
El Instituto de Microcirugía Ocular inicia un estudio multicéntrico para tratar la pérdida de visión central
BARCELONA, (EUROPA PRESS)
El Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona (IMO) participará
en un estudio con otros 30 centros de Europa y Estados Unidos, para
tratar la degeneración macular, una patología de la parte central de
la retina que afecta a mayores de 50 años y a pacientes con miopía
patológica.
La clínica barcelonesa prevé aportar al ensayo un total de 30
pacientes. La investigación, que se iniciará el próximo octubre con
la selección de pacientes, consistirá en analizar los efectos de un
fármaco denominado APTAMER antiVEGF tras inyectarlo en el ojo y en
distintas dosis.
En el estudio participarán tres grupos de pacientes, a quienes se
les inyectará una cantidad distinta del fármaco cada mes y medio, y
un grupo placebo. Según explicó a Europa Press el director de la
investigación en el IMO, Jordi Monés, este fármaco, que ya se ha
empezado a ensayar en Estados Unidos, "bloquea la molécula que ordena
el crecimiento de los vasos sanguíneos anormales, el factor de
crecimiento vascular endotelial, segregado por el tejido enfermo".
De esta forma, "disminuye el riesgo de hemorragias, evitando la
pérdida severa de visión propia de la enfermedad, que en muchos casos
es irreversible", añadió. A diferencia de la terapia fotodinámica,
utilizada actualmente para tratar la degeneración macular, el nuevo
fármaco "no destruye los vasos sanguíneos" sino que "provoca su
decrecimiento", indicó Monés.
En este sentido, aseguró que las terapias utilizadas en
oftalmología son "cada vez más selectivas y menos agresivas". La
retina, la parte más interna del ojo, está formada por la parte
periférica --que permite la visión periférica y lateral-- y la
central o macular. La mácula proporciona mayor sensibilidad y detalle
y permite realizar actividades de mayor precisión como leer, conducir
o reconocer perfiles.
La degeneración macular asociada por la edad puede producir una
pérdida de visión como consecuencia de la aparición de unos vasos
sanguíneos anormales que provocan hemorragias en la mácula. Según
Monés, un 30 por ciento de los pacientes mayores de 70 años de edad
padece esta alteración ocular, mientras que un 10 por ciento de este
colectivo "tiene el riesgo de perder mucha visión central", añadió