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Bush le Apuesta a la Guerra
Los atentados del
martes pasado le cayeron como anillo al dedo a George Bush para justificar la
militarización mundial, que a su vez le puede servir para nivelar la
deteriorada economía estadounidense.
Días antes tenía
problemas para que el Congreso le aprobara el presupuesto (que en total sería
de 100 mil millones de dólares) para su proyecto de escudo antimisiles que
propuso construir en Europa y ahora, después de los bombazos, Demócratas y Republicanos
ya manifestaron que cierran filas en torno al mandatario belicista.
George Bush fue
encumbrado en la Presidencia, entre otros capitalistas, por los productores y
traficantes de armas, por lo que ahora está en la situación ideal para
reactivar conflictos generando movilidad en la economía norteamericana.
Por ello George
Bush se apresuró a culpar a naciones extranjeras de los atentados, sin
considerar la posibilidad de que alguna de las 600 organizaciones armadas que
hay en su país hubiera sido la autora de dichas acciones.
Bush busca la
guerra. No hay que olvidar que el Pentágono junto con el gobierno inglés
sostienen bombardeos terroristas permanentes contra Irak. Precisamente el mismo
día de los atentados las baterías iraquíes derribaron un segundo avión
norteamericano de los bautizados como “de reconocimiento”. La nave era del tipo
Predator, no tripulado, que cumplía tareas de espionaje. A esto hay que agregar
que el domingo hubo un ataque aéreo contra ese país donde murieron ocho
civiles.
George Bush al
igual que su padre, con la Guerra del Golfo, pretende usar los conflictos
bélicos para nivelar su economía. Esto puede llegar muy lejos, incluyendo una
conflagración internacional que incluya a regiones en América con el llamado
Plan Colombia.
Como si fuera una película de ficción, hace más de 10 años la
televisión norteamericana difundió escenas de bombardeos contra Irak. Todos los
días el mundo veía a los pilotos norteamericanos ejecutar acciones bélicas y
los medios de comunicación daban pelos y señales de los bombardeos.
A pesar de que se masacró a más de 200,000 personas, en su mayoría
civiles, casi nadie se atrevió a denunciar las acciones del padre de George W.
Bush como terrorismo. En Irak se utilizaron armas químicas y se probó el nuevo
armamento estadounidense. En esa cacería fueron seres humanos desprotegidos que
veían caer bombas desde la potente aviación norteamericana, los objetivos de
tiro al blanco.
En 1969 le había tocado a Panamá, y la pequeña isla de Granada también
fue campo de experimento años antes. Además, Bush padre financió durante diez
años a los terroristas conocidos como “contras”, que desde Honduras hostigaron
a la Revolución Sandinista. Sus objetivos no fueron los cuarteles sino los
campos y todo lugar de producción en Nicaragua. La táctica que utilizaron fue
sabotear económicamente al gobierno del FSLN sin importar que se asesinara a
miles de civiles. Algo semejante hizo Bush, padre, en El Salvador, por
mencionar sólo algunos ejemplos.
George W. Bush, el hijo, ya sintió los efectos del terrorismo, pero eso
no lo convence de dejar de utilizar el terrorismo de Estado como arma. Bush
hijo tiene delineado un plan terrorista para detener el avance del pueblo
colombiano que lucha por su liberación. Es el Plan Colombia que contempla una
posible vietnamización de la región, sin embargo, ya lo está aplicando con
militares norteamericanos que participan directamente en las acciones. Para
Cuba también tienen muchas acciones terroristas, empezando por el bloqueo,
hasta los movimientos de sabotaje que realizan los gusanos que viven en Florida
y que son entrenados por la CIA.
Bush hijo es un terrorista que boicoteó los acuerdos internacionales
para limitar la producción de armas bacteriológicas y que se retiró de la
conferencia de Berlín donde la mayoría de los países del mundo acordaron luchar
contra el fenómeno invernadero, para frenar el sobrecalentamiento del planeta.
También los delegados del terrorista Bush abandonaron, junto con Israel, la
reunión donde el mundo condenó el racismo.
Los Bush son terroristas pues utilizan el terrorismo de estado para
imponer al mundo sus caprichos, defendiendo los intereses de los grandes
capitalistas, especialmente los productores de armas.
Los
atentados en Nueva York y Washington constituyen el ataque más duro que ha
recibido Estados Unidos. La noticia sorprendió al mundo, como era de esperarse.
Ciertamente,
junto con los rascacielos más altos de la tierra, murieron miles de personas,
se cayeron las bolsas financieras y bursátiles del mundo, se dispararon los
precios del petróleo, se especuló con la cotización del dólar y más aún, está
en puerta el posible estallamiento de una conflagración mundial.
No obstante, la mayoría de los informadores no fueron al fondo de las causas que originaron los ataques. Al momento de buscar culpables, se dejaron llevar por los simples señalamientos y condenaron airadamente las acciones terroristas. No es justificable, desde luego, la muerte de inocentes, pero los medios de comunicación le apostaron al gobierno norteamericano y se pusieron del lado de Bush.
Los medios de comunicación
resaltaron la enorme importancia de Nueva York y Washington, por ser el centro
financiero, económico, político y militar de Estados Unidos. Sin embargo
omitieron señalar que, antes que un ataque al pueblo norteamericano, los
avionazos y el bombazo representan un ataque al corazón del capitalismo, del
neoliberalismo y de la globalización, representados en las torres del World
Trade Center, el Pentágono y el Departamento de Estado.
Los ataques fueron un
atentado directo contra el terrorismo de Estado norteamericano, con sede en New
York y Washington, desde donde se piensa, regula y controla muchas partes del
mundo.
Narración de Chilenos en Nueva York
Desde la Peña del Bronx
Estamos aquí viviendo un nuevo 11 de septiembre. Ahora es
2001; el otro fue el 11 de septiembre de 1973, cuando aviones de la Fuerza
Aérea de Chile bombardearon La Moneda, el palacio de gobierno: murió el
presidente Salvador Allende y miles de ciudadanos inocentes fueron fusilados en
las calles de Chile. Fue cuando Pinochet y las FFAA impusieron el terrorismo de
Estado que duró 17 años.
Hoy 11 de septiembre del 2001 en New York, un día de
elecciones primarias, en las mismas horas en que se abrían las urnas eleccionarias,
un avión se estrelló contra una de las torres más altas de esta ciudad,
conocidas como las torres gemelas; veinte minutos más tarde otro avión se
estrelló contra la segunda torre gemela; paulatinamente las dos se fueron
desmoronando y trasformando en polvo, fuego y cenizas.
Después un tercer avión cayó sobre el tenebroso Pentágono,
que es donde se concentran las fuerzas y el
poder militar de los EE.UU. Las autoridades informaron que por lo menos
dos aviones han sido derribados y otros aviones detectados desde diferentes
flancos se dirigen hacia los EE.UU. (sic).
Cuando son las 11:25, hora de New York, un estado de pánico
se adueñó de la ciudad y del país, se suspendieron los vuelos en todos los
aeropuertos y se impuso una especie de estado de guerra en caminos, puentes y
fronteras, y se evacuó Wall St. y la Casa Blanca.
Algunos comentarios de la gente común son: eso nos pasa por
creernos los policías del mundo; por la intervención en Colombia; por culpa del
Estado de Israel; por tener un presidente ilegitimo... Que fueron los
palestinos... En fin, los comentarios toman una forma anárquica y masiva. En
conclusión, el monstruo se desmorona y ha sido tomado por sorpresa.
De úlltima hora: autoridades informan que varios aviones,
por lo menos dos o tres, estarían en el
aire secuestrados, los cuales podrían ser derribados.
11 de septiembre 2001
El Capitalismo se Pudre
Estados Unidos y la Recesión Mundial
El capitalismo ha entrado en una de sus
recesiones cíclicas producto de sus crisis de sobreproducción que
esquemáticamente se resume en que se producen demasiados bienes, pero la gente
no tiene dinero para comprarlos. Esto lleva a que las fábricas cierren y
despidan personal dándose una escalada que lleva a la recesión económica.
Esto se complica con actos como los que
sucedieron el martes pasado, en que estrellaron aviones contra edificios
norteamericanos, pues los compradores disminuyen el consumo, además de que se
alteró el funcionamiento de los mercados financieros.
Esto no quiere decir que los grandes
capitalistas pierdan, pues si bien hay algunos perjudicados (por ejemplo
grandes compañías de seguros), lo acontecido se prestó para la especulación y
la ganancia fácil, como fue el caso de las casas de cambio y de grandes
transacciones donde se especuló con el dólar.
En esta debacle los gabachos se llevan entre
las patas a sus incondicionales, es el caso de México, donde todo eso que
declaró Bush de que los mexicanos son una prioridad, pasa a último término. Y
se reflejará en todos los renglones empezando por el de la migración, pues
ahora más que nunca habrá limitaciones.
Los atentados del martes no son los causantes
de una recesión económica, pero sí destapan lo que se negaban a reconocer los
voceros norteamericanos: una posible recesión en la economía de Estados Unidos
que puede manifestarse de manera más permanente a finales de año o principios
del 2002.
Por lo menos en México en lo inmediato habrá
una “volatibilidad” en los mercados cambiarios, habrá disminución en flujo de
divisas y la inactividad momentánea de los flujos de inversión directa en el
mundo pueden afectar la cuenta corriente mexicana.
Después de los Atentados
Fox se le Arrastra a los Gringos
Como ningún presidente en el mundo, Fox aprovechó
los atentados en Estados Unidos para demostrarle a George Bush su
incondicionalidad. Llegó al grado de ofrecer que a todos los turistas que
pernoctaron en la República Mexicana el 11 de septiembre se les descontará el
50 % de los gastos de hotel y que por cortesía de México (nunca especificó
quién va a pagar) se les obsequiarán tres minutos gratis de comunicación
telefónica para que hablen con sus familiares.
Desde luego que estas ventajas no se le darán a los
millones de mexicanos que tienen familiares en Estados Unidos y que están
ansiosos de saber cómo se encuentran por allá. No, la ayuda será para los
gabachos, pues Fox es muy solidario. En sus discursos del martes 11 Fox se
desvivió en condolencias y le mandó una carta a Bush que empieza con la frase
“Querido George”, pero en ningún momento dijo algo sobre los mexicanos que
hubieran sido víctimas de los atentados.
Hay una gran diferencia entre el discurso de Fox con
el de Fidel Castro. Ambos condenaron los atentados, pero el segundo, después de
ofrecer médicos y los aeropuertos cubanos, dejó claro que por sobre diferencias
daba su solidaridad. Fidel recordó que desde hace 40 años ellos sufren el
terrorismo que desde Miami los gringos promueven contra Cuba. También enfatizó
que su solidaridad era auténtica, no por incondicionalidad o miedo.
El Presidente Fox, por órdenes de George Bush,
decidió solicitar que se le diera al país un lugar en el Consejo de Seguridad
de la ONU. Para lograrlo ha hecho una labor de cabildeo en todo el mundo,
viajando desde Chile hasta China.
Esta solicitud se hace en el momento menos oportuno,
cuando George Bush pretende usar (nuevamente) a la ONU para legitimar intervenciones
militares en diversos países.
Con el TLC Salinas enganchó a México a la cola del
tren económico norteamericano y ahora Vicente Fox quiere enganchar al país en
el tren militar.
Después del atentado en Nueva York y Washington
habrá que exigirle a Fox que rectifique y desista de la idea de que México se
convierta en operador militar de los yanquis. De lo contrario pronto la nación
se verá involucrada en conflictos que no son del pueblo mexicano.
Terrorismo Yanqui
Por Hugo Canseco M.
En el momento en que todo mundo pensaba que los Estados
Unidos eran intocables y que ningún país u organización sería capaz de realizar
un ataque como el que los japoneses llevaron a cabo en 1941 con los bombardeos
en Pearl Harbor, las acciones ocurridas en Nueva York y Washington recuerdan
otro tipo de ofensivas en la historia que, encabezadas por los norteamericanos,
han hecho más daño en diversas partes del mundo.
Independientemente del número de víctimas que resulten de
estas acciones, éstas no se comparan con el número de muertes que en las
diferentes guerras ha ocasionado Estados Unidos, directa e indirectamente.
Con cifras alarmantes, se establece que Estados Unidos es
el país más nocivo para la humanidad, muy aparte de cualquier tipo de
organización terrorista.
Durante la segunda guerra mundial inauguraron la era
atómica al estallar dos bombas en Hiroshima y Nagazaki en 1945. Tan sólo en la
primera explosión murieron 240 mil japoneses.
Asimismo, en la Guerra Fría (1945-1989), aunque no fue
una guerra directa, Estados Unidos aportó prácticamente todo el armamento que
se utilizó en contra de la extinta URSS.
En la guerra de Vietnam, los gringos mandaron por delante
a gente latina, como se constata en el Monumento a los Caídos, donde están
registrados 200 nombres latinos.
Posteriormente, en otros conflictos como el de Kosovo
probó proyectiles hechos con uranio empobrecido, sustancia altamente tóxica que
daña el cerebro, el corazón y produce cáncer a todas las personas expuestas a
las radiaciones, incluidos los mismos soldados de la OTAN.
Por lo ocurrido en la Guerra del Golfo, en Pakistán, en
Afganistán, por los 40 años de bloqueo a Cuba; por las invasiones a diversos
países en todo el mundo para saquearlos (incluido México, pues en 1847 se
apoderó de más de la mitad de nuestro territorio); ante la persecución de
comunistas en todo el mundo y las masacres en Palestina y los asesinatos de
indocumentados, entre otros muchos sucesos, se concluye que los norteamericanos
son una raza depredadora que no conoce la moral y que realmente no tiene ningún
respeto por la vida humana.
Cabal...
A impunidad descaradale llaman hoy transparenciade veras que es indecenciade hijos de la..... tostada.Cabal Peniche anda librea pesar de apoyar pilloscomo a Ernesto Zedillou otros del mismo calibre.Dio lana pa´ sus campañasa Colosio y a Salinaspero lo tapan propinasque da a sucias alimañas.Madrazo despreocupadoaceptó recibir lanapero a la mexicanadijo: fue el siglo pasado.Y Madrazo es el aliadodel "honesto" de Vicenteque ahora como Presidentese pregona muy honrado.Pero es tan sólo pantallahace poco mostró el cobrepues fue cloaca insalubreel asunto de las toallas.Con total impunidadse cubren en el olvidopara que escape el bandidocomo Oscar Villarreal.Para desviar la atenciónencarcelan inocenteso policías prepotentessalen en televisión.Persiguiendo a comerciantescomo en Santo Domingoo acusando de ser pingosa inocentes estudiantes.Esa justicia panistaes lo mesmo de lo mismoque nos daba el priismo.....es la ley capitalista.
Los
atentados en varios puntos clave político-económico-militar de Estados Unidos
no pueden ser reinvindicados por la cantidad de seres humanos que costó el
lujosísimo detalle de derribar parcialmente a los norteamericanos, pero son
innegables las aportaciones que dejaron
estos ataques. La primera y más importante es que el monstruo no es tan fuerte,
Estados Unidos, la gran potencia se cayó y su sistema fue derribado con
cuchillos, por ahí se dice que de plástico, con los que secuestraron los
aviones. La otra, es la evidenciación de la política estadounidense de combatir
el terrorismo con más terrorismo al derribar “por razones de seguridad
nacional” un avión comercial repleto de pasajeros, sin el más mínimo indicio de
secuestro o algo por el estilo y advertir que derribará toda nave que sea
sospechosa.
Los
ataques del pasado martes eran de esperarse, Estados Unidos tiene más enemigos
que aliados, esto provocado por su política imperialista de meterse en todos
lados sin que los llamen. Sus intereses desmedidos de dominio le han ganado
tantos enemigos que es indeterminable el responsable de los atentados; sin
embargo, el principal señalado es el terrorista árabe con antecedentes de
ataque a embajadas de E.U. Osama bin Laden. Lo más probable es que los ataques
a Afganistán hayan sido perpetrados por los norteamericanos o por sus aliados
después del anuncio de George W. Bush de atacar sin distinción a los terroristas
y quien los resguarde. Osama bin Laden está refugiado por el régimen talibán en
Afganistán.
Por otra
parte, los mexicanos enfrentamos directamente un panorama incierto. Las guerras
no inician por razones, sino por pretextos. Estados Unidos tiene la coartada
perfecta para iniciar una guerra por el poder y el manejo de recursos naturales
del mundo. La incidencia mexicana surge del “apoyo total a George Bush” de
parte de Vicente Fox y su petición de
ingresar a las fuerzas de seguridad de la ONU. Lo que puede ocurrir en caso de
guerra es que Fox quiera meter a México en esta lucha absurda y lo que seguiría
es la formación de un frente de resistencia que se oponga a la intervención de
nuestro país, pues ¿qué va a hacer un mexicano matando árabes?
Ahí está el problema, independientemente de quién haya sido, se prevé el posible inicio de una guerra imperialista, la cual nos mete directamente a los mexicanos gracias a las decisiones unilaterales de Fox, un empresario que probablemente se vio afectado personalmente con la caída del World Trade Center. Todo el mundo se deslinda y se prepara; E.U. clama venganza, tiene sospechosos y hasta detenidos precisamente de Medio Oriente. Inquieta el silencio del líder iraquí Sadam Hussein. El clima es tenso y depende directamente de lo que ocurra en las próximas horas.
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