Cruento hipervivir

 

    Sonata Kreutzer

     Tu soledad cala los huesos por microondas,   mientras lloro electromagnético el no mirarte.        ¡Qué maldita bobina es el destino que interpreta Beethoven!

 

***

 

     Me gusta cómo dueles

 

***

 

        Habría que detenerse en cada instante una     vida para comprender su propia razón, así se tienden perfectas conexiones; no casualidad, no destino, sino la causalidad perfecta en sí misma, imposible deshenebrarla para el insignificante juego del pensamiento humano.

 

***

Amarga calma

de este hastío

nonato,

humo informe se vuelve

neurovolutona

endulcorando el ojo

desamargando el mango

embotonado,

llevante al mundo más posible

del recontremotol.

¿Qué hacer cuando sobra la vida?

 

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