Las Obras y la Gracia

Escrito por el Apostol L. Grand Richards y publicado en "Una Obra Maravillosa y un Prodigio" agregando puntos de vista de J.C. Rejón

Por ya casi bastante tiempo el autor ha tratando de no comentar asuntos referentes a asuntos de poca importancia en cuestión de doctrina en DEMM, pero debido a la gran cantidad de personas con un conocimiento mediocre del plan de salvación, por así decirlo han tratado de atacar a la iglesia por temas bastante claros, que para ellos resultan confusos, y aun así me causa sorpresa que muchos Santos de los Últimos Días han entendido muy poco esta tema, y cuando se les presenta el tema no han sabido como tratarlo. Por tanto escribiré el tema con bastante claridad y lo haré por medio la declaración del Elder LeGrand Richards en el libro de "Una Obra Maravillosa y un Prodigio" para demostrar lo que en realidad quiere decir “ser salvo por gracia y no por obras” mi intención no es atacar a nadie, ni de forzar a las personas a que tenga el mismo punto de vista que yo, pero la verdad nunca dejara de ser verdad. Empezare con la declaración del profeta Nefi en el Libro de Mormón:

“pues que sabemos que es por la gracia por la que nos salvamos, después de hacer cuanto podamos" (2 Nefi 25:23) y el apóstol Pablo declara: “Por que por gracia de sois salvos por la fe; y esto no es de vosotros que es un don de Dios: no por obras para que nadie se glorié (Ef.2:8-9) entonces ¿Quien tienen la verdad?

Es obvio que los dos la tienen, ellos tienen el conocimiento perfecto de lo que significa la palabra “gracia”, pero antes citare lo que dijo el apóstol Pedro: “Y tened salud la paciencia de nuestro Señor ; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito también; Casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes, como también las otras escrituras, para perdición de si mismos. (2 Ped. 3:15-16)

Teniendo presente pues, la advertencia de Pedro de que algunos de los escritos de Pablo son “difíciles de entender” nos hace una declaración que muchos la contaminan con sus mentiras y lo hacen para perdición de si mismos, poniendo en riesgo no solo su propia salvación, sino la de las personas que son engañadas por estos sectarios.

Es obvio que ninguna de nuestras obras o cosas que hagamos puedan afectar la gracia de Dios, que es un don gratuito. Esto, sin embargo, no altera el hecho de que, como acabamos de citar de las epístolas de S. Pablo “el justo juicio de Dios…Pagara a cada uno conforme a sus obras”.

¿Qué pues, es esta “gracia” por la que somos salvos, según el Apóstol Pablo, y “no por obras, para que nadie se glorié”?

Esto es bastante claro, esto representa lo que Jesús hizo por nosotros, cosas que de ninguna manera podríamos haber hecho por nosotros mismos, entre las cuales están comprendidas:

  1. El creó esta tierra sobre la cual tenemos el privilegio de vivir y de adquirir experiencia. Para presentar nuestro cuerpo limpio a nuestro Padre (Juan 1:1-14)

  2. Expió la trasgresión de nuestros primeros padres, por causa de la cual vino la muerte al mundo al mundo, y de este modo trajo la resurrección de la tumba o la reunión de nuestros cuerpos y espíritus mediante la resurrección. (1 Cor. 15:22)

  3. Por habernos dado su evangelio eterno, “vino a ser causa de terna salud a todos los que le obedecen”. (Heb. 5:9)

Todos estos dones gloriosos, y muchos mas que se podrían mencionar pero no tendría caso, recibimos por su “gracia” como dones gratuitos, “no por obras para que nadie se glorié” (Ef. 2:8-9)

No obstante, para obtener esas “gracias”, y el don de “salvación eterna”, debemos recordar que este don es únicamente para “todos los que le obedecen”. (Heb. 5:9)

La conclusión del Apóstol Pablo sobre este asunto es terminante:

“No os engañes: Dios no puede ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso también segara.” (Gal. 6:7)

Pongamos pues un ejemplo de un agricultor, no importa cuanto terreno sea de el, no puede esperar recoger una cosecha sin plantar. Sin embargo, cuando el agricultor ha preparado su tierra, sembrando su semilla, cultivando y regado la tierra y ha recogido la cosecha, ¿merece el todo el crédito? Hizo todo el trabajo y el derecho de segar lo que sembró. No obstante, por mucho que haya trabajado el agricultor, no pudo haber segado su cosecha únicamente como el resultado de sus propios esfuerzos, pues hay que tomar en consideración otros factores:

  1. ¿Quién le proveyó el suelo o el terreno fértil?

  2. ¿Quién puso el germen de la vida en las semillas que planto?

  3. ¿Quién hizo que el sol calentara la tierra, y que las semillas germinaran y crecieran?

  4. ¿Quién causo que cayera la lluvia y regara las plantas que estaban creciendo?

El agricultor no podría haber hecho ninguna de estas cosas o proveerse de ellas. Representan el don gratuito de la gracia, y sin embargo, el agricultor segará como sembró.

Muchos ministros religiosos por no mencionar sus denominaciones (que son muchas) han interpretada las palabras de Pablo para perdición de si mismos y sus creyentes. Ellos han enseñado sin dudar que la salvación es tan fácil como “comer, cantar, o hablar”, y que la salvación viene por confesar oralmente que se cree en Cristo, aun cuando esta creencia no vaya acompañada de la obediencia a sus mandamientos ni de obras de justicia. Esto desde luego no concuerda con el plan del salvador, no concuerda con la verdad, y con el pensamiento de una persona sabia. Fue contra tal interpretación de las escrituras que Pedro amonestaba cuando dijo “… las cuales los indoctos e inconstantes, tuercen, como también las otras escrituras, para perdición de si mismos”.

Muchos son los que de esta manera han sido desviados, y se han conformado con hacer una confesión oral de fe, “para perdición de si mismos”

El ángel destructor, el enemigo de toda justicia y verdad, no podría frustrar mas eficazmente los propósitos del Maestro y su evangelio, que por persuadir a todos los hombres a creer que todas las bendiciones del Señor, mediante su gracia ha preparado para sus hijos, pueden obtenerse por confesar verbalmente que El es el Cristo. Sabemos que las personas cuya gloria será telestial o semejante a la de las estrellas, serán herederos de salvación. No obstante, debemos tener presente que el evangelio de Jesucristo no se ha dado únicamente para la salvación de los hombres, si no también para su exaltación. Esta gloria que se ha comparado con la gloria del sol es a la que deben aspirar todos los que aman la verdad y la hacen.

La expiación anterior de la gracia, como don gratuito de Dios no se obtiene por obras, contrapuesta a la obediencia del evangelio, nos ayudara a entender debidamente los siguientes pasajes:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que esta en los cielos”. (Mat. 7:21)

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le comparare a un hombre prudente, que edifico su casa sobre la peña; y descendió la lluvia, y vinieron los ríos, y soplaron los vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: por que estaba fundada sobre la peña. Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edifico su casa sobre la arena; Y descendió la lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, e hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina (Mat. 7:24-27)

“Por que el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su padre con sus Ángeles, y entonces pagara a cada uno conforme a sus obras. (Mat. 16:27)

El apóstol Santiago explica la importancia de ser “hacedores de palabra, y no tan solamente oidores”

“Mas hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos…Hermanos míos, ¿Qué aprovechara si alguno dice tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá salvarle? Y si la hermano o la hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día. Y alguno de vosotros le dice: Id en paz, calentaos y hartaos; pero no le diereis las cosas que son necesarias para el cuerpo: ¿Qué aprovechara? Así también la fe, si no tuviera obras, es muerta en si misma. Pero alguno dirá: Tu tienes fe, y yo tengo obras: muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostrare mi fe por mis obras. Tu crees que Dios es uno; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? (Sant.1:22; 2:14-20)

¿Podemos tener una declaración mas clara que esa? Pienso que no. Santiago enseña claramente que no es suficiente creer en Dios, pues aun los demonios creen, y añade “que la fe sin obras es muerta”. Bien podría el agricultor creer que puede recoger una cosecha sin sembrar. Esta clase de fe es muerta: no se puede producir una cosecha si no hay obras.

Recordemos la parábola del sembrador propuesta por Jesús:

“Por que el reino de los cielos es como un hombre que partiéndose lejos llamo a sus siervos, y les entrego sus bienes. Y a este dio cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno: cada uno conforme a sus facultad; y luego se partió lejos” (Mat. 25:14-15)

Cuando el señor de aquellos siervos volvió para hacer cuentas con ellos, el que recibió cinco talentos habiendo ganado otros cinco; y el que recibió dos talentos también había ganado otros dos. A estos su señor les dijo: 

“…Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de su señor.” (Mat. 25:21)

Más al que no había recibido sino un talento y fue y lo escondió, su señor le dijo:

“…Malo y negligente siervo, sabias que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí; Por tanto te convenía dar mi dinero a los banqueros, y viniendo yo, hubiera recibido lo que es mío con usura. Quitadle pues el talento, y dadlo a los que tienen diez talentos. Por que a cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá mas; y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.” (Mat. 25:26-30)

Cuan inútil es la fe de una persona sin obras. ¡Que recompensa tan gloriosa esta reservada para aquellos que ponen a trabajar los talentos que reciben!

Cuan inconsecuente es el concepto de que todos los que hacen bien reciben el mismo galardón, y todos los que hacen mal son castigados de la misma forma. Seria sumamente difícil establecer la línea de la demarcación entre uno y otro. De ahí la necesidad de “muchas moradas” en el reino de nuestro Padre, cada quien recibirá según sus obras. Los Santos de los Últimos Días tienen que poner mas que solo una confesión oral de fe, estamos por encima de esas normas tan bajas e infames, por lo que el señor le pagara a cada uno según sus obras.

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