Era
ya avanzada la mañana cuando iniciaron los preparativos de su primera ofensiva
contra el nuevo enemigo. Hacía poco Sailor Mercury se había comunicado con Serena,
explicándole de la mejor y más corta manera posible la situación. No mencionó
por ahora a Heracler, pero sí la relación que los demonios tenían con el
Milenio de Plata. De esa manera, Rei, Endimion, Luna y Serena ya estaban listas
y en camino, pero demorarían cerca de 12 horas en regresar. Un tiempo más que
suficiente para idear un buen plan, pero demasiado largo para esperar sin hacer
nada. tendrían que empezar el ataque sin ellas.
Lo primero que
hicieron fue informarse bien de todos los detalles que aún no estaban claros.
Heracler escuchó a Lita y Ami mientras relataban su combate contra el Negaverso
y aunque les prestó atención durante toda la historia sin interrumpirlas, no
pudo evitar hacer un claro gesto de sorpresa cuando llegaron al final ...
- ¡Jamás me
habría imaginado que Beryl ya estaba derrotada, junto con la Negafuerza! - dijo
finalmente Heracler -. Eso confunde mucho las cosas, pues no se me ocurre qué
razón puede impulsar ahora a estos demonios; pensaban que preparaban su llegada
o algo así...
- ¿Nunca
notaste un cambio en ellos en la época en que, se supone, se manifestó la
Negafuerza? - preguntó Lita
- Eso es lo más
raro - respondió Heracler -. Si hago coincidir las fechas, casi juraría que
estos demonios simplemente no aparecieron; incluso llegué a dudar en esa época
de que siguieran en China.
- Bueno, una
cosa es clara - interrumpió Artemis -; no vinieron a Japón. Los habría
reconocido.
- Hay sólo dos
posibilidades - dijo Ami, cerrando su computadora de bolsillo tras hacer un par
de cálculos -. Que la hayan buscado sin encontrarla, o que se hayan escondido
para no ser descubiertos. Y la primera alternativa es inverosímil, así que...
- ¿Insinúas que
no querían ser encontrados por la Reina Beryl? - preguntó Lita.
- No suena tan
descabellado - dijo Heracler repentinamente - ¿Qué sentido tiene seguir a un
rey que ya fue derrotado una vez?.
- Eso no es lo
único que me hace pensar en que se escondieron - agregó Ami -. El motivo
principal que los hizo revelarse contra Serenity durante el Milenio de Plata
fue la ambición, un sentimiento que se debe haber multiplicado cuando Beryl los
convirtió en demonios. ¿Por qué entonces se sentirían atraídos a servir a
alguien, a ser súbditos de cualquier otro?. No, no suena lógico salvo que los
obligaran; y eso no ocurriría a menos que se dejaran descubrir...
- La cosa va
tomando sentido - dijo Lita -, pero aún no sé qué hacen aquí en Japón.
-Eso depende de
muchas razones - agregó Heracler -. Primero está el asunto socio - político;
quieren aprovechar el momento propicio para incentivar una guerra entre ambas
naciones. Y segundo, está el Cristal de Plata; probablemente ya están enterados
de su existencia y lo ven como su principal amenaza.
- ¿Por qué
razón quieren iniciar una guerra? - preguntó Artemis.
- Podrías verlo
como un "matar dos pájaros de un tiro" - observó Heracler -. Una
guerra les entregaría MUCHA energía humana, en cantidades inimaginables, que
ellos podrían absorber para fortalecerse aún más. Y por otro lado, la misma
guerra pondrían en peligro la vida de la Princesa de la Luna, que ellos buscan
con afán para así localizar y destruir el Cristal de Plata.
- Resumiendo -
dijo Lita - estos demonios trabajan por su cuenta y sus objetivos no son muy
distintos a los del Negaverso...
- Me gustaría
saber más sobre sus poderes - continuó preguntando Ami -. ¿Pueden absorber
directamente la energía humana?, ¿Pueden reproducirse o multiplicarse?.
- Sí y ... sí -
dijo Heracler, algo dubitativo -. Aunque absorben energía en grandes cantidades,
sólo pueden hacerlo a grandes grupos de personas, no a individuos en especial.
Necesitan además que las personas estén en un estado de "euforia
colectiva", aunque para incentivar eso son unos expertos. De esa forma,
con suficiente energía acumulada, son capaces de metamorfosear a cierto tipo de
humanos, muy particulares, en demonios como ellos.
- ¿Es eso
reversible? - preguntó Lita intrigada.
- No lo tengo
claro. La gente que es atrapada y convertida en ese tipo de demonios suelen ser
muy egoístas e insensibles antes de ser transformados, casi como si fuera un
requisito previo. Sanarlos sería probablemente tan difícil como hacerlas
cambiar en su forma de ser, y no sé cómo hacer eso...
- Una última
cosa, Heracler - puntualizó Artemis -. Tú has combatido contra ellos por muchos
años. ¿Tienen algún punto débil?
- Uno en
particular - respondió Heracler -: No tienen paciencia en el combate; suelen
atacar sin estar preparados.
- Buen punto -
dijo Ami, prendiendo nuevamente su computadora -. Creo que eso será suficiente
para empezar a idear algún plan.
+++++++
Con
su computadora, y con la ayuda de los demás, Ami desarrolló una pequeña
estrategia de batalla y luego seleccionó tres puntos de ataque altamente
probables: el estadio de fútbol - soccer de Tokyo, el aeropuerto y la protesta
organizada para ese día frente al instituto Azabu. Pero mientras discutían, y
algunos defendían la teoría de la protesta (pues de esa forma se habían
manifestado los demonios antes) Artemis aparece de improviso con un diario
tomado por la boca y lo deposita en el suelo ante la sorpresa de todos; el
titular inclinaba claramente la balanza hacia otro lado...
- " Se ha
clausurado la protesta programada para hoy día" - leyó Lita en voz alta -.
Imagino que se debe a los disturbios que causamos frente al colegio ¿no creen?
- Quizás
nosotros jugamos cierto papel en esta decisión tan repentina - dijo Artemis -,
pero no es para sentirse orgullosos. Esos demonios ya deben saber quienes
somos.
- Puede ser -
respondió Heracler -, pero preferiría no apostar. Debemos estar preparados para
cualquier sorpresa. En cuanto a nuestras posibilidades, - dijo mirando a Ami -
se reducen ahora a dos.
- ¡Un momento!
- interrumpió Ami, mientras encendía su visor digital -. La computadora ya
había detectado la presencia de estos demonios en nuestro último combate. Puedo
intentar captarlos de nuevo, aunque tanto el estadio como el aeropuerto están
lejos.
Mientras Ami
calculaba, Heracler miraba por la ventana, preocupado pero alerta, pensando en
todas las posibilidades. ¿Por qué habrían clausurado la protesta?, ¿Existe
acaso algún fenómeno que atraiga la atención de los demonios sólo por ese día?
- ¡Ami, lo
tengo! ... - dijo Heracler de pronto.
- Yo también -
dijo ésta sonriendo, mientras apagaba su visor digital -, el estadio. Vamos
pronto, el partido se juega a las tres de la tarde.
- Sí - afirmó
Heracler - y la entrada principal ya debe estar atiborrada de gente...
Una vez en
marcha, Lita interrogó a su hermano por su inesperada decisión de último
momento.
- No tenía sentido
ir al aeropuerto si podían juntar más gente en una protesta. Y de ese modo no
tendría sentido disolver la protesta tan "de repente".
- Y además -
dijo Ami, mirando a Heracler con una tierna sonrisa - al aeropuerto llega gente
todos los días; al estadio, sólo una vez por semana, razón más que suficiente
para interrumpir una marcha que no atraería jamás a tanta gente como un partido
de fútbol - soccer.
Lita estaba
convencida con todo ese mar de argumentos, pero no dejaba además de reconocer
cómo Ami y Heracler eran el uno para el otro. ¡A ambos costaba seguirles el
pensamiento!
+++++++
Las
filas de gente ya eran muy largas cuando Ami, Lita, Artemis y Heracler llegaron
cerca de las boleterías a eso de las dos y media. El calor era aplastante y las
filas no avanzaban mucho, lo que estaba impacientando al público e incluso ya
se escuchaban silbidos y abucheos.
- Esto es raro
- comentó Lita -, el partido empieza en una hora más...
Lentamente, una
ola de violencia empezó a estallar dentro de las filas. Lita y Ami también
esperaban su turno y estuvieron a punto de perder la calma y seguir a la
multitud, cuando Heracler y Artemis las detuvieron en seco.
- No hay duda
de que esto es muy, pero MUY raro, hermanita - afirmó Heracler -. De hecho, me
parece a propósito.
- ¿Dices que es
obra de... ?
- ¡Es verdad! -
continuó Artemis -. Creo que van a adelantar el ataque, y a absorber la energía
de la gente ahora, mientras hacen fila. ¿No sintieron acaso cómo casi se
unieron a la euforia general?
Tomadas por
sorpresa pero sin esperar un solo momento más, Lita y Ami se alejaron de la
multitud y se transformaron en Sailors, mientras tomaban posición estratégica
detrás de los edificios cercanos, de acuerdo al plan que habían elaborado.
Heracler y Artemis en tanto se mezclaron entre la multitud y empezaron
disimuladamente a calmar los ánimos entre las personas más alteradas de la
fila, con el objetivo de descubrir quienes estaban incentivando los desórdenes.
Claro, Artemis no intentó conversar, pero se puso al lado de Heracler mientras
éste decía palabras amables, tratando de relajar el ambiente.
- ¡Eh,
tranquilos! - gritaba con fuerza -. No vinimos a pelear, sino a ver fútbol. ¡Ya
van a abrir!, paciencia...
Más de algún
forcegeo tuvo que hacer para imponer el orden, pero lo logró sin mucho
alboroto. Sin embargo, habían algunos que no tenían ganas de
"razonar" :
- ¿Y quién eres
tú para decirnos lo que tenemos que hacer? - le gritaron tres individuos con
aspecto de pandilleros -. No te metas en esta pelea o te pesará.
La gente
reaccionó de manera muy violenta ante este nuevo amedrentamiento. Heracler tuvo
que usar la fuerza para convencer a los demás que pelear con él no era buena
idea, pero todavía no golpeaba a nadie en serio; ¡ese era el plan!.
- Este no es
japonés - dijo otro individuo, indignado al ver que la turba no podía con
Heracler - Enseñémosle a no venir a Japón a darle lecciones a nadie.
¿Qué?, ¡Eso era
curioso!. ¿Cómo lo descubrieron tan pronto?, su acento no era tan notorio...
además, el nuevo individuo se acercó al grupo de los tres que lo habían
encarado hace poco. Eso ya era demasiado sospechoso. Cuando la situación se
estaba poniendo demasiado complicada, Artemis le jaló el pantalón desesperado,
indicándole con la pata que mirara en dirección a Sailor Mercury. No demoró
mucho en encontrar su silueta, que se dibujaba como una sombra detrás de un
edificio cercano. Tenía su visor digital puesto, su computadora abierta y su
mano estirada, indicando claramente la señal que estaba esperando Heracler.
- Gracias
Artemis - dijo despacio, mientras lo tomaba rápidamente con sus brazos.
Con un gran
salto dejó a Artemis en un lugar seguro ante el espanto de las demás personas.
Y luego, con otro salto casi tan rápido como el anterior, se puso justo en
frente de este sospechoso grupo de pandilleros. Y fijando su mirada en el
primero de todos, le dijo con una sonrisa sarcástica:
- Es verdad,
soy de China. Y creo haberte visto en alguna parte...
Heracler
concentró toda su fuerza en ese primer golpe, y fue como una tormenta que
estalla de repente, después de la calma. Nadie más que Artemis y las Sailor
pudieron seguirle la velocidad, pues en menos de un instante el individuo que
estaba en frente de Heracler ya se encontraba a varios metros de distancia
producto de ese golpe, y totalmente inconsciente. Y mientras caía, emitió un
gemido estridente, que fue el presagio de su horrorosa metamorfosis... Antes de
caer en el suelo, ya había adquirido su forma normal, la de un demonio azul,
corpulento y muy alto. Nadie que lo hubiese contemplado podría haber mantenido
su compostura, pues la imagen era grotesca.
Sin embargo,
nadie fue presa del pánico en ese momento, pues toda la gente de alrededor cayó
de bruces al suelo después que Heracler "nokeara" al demonio
principal. De esa forma, sin esperar refuerzos ni nada, los otros tres
individuos también se transformaron y encararon de inmediato a su nuevo
enemigo. Heralcer en tanto no había perdido la calma, y curiosamente para
ellos, los miraba tranquilos, casi tratando de exasperarlos...
- Es una
lástima que ya no tengan control sobre estos transeúntes - les dijo en un tono
muy relajado -. Veo que ya no podrán tomar su energía...
Sin dudarlo
más, los tres lanzaron sus babas al unísono para apresarlo de una vez por
todas. Pero para su sorpresa, Heracler salta en el momento justo, dejándolos
perplejos y enfurecidos...
- ¡Burbujas de
Mercurio! - Gritó Ami de pronto desde el edificio donde Heracler la había
visto.
Una espesa
niebla cubrió todo el lugar y Heracler, un instante antes de ser cubierto,
inmovilizó por la espalda a uno de los demonios y lo sacó del campo de batalla.
Mientras, Sailor Júpiter se colocaba en el mismo lugar donde estaba Heracler, y
en posición de ataque. Cuando la niebla se disipó, lo único que vieron los
otros dos demonios fue que su compañero había desaparecido junto con Heracler,
y que en su lugar había ahora una persona totalmente desconocida y lista para
atacarlos.
- ¡Vamos,
cobardes! - exclamó Sailor Júpiter, impaciente -. Estoy esperando... ¿O es que
tienen miedo?
La respuesta no
se hizo esperar, y con un rápido movimiento, se pusieron a ambos lados de Lita
y dispararon sus babas nuevamente. Pero ellos no sabían que habían caído justo
en la trampa; tras dar un salto tremendo, Lita queda fuera de su alcance y
Heracler, con la misma velocidad que su hermana, deja al demonio que tenía
apresado en el mismo lugar donde estaba Lita antes. De esa forma, el demonio
queda cubierto por la baba de sus mismos compañeros, sin posibilidad de
moverse.
Ami se acerca
entonces frente a ellos, junto con Artemis, Lita y Heracler, que los rodean sin
remedio. El plan había salido a la perfección y no había forma de que los
demonios escaparan. De esa manera, Heracler y Lita empiezan una conversación
que deja perplejos incluso a sus amigos...
- En fin,
hermanita... ¿Quieres al de la izquierda o al de la derecha?
- No sé, los
dos se ven bastante débiles, pero - dijo con un suspiro - ... me conformo con
el de la derecha.
- Está bien. Yo
pelearé con el otro, pero sólo porque tú me lo pides.
- Tú siempre
tan hermanable...
Aunque Lita
atacó brutalmente al demonio que le "correspondía" (quizás recordando
la golpiza que le habían dado en el último combate), no hizo demasiado esfuerzo
para derrotarlo. simplemente lo tumbó en el suelo con una pequeña llave y luego
lo atacó con el Trueno de Júpiter, dejándolo totalmente fuera de combate.
Heracler, en cambio, sí parecía muy turbado y golpeaba con fuerza a su enemigo.
Lita casi se decide en intervenir, pero Heracler se lo negó rotundamente.
- Nunca debes
interrumpir un combate singular - dijo mientras se batía. Artemis asintió con
la cabeza, recordando que esa era una vieja costumbre de Júpiter...
Y tampoco fue
necesario darle ningún tipo de ayuda. Heracler derrotó en un par de minutos al
demonio, que yacía ahora en el suelo mientras él sólo mostraba heridas leves.
De esa forma, y con la respiración muy agitada, Heracler le habló con las
siguientes palabras:
- Mucho tiempo
combatí contra ustedes sin saber qué razón me impulsaba a hacerlo. Ahora sé muy
bien quiénes son y cuales son sus propósitos. Dile ésto a tus compañeros en el
otro mundo: mi nombre es Heracler - Clamda, de la familia real de Júpiter,
descendiente de Her Clam el valiente. Y no perdonaré que sigan ensuciando la
memoria de los guerreros de mi planeta ...
Heracler
entonces adoptó una posición sumamente extraña, para todos menos para Artemis;
levantó sus dos manos juntas al cielo y, con un tremendo destello de luz que
brotó de sus manos, recitó una frase en Ganiventü, su idioma natal. Sus
palabras surgieron entonces con una fuerza tremenda... y mientras hablaba, su
expresión cambió totalmente. Se veía imponente, majestuoso, incluso duro y
severo como nunca antes.
- Hetsa ürme,
Io karmât
Lo que
significa: "Ataca a mis enemigos, Volcán de Io"
Un fuego de
color amarillo como el azufre apareció sobre sus manos luminosas y tomó una
forma extraña, nebulosa y poco definida. De lejos podía sentirse la fuerza de
este ataque, fruto tanto del poder mismo que Heracler heredaba de su antepasado
Her - Clam como de su duro entrenamiento en la luna volcánica de Io, el lugar
que hacía mucho tiempo recordaba en sus sueños.
Aterrado y
compungido, el demonio no atinó a nada más que a gritar con pavor, lanzando
desesperadamente sus babas contra Heracler en un intento por salvarse. Pero de
poco le sirvió; el volcán de Io arrasó con todo a su paso, evaporó en un
instante esas babas e impactó al demonio de frente, dejándolo carbonizado en el
suelo.
Ami y Lita
miraron toda la escena y quedaron estupefactas. Entendían perfectamente el
origen de la fuerza de Heracler, pero ese poder era algo nuevo, incluso para
Ami, que recordaba mejor que su amiga los sucesos del Milenio de Plata. Artemis
era el único que conocía bien el poder y la fuerza de los guerreros de la raza
de Zeus.
- Lo sabía -
dijo finalmente Artemis -; El volcán de Io. Esa misma arma detuvo a los
demonios cuando atacaron a las Sailor ayer frente al colegio Jyuban. ¿No es
así, príncipe?
- Heracler... -
dijo Ami -. ¿Tú hiciste eso?
- ¡Eres
increíble, hermano! - dijo Lita -. Me sorprendes...
- No hay nada
de qué alegrarse - dijo Heracler, mientras miraba al demonio frente suyo, con
los puños apretados -. Ya saben que estamos aquí, y eso es lo peor que podría
habernos pasado...
Lentamente la
ciudad fue cubriéndose con una nube negra y espesa, que surgía justamente de
dentro del estadio de fútbol en frente de ellos. Notaron cómo la ciudad se
detenía completamente, las luces de las calles y de los departamentos no
encendían, y un silencio sepulcral los envolvía ahora a todos, acompañado de
una oscuridad total y asfixiante. De esa manera se manifestó la presencia de
uno de los siete grandes demonios de Júpiter, Hatchêr-kam, el amo de la
desesperación. Y Ami sintió cómo su corazón volvía a encogerse de terror, de la
misma manera como hacía mucho tiempo, en medio del ataque de la Reina Beryl,
había perdido toda la esperanza y las ganas de combatir; ahora entendió
perfectamente contra quién se enfrentaban, y un miedo tan asfixiante como la
misma oscuridad la dejó paralizada de espanto.