BIENESTAR ECONÓMICO Y POBREZA. LAS CONTRIBUCIONES DE AMARTYA SEN, PREMIO NOBEL DE ECONOMIA, 1998.

Publicado en Trabajo,

año 2 No.3, segunda época, Enero- Junio      2000

 

Por Eliézer Tijerina Garza

Profesor Titular “C”, Tiempo Completo.

Departamento de Economía,

Area de Economía Política,

Universidad Autónoma Metropolitana, Plantel Iztapalapa

Diciembre 1998. Correcciones menores añadidas en Junio 1999.

 

 

I.          Datos biográficos básicos.

 

            Nació el 3 de noviembre de 1933 en Bengala Occidental, estado de la India. Su padre y su abuelo fueron maestros. Ya en 1971, cuando su padre murió, en su familia se hablaba de la posibilidad de que ganara el Nobel de Economía, lo que revela la confianza familiar en la gran capacidad intelectual y en las inclinaciones académicas que desde muy joven mostró, así como del reconocimiento internacional que fue acumulando al paso de los años, comenzando por la obtención del doctorado en economía en la Universidad de Cambridge, Inglaterra, cuando apenas contaba 26 años y con estudios previos de economía en su país natal. Antes de viajar a Inglaterra, fue el director más joven de su escuela de economía a los escasos 23 años, en donde enseñó materias tan diversas como derecho, lógica matemática, economía, política y filosofía y, además, según él mismo lo ha declarado, con gran gozo, lo que revela una mente analítica y comprensiva doblemente poderosa y evidentemente muy difícil de encontrar.

            Es el sexto nativo de India en ganar el premio Nobel y el primer asiático en ganarlo en el campo de la economía. Es interesante señalar que la universidad donde estudió Amartya Sen fue fundada por Rabindranath Tagore, el primer indio en ganar el Nobel. Sen estima que vivir y educarse en su nativa Shantiniketan fue una experiencia maravillosa, con una influencia muy positiva en términos de valores correctos, aunque muchos consideren que no es un ambiente conducente a una carrera académica.

            Es divorciado, con una hija. Visita a su octogenaria madre, Amita, cada invierno.

            Se sabe que desde niño creyó en dedicarse a una carrera académica, aunque sin precisar en que campo (ya que se interesaban también en materias como la física y las matemáticas), y que ya en su juventud se interesó por el estudio del budismo, inclinándose finalmente por la economía. Esta elección fue influida por la miseria material que desde su infancia contempló en su tierra natal – similarmente a varios Nobel que se interesaron por la economía, por los graves problemas generados por la Gran Depresión de 1929 – 1933 -, particularmente cuando a la edad dee 10 años – en 1943 – se produjo una hambruna en su tierra natal. Esta tragedia lo conminó décadas después a estudiar las hambrunas a profundidad, en 1981(1)

 

II.         Las Contribuciones de Amartya Sen.

Temas Generales.

 

            El Premio Nobel de Economía 1998 fue concedido a Amartiya Sen por sus contribuciones a la teoría del bienestar económico, en los campos de los fundamentos axiomáticos de la teoría de la elección social, la definición de índices de bienestar y pobreza, así como por sus estudios empíricos sobre las hambrunas.

            El Nobel otorgado a Sen con base en los temas antes mencionados, constituye un llamado de atención al extravío en que ha incurrido la economía convencional, con enormes costos humanos y sociales, al enfocarse casi exclusivamente al estudio pretendidamente erudito de las relaciones entre mercancías, Sen considera a esta tendencia como tecnocrática y que ha rendido frutos, pero difiere de ella por ser extremadamente miope e inconveniente.

Esto es así porque excluye de la economía a los seres humanos, al bienestar económico y a la justicia, proponiendo modelos de comportamiento supuestamente racional, reñidos con la moral y la ética, repudiables por lo mismo, no sólo desde el punto de vista social y de los principios humanos universalmente compartidos, sino por ser contradichos por observaciones empíricas e incluso por impedir objetivos estrechos como una mejor eficiencia económica(2).

Además el reconocimiento auspicia los enfoques que en la línea de los trabajos de Sen consideran un estratagema anticientífico de los economistas convencionales, excluir de lo que se considera economía seria la discusión no solo de las normas y valores, de la ética y de los fundamentos éticos y filosóficos, que Sen ha contribuido fructíferamente a poner en el tapete de la discusión, sino otros temas afines que él no ha abordado, pero compatibles con su enfoque, como el de los arreglos institucionales y sociales, el papel de las organizaciones y agentes sociales(3), del estado vs el mercado, especialmente con imperfecciones, y la sociedad civil(4). Por la preocupación de Sen por el desarrollo humano y los problemas sociales, la distinción del Nobel 1998 favorece el estudio de los seres humanos, el papel de las estructuras cognoscitivas, individuales y sociales, la racionalidad e información limitadas y su interacción con los arreglos sociales, el papel del dinero y de las instituciones crediticias y financieras nacionales e internacionales, congruentes con los enfoques comprensivos de Sen, la tradición de Cambridge y con una economía política reconstruida.

Los temas afines recién señalados fueron desarrollados por la economía política clásica, enfocado en el largo plazo, y por J.M. Keynes, centrado en el corto plazo; en la actualidad, preferentemente por escuelas como el neo-institucionalismo y el poskeynesianismo.

Como la agencia Reuters lo expresó en la prensa internacional, los campos de interés de Sen premiados en 1998 contrastan radicalmente con los de Myron Scholes y Robert Merton, expertos financieros que desarrollaron una formula matemática como sustento de los instrumentos financieros llamados derivados, socios del Long Term Capital Management. Esta compañía afrontó recientemente (1998) problemas financieros tan severos que tuvo que ser apoyada con miles de millones de dólares, por sus posibles efectos devastadores sobre el sistema financiero norteamericano e internacional. También comentó el New York Times en su oportunidad(5), que lógicamente, fue necesario cambiar a los miembros encargados de la selección del Nobel a fin de elegir un economista crítico de las tendencias dominantes del pensamiento económico actual y mantener el prestigio del Nobel de Economía.

Como antes se señaló, Sen no simpatiza con los enfoques analíticos estrechos, añadiendo más recientemente que se ha dedicado demasiada atención a la liberación de mercados y muy escasa, en contrapartida, a problemas sociales graves como los de la pobreza y el desarrollo humano.

            Para entender mejor el pensamiento de Sen, es pertinente destacar sus opiniones de otros economistas famosos. Con respecto a Adam Smith, ha señalado que los economistas contemporáneos que defienden una racionalidad estrecha, ya sea en términos de egoísmo autocentrado o de simple consistencia en las elecciones, arguyendo que siguen al autor de La Riqueza de las Naciones, se equivocan rotundamente porque Smith tuvo una concepción mucho más amplia de la motivación humana(6). Aquí se puede añadir nuestra opinión en el sentido de que los economistas que defienden la economía de mercado, ignorando la interacción de su funcionamiento adecuado con la justicia(7),   confunden a Adam Smith que dicen seguir con las apologías delirantes de Bastiat o J.B. Say, asimismo, aunque Smith definió erróneamente el carácter de comerciante o intercambiador  como si fuera el esencial del ser humano, reconoció sin embargo que cada transacción humana representaba un desafío moral para realizarla equitativamente, algo que también ignoran quienes se dicen sus herederos. Comprendemos así porque, ya Alfred Marshall, uno de los fundadores de la economía contemporánea y del análisis de la oferta y la demanda, y de la tradición de Cambridge, Inglaterra, decía que era posible citar la autoridad de Adam Smith como apoyo de muchos errores(8).

            Con respecto a otros grandes economistas, también ganadores del Nobel, se puede afirmar lo siguiente, en adición a las perspectivas críticas anteriores, que lo llevan a disentir con los economistas con enfoques tecnocráticos. Con respecto a Milton Friedman, disiente por que no cree que las teorías deban evaluarse exclusivamente por sus pronósticos, ya que también son relevantes su poder descriptivo y evaluativo; en oposición a Hayek, considera que el bienestar económico, la pobreza y la distribución del ingreso son temas de primordial importancia que pueden estudiarse coherentemente, tanto teórica como empíricamente; de Arrow, también especialista en bienestar económico, cree que su teorema de la imposibilidad de una función de decisión social ordinal plausible es uno de los más admirables en la economía, pero no está de acuerdo con la afiliación utilitarista de Arrow (opinión semejante tendría de William S. Vickrey, Nobel 1996).

            Como consultor de Naciones Unidas, Sen ha colaborado en la promoción del desarrollo humano como pilar del desarrollo económico, con el recientemente fallecido economista y funcionario de Naciones Unidas, Mahbud ul Haq.

 

 

III.             Influencias Intelectuales y Tesis Fundamentales de Amartya Sen

A juicio de Sen, los enfoques tecnocráticos en la economía comenzaron a establecerse con los estudios de David Ricardo en el siglo XIX.

Esencialmente, se puede afirmar que por enfoque tecnocráticos y estrechos, aun en el caso del economista clásico David Ricardo, que hablaba de asalariados, capitalistas y terratenientes, es decir, de clases sociales y no sólo de objetos atomísticos y de las transacciones y los precios sin valores como la economía convencional, porque Ricardo, al final de cuentas, buscó una explicación de los problemas económicos en términos puramente objetivistas y lógicos, con un alto nivel de abstracción; exclusivamente en términos de mercancías-mercancías, dejando de lado a los a los seres humanos, sus motivaciones y a los fundamentos éticos y filosóficos de la economía. Este enfoque fue refinado por otro gran maestro de la economía italiano de origen y también del Trinity College, Piero Sraffa, a quien Sen conoció y admiró por las conversaciones que con él sostuvo y en las que Sraffa reveló una perspectiva muy amplia de la economía, al expresarle, a su juicio, opiniones muy inteligentes y comprensivas acerca de la relación de la política con el desarrollo de la teoría económica, así como sobre la racionalidad y la influencias sociales en los valores y conductas humanas. Sin embargo, Sen no simpatizó con los estudios de Sraffa porque éste  trabajó toda su vida analizando y siguiendo el pensamiento de Ricardo, al grado de que la obra maestra de Sraffa lleva por título Producción de Mercancías por Medio de Mercancías. Un Preludio a una Crítica de la Teoría Económica (publicado por la Universidad de Cambridge, Inglaterra, en 1960), en la que encuentra una solución al problema de la mercancía que pudiera usarse como unidad y estándar de valor, sin incurrir en las incongruencias y razonamientos circulares de una teoría económica  fundada en un valor–mercancía(9). Este problema preocupó a Ricardo hasta los últimos momentos de su vida, sin poder resolverlo, y sigue vigente en toda teoría económica sin teoría del valor o con valor mercancía.

Sen no simpatiza con el enfoque Ricardo – Sraffa, en términos más específicos, por su interés en el bienestar económico, en los fundamentos filosóficos de la economía, la comprensión de la motivación humana y la crítica de la racionalidad egoísta y desvinculada de normas y valores que la economía  convencional postula de manera exclusiva. Considera erróneo el abandono del estudio del bienestar económico, y crítica el virtuosismo analítico centrado en refinamientos menores que deja incuestionados los fundamentos.

 

 

IV.             Algunas contribuciones específicas de Amartya Sen.

Quizá el antecedente más importante para entender el significado de los estudios de Sen sobre el bienestar económico sea  el teorema de la imposibilidad de K. Arrow(10). Lo que este teorema demostró fue que era imposible contar con una función de decisión social coherente que no implicara violentar las garantías individuales mediante decisiones dictatoriales. Sin embargo, la imposibilidad ocurre en condiciones en las que se evitan las comparaciones interpersonales.

Es decir, como gran parte del esfuerzo teórico en la economía del siglo XX se ha encaminado en dirección de construir una teoría económica pura, desvinculada de juicios valorativos y de normas culturales y políticas, así también en la economía del bienestar se intentó desarrollar conceptos y análisis que permitieran dictaminar sobre el bienestar económico sin hacer juicios de valor ni comparaciones del bienestar y de la utilidad interpersonales.

Después de grandes esfuerzos intelectuales, se obtuvieron dos conclusiones principales:

1), Los criterios de compensación que se idearon resultaron incoherentes, precisamente porque pretendían evaluar el bienestar económico evitando juicios valorativos sobre la distribución del ingreso(11).

2),  K Arrow mostró posteriormente que ninguna función de decisión social era posible en condiciones generales y plausibles, sin hacer comparaciones  interpersonales o sin recurrir a juicios normativos con diferente sustento (moral, ético, político, etc. ). La profesión concluyó erróneamente creyendo que el estudio coherente del bienestar económico carecía de seriedad e interés científico porque era imposible estudiarlo coherentemente. Así, como escribiera M: Shubik  a principios de los 70´s., en un memorable y certero diagnóstico de la teoría económica, el desprecio por la economía del bienestar fue tal en los grandes centros académicos del mundo que se llegó a pensar en que la mejor manera de dificultar la carrera académica de un estudiante era sugería que escribiera su tesis y se especializara en la teoría del bienestar económico(12).

Es en esta situación de ir contra   la corriente que destacan los trabajos de Sen sobre el bienestar económico, la distribución del ingreso, la pobreza y las hambrunas.

 

Debemos recordar también que esta opinión también prevalecía incluso en centros académicos concierta perspectiva crítica, como: Cambridge, Inglaterra, probablemente porque en la posguerra se aceptó la economía mixta y el llamado estado del bienestar.

Para comenzar, quizá la tesis de mayor significación que Sen ha defendido sea la de que el bienestar económico importa y forma parte de la economía “seria”. Ha demostrado que las incoherencias encontradas en la teoría del bienestar económico no existen por sí mismas, sino que son consecuencia de no utilizar información disponible proveniente de normas morales, culturales y políticas, en concordancia con conductas y motivaciones humanas que van más allá del egoísmo autocentrado o de la simple consistencia en las decisiones, así se elija lo contrario de lo que se desea y valora.

A la racionalidad estrecha considerada como la única racional por la economía convencional y que conduce a incongruencias en las decisiones sociales y a los conocidos “dilema del prisionero” en condiciones de interdependencias, Sen la llama racionalidad de tontos(13). Racionalidad porque el concepto de razón empleado generalmente en la economía es uno de los comprendidos por la razón, pero no el único como erróneamente se ha pensado mayoritariamente en la economía convencional; de tontos, porque no toman en cuenta información disponible que puede evitar el teorema de la imposibilidad, ignoran otros tipos de razón, y porque, finalmente, confunden el significado del bienestar con el de las decisiones y las metas.(sólo en un caso extremo coinciden las tres).

En cuanto a la definición del bienestar económico, Sen rechaza su concepción, a la manera del utilitarismo vulgar, como la simple suma de utilidades o satisfacciones de los individuos en un país o sociedad determinados.  Además de que, en general, el bienestar económico depende de otras medidas como la distribución del ingreso, arguye con razón que el bienestar está influido determinantemente por las capacidades y habilidades de los individuos y que es aquí, en consecuencia, donde los análisis y las políticas distributivas deben enfocarse: lograr la igualdad en términos de “capabilidades”; educación, salud, atención a los minusválidos, eliminar la discriminación de las mujeres y, en el mismo tenor, etnias o grupos socio-culturales, regionales, etc.(14).

De menor impacto ha sido su demostración de la llamada imposibilidad de un paretiano liberal, que muestra cómo el respeto unilateral de las preferencias individuales puede conducir a infringir los derechos individuales bajo ciertas condiciones(15).

En el terreno más aplicado, Sen ha mostrado que es posible fundamentar axiomáticamente una medida del bienestar económico en términos del ingreso real por persona y de una medida de la distribución del ingreso(16). Así, el cambio porcentual en el bienestar económico resulta ser igual a la suma del cambio porcentual en el ingreso real per cápita más el cambio porcentual en la distribución del ingreso (negativo sí empeora la distribución, por lo que se reduce el impacto en el bienestar económico del crecimiento económico real por persona; positivo, si mejora la distribución, amplificando así el efecto del crecimiento económico real por persona en el bienestar económico). Esta medida del bienestar económico contrasta con el índice de miseria social de A. M. Okun, definido para Estados Unidos de Norteamérica, en función de los índices de desempleo y de inflación(17). También con el índice de bienestar económico o de desempeño macroeconómico que el autor de estos comentarios ha estimado econométricamente para México en el período 1960-1994 y proyecciones al 2000, en términos de la remuneración media anual real por persona y de la deuda externa por persona (la primera con un efecto exponencial positivo y la segunda negativo, como es plausible).

 

En sus estudios empíricos sobre la pobreza, fundamentó analíticamente la congruencia de un índice de pobreza en términos del porcentaje de población por debajo del nivel de la pobreza y de dos medidas de distribución del ingreso entre los pobres. P= H (I+(1-I)G), donde “P” es el índice de pobreza,” H” el porcentaje de población con ingresos debajo de la línea de pobreza, “I” es una medida de la distribución del ingreso entre los pobres y “G” el coeficiente de Gini también para los pobres.

 El otro gran tema relativo a la condición económica de los más pobres que Sen  ha estudiado es el de las hambrunas, a partir de 1940, en la India, Bangladesh y países africanos. Encuentra que la justificación tan socorrida de que las hambrunas como otros graves problemas sociales existen porque hay escasez, ó como se dice, “la cobija no alcanza para todos y alguien debe ser sacrificado”, no es válida en general. Así, encuentra que la hambruna de la India durante la segunda guerra mundial – cuando él era un niño- no se debió a una caída en la producción de alimentos sino a que la llegada del ejército inglés incrementó la demanda de alimentos, encareciéndolos, en tanto que las personas más pobres mantuvieron su ingreso nominal, por lo que se vieron imposibilitados de poder comprar alimentos. En este caso, hubiera sido aconsejable incrementar el empleo público, por ejemplo, para aumentar el poder de compra de los más pobres y evitar el genocidio por inanición. Sen apunta que en este caso, la catástrofe no fue culpa de gobierno o de que se hayan atropellado los derechos individuales o la libertad de mercados(18). Simplemente no se respeto el derecho individual de carácter social a no morirse de hambre y de contar con un empleo con ingresos por encima del nivel de la inanición. A mayor abundamiento, también encuentra que ha habido hambrunas   con aumentos simultáneos en las exportaciones de alimentos y, aunque en otros casos han sido provocadas por desastres naturales, como las inundaciones, el punto irrefutable es que no es válido argüir que se deben a la escasez.

 

V.             Reflexiones finales

 

Las contribuciones de Sen para convencer a los economistas convencionales de que también es posible hacer economía “seria” en los campos teórico-empíricos del bienestar económico, la igualdad, la pobreza y las catástrofes sociales que afectan mayormente a los más pobres, y el reconocimiento de que esto es así por la Real Academia Sueca de Ciencias, son bienvenidos.

Sin embargo, se debe reconocer que las aplicaciones prácticas derivadas de los trabajos de Sen palidecen ante la elección social en la mayoría de los países del mundo, lidereados por Inglaterra y Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y, en menor medida, el Banco Mundial, entre los organismos internacionales, y por las principales universidades del país y del extranjero, en el terreno académico, plantean la interrogante acerca de las restricciones y condicionamientos políticos y sociales del conocimiento y su aplicación(19).

Es incuestionable que el avance económico, científico y tecnológico a partir de 1750, pero sobre todo desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la actualidad, no tiene paralelo en la historia de la humanidad. Pero también lo es que los problemas humanos esenciales no han sido resueltos y que la naturaleza ha sido devastada, de modo que algunas instituciones , como la iglesia católica ha calificado al siglo XX como quizá el más bárbaro de la historia del hombre.

No sólo Sen no ha sido suficientemente escuchado hasta ahora sino tampoco otros Nobel de Economía como Modigliani, Samuelson y Solow, sobre todo si se toma en cuenta que la política económica ha estado dominada por pensadores que parcial y superficialmente han defendido y propiciado la desregulación y liberalización de mercados, sobre todo monetaria y financiera, como fórmula mágica para lograr el crecimiento económico y la estabilidad, con evidencias abrumadoras de que los resultados están muy lejanos de los previstos. En este sentido, ya Alfred Marshall señalaba una inconveniente mercantilización u objetivación del pensamiento económico en detrimento de sus aspectos humanos, institucionales y socio-históricos a partir de David Ricardo (aunque debe reconocerse su contenido científico parcial en el sentido de ser un reflejo acrítico de la creciente mercantilización de las relaciones humanas y sociales, particularmente en los dos últimos siglos) y su vulgarización con las tesis extravagantes y superficiales de los economistas de corte   panglossiano (Marshall menciona a Bastiat, autor de las armonías económicas, pero igualmente se pueden añadir a J.B. Say y contemporáneamente, a los autores de las políticas fundadas en liberalizaciones unilaterales sin consideración de las condiciones institucionales y sociales específicas de cada país)(20). En este sentido, las dificultades crecientes para el incremento de la productividad media del trabajo y la tendencia declinante de la tasa media de ganancias en el largo plazo, nacional e internacionalmente son evidencias empíricas que apoyan los enfoques de la economía política clásica y del poskeynesianismo actual, y destacan que la crisis, crítica y reforma del estado, tiene una fundamentación en el proceso de producción y acumulación(21). De modo que, en términos clásicos, habrá que explorar la dependencia y falta de autonomía no solo de la política económica sino del estado como un todo y del pensamiento económico.

Además es pertinente comentar que no sólo corrientes heterodoxas, como la del poskeynesianismo, no comparten las armonías económicas de los mercados libres, sino que la propia teoría económica neoclásica no las apoya. Asimismo, la perspectiva austríaca y del J. Hicks maduro, coinciden con la crítica de conceptos fundamentales como el equilibrio, el funcionamiento de los mercados, el papel de la innovación y del empresario emprendedor y de la competencia, entre otros, coincidente con la visión de Schumpeter y Marx.(22) Así, es posible desarrollar la teoría y política del bienestar económico sobre la producción y acumulación, como antes se dijo, y asentarla sólidamente además en concepciones plausibles y útiles del funcionamiento de los mercados.

            Para concluir, se señalarán algunas precisiones adicionales compatibles con el enfoque de Sen, sobre las que el autor de estos comentarios ha trabajado en las últimas décadas: 1) , pensadores tan diversos como Alfred Marshall, dentro de la economía convencional; Max Weber, dentro de la sociología; Plotino, Kant-Schelling-Hegel, la escuela de Frankfurt, Heidegger, K. Jaspers, M. Buber, la corriente existencialista, J. Habermas, Ch. Taylor, K. Wilber, dentro de la filosofía; Octavio Paz dentro de la poesía y el ensayo político; O. Aktouf, y S. Covey, dentro de la administración de empresas; A Maslow, K Wilber y S Grof, dentro de la psicología humanista y transpersonal; plantean, desde diferentes perspectivas, una comprensión más adecuada de la razón, la sabiduría, las motivaciones y el comportamiento humano.

            2), el concepto de la libertad para el bienestar  de Sen, con base en el desarrollo de las capacidades y habilidades(“capabilidades”, según Sen) humanos, puede sustentarse radicalmente en el concepto de la libertad y la justicia interiores, en el sentido de la antigüedad y, de manera análoga, de las doctrinas cristianas y budistas, entre otras, dentro de la espiritualidad (23). N. Bobbio y Ch.Taylor también hacen contribuciones esclarecedoras(24).

3), de igual manera, el pensamiento filosófico y espiritual de la antigüedad sustenta un humanismo radical, en el que el auto-desarrollo y auto-trascendencia del ser humano son concebidos congruentemente con la felicidad, la verdad, la justicia y los bienes particulares, a la vez que se evita el error del utilitarismo vulgar de igualar la felicidad con el placer, y el de la modernidad consistente en el desarrollo objetivista hacia fuera y unilateral, sin consideración del desarrollo humano individual y social.

4) por último, los trabajos empíricos sobre el bienestar económico podrían ser más comprensivos, incorporando no sólo las variables del ingreso por persona y la distribución del ingreso, como Sen analíticamente y rigurosamente ha defendido, sino también otras representativas de las condiciones productivas, la estabilidad, las condiciones de vida y la independencia económica, interrelacionadas con variables monetarias y financieras, tanto internas como externas, como modestamente lo ha hecho este comentarista(25).

 

 

VI.             Notas.

(1)    A.K. Sen, Poverty and Famines: An Essay on Entitlement and Deprivation, Clarendon Press, Oxford, 1981

 

(2) Arjo Klamer, “A Conversation with Amartya Sen”, Journal of Economic Perspectives, vol.3,#1, winter 1989, pp. 142-143.

 

(3) En este sentido, el neo-institucionalismo es particularmente relevante: D.C. North, Institutions, Institutional Change and Economic Performance, Cambridge Univ. Press, 1990 (hay traducción al español por el Fondo de Cultura Económica).

 

(4) Planteamientos críticos diversos sobre la insuficiencia del pensamiento económico que sólo considera al mercado y al estado han sido adaptados incluso por instituciones como el Banco Mundial, Informe sobre el Desarrollo Mundial 1997. El Estado en un Mundo en Transformación, Washington, 1977, p.132.

 

(5) En su edición del 15 de octubre de 1998.

 

(6) Cf. Arjo Klamer, op. cit., pp.141 y ss.

 

(7) Eliézer Tijerina G., Los Nobel de Economía, 1969-1996, Gran Comisión de la Cámara de Diputados, LVI Legislatura, México, 1997, p.151.

 

(8) Alfred Marshall, Principles of Economics, Macmillan, London, 8th ed., 1966 (1st ed. 1890), p. 627.

 

(9) Una exposición magistral del pensamiento de Sraffa se encuentra en A. Roncaglia, Sraffa and the Theory of Prices, J. Wiley, N. York, 1978.

 

(10) K.J. Arrow, Social Choice and Individual Values, J. Wiley, N. York, 2nd ed., 1964.

 

(11) E.J. Mishan, Welfare Economics, Random House, N. York, 1964, pp55 y 66-67.

 

(12) M. Shubik, “Guía de un Cascarrabias a la Microeconomía”, Economía Política, E.S.E., IPN, IX, #4, 4º Trimestre 1972, pp. 43-84.

 

(13) Véase su artículo “Rational Fools: A Critique of the Behavioral Foundations of Economic Theory” en Philosophy and Economic Theory, Oxford Univ. Press, J. Wiley, N. York, 1979, pp. 86-109, (hay traducción al español del Fondo de Cultura Económica).

 

(14) Véase A.K. Sen, Bienestar, Justicia y Mercado, Paidós ICE/UAB, Barcelona, B. Aires, México, 1997 (traducción e introducción de D. Salcedo).

 

(15) “The Impossibility of Paretian Liberal” en Philosophy and Economic Theory,..., pp. 127-133.

 

(16) B= Y(1-G). Donde B= bienestar económico, Y= ingreso real por persona y  G = coeficiente de Gini, que se aproxima a uno o a cero según la distribución del ingreso sea más desigual o más igualitario, respectivamente. Probablemente sus obras más significativas sobre estos temas sean: Collective Choice and Social Welfare, Holden Day, S. Francisco, 1970 y On Economic Inequality, Clarendon Press, Oxford, 1973 (hay traducción al español editada por Alianza).

 

(17) A.M. Okun es más conocido por la llamada Ley de Okun, que expresa la disminución del desempleo en medio punto porcentual por cada punto porcentual de la tasa de crecimiento del PIB real por encima de la tasa tendencial. R. Dornbusch y S. Fisher, Macroeconomía, Mc. Graw Hill, Madrid, 6ª ed., 1994, p19

 

(18) Véase: A.K. Sen, Bienestar, Justicia..., p.134.

 

(19) Ya en 1980 el profesor W:H:Buiter criticó la torpe eliminación de los problemas reales con visiones tan utópicas como apologéticas de la realidad económica en “The Macroeconomics of Dr. Pangloss: A Critical Survey of the New Classical Macroeconomics”, Economic Journal, Vol. 90, 1980, pp34-5 y E.Tijerina G., op. cit.,pp189-195

 

(20) A. Marshall, op. cit., p.630.

 

(21) D. Yaffe, P. Bullock, F. Moseley, E. Mandel, R. Brenner, J.C. Valenzuela, E. Ortiz y el autor de este artículo, se encuentran entre los autores que han destacado el proceso de producción y acumulación.

 

(22) Una vez que hay economías de escala (conceptual y empíricamente, según la propia economía neoclásica, imposibles de excluir), economías externas, rentas económicas puras, objetivos sociales, información asimétrica y racionalidad limitada, el equilibrio óptimo de los mercados libres no existe, y si existe ni es óptimo, ni es único ni estable. Cf. los comentarios sobre Debreu, Allais, Arrow, Markowitz, Miller y Sharpe en Eliézer Tijerina G., op. cit.

 

(23) El autor trata el concepto antiguo de libertad y justicia, mismo que se ha reducido en la economía neoliberal a la libertad de mercados o a la libertad de interferencia por terceros (negativa), en tanto que la justicia se la interpreta fundamentalmente como el respeto de la propiedad de los que ya la tienen e ignorando a los que carecen de ella. Eliézer Tijerina G., “Eficiencia Económica y Bienestar Social: Un Comentario sobre la Teoría de la Justicia de John Rawls” en Etica y Economía (José Luis Estrada y otros, compiladores), Plaza y Valdés, México, 1999, pp. 79-95.

 

(24) Bobbio subraya la dialéctica de la libertad: la libertad de hoy es el poder dominante de mañana. Asimismo, destaca con justa razón la indiferencia y el miedo a la libertad. Taylor, por su parte, señala el lado oscuro de la modernidad (el malestar social) en términos de la pérdida de libertad de los modernos frente al mercado y el Estado. Cf. Norberto Bobbio, Igualdad y Libertad, Paidós I. C.E. U.A.B., Barcelona-B. Aires-México, 1993, pp. 131-132 y Charles Taylor, La Etica de la Autenticidad, Paidós I.C.E. U.A.B., Barcelona-B. Aires-México, 1994, pp. 45-46.

 

(25) De este autor: “Hacia un Análisis Multivariado del Bienestar Social en México, 1960-1991”, Carta del Economista (Colegio Nacional de Economistas), Año 1, #2, Marzo-Abril 1992, pp. 7-13 y “El Bienestar Social en México: Auge, Decadencia y Recuperaciones Interrumpidas”, Inédito, Primer Encuentro de Economía Crítica, Casa de la Primera Imprenta, UAM-UNAM, México, D.F., Oct. 1996.

 

1