasifican en:
PRIMARIOS :
Son los que permanecen en la
atmósfera tal y como fueron emitidos por la fuente. Para fines de evaluación
de la calidad del aire se consideran: óxidos de azufre, monóxido de carbono,
óxido de nitrógeno, hidrocarburos y partículas.
SECUNDARIOS :
Son los que han estado
sujetos a cambios químicos, o bien, son el producto de la reacción de dos o más
contaminantes primarios en la atmósfera. Entre ellos destacan los oxidantes
fotoquímicos y algunos radicales de corta existencia como el ozono.
A nivel nacional, la contaminación atmosférica se limita a las zonas de
alta densidad demográfica o industrial. Las emisiones anuales de contaminantes
en el país son superiores a 16 millones de toneladas, de las cuales el 65 % es
de origen vehicular.
En la Ciudad de México se genera 23.6 % de dichas emisiones, en
Guadalajara el 3.5 %, y en Monterrey el 3 %. Los otros centros industriales del
país generan el 70 % restante.