El sionismo es un ideal, y como tal es indefinible. Sin embargo se pueden trazar algunas consideraciones.

Sionismo es una palabra que hace referencia a un lugar geográfico determinado: Sión, un monte situado en la esquina sur oriente de la muralla que rodea la Ciudad Vieja de Jerusalén. En este lugar se alza actualmente la "Iglesia de la Dormición", un edificio terminado en 1910 por benedictinos alemanes y sitio que como dicta la tradición, ese es el lugar en el que María cayó en el sueño eterno después de la crucifixión, pues ella no ha muerto, sólo duerme.

Ahora bien, desde siempre Sión ha sido una de las formas líricas más comunes de referirse a la ciudad de Jerusalén y por extensión poética a todo Eretz Israel (la Tierra de Israel) y su pueblo.

De ahí entonces que la esperanza de un retorno a Sión y su renacimiento como ciudad-país fue y continua siendo uno de los pilares de la naturaleza del judaísmo. Y aquí no hay diferencias entre corrientes religiosas judías o aquellos judíos que se definen como no religiosos.

Por otra parte, a partir del siglo XIX cuando la cultura judía se hace participe de la modernidad, esa esperanza, dedicación y apego a Sión, sostenido y transmitido durante milenios por una serie de manifestaciones culturales tanto religiosas como éticas y que tienen su base en la familia judía, se concreta en lo que los historiadores llaman "La realización sionista".

Realización sionista que no es otra cosa que la historia del esfuerzo colectivo del pueblo judío por su autodeterminación y que tiene como punto cardinal -pero no inicia- la Declaración de Independencia de un estado nacional, Medinat Israel (Estado de Israel) en Eretz Israel.

Se debe destacar también, que en el sionismo confluyen las ideas y las experiencias de muchos individuos, grupos y pueblos. En efecto el sionismo no es privativo sólo de los judíos. Así, cualquier persona que sostenga o adhiera a la ejecución de un Israel moderno y democrático como asimismo del derecho de sus ciudadanos (judíos, musulmanes y cristianos) de desarrollar sus creatividades originales en armonía social y especialmente en paz con sus vecinos puede calificarse también como sionista.

Muchos no judíos han sido fervientes sionistas. En lo personal a varios de ellos los conocí en la universidad. Tanto ellos como yo nos sentimos orgullosos de lo que mi pueblo levantó con emprendimiento e ingenio entre los siglos XIX y XX en la Tierra de Israel. Un esfuerzo y trabajo digno que construyó ciudades, filarmónicas, correos, universidades, industrias, teatros, bosques, urbanizaciones, libros y hospitales que permitieron tener un país en funcionamiento ya a principios de la década del 40.

En ese sentido se debe entender que la Declaración de Independencia de 1948 sólo sancionó lo que ya era de hecho hacía años: Un Estado Judío en Eretz Israel, y no un estado cualquiera sino un Estado Judío y de todos sus ciudadanos.

Este es el espíritu que mueve hoy a los sionistas latinoamericanos. Muchos son los que han partido a colaborar con aquel esfuerzo colectivo. Otros desde sus respectivas organizaciones sionistas, organizaciones no partidarias y transversales a sus comunidades nacionales, activan con entusiasmo para hacer prevalecer las máximas centrales del movimiento sionista.

¿Y cuales son esas? Conozco muchas citas y opiniones. En ese sentido me hago cargo de aquel dicho que dice "junta 2 judíos y tendrás 3 opiniones y 4 partidos políticos". Por eso con un afán de síntesis y anotaré sencillamente las palabras sostenidas ya a principios del siglo XX en Jerusalén por Abraham Isaac Kook, conocido por el breve y cariñoso apodo del Rav Kuk:

"Creemos firmemente en el progreso y el desarrollo. Consideramos a Israel manifestación de la esperanza que la Redención es la fuerza que sustenta al judaísmo en la diáspora".

Este sentimiento, nombrémosle lírico, conocido como sionismo esta enraizado en el corazón de todo judío que conoce su pasado. También arraigado en toda persona, judía o no, de buena voluntad, en su lugar más puro e intimo; el lugar donde llamea el fuego de Israel. Llama que no se extingue ni se limita a posiciones cerradas, por el contrario que evoluciona dándole cada generación nuevas connotaciones y significados válidos.

Por último, no puedo dejar de hacer un necesario alcance. Como joven, como judío y sionista observo con dolor como en la actualidad factores determinados, interesados en alejar la posibilidad de la coexistencia y la paz, desacreditan falazmente el término sionismo. No nos confundamos, no se puede interpretar erróneamente sus demandas. Una cosa son los acontecimientos políticos, sobre los cuales cada uno se forma su propia opinión y otra es caricaturizar con ánimo doloso una expresión que encierra en sí misma el lazo orgánico, vivo e indivisible, entre la vida y todos los mandamientos que nos han sido legados.


Diccionario Sionista Latinoamericano

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