XANUM, Editoriales,
Diciembre 2003
El 2003 ha sido un año de buenas lecturas, por lo menos para mí. Como un tipo de labor comunitaria, cada fin de año me da por recomendar algunos títulos. Son apenas diez. Por lo tanto, la que sigue se trata de una lista integrada por mis particulares descubrimientos. Si alguien se interesa por alguno de los siguientes libros, que los lea también bajo sus propios riesgos.
1.
Eres una bestia, Viskovitz de Alessandro Boffa
Una extraordinaria revisión de nuestras pulsaciones animales descritas a través de 20 espléndidas fábulas. Boffa combina sus conocimientos de biólogo con un saludable sentido del humor para demostrarnos el lado salvaje de nuestra relaciones amorosas. Después de su alucinante lectura, a nadie quedará duda que, en cuestiones de pareja, todos tenemos un poco de mantis, de peces o de perros.
2.
Una historia de la lectura de Alberto Manguel
Una muestra inmejorable de cómo una investigación, en lugar de convertirse en una tediosa tesis, se convierte en una obra de arte. Manguel, que tuvo el privilegio de leerle al ciego Borges por un tiempo, explora la historia de las lecturas prohibidas, de las lecturas en voz alta, de la literatura como lectura profética, entre otras y conforma un libro en verdad impresionante. Nadie que se precie de amar el acto de leer puede prescindir de esta obra.
3.
Saga de Tonino Benacquista
Cuatro guionistas frustrados son reclutados por una cadena francesa para cumplir una disposición oficial. Con un presupuesto que compite solamente con las producciones campechanas y asignados al horario de la madrugada, crean un serial que se vuelve en poco tiempo en un auténtico fenómeno. La manera en que cada uno de los escritores externa sus propias obsesiones a través de la ficción es espléndida. Y el final, simplemente, hermoso.
4.
La montaña del Alma de Gao Xingjian
El premio Nóbel de Literatura del año 2000 fue concedido al autor de esta novela. Y muy probablemente por ella. De un argumento difícil de resumir porque en sí no explica la importancia de sus reflexiones ni la belleza de algunas de sus escenas, La montaña del Alma necesita de un tiempo notable de lectura (tiene alrededor de 600 páginas), pero vale la pena. Y vaya que vale la pena.
5.
Si una noche de invierno un viajero de Italo Calvino
La trama podría resumirse de la siguiente manera: Un personaje intenta leer una novela, pero por causas ajenas a su voluntad, no logra sino leer los comienzos de diez novelas distintas. Además de deleitarnos con las diversas maneras de narrar una misma relación entre personajes, esta “novela sobre el placer de leer novelas”, encuentra formas cada vez más insospechadas de mantenernos a la expectativa ante un suceso tan aparentemente sin futuro, como es el que alguien lea. Divertida, inteligente y siempre sorpresiva. En pocas palabras, Calvino rules.
6.
La casa pierde de Juan Villoro
El libro es tan completo que terminé llamando a su autor, “el maestro Villoro”. Una prosa pulida que por cuidadosa no pierde ni un ápice de intensidad. Además, este fue un “año Villoro” para mí, ya que leí seis de sus libros. Los cuentos de este volumen son desoladores, es cierto, pero no por ello están exentos del humor tan representativo del autor. “Corrección” y “El planeta prohibido” son narraciones perfectas y “La estatua cubierta”, un relato inquietante hasta la médula.
7.
Un episodio en la vida del pintor viajero de César Aira
Se trata de alguien a quien me da trabajo recomendar. César Aira escribe de una manera tan personal que puede provocar la decepción de algunos lectores. Paulatinamente he comprado todo lo que he podido de él, pero sus libros (que superan la cuarentena) son una verdadera rareza. Pese a que el protagonista de esta historia realmente existió, uno se pregunta si no fue en realidad un personaje nacido también para que Aira lo describiera.
8.
El candor del padre Brown de G. K. Chesterton
Sé que parecería una tomadura de pelo recomendar lo que la historia ha reconocido como una joya de la narrativa universal, pero no puedo menos que compartir el entusiasmo que provocó en mí descubrir a este sacerdote investigador. Un cuento como “El signo de la espada rota” es suficiente para reconocer la genialidad de Chesterton. Casos limpios, narrados sin trampas y resueltos sólo a través de la inteligencia y piedad de su protagonista. Imprescindible.
9.
Diablo Guardián de Xavier Velasco
Se podría comprar como novedad, pero el libro en verdad sorprende. No son muchas las novelas coloquiales que dicen algo nuevo, pero ésta merece el éxito que ha tenido, y por supuesto, el premio Alfaguara que ganó. Las reflexiones personales de Violetta (lo mejor de la obra) absorben de inmediato al lector. Velasco no escatima esfuerzo en retratar lo peor que tenemos los mexicanos en boca de esta “mujer de virtudes negociables”. Además, el desvergonzado concepto que tiene Violetta de sí misma, me recordó a una amiga.
10.
Greguerías de Ramón Gómez de la Serna
Si alguien quiere saber lo que realmente es la poesía y no las notas cursis que le escribe su pareja, que lea este libro. Los pequeños sucesos diarios adquieren posibilidades inimaginables a través de la literatura y las greguerías, que son frases llenas de humor y poesía, invitan a mirar el mundo con otros ojos.
|
Página realizada por Juan Daniel Perrotta
|
|