Y mas poemas...


Hola amigos, y aqui tengo mas deliciosos poemas de diversos y selectos autores (selectos por mi porsupuesto [ja ja ja ja]), espero que sean de su agrado.



MORIR, DORMIR

- Hijo, para descansar
es necesario dormir,
no pensar,
no sentir,
no soñar...
-Madre, para descansar,
morir.

Manuel Machado


EL IMPULSO

Subes de ti misma,
como un surtidor
de una fuente.

No
se sabe hasta donde
llegará tu amor,
porque no se sabe
dónde está el venero
de tu corazón.

(Eres ignorada,
eres infinita,
como el mundo y yo)

Juan Ramón Jiménez


LO INAUDIBLE

Es inaudible,
no podremos saber si las hojas
se acumulan y suenan al encaramarse
la mirona lagartija sobre la hoja.
Nos roza la frente
y creemos que es un pañuelo
que nos está tapando los ojos.
El oro caminaba
después hacia la hoja
y la hoja iba hacia la casa
vacía del otoño, donde lo inaudible
se abrazaba con lo invisible
en un silencioso gesto de júbilo.
Lo inaudible
gustaba del vuelo de las hojas,
reposaba entre el árbol inmóvil
y el río de móvil memoria.
Mientras lo inaudible lograba
su reino, la casa oscilaba,
pero su interior permanecía intocable.
De pronto, una chispa

se unió a lo inaudible
y comenzó a arder escondido
debajo del sonido facetado del espejo.
La casa recuperó su movilidad
y comenzó de nuevo a navegar.

José Lezama Lima


LA CAUTIVA

Cautiva que entre cerrojos,
frente a la angosta ventana
dejas espaciar los ojos
por la campiña lejana,

¿de qué te sirve tener
en el pecho un ansia viva,
si eres libre para ver,
y para volar cautiva?

Siento mayor la amargura
de tu mal cuando te veo
con las alas en tortura
y en libertad el deseo.

Preso el pie y el alma alerta...
¡Qué morir frente a la vida!
¿Para qué ventana abierta
si no hay puerta de salida?

Alma cautiva y hermana
que en la campiña lejana
dejas espaciar los ojos,
¡que te quiten los cerrojos
o te cierren la ventana!

Enrique González Martínez


Esto aparece en ´Ciudad bajo el relámpago´ (1983).

FIN DE FIESTA

I

Esto empezó con besos y acabó en odios ciegos
Ahora es un rosario de dolores
y sordos y llagados lamentos

Alacranes en doble dirección
fluyen
cuando los labios quieren
acercarse de nuevo.

II

Miro a la bestia sonreír
resbalosamente

De su hocico fluyen palabras negras

Se transforman al contacto del aire

en gotas de una rarísima baba purulenta
que caen
y corroen
la madera del piso.
Efraín Bartolomé


NOCHE

Sola estoy entre paredes blancas
Por la ventana azul entró la noche
Con su rostro altísimo de estrellas.

Noite

Sozinha estou entre paredes brancas
Pela janela azul entrou a noite
Com seu rosto altíssimo de estrelas.

Sophia De Mello


LOS TATUAJES

Sucede que yo no me enamoro.
Simple, infinitamente,
me tatúo.

Se me quedan
tus manos y tus voces
como mordedura
permanente.

Se me contagia todo
del tatuaje,
la música, el olor,
el mar privado,
lo que íbamos a ser
y nunca hicimos.

Basta la lluvia
y se me nota todo.

Eduardo Casar


HOY ME ACOSTARE Y ESTARE TRISTE

Hoy me acostaré y estaré triste.
Hoy los demonios danzarán toda la noche
vomitando y dando vueltas;
hoy no soñaré. Seré soñada.

Hoy el silencio me ha ganado.
Hoy abriré la boca pero no será para gritar.
Lágrimas y labios;
hoy no soñaré. Seré soñada.

Seré la negra sombra horizontal.
Seré la intersección del ocho
y los huecos aplausos del auditorio.

Jaime dice que es el eco del grito que sería.
Hoy en mis paredes, no circula el sonido.
No soy ni el eco ni el grito ni el silencio
ni la cama ni la rabia.

Es sólo que hoy me acostaré y estaré triste.

Dolores Bernal


SALVACION

Se fuga la isla.
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta.
Ahora
es el fuego sometido.
Ahora
es la carne
...la hoja
...la piedra
perdidas en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caída de la noche.
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

Alejandra Pizarnik


De «El dulce daño» publicado en 1918.

DOS PALABRAS

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
Comunes. Dos palabras cansadas
De ser dichas. Palabras
Que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces que la luna que andaba
Filtrando entre las ramas
Se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
Que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
Moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
—Que digo sin quererlo— ¡oh, qué bella, la vida!—
Tan dulces y tan mansas
Que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
Que nerviosos, mis dedos,
Se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
Cortar estrellas.

Alfonsina Storni


COMO TU ...

Así es mi vida,
piedra,
como tú. Como tú,
piedra pequeña;
como tú,
piedra ligera;
como tú,
canto que ruedas
por las calzadas
y por las veredas;
como tú,
guijarro humilde de las carreteras;
como tú,
que en días de tormenta
te hundes
en el cieno de la tierra
y luego
centelleas
bajo los cascos
y bajo las ruedas;
como tú, que no has servido
para ser ni piedra
de una lonja,
ni piedra de una audiencia,
ni piedra de un palacio,
ni piedra de una iglesia;
como tú,
piedra aventurera;
como tú,
que tal vez estás hecha
sólo para una honda,
piedra pequeña
y
ligera...

León Felipe


Del libro «Rosario de sonetos líricos» publicado en 1912.

LA ORACION DEL ATEO

Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consuelo de engaño. No resistes

a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes.
Cuando Tú de mi mente más te alejas,
más recuerdo las plácidas consejas
con que mi ama endulzóme noches tristes.

¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande
que no eres sino Idea; es muy angosta
la realidad por mucho que se expande

para abarcarte. Sufro yo a tu costa,
Dios no existente, pues si Tú existieras
existiría yo también de veras.

Miguel de Unamuno


Del libro «Horal» publicado en 1950.

UNO ES EL HOMBRE

Uno no sabe nada de esas cosas
que los poetas, los ciegos, las rameras
llaman ´misterio´, temen y lamentan.
Uno nació desnudo, sucio,
en la humedad directa,
y no bebió metáforas de leche,
y no vivió sino en la tierra.
(La tierra que es la tierra y es el cielo
como la rosa rosa pero piedra.)

Uno apenas es una cosa cierta
que se deja vivir, morir apenas,
y olvida cada instante, de tal modo
que cada instante, nuevo, lo sorprenda.

Uno es algo que vive,
algo que busca pero encuentra,
algo como hombre o como Dios o yerba
que en su duro saber lo de este mundo
halla el milagro en actitud primera.

Fácil el tiempo ya, fácil la muerte,
fácil y rigurosa y verdadera
toda intención de amor que nos habita
y toda soledad que nos perpetra.
Aquí está todo, aquí. Y el corazón aprende
--alegría y dolor-- toda presencia;
> el corazón constante, equilibrado y bueno,
se vacía y se llena.

Uno es el hombre que anda por la tierra
y descubre la luz y dice: es buena,
la realiza en los ojos y la entrega
a la rama del árbol, al río, a la ciudad,
al sueño, a la esperanza y a la espera.

Uno es ese destino que penetra
la piel de Dios a veces,
y se confunde en todo y se dispersa.

Uno es el agua de la sed que tiene,
el silencio que calla nuestra lengua,
el pan, la sal y la morosa urgencia
de aire movido en cada célula.

Uno es el hombre --lo han llamado hombre--
que lo ve todo abierto, y calla, y entra.

Jaime Sabines



Yo voy, soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿A dónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-La tarde cayendo está -.
´En el corazón tenia
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón.´
Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
mediando. Suena el viento
en los álamos del río.
La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea,
se enturbia y desaparece.
Mi cantar vuelve a plañir:
´Aguda espina dorada,
quién te pudiera sentir
en el corazón clavada.´

Antonio Machado


INVENTAR LA VERDAD

Pongo el oído atento al pecho,
como, en la orilla, el caracol al mar.
Oigo mi corazón latir sangrando
y siempre y nunca igual.

Sé por qué late así, pero no puedo
decir qué será.

Si empezara a decirlo con fantasmas
de palabras y engaños al azar,
llegaría, temblando de sorpresa,
a inventar la verdad:
¡Cuando fingí quererte, no sabía
que te quería ya!

Xavier Villaurrutia


POEMA 5

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.
Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda


USTEDES Y NOSOTROS

Ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual

ustedes cuando aman
calculan interés
y cuando se desaman
calculan otra vez

nosotros cuando amamos
es como renacer
y si nos desamamos
no la pasamos bien

ustedes cuando aman
son de otra magnitud
hay fotos chismes prensa
y el amor es un boom

nosotros cuando amamos
es un amor común
tan simple y tan sabroso
como tener salud

ustedes cuando aman
consultan el reloj
porque el tiempo que pierden
vale medio millón

nosotros cuando amamos
sin prisa y con fervor
gozamos y nos sale
barata la función

ustedes cuando aman
al analista van
él es quien dictamina
si lo hacen bien o mal

nosotros cuando amamos
sin tanta cortedad
el subconsciente piola
se pone a disfrutar

ustedes cuando aman
exigen bienestar
una cama de cedro
y un colchón especial

nosotros cuando amamos
es fácil de arreglar
con sábanas qué bueno
sin sábanas da igual.

Mario Benedetti


, COSAS DE UNO

Yo digo ¿no?
esta mano
que escribe mil doscientos
y transporte
y Enero
y saldo en caja
que balancea el secante
y da vuelta la hoja
esta mano crispada en el apuro
porque se viene el plazo
y no hay tu tía
que suma cifras de otros
cheques de otros
que verdaderamente pertenece a otros
yo digo ¿no?
esta mano
¿qué carajo
tiene que ver conmigo?

Mario Benedetti


Ecce Homo

Sé que la humana fibra
a la emoción se libra,
pero que menos vibra
al goce que al dolor.

Y en arte no me ofusco;
y para el himno busco
la estética del brusco
estímulo mayor.

Mas no en aleve audacia
demando a la falacia
la intensa y cruda gracia,
como un juglar sutil.
A la verdad ajusto
el calculado gusto
bajo el pincel adusto
y el trágico buril.

Y el daño es tema propio
a mí, que bebo en opio
el sueño, y hago acopio
de lágrimas de hiel.
Estudio y peso y mido,
y al rudo esfuerzo pido
un bálsamo de olvido
y un ramo de laurel.

Fatiga y pena ignotas
soltaron acres gotas,
que son espumas rotas
al pie del bogador.
¡Sondad en mi ´lirismo´,
como en el ponto mismo,
un vasto y fiero abismo
de llanto y de sudor!

¡Oh fe y piedad radiosas,
que al polvo de las fosas
ponéis alas hermosas
con que poder volar!
¡Oh dulces manos bellas,
que al son de las querellas
venís de las estrellas
a ungir y a cariciar!

Ni el santo influjo vuestro
suaviza mi siniestro
destino, donde un estro
enrosca y alza luz.
Y a empuje por caída,
avanzo más la vida,
maltrecha y abatida
como arrastrada cruz.

¡Mi gloria está en la nube
que por el cielo sube,
llevando, no un querube,
sino una tempestad,
y en el fulgor que anima
la yerma y blanca cima,

la cumbre que sublima
tristeza y soledad!

Salvador Díaz Mirón


LA CABELLERA SE DESBORDA ...

La cabellera se desborda
De la cima misma del atado
Y se deshace
--agua fresca que destila entre sus manoos--
como un inesperado viento
esparce una hondonada de hojas secas.

Sentada en algún parque,
su mano se suspende
un instante del infinito colgarse
en el árbol.

Su vida aconteció en un momento.
Luego recogió su cabello,
Y desapareció por donde no había venido.

Ivan Salinas




REGRESAR AL INDICE DE POEMAS



1