Parola chiusa

 

 

Araña del ayer me enreda en recuerdos, la batalla está perdida: nada puede romper la tela con que alas y patas y cuerpo se hacen ovillo. Expectante de que culmine la fuerza, juega a retirarse, esperanza lúdica y mortal, volviendo a la vez…

    Sus patas traseras golpean, su veneno convierte los sueños en el insomnio que va mellando toda fuerza…

    Hasta, en el último atisbo, mirar por última vez la faz bestial que se acerca a besar.

 

 

Como el tiempo del día pasado, el hastío del caos vida-muerte, sin diferenciar alba de bogar menguante, existo. Vacío, secarse a cada palabra, solo.

    Sueño frases cortas, cortadas… todas yermas como éstas, nulidad de onanizarse cotidianamente, rutina necesaria.

    Está esparcida por el cuarto de mi laguna de vida la ceniza del cigarrillo. Anquilosado en el profundo fango de una luna sin dragar.

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