En la torre de Tokyo 

               por Mikki-chan     

 

 

Epílogo Segundo
“Cuando los ángeles lloran”

Cuéntame al oído, muy despacio muy bajito,
porque tiene tanta luz este día tan sombrío,
cuéntame al oído, si es sincero eso que has dicho,
o son frases disfrazadas, esperando sólo a un niño,

cuéntame, cuéntame..

Canción: “Cuéntame”
Intérpretes: La oreja de Van Gogh
(Primera estrofa de la canción)

El filo del arma lanzó destellos en medio de la penumbra mientras las miradas eran decididas, profundas, certeras y brillantes en la oscuridad. Las pupilas de ambos contendientes estaban fijas el uno en el otro y parecían casi congelados con las armas en la mano, pero ambos sabían que el siguiente golpe sería decisivo..

El instante, el momento, un destello y la situación estaría decidida..

En menos de un segundo.

El filo cortante de ambas espadas pareció oscilar a la menguante luz pero finalmente aquel decisivo instante de espera para decidir la pelea expiró, y ambas miradas brillaron con súbita e idéntica decisión: la victoria.

- “¡Voy a derrotarte!”

La figura voló literalmente por los aires y el cuerpo giró completamente con una agilidad felina absolutamente insólita mientras la espada descendió en un brillante y perfecto giro mortífero, que sin embargo fue detenido soberbiamente por el oponente, pese a que el atacante había hecho más que sólo blandir el arma. Efectivamente, con aquella impresionante prueba de agilidad había usado su cuerpo para dar mayor empuje a su ataque. Un efecto de por sí ya era espectacular y verdaderamente mortífero, una fiera demostración no sólo de destreza, agilidad y elasticidad felinas, sinó también de conocimiento en el manejo de armas..

¿Sería suficiente?.

Había sido un movimiento impresionante pero que no logró pasar la defensa cerrada del oponente, la misma que hizo que el arma dorada del Clan Li volara por los aires ante la soberbia defensa. Y de esta forma el arma terminó clavándose en el piso rasgando los aires en un fulgurante sonido..

- “¡Noo!”

Un nuevo e impresionante salto fue la reacción del usuario del arma dorada de los Li y efectivamente la recuperó con asombrosa rapidez. Sin embargo necesitaba todo un segundo para acabar de arrancar el filo del piso, segundo que no llegó a tener al describir el arma de su oponente un arco fulgurante buscando...

- “¡Shaoraaaaaaaaaaaaaannnnnnn!” – la voz de Sakura pareció rasgar el aire en ese preciso momento.

Las luces iluminaron el salón principal y ante el grito espantado de la antigua card captor la muy atlética figura de Shaoran Li, Jefe del Clan Li y del Concilio de Hechiceros de Oriente perdió toda su dignidad al estrellarse contra el piso del puro susto ante el grito espantado de su esposa..

- “¡Mamá!” –protestó Hien mientras veía a su padre caer en el piso por la súbita intervención de Sakura- “¿porqué tenías que encender las luces?, ¡lo arruinaste!, ¡papá iba a cortar mi cabeza!”

Aún caído sobre la alfombra Shaoran lanzó un suspiro de resignación mientras Sakura contemplaba el ceño fruncido de Hien con una expresión que indicaba claramente que aquella frase “que su padre iba a cortar su cabeza” no le hacía gracia en lo más mínimo.

Expresión que se convirtió en irritación al notar la espada que su hijo clavada todavía en....

¡Mitad de la sala!.

- “¡Hien!, tu.. espa.. espada.. está... está...”

El ceño de la hermosa Líder de los Maestros de la Magia de Japón se acentuó mientras ENORMES gotas surgían sobre las cabezas de su esposo y de su hijo...

- “Bien... bie.... en realidad... ¡voy a guardar mi espada!” –dijo Hien sacando el arma que atravesaba la alfombra con rapidez centelleante y huyendo de allí lo más de prisa que podía- “¡mejor me apuro en guardarla!”

Y es que la expresión de su mamá no prometía nada bueno...

Pero mejor que su papá la afrontara...

Shaoran terminó de ponerse de pie sintiendo algo muy parecido al remordimiento mientras Sakura todavía lo miraba con expresión ofendida al notar que tendría que cambiar nuevamente la alfombra..

¡Y era la tercera del mes!.

- “Lo siento Sakura, por favor” –dijo compungido- “realmente lo siento...”

La expresión de enfado se borró del rostro de la antigua card captor mientras en su mirada verde aparecían señales de inquietud que no hizo el menor intento de disfrazar...

- “Shaoran.. tú habías dicho..”

- “Es que te retrasabas demasiado con tu teléfono” –dijo a modo de disculpa- “y te prometo que será la última alfombra que arruinemos este mes, por favor Sakura.. no me mires con esa cara de enfado”

- “No estoy enfadada por la alfombra” –dijo ella, mientras terminaba de arreglarle la corbata, que estaba un poco torcida como resultado del “combate”- “lo que sí estoy es inquieta Shaoran. ¿Por qué tienes que entrenar a Hien con esas armas?, ¡ambas están perfectamente afiladas y es muy peligroso!, ¿acaso no te das cuenta que..?”

Su esposo sonrió levemente y la hizo mirarlo directamente al rostro.

- “Sakura, por favor, no te inquietes.. ¿crees acaso que sería capaz de lastimar a mi propio hijo?”

- “No, por supuesto que no, pero existen los accidentes Shaoran. ¿Y si ocurre un error?, ¿por qué no pueden entrenar con espadas de bambú como lo hacen las escuelas de kendo?*, ¡es mucho menos peligroso!”

- “Sakura, las técnicas que Hien está aprendiendo son de clan Li y del Concilio en sí, lastimosamente no puedo instruirlo de la manera apropiada con una espada de bambú  porque no es lo mismo que manejar el peso, la textura y la precisión con una espada real. Además sabes muy bien que antes que tocar con violencia un solo cabello de nuestro hijo soy capaz de cortarme la mano.. ¿cómo crees que le haría daño?”

La joven mujer miró a su esposo con orgullo, mientras en sus labios pugnaba por dibujarse una sonrisa...

- “Te he visto detener tu espada a milímetros del cuello de cualquier oponente mil veces en estos años” –dijo suavemente- “y sé que eres capaz de eso y más con nuestro hijo, pero no eres tú ni tu destreza la que me preocupa. Es el filo del arma de Hien la que me preocupa, tú mismo dices que es un estudiante ¿porqué tiene que tener un arma tan peligrosa en sus manos?, ¡es un arma real y él es sólo un pequeño niño!”

- “Es la misma arma que usaba yo cuando me conociste en primaria” –le recordó su esposo- “y por supuesto que es tan mortal como toda arma. ¿Crees que Hien no merece practicar con eso?”

- “No he dicho eso, pero Hien tiene sólo siete años” –insistió- “es un arma peligrosa y poderosa... y como tú mismo has dicho, es tan mortal como toda espada afilada. ¿Y si Hien comete un error y te lastima?”

- “¿Eso es un insulto a mi habilidad ó a la de nuestro hijo?” –se rió su esposo.

- “¡No lo tomes como si fuera un chiste Shaoran!”

- “No lo tomo así. Lo que sucede es que la habilidad de nuestro hijo es verdaderamente impresionante Sakura ¿acaso no lo has visto?” –replicó orgulloso- “tiene una mirada y una precisión verdaderamente increíbles y sin mencionar la agilidad que tiene. No te miento al admitir que yo no podía hacer lo que él hace cuando tenía su edad, ni tampoco exagero al decir que promete convertirse en el mejor espadachín que el clan Li haya tenido en muchas centurias..”

- “No me interesa que sepa manejar armas. Quiero que mi hijo sea un niño feliz, y si ocurre un accidente sé que seria terrible”

Shaoran suspiró mientras sabía que terminaría cediendo a las maternales protestas de Sakura, pero entonces Hien apareció nuevamente...

- “¡Mamá no seas así!” –protestó con la carita contrita y asustada- “¡no le pidas a papá que me deje de dar lecciones, por favor!, él es mejor que mi maestro de armas y mira que en este país no tengo quien me enseñe y mi papá es..”

- “Hien, sólo me preocupa el bienestar de ustedes dos...”

- “¡Pero mamá!, ¡ni siquiera me has visto pelear con papá alguna vez!” –insistió el niño de siete años- “siempre te escabulles y no sé por qué. ¿crees que soy muy malo?”

- “No Hien, no es eso. Sólo que no me gusta verlos cuando practican... verlos así me pone nerviosa..”

- “¡Mamá por favor!, seré cuidadoso y te prometo...”

Sakura contempló el rostro entristecido del niño pero sabía bien que no podría evitar sentirse preocupada mientras él y Shaoran estuvieran en aquellas prácticas tan peligrosas -¿cómo evitarlo?, ¡eran su esposo y su pequeño hijo!- por un instante no supo cómo hacer entender a Hien el por qué de sus temores pero Shaoran suspiró profundamente y dijo levemente, pero dando a entender que ya había tomado su decisión.

- “Hien, por favor no sigas... tu madre tiene mucha razón en lo que dice”

- “¡Papá!”

- “Pero tú también no dejas de tener razón al querer tomar entrenamiento..”

Sakura parpadeó algo confusa pero contempló la sonrisa en el rostro apuesto de su esposo y comprendió que Shaoran había encontrado una forma de manejar la situación y calmar sus temores a la vez que mantener su entrenamiento con Hien..

Pero el niño no comprendía la situación..

- “No te entiendo papá..”

- “Lo que quiero decir es que seguiré dándote las lecciones que quieres, pero colocaré un conjuro sobre las espadas, que impidan que el filo de estas nos lastimen...”

Hien dudó confuso –no sabía si protestar o no- pero antes que el niño empezara a quejarse sobre la pérdida del filo, Sakura se cruzó de brazos y señaló a su esposo y su hijo el agujero que tenía la alfombra de la sala…. y las gotas de sudor reaparecieron sobre las cabezas de los aludidos...

- “No más combates en la sala ustedes dos, para eso tienen el jardín” –añadió con un mohín que se suponía era de enfado, pero que la hacía verse realmente más encantadora- “Les recuerdo que es la tercera alfombra de este mes...”

- “Esto no hubiera pasado si no te hubieras demorado con esa llamada telefónica Sakura, nosotros estábamos listos para salir”

- “Te recuerdo Shaoran que las noticias no se detienen, y era preciso que le diera instrucciones a Rajendra” –dijo con una sonrisa, nombrando a su asistente y la agencia noticiosa del Concilio que ella dirigía- “pero no uses eso de excusa señor Jefe del Concilio. No me gusta ver espadas en el piso de mi sala y mucho menos encontrarlos en medio de una batalla. Espero que quede bien claro ¿de acuerdo?”

Ambos hombres  –aún sudando- asintieron en silencio mientras Sakura contenía a duras penas las ganas de reír por la expresión apurada del padre y del hijo y tomaba su bolso -lista para salir- sin embargo Shaoran marchó a guardar su propia espada –la misma con la que combatiera en la torre de Tokyo, ocho años atrás- en una salita especial y volvió con una expresión resignada que su esposa no pudo dejar de notar, mientras él conducía su vehículo.

- “Por favor, no pongas esa cara Shaoran... no es para tanto”

- “Lo siento. Sabes muy bien que me agrada mucho ver a tu padre, a Tomoyo y a los niños, pero sabes bien que tu hermano siempre me saca de quicio..”

Sakura contuvo la risa.

- “Por favor Shaoran, sé un poco paciente con Touya. Es una fecha importante para nosotros y especialmente para él, y es la primera vez en mucho tiempo que la pasaré con ellos.. es justo también para Hien estar allí. Además que creí que tú y mi hermano ya se llevaban mejor”

- “Bueno, algo mejor a como empezamos, sí. Pero de todas maneras no me gustan sus sarcasmos” –bufó tratando de reunir su paciencia.

- “Trata de poner de tu parte. Y no olvides que los demás llegarán por la noche, de modo que sólo tienes que ser paciente hasta que lleguen todos, entonces mi hermano te dejará definitivamente en paz” –replicó ella conteniendo la risa.

            *                                 *                                 *                                 *         

El cielo acostado detuvo el tiempo en el beso
y ese beso a mí en el tiempo,
el cielo acostado detuvo el tiempo en el beso
y ese beso a mí en el tiempo,

Cuéntame al oído, a que sabe ese momento,
donde quedan hoy los días en que aquello era un sueño..
cuéntame al oído, donde duermen hoy tus miedos
si aún guardas sus caricias en la caja del recuerdo..
cuéntame, cuéntame..

Canción: “Cuéntame”
Intérpretes: La oreja de Van Gogh
(Segunda y tercera estrofa de la canción)

 Llovía mucho esa noche. Era casi imposible creer que el cielo no se estaba cayendo en pedazos pero aún así las tres figuras agazapadas corrieron en medio de la lluvia mientras el chofer del taxi les contemplaba con conmiseración después de dejarles en el hospital. La joven mujer encinta estaba sufriendo bastante y ciertamente sabía que era una situación difícil.

¡Menudo día que eligió ese inocente para venir a este mundo!.

Los médicos y el personal de emergencia se alarmaron al notar la marmórea palidez de la joven madre mientras la angustia se vislumbraba en los ojos del esposo, pero ella aún se animó a sonreírle antes de ser llevada a la sala de partos. Una noche difícil para todos, no solamente para la joven madre y el padre, sinó también para el pequeño niño que llevaban consigo pero el hombre trató de ocultar su temor sonriéndole al pequeño, que sin embargo supo captar que algo trascendental estaba pasando.. algo, algo que tenía a su padre muy nervioso..

- “¿Mamá se pondrá bien verdad?”

- “Por supuesto que sí hijo, por supuesto. Pero ella va a traer al mundo a tu nueva hermanita y estoy seguro que la cuidarás muy bien ¿verdad?. No olvides que debes ser un buen hermano mayor para ella...”

- “Bueno..” –el niño miró al autor de sus días, aún dudoso- “¿tienes miedo papá?, ¿le pasará algo malo a mamá?”

- “Claro que no Touya. Por supuesto que no” –sonrió Fujitaka.

- “Ya ha dejado de llover abuelo... ¿ya te diste cuenta?, ¿abuelo?”

La voz de Mamoru tuvo la virtud de traer a Fujitaka de vuelta a la realidad.

- “Sí pequeño. Ya lo noté” –sonrió- “dime, ¿ya llegaron?”

- “Sí, ¡allí llega su auto!” –anunció el niño contemplando desde la ventana el vehículo de modernas líneas que conducía Sakura, Shaoran y Hien a la casa Kinomoto y preguntándose porqué su abuelo estaba tan distraído- “le avisaré a mamá y papá..”

- “Sí, hazlo por favor”

Los gentiles ojos castaños –casi del color de la miel- del actual Rector de la Universidad Clamp en Tomoeda contemplaron a su hija abandonar el vehículo en el que volvía a su vieja casa. Ciertamente ya había dejado de llover y la sonrisa de Sakura era casi como un arco iris para él pero al contemplar la delicada figura de su hija acomodando la corbata de su esposo primero y después la de su nieto, no pudo evitar evocar a su muy amada Nadeshiko....

Hace ya mucho tiempo atrás...

Cuando no eran Sakura, Shaoran y Hien los que sonreían contentos y felices de estar juntos sinó él mismo, Nadeshiko y Touya... la tarde en que Nadeshiko había vuelto a casa con la bebé Sakura en sus brazos...

Hace ya mucho tiempo atrás...

- “Se parece mucho a ti, todos lo dicen..” –reía su esposa, muy contenta- “¿no te parece?”

- “¿En serio?. A mí me parece que es como tú. Tu misma cara, tus ojos y tu sonrisa”

- “Pero tiene tu cabello papá” –murmuró Touya mirando a su hermanita jugueteando en su cuna- “sí se parece a mamá, pero también a ti”

- “¿De verdad te parece Touya?”

- “Sí mamá” –la miró con los ojos castaños que él heredara de su padre- “¿no volverás a enfermarte verdad?, ¡papá y yo estábamos asustados!”

Nadeshiko Kinomoto sonrió y sus ojos verdes brillaron en medio de su rostro hermoso, mientras el viento agitaba su cabello oscuro..

- “No estuve enferma Touya. Estuve en el hospital porque Sakura iba a nacer, sólo por eso”

- “Que bueno. No me gustaría que vuelvas allá” –dijo el niño.

- “¡Por supuesto que no!” –rió gentilísima- “pero ¿no me ayudarías con tu hermanita?, necesitamos que la cuides. Realmente es muy importante que seas muy buen hermano con Sakura”

¡CRASHH!

- “¡Pero que torpe!” –rió Mamoru en voz baja.

Fujitaka casi pega un salto ante el alboroto, lo que hizo que Shaoran mirara al padre de su esposa con asombro. ¿Qué le pasaba esa noche al señor Kinomoto?, si él era siempre tan ecuánime, jamás se enojaba y nunca parecía sorprenderle nada, aún cuando fuera algo insólito. Pero esta tarde estaba real y absolutamente distraído...

- “¡Te lo dije torpe!” –gruñó Mamoru nuevamente y mirando a su hermanita, que había caído al piso con algunas bandejas de comida- “¿cuándo aprenderás a cuidarte sola?”

- “¡Yo sé cuidarme sola hermano!”

- “Pues a ver quien salva la comida de ti... eres una torpe”

Fujitaka no pudo contener una involuntaria y nueva sonrisa mientras los pequeños Kinomoto empezaban a discutir –bien, en realidad era Mamoru quien continuaba diciendo “torpe” a su hermana- y Sakura y Shaoran apenas si podían contener la risa ante la carita de resignación que ponía Hien...

- “Yo te ayudo..” –se ofreció el único hijo de los Li, antes que la pequeña Nadeshiko empezara a causar más desastres- “¿las llevo a la cocina?”

- “Gracias Hien...” –le sonrió la niña y añadió mirando a Mamoru- “¿porqué no eres ni un poquito amable como Hien, hermano?, ¡es mi cumpleaños y me sigues diciendo torpe!” –protestó apenada- “Hien es mucho más amable que tú”

- “¡Eres un entrometido!” –chilló Mamoru.

- “No, tú eres un cabeza dura...” –se defendió el hijo de Sakura.

- “¿Estás seguro que mi cabeza es más dura que la tuya?”

- “Dudo que haya una cabeza más dura que la tuya ¿sabes?”

- “¿Y porqué no le preguntas a Yamazaki?, ¡siempre le crees todo!”

- “Mamoru, por favor...” –replicó Tomoyo con una leve sonrisa interrumpiendo el desacuerdo de ambos niños- “ya te dije..”

- “¡Oh!” –dudó el hijo mayor de Touya- “Sí mamá.”

Mamoru bajó la cabeza con expresión avergonzada, mientras Hien notaba asombrado cómo la madre de su primo manejaba al temperamental niño con la misma facilidad que su madre –Sakura- a él y a su padre; pero aún estaba pensando en los extraños poderes que tienen las madres sobre las personas que aman cuando sus ojos se posaron sobre el retrato de aquella mujer tan linda, que también tenía los ojos verdes y de la que su madre le había hablado varias veces...

- “Esta es una foto de la abuela Nadeshiko que yo nunca he visto mamá..” –dijo asombrando a los presentes.

Sakura se acercó entonces a observar la fotografía que provocara aquel comentario asombrado de Hien y contempló con asombro el retrato donde su madre y ella misma –sí, al menos tenía un año de edad- estaban en la misma fotografía...

- “¡Yo estoy en esta fotografía!” –comentó.

Tomoyo amplió su sonrisa mientras Fujitaka asentía con expresión complacida. Shaoran manifestó entonces su intención en contemplar el retrato de cerca y Hien, la pequeña Nadeshiko y Mamoru miraron a los adultos con interés.

- “Propongo que terminemos nuestras sodas en memoria a la señora Nadeshiko..” –replicó Tomoyo- “a quien recordamos esta tarde..”

- “Que también es cumpleaños de mi hermana..” –continuó Mamoru en voz muy baja, implacable- “la torpe”

Una leve nube pasó por la frente de Touya pero todos asintieron, sin embargo la curiosidad de Hien le llevó a contemplar nuevamente el retrato de la madre de Sakura, preguntando a continuación:

- “¿Está en el cielo verdad?” –dijo con conmovedora inocencia brillando en sus ojos verdosos, enormes y bellos y que heredara al igual que su madre, de la mujer del retrato- “es decir , pero... ¿de qué murió?”

Un leve silencio se extendió sobre la salita –aún Kiku, la fantasma que vivía en la casa Kinomoto abrió más sus ojitos con curiosidad- mientras Sakura pensaba súbitamente que aquella era una pregunta que nunca había tenido una respuesta clara aún para ella misma..

- “Como quiera que sea hay dos Nadeshiko ¿verdad?” –repuso Mamoru con sagacidad en medio del silencio, antes de añadir burlonamente- “la que está en el cielo y esta torpe que tenemos aquí, que no dudo se equivocaría el camino al cielo si alguna vez quisiera pasar por allí..”

- “¡Que malo eres hermano!”

- “Mamoru, por favor, no digas eso de tu hermana..” –pidió Tomoyo levemente mientras un leve ruido se escuchó en medio del súbito silencio.

Shaoran volvió el rostro bruscamente hacia donde Touya se encontraba –había podido sentir perfectamente como el vaso de cristal crujía- y notó asombrado un hilo de sangre en las manos del hermano de su esposa, mientras Fujitaka lanzaba un gran suspiro y Tomoyo pedía la ayuda del médico para buscar una nueva bandeja de postres de la cocina.

- “¿Qué rayos fue eso?” –se preguntó asombrado el Jefe del Clan Li.

Efectivamente Tomoyo logró sacar a su esposo de la salita con la excusa de los postres y los esposos Li se contemplaron aún más confundidos. Por su parte, Mamoru, Nadeshiko, Hien y la misma fantasma Kiku miraban con interés el rostro de Fujitaka, pendientes todavía de una respuesta a la infantil pregunta...

- “Bueno mis pequeños” –replicó el rector de la Universidad Clamp, en medio del extraño silencio- “mi querida Nadeshiko se marchó de este mundo hace ya mucho tiempo, cuando tu madre Hien..” –el niño de ojos verdes parpadeó- “tenía sólo tres años. Como verás mi querida Nadeshiko era muy joven cuando se fue al cielo..”

- “Es una pena que se fuera al cielo tan pronto, por eso es que mi mamá no la recuerda ¿verdad?” –asintió Hien con interés, pues nunca había tenido ocasión de charlar tan directamente con su abuelo sobre aquel tema al haberse mudado recientemente a Japón, desde su natal Hong Kong- “la extrañas mucho ¿verdad abuelo?, es decir.. ¿la quieres mucho aún verdad?”

- “La amaré siempre pequeño..”

- “¿Qué le pasó a papá?” –murmuró Mamoru mientras Nadeshiko también miraba en dirección a la cocina, donde sus padres se hallaban- “¡que raro!”

Nadeshiko contempló por unos segundos los rostros de los adultos y se tornó extrañamente pensativa…

- “Oye Hien.. ¿quieres ver la espada de bambú que tiene Mamoru en su habitación?” –ofreció la niña repentinamente- “¡a partir de mañana mi hermano tomará lecciones de kendo!, ¡ven para que la veas!”

- “¡Oye!, no ofrezcas mis cosas como si fueran tuyas” –protestó Mamoru.

- “Es una buena idea mi pequeña Nadeshiko” –sonrió Fujitaka.

Luego de pedir permiso de los adultos restantes los niños –aún Kiku, la niña espectro- marcharon en medio de alboroto a la habitación de Mamoru, mientras Sakura y Shaoran aún se miraban uno a la otra, confundidos y perplejos por lo ocurrido hace algunos instantes..

- “La pequeña Nadeshiko tiene ciertamente el sutil tacto de Tomoyo” –comentó Fujitaka en cuanto los niños se marcharan- “fue muy gentil al comprender que yo deseaba hablar con ustedes a solas...”

- “¿Hablar de qué papá?, ¿acaso la pregunta de Hien fue incorrecta?”

Shaoran hizo un leve gesto pidiéndole silencio a Sakura y le dijo serenamente al señor Kinomoto:

- “Creo que es mejor que supervise que los niños no se estén peleando..”

- “No, no muchacho. No tienes que irte” –dijo el Rector universitario, con una leve y melancólica sonrisa- “eres parte de esta familia y no es algo que no debas saber..” –se volvió a su hija- “supongo que la pregunta de Hien es la que también te has hecho alguna vez ¿verdad?”

- “Bueno, sí. Nunca te pregunté exactamente la causa de la muerte de mi madre pero no pensé que fuera algo extraño, ni tampoco se lo pregunté a mi hermano por eso” –añadió- “aunque por la forma en que se puso Touya me siento preocupada por primera vez… ¿por qué el misterio?”

- “No hay misterio alguno querida hija. Sólo que es triste recordar el motivo de la pérdida de mi amada Nadeshiko”

- “¿El motivo?” –repitió Shaoran- “¿a qué se refiere?, su esposa murió de una enfermedad cuando Sakura tenía tres años.. ¿no es esa la verdad?”

- “Exactamente”

- “Entonces... ¿qué de extraño podría ser un motivo que es una enfermedad?, no entiendo, por favor... cuéntame lo que pasó realmente”

- “Es que Nadeshiko murió a consecuencia de unas extrañas fiebres querida hija. Unas fiebres que sí tuvieron un motivo..”

- “¿Un motivo?, ¿cuál motivo?” –repitió Shaoran.

- “Yo” –dijo Fujitaka muy claramente- “y se los contaré..”

A su vez, en la cocina de la misma vieja y querida casa, y ajenos a la charla que se desarrollaba en la salita principal, Tomoyo estaba realmente ocupada terminando de colocar un vendaje limpio sobre la mano lastimada de su marido, que tenía la vista fija en el suelo de la habitación y parecía hundido en el silencio.

- “Por favor, no sigas con eso… sólo te estás haciendo daño” –dijo la voz de la hija de Sonomi con un brillo de preocupación en los azules ojos.

- “Como si un maldito vaso importara tanto…” –replicó Touya con extraña intensidad mientras se estrujaba la cabeza con las manos- “ya deja esto por favor” –le pidió refiriéndose al vendaje- “no importa nada esta tontería, sólo que no pude dejar de escuchar esa frase y pensar en lo que podría haber sido este día si yo..…”

- “Estoy segura que el niño lo dijo sin intención” –le interrumpió su esposa- “deja de torturarte con eso y ya olvídalo. Hoy es un día especial y estabas tan contento…”

- “¿Contento?, ¿olvidar?” –la tomó por los hombros mientras se notaba un rictus de remordimiento en su mirada- “¿crees que puedo, crees que realmente puede pasar un solo día sin que lo olvide?” –la soltó al notar que su brusco gesto estaba estrujando a la joven mujer que era su esposa y acto seguido la abrazó, hundiendo su rostro en el cabello oscuro de ella- “no puedo olvidarlo pequeña, no podré perdonármelo nunca aunque pasen los años.. nunca, nunca podré..”

- “Deja de torturarte de ese modo. No tiene ningún sentido, ya todo eso pasó” –ella respondió acariciando el rostro del galeno- “por favor, no tienes que ser tan duro contigo mismo. Tú, yo y los niños estamos aquí y es todo lo que importa..”

- “Pero por mi culpa…”

Tomoyo colocó un dedo sobre los labios de su esposo y le sonrió nuevamente imponiéndole silencio, mientras él la volvió a abrazar mudamente.

- “Nunca podré perdonármelo..” –pensó Touya abrazando con más fuerza a Tomoyo contra su cuerpo.

            *                                 *                                             *                                             *

Canción: “Cuéntame”
Intérpretes: La oreja de Van Gogh

Cuéntame al oído, muy despacio muy bajito,
porque tiene tanta luz este día tan sombrío,
cuéntame al oído, si es sincero eso que has dicho,
o son frases disfrazadas, esperando sólo a un niño,
cuéntame, cuéntame..

El cielo acostado detuvo el tiempo en el beso
y ese beso a mí en el tiempo,
el cielo acostado detuvo el tiempo en el beso
y ese beso a mí en el tiempo,

Cuéntame al oído, a que sabe ese momento,
donde quedan hoy los días en que aquello era un sueño..
cuéntame al oído, donde duermen hoy tus miedos,
si aún guardas sus caricias en la caja del recuerdo..
cuéntame, cuéntame..

El cielo acostado detuvo el tiempo en el beso
y ese beso a mí en el tiempo,
el cielo acostado detuvo el tiempo en el beso
y ese beso a mí en el tiempo,

El cielo acostado detuvo el tiempo en el beso
y ese beso a mí... en el tiempo...
El cielo acostado nos detuvo en el tiempo..

Cuéntame al oído.

 Canción: “Cuéntame”(Canción completa)
Intérpretes: La oreja de Van Gogh

 

“Mis queridos Nadeshiko y Touya:

La expedición ha sido mucho más emocionante e intensa de lo que podía haberme imaginado y ha sido una suerte que me incluyeran en este proyecto. Hemos realizado excavaciones por toda el área norte de esta ruinas recién descubiertas  y tenemos material para empezar con algunas teorías interesantes, sin embargo algunos papeleos burocráticos nos harán regresar antes de lo esperado y quizá llegue yo a casa antes que esta carta pero era indispensable para mí escribirles y contarles que he ganado buenos amigos en este equipo de exploración y quizá pueda conseguir también algo de dinero extra.

Lo que si fue penoso para todo el equipo fue la muerte del anciano guía. 

Los habitantes de esta zona dicen que es todo resultado de una maldición de las ruinas, aunque nuestro especialista no descarta que el anciano hubiera tenido alguna enfermedad de la que no nos hubiere avisado,  pero es difícil luchar contra las supersticiones locales. Los aldeanos insisten que el templo que estamos decididos a encontrar es el origen del mundo y por ello cuenta con maldiciones que harían palidecer a las del antiguo Egipto si realmente fueran ciertas...

Me llaman para continuar con los hallazgos.  Los veré muy pronto.

Muchos besos para mi pequeña Sakura y confío que estés ayudando a tu madre con tu hermanita Touya.

Nadeshiko, no olvides por favor verificar que todos los puntos de la ropa de Touya estén en buen estado, y no te preocupes en hacerlo, lo haré yo, sabes que me agrada hacerlo.. 

Espero verlos con impaciencia..

Los ama

Fujitaka”

- “¡Papá, me alegro mucho que hayas regresado!” –dijo el pequeño Touya con una sonrisa mientras Nadeshiko abrazaba con todas sus fuerzas a su recién llegado esposo y Sakura sonreía desde la alfombra, donde permanecía rodeada de juguetes- “mamá empezaba a ponerse triste y yo me estaba preocupando..”

- “Gracias por la bienvenida” –sonrió Fujitaka mientras tomaba a la pequeña Sakura en sus brazos y el pequeño Touya luchaba por cargar la pesada maleta- “ten mucho cuidado con eso hijo, tiene algunas piezas frágiles que debo estudiar esta noche para llevar mañana al museo, son muy antiguas… ¿podrás llevarlo?”

- “¡Yo puedo con todo, soy muy fuerte!” –replicó el niño mientras se mordía los labios y sudaba, pero no soltaba la pesada valija- “lo llevo a la mesa… no te preocupes”

- “Pero no lo abras, es frágil.”

Fujitaka sonrió viendo a su hijo mayor llevar aquella importante pieza de su equipaje y volvió su mirada hacia la cocina desde donde un desagradable olor empezaba a inundar el diminuto departamento en que vivía con su familia..

- “¡Ay no, olvidé la cena!” –gritó Nadeshiko corriendo a toda prisa ante la sonrisa de su esposo- “¡se me está quemando!”

El recién llegado amplió su sonrisa y siguió a su esposa con rapidez después de dejar a Sakura junto a sus juguetes, pero fue sólo su presencia la que evitó que toda la cena se echara a perder pues preparó unas croquetas de cangrejo con rapidez mientras Nadeshiko aún luchaba con los restos de la cena que ella misma había estado preparando. Tal vez fue la combinación de los agradables alimentos –luego de tolerar las comidas no siempre totalmente digeribles de su madre- que hicieron a los niños dormir rápido y pesadamente, mientras los esposos Kinomoto quedaban charlando en el comedor..

- “Espero que la expedición fuera como tú lo esperabas” –dijo Nadeshiko, con sus ojos verdes brillando más que nunca- “estabas muy emocionado cuando te la ofrecieron y ha sido la primera a la que has podido asistir..”

- “Además de ello lo importante es que me han encargado la limpieza y clasificación de aquellas piezas para el Museo; las hemos sacado directamente de la excavación y son realmente extrañas” –replicó sonriente- “eso añadirá el 15% a la remuneración que me habían ofrecido y podremos colocar un giro más alto al banco este mes. Quizá con un año más de ahorro podamos ser tomados en serio por el banco y poder comprar una casa..”

- “¿Tú crees?” –se animó la hermosa mujer- “bueno, yo tengo una sesión fotográfica la próxima semana y si ahorramos un poco más tal vez sea este año..”

Fujitaka Kinomoto quedó pensativo.

- “Pero dudo que podamos hacerlo aquí. Los bienes e inmuebles son de alto costo y están totalmente fuera de nuestro presupuesto” –añadió dubitativo- “definitivamente Tokyo es imposible… ¿te parecería mal mudarnos a una ciudad no tan populosa Nadeshiko?, me parece que Tomoeda o Kanazawa podrían ser una buena opción. No son Tokyo pero no tendrán los precios tan altos en lo relacionado a un departamento o una casa…”

- “En realidad Tokyo no me gusta mucho ¿sabes?” – dijo ella.

Ambos esposos sonrieron muy contentos mientras repasaban los planes para su futuro y fue en aquel momento que Nadeshiko le habló sobre la expansión de la pequeña ciudad de Tomoeda, prefiriéndola directamente a Kanazawa. Aunque por supuesto, todavía quedaba mucho dinero por ahorrar…

- “Creo que Tomoeda sería el lugar perfecto para un hogar” –sonrió la hermosa mujer de ojos verdes, finalizando la charla- “me encantaría poder educar a nuestros hijos allí algún día”

- “Bien, entonces nuestra meta durante los próximos años será reunir dinero suficiente para poder instalarnos allí definitivamente” –el optimismo de Fujitaka era tan cálido como siempre- “eso está decidido. Tal vez tome algunos años, pero nuestros hijos se educarán en Tomoeda”

Nadeshiko sonrió y se marchó entonces a verificar si Sakura y Touya estaban ya dormidos mientras su esposo empezaba a trabajar con la clasificación de sus piezas. Posteriormente, al notar que Fujitaka trabajaría probablemente toda la noche se dirigió a la diminuta cocina a prepararle algunas tazas de té que le ayudaran a mantenerse despierto, mientras por su mente pasaban muchas de las cosas ocurridas en los últimos años..

- “Tal vez estás trabajando demasiado” –le dijo al dejarle la primera taza de té de la noche- “acabas de llegar y deberías dormir bien, ¿no sería mejor que descansaras un poco?”

- “No te preocupes, estoy bien. Me comprometí en entregar las piezas para mañana y debo cumplir con mi palabra” –sonrió Fujitaka- “no te preocupes por mí Nadeshiko, estoy muy bien”

- “¿Necesitamos mucho el dinero?” –se inquietó levemente su esposa.

- “No, no es eso. Sabes bien que me gusta el trabajo, ¡fué mi primera expedición y la he esperado con ansias!”

La mujer sirvió el té a su esposo e inclinó la cabeza levemente, mientras una leve chispa de tristeza aparecía en su rostro y sus frases ponían de manifiesto su inquietud..

- “Podrías haber tenido mejores oportunidades si mi familia no hubiera hecho que perdieras tantos empleos..” –pareció apenada- “es injusto, porque eres muy bueno en lo que haces y sin embargo..”

- “No digas eso Nadeshiko... yo no tengo nada que reprocharle a tu abuelo o a Sonomi” –Fujitaka estaba tan tranquilo como siempre al replicar pensativa pero comprensivamente- “comprendo que tu abuelo hiciera todo por impedir nuestro matrimonio, después de todo eres una nieta muy amada para él. También comprendo el enfado de Sonomi y su reacción, no tienes por qué inquietarte; además fue muy gentil de su parte aceptar tu ramo de novia como recuerdo pese a que yo no le agrado”

Nadeshiko sonrió con calidez sintiéndose satisfecha y contenta que su esposo fuera incapaz de guardar resentimiento contra sus parientes, mientras por su mente pasaba la carta que Sonomi le dirigiera años atrás...

Al menos uno o dos años antes de que su pequeña Sakura naciera...

 

Mi querida Nadeshiko:

Estoy feliz de participarte mi matrimonio, ¡me siento realmente contenta amiga mía y necesito tu presencia!. Sé que no te he visitado en más de un año, pero el abuelo empezó a molestarse y la verdad es que verte pasar tanto trabajo también me irrita mucho, pero no insistiré en decirte lo que siempre digo... en fin.

Esta vez no voy a hablarte nada contra tu querido esposo, sinó más bien te hablaré de mi novio: su nombre es Keitaro Daidouji, y es el heredero de una importante firma comercial con la que el abuelo ha tenido tratos en el pasado. Nos conocimos justamente en el medio empresarial y es brillante e inteligente y me encantaría que lo conocieras cuando vengas a mi boda. Naturalmente que vá a ser todo un evento y nuestras familias están muy complacidas pero quisiera contar con tu presencia.....

Hablé con el abuelo y lo convencí de que accediera a verte cuando vengas a mi recepción de matrimonio, confío en que lograrás manejarlo en cuanto le sonrías porque nunca ha sido capaz de negarte nada, pero eso sí, por favor...

Por favor, por favor...

No se te ocurra hacer que el profesor Kinomoto te acompañe. Ha sido mucho trabajo convencer al abuelo de que hablara contigo en la reunión y la presencia del profesor arruinaría todo, no quiero entristecerte pero ya sabes lo que el abuelo piensa de él. Por favor Nadeshiko, en el día de mi boda vuelve a ser Nadeskiho Amamiya, aunque sea por una sola tarde, porque si quieres recuperar al abuelo no debes siquiera mencionar a Kinomoto...

Esperaré a mi querida prima de vuelta...

                                                                                              Sonomi”

- “Sonomi es casi una hermana para mí” –murmuró la mujer de ojos verdes con un suspiro.

- “Lo sé. Y sé que lamentas no haber podido asistir a su matrimonio, pero no tenías que haber dejado de asistir por mí Nadeshiko... sabes bien que a mí no me hubiera incomodado que vieras a tu abuelo y a Sonomi. Además, el hecho que no quisieran mi presencia allí no era como para que ti no asistieras...”

- “¿Cómo creíste que iría sola?” –sonrió la mujer suspirando y rodeando el cuello de su esposo- “pero no me inquieta Sonomi. Es decir, no conozco al hombre con quien se casó pero ella es muy fuerte y decidida y estoy segura que tendrá éxito en todo lo que se proponga.. quien me inquieta es el abuelo” –suspiró- “lamento mucho que no haya querido volver a verme y que haya boicoteado tus empleos hasta el punto de obligarnos a mudarnos repetidas veces..”

- “Es que tu abuelo estaba enfadado Nadeshiko. No contigo, pero sí conmigo” –recordó- “yo también fui educado por mi abuelo y sé que a veces pueden ponerse muy posesivos pero eso no significa que no nos amen, sino lo contrario”

- “Lo sé. Afortunadamente el abuelo sigue en contacto con Sonomi... aunque lamento mucho que él haya hecho las cosas tan difíciles..” –contempló las piezas que su esposo iba a limpiar con todo cuidado esa noche- “si él supiera lo mucho que trabajas y lo bueno que eres con nuestros hijos y conmigo.. ojalá alguna vez ustedes pudieran sentarse a charlar, aunque dudo que se atreva a venir a casa algún día después de lo que pasó”

Fujitaka permaneció en silencio por unos instantes..

- “¿Lo dices por lo del juicio?”

Nadeshiko asintió.

- “Hay que reconocer que tuvo la gentileza de retirarme los cargos” –sonrió el padre de Sakura y Touya- “pero debo admitir que su posición no era tan poco razonable Nadeshiko. Ten en cuenta que te llevo muchos años y cuando nos casamos aún te faltaba mucho para ser mayor de edad.... estaba en todo el derecho de imponerme cargos y tratar de anular nuestro matrimonio.”

- “Por eso estoy segura que no se atreverá a buscarnos. Es muy bueno, pero muy orgulloso y no le gustará admitir que se equivocó contigo...”

- “Lo importante es que accedió a retirar los cargos cuando se lo pediste..”

- “Sí. Aunque estaría más contenta si contestara alguna de mis cartas o accediera a venir a conocer a Touya y Sakura”

Ambos esposos quedaron en silencio y después de un leve beso Nadeshiko se fue a descansar, mientras su esposo quedaba rodeado de su trabajo y del silencio de la noche. Fue precisamente en medio del silencio reinante en el diminuto departamento que la mirada de Fujitaka tropezó con el calendario, notando entonces que era la misma fecha.

El mismo día exacto en que –años atrás- había estado en el Templo Togakushine y el sacerdote de aquel lugar –Kyogo Monou- había sellado su poder para siempre, todo para que sus hijos pudieran escapar al destino de ser un Dragón del Cielo y combatir en la cruenta batalla que se vislumbraba en el futuro…

- “¿Por qué recuerdo eso?” –se dijo súbitamente contemplando las piezas- “¿por qué?. En todos estos años nunca había pensado en lo ocurrido esa noche, nunca quise volver a hacerlo, ¿por qué pienso en eso ahora?” –una desagradable sensación, como un escalofrío, le recorrió el cuerpo- “¿por qué?. Nadeshiko y mis hijos están bien… todo está bien” –suspiró - “¿por qué entonces tengo esta desagradable sensación de miedo si todo está bien, cuando todo empieza a ponerse mejor que nunca?”

- “Cuando todo empiece a ponerse mejor que nunca lamentará haber sellado su poder. Porque con su poder hubiera podido evitar algo… algo que afecte lo que ama”

Fujitaka se puso de pie sudando repentinamente al recordar aquella frase de Kyougo Monou, la frase que le dijera a modo de advertencia cuando sellara su poder…

- “¡Kyougo Monou!” –gritó Shaoran sin poder contenerse e interrumpiendo el relato del padre de su esposa- “¡el padre de ese chico, Fuuma Monou!”

Fujitaka asintió.

- “¿Porqué le dijo eso?” –insistió el Jefe del Clan Li - “es decir, ¿le dijo realmente eso la noche que selló su poder?”

Fujitaka asintió nuevamente, pero mientras el interés de su esposo y de su padre estaba en lo relacionado a Monou, la mente de Sakura estaba considerando otros aspectos del relato..

- “¿El bisabuelo trató de anular tu boda con mi madre?” –dudó la antigua card captor, casi sin creerlo - “pero.. pero...”

Su padre no le dio importancia.

- “Estaba enfadado y ofendido por la elección de tu madre hija mía, pero eso quedó en el pasado hace muchos años” –la tranquilizó Fujitaka- “no vale la pena hablar de eso, sabes bien que estuvimos a su lado después.”

Sakura contempló a su padre con admiración comprendiendo súbitamente muchas cosas, entre ellas la forma en que su bisabuelo había llegado a conocerla –siempre usando a Sonomi de intermediaria, tanto para facilitar a Fujitaka una casa en el campo justamente al lado de la del bisabuelo, lo que la motivó a conocerlo en forma que ella creyó casual, pero que había sido provocada deliberadamente sin protesta de parte de su padre, pese a que él no ignoraba la manipulación del anciano para saber sobre su bisnieta- también el porqué en una ocasión que ella le saludara por su cumpleaños –otra  vez por medio de Sonomi- el bisabuelo le enviara un obsequio, tanto a ella como a su hermano.

Pero ni siquiera en ese instante había pisado la casa.

Tuvieron que pasar años para que ella supiera de la identidad de su bisabuelo –cuando estaba en secundaria y poco después de que Touya se mudara a Tokyo, solo- y eso ocurrió poco antes de que él muriera.

¡Y ahora entendía porqué!

El bisabuelo había quedado atrapado en su remordimiento, orgullo y tristeza -¡aunque ahora ya sabía de donde les venía ese temperamento tanto a la señora Sonomi como a su hermano!- pero había encontrado la paz antes de ir a reunirse con su nieta amada, Nadeshiko.

Y su amable padre nunca le guardó rencor por lo ocurrido.

Sakura contempló a Fujitaka sintiéndose más orgullosa que nunca mientras el Rector de la Universidad Clamp en Tomoeda continuaba con su relato esta vez sobre la charla que tuviera con Kyougo Monou, la noche que el sacerdote del Templo Togakushine sellara su poder.....

- “¿A qué se refiere señor Monou?” –había dicho en esa ocasión.

- “Ha sobrevivido al sello de su poder Kinomoto, algo que yo creí imposible” –dijo Monou- “y ha logrado cambiar el destino de los hijos que tendrá en el futuro pero no crea que todo en la vida no tiene un precio. La vida es una cadena de eventos que se entrelazan unos a otros y posiblemente al cambiar el destino de su familia con este rito y salvado a sus hijos, haya condenado a alguien que ama o ame en el futuro”

- “¿Por qué lo dice?”

- “Por que el poder de ver el futuro era de su familia, y tenía un porqué: el día prometido, el día de la batalla por la humanidad; pero al renunciar a heredar aquello a sus descendientes tal vez haya cambiado el giro de la rueda del destino para sus hijos, pero quizá haya condenado a alguien o a muchos que pudieron salvarse por el poder de su familia..”

- “¡No me asuste!”

- “No lo digo por eso” –el sacerdote continuaba pensando con serenidad- “lo digo por que es posible.. ¿por qué cree que ninguno de sus antepasados intentó cambiar el destino antes de usted?, ¿por qué?”

- “Veían que faltaban muchos siglos para que llegara esa batalla” –había respondido el Fujitaka de 20 años- “pero iba a ser cualquiera de mis hijos el que iba a combatir esa noche horrible, ¿cómo no intentar salvarlos de eso?”

El sacerdote permaneció en silencio, como si también tuviera un secreto que guardar al respecto, pero sólo murmuró..

- “No olvide nunca que la rueda del destino es caprichosa y no podrá ganarle para siempre, ya que quizá este acto de salvar a algunos inocentes haya condenado a otros. Y aunque usted no me ha dicho su verdadero apellido señor Kinomoto, no olvide que hay un motivo por el que su familia protegía el Templo Miraimine, no olvide que aunque no entendamos los porqués su apellido aún es himitsu**…”

 - “Sabe bien que no puedo decir a nadie el verdadero apellido de mi familia. Es nuestra tradición.”

- “Sé que el sacerdote del templo Miraimine cambia de apellido a cada generación, y sé también que ya no tendrá que hacerlo pues el Templo fue devastado por aquel terremoto y todos creen que su casta acabó” –insistió Kyougo- “pero no olvide que siempre hay un por qué… y el dolor en la vida es inexorable pues si no sufrimos algún dolor no podemos apreciar la dicha cuando se presenta. Asimismo, no podré ayudarle en ninguna consecuencia que tenga a partir de sellar su poder… no me busque, no vuelva nunca, y sólo espero que no maldiga mi ayuda en este sello aunque usted mismo me lo hubiera pedido, porque hay algo que sí sé: Cuando todo empiece a ponerse mejor que nunca lamentará haber sellado su poder. Porque con su poder hubiera podido evitar algo… algo que puede ocasionarle perder algo que ame

- “¿Eso te dijo?” –interrumpió Sakura esta vez, sintiendo un leve temblor en todo el cuerpo, al interrumpir esta vez ella, a Fujitaka- “¿realmente es así?”

- “En realidad tiene sentido” –reflexionó Shaoran- “porque de no haber cambiado usted el destino en esa ocasión las cosas hubieran sido diferentes no sólo para Sakura y para mí, sinó también para su hijo, Tomoyo y hasta los Dragones del Cielo. Sin embargo en nuestro tiempo cuando Sakura fue al pasado siendo niña, ella charló con Lead Clow y así él supo que ella heredaría sus cards, por eso se las dejó al Templo Miraimine...” –hizo una leve pausa- “el tiempo es un hilo de eventos muy fino, frágil, fuerte e inexorable a la vez, pero aún el cambio de destinos que usted hizo, era algo que debía ocurrir.... ocurrir para que ella combatiera a mi lado en la Batalla del Preámbulo y no en el Día Prometido, pues sin ella nunca hubiéramos podido vencer esa noche y de no haber vencido esa noche, el poder de la magia no hubiera sido estable hasta el Día Prometido y los Dragones del Cielo no hubieran podido a su vez vencer en su propia batalla...”

Los tres pensaron entonces que era insólito como las vidas de las personas se entretejen las unas con las otras.

- “Pero...” –dudó Sakura aún nerviosa- “¿qué fue entonces lo que no pudiste evitar?, ¿que perdiste por haber cambiado el destino papá?” –una idea apareció en su mente y la mirada de Fujitaka era evidente- “¿acaso..?”

- “Sí” –asintió- “al no tener mi capacidad de ver el futuro no pude prevenir que en una caja sellada que yo mismo llevara a casa y que tu madre gentilmente trató de limpiar para ayudarme esa noche, cuando me quedé dormido, estaba una bacteria, una bacteria que motivó una enfermedad extraña... que fue lo que mató a mi amada Nadeshiko”

Sakura y Shaoran parpadearon con asombro.

- “Pero eso fue una coincidencia, una casualidad”

- “Parafraseando a Lead Clow a quien estudié cuando aún era heredero del Templo Miraimine...” –sonrió Fujitaka con melancolía- “las casualidades no existen”

- “Papá, no digas eso”

- “Sakura” –sonrió acariciando el rostro de su hija- “fue una cadena de eventos desafortunados, una cadena que empieza con la frase que más atormenta a las personas, la frase “si sólo hubiera..”, pero ocurrió. Fue una bacteria extraña, y Nadeshiko enfermó muy rápidamente. Los médicos la aislaron de ustedes hasta comprobar que el mal no era infectocontagioso pero cuando las investigaciones determinaron la cura, ya la dolencia de mi querida Nadeshiko estaba demasiado avanzada...”

Sakura contempló el rostro de su padre con tristeza por unos segundos antes de repetir con total convicción..

- “No fue tu culpa… no lo fue”

- “Es curioso que digas esa frase hija mía. Fue lo mismo que me dijo Nadeshiko poco antes de morir” –continuó pensativo- “El señor Monou tuvo razón, pues el perderla a ella fue el precio que tuve que pagar por haber sellado el poder de ver el futuro..”

- “¡Papá!”

- “Si hubiera tenido aún mi don, nunca me hubiera ofrecido a realizar ese trabajo extra” –dijo pensativamente- “hubiera podido ver el peligro y ella no hubiera muerto por mi culpa, pues fui yo mismo el que llevé el virus a casa..”

- “¡Pero fue un accidente!”

- “Hija, lo sé. Pero eso no me exime de sentirme culpable por haberte dejado sin madre siendo aún tan pequeña” –acarició el cabello de Sakura, como si aún fuera una niña- “fue por eso que Nadeshiko me pidió en su lecho de muerte que nunca llorara por su muerte, que no lamentara su partida y que cuidara bien de ustedes dos. Fue por ella también que continué trabajando hasta finalmente darles un hogar en Tomoeda, el lugar que ella había elegido para vivir”

Shaoran asintió pensativamente comprendiendo al igual que su esposa, muchas cosas. La súbita muerte de una hermosa y joven mujer de veintisiete años con toda una vida por delante y un hogar y familia que cuidar, pues la madre de Sakura no había tenido una violenta muerte como sí su padre –asesinado por el último card captor-, el recuerdo incesante de Fujitaka Kinomoto y su lucha por mantener la memoria de su esposa en la mente de sus hijos…

Sin embargo su mirada recayó sobre los restos del cristal que Touya había roto con sus manos y eso le recordó algo…

- “¡Un momento!, ¿y qué le pasó a él?” –inquirió el Jefe del Clan Li- “estrujó el vaso con tanta fuerza que se hizo sangrar cuando se mencionó a su madre…”

- “¿Acaso también se culpa por lo que le pasó a nuestra madre?” –murmuró Sakura- “pero Touya era sólo un niño”

- “En realidad tu hermano le prometió a tu madre que siempre cuidaría de ti hija mía..” –sonrió Fujitaka- “quizá se sintió un poco culpable por haber disfrutado de ella más tiempo que tú y trató de compensarte protegiéndote de la mejor forma que pudo..”

- “Una forma algo obsesiva, si me permiten la expresión” –murmuró Shaoran con una pequeña vena sobre la frente.

- “Es posible. Pero en verdad creo que lo que incomodó a tu hermano fué… bueno, él se culpa por lo de Nadeshiko, sí, pero lo de su hija Nadeshiko”

- “¿La niña?” –se asombró Shaoran- “¿pues que problema hay con eso?, sé que es bastante torpe pero no va a decirme que eso es algo tan grave como para culparse..”

- “No muchacho, no. Touya se culpa por que si hubiera sido por él… quizá la pequeña Nadeshiko no hubiera existido”

            *                                 *                                 *                                 *

Tan pura la vida y tú, tan llena de paz.
y sólo se me ocurre amarte..

Canción: “Y sólo se me ocurre amarte”
Intérprete: Alejandro Sanz

- “Maldición al fin se largó ese condenado sujeto… ¿porqué rayos Sakura tenía que traerlo?, es decir, me agrada que mi hermana nos visite desde Hong Kong, pero ese tipo..”

- “Es su esposo Touya, y ambos sabemos muy bien que Shaoran adora a tu hermana”

- “Sólo por eso lo tolero, pero esa imprevista visita no deja de parecerme extraña. ¿No notaste que Sakura tenía una maleta de ropa y el tipo no?” –su mente se puso a trabajar- “quizá … pueda ser….”

Tomoyo empezó a sudar al recordar que Sakura y Shaoran habían solucionado su primer problema como esposos hacía apenas unas horas, en la salita del departamento que ella compartía con su marido y trató de hacer cambiar a Touya de idea..

- “Olvida eso. Ya volvieron a Hong Kong y además la maleta era de ropa y pañales del bebé Hien..”

- “A mí más bien me parece que era como si se hubiera peleado” –bufó- “… pero, si fuera así… tú no me lo ocultarías ¿verdad?”

- “¿Cómo se te ocurre?” –rió Tomoyo, antes de dirigirse a la minúscula cocina del departamento- “además deja de pensar en cosas imaginarias y mejor te apuras en comprar un obsequio de agradecimiento a papá. Esta expedición en la que se va ir es muy importante para él y ya ha perdido muchas buenas oportunidades por ayudarnos a cuidar de Mamoru, no podemos dejar que se perjudique más por nosotros..”

- “Si, si. Hace años que no dejaba la labor de docencia para ir a una verdadera expedición..”

Tres días después que Sakura volviera a Hong Kong con Shaoran –luego de su primera pelea como esposos- Fujitaka había partido hacia una expedición en la India con un equipo de arqueólogos muy distinguido, y finalmente Touya y Tomoyo habían quedado solos con su hijo. Esto motivó que el médico redoblara sus esfuerzos en el hospital a donde había sido transferido después de que el Central de Tokyo pereciera en un incendio de proporciones dantescas –la noche de la batalla del Preámbulo- y aunque el edificio había sido “reconstruído” de una forma insólita –al igual que el resto de la ciudad- al finalizar “el Día Prometido” las personas habían abandonado Tokyo en pánico por lo sobrenatural de los eventos…

Es que inmediatamente después de la batalla entre ambos “Kamui” y pese a que la derrota del Kamui Oscuro era un hecho y los edificios modernos habían vuelto a un perfecto estado, la ciudad estaba convertida en una especie de ciudad fantasma. Tendrían que pasar al menos seis años más para que la gente empezara a volver hacia el lugar, aunque aún siempre con miedo por lo sobrenatural de su reconstrucción…

Pero los esposos Kinomoto se habían mudado a Kyoto poco después de la Batalla del Preámbulo –en la torre de Tokyo- y ahora se hallaban en Kyoto. Ciertamente el pequeño Mamoru había nacido en Kanazawa pero por lo agitado de los continuos traslados de Touya –era difícil la colocación de todo el personal del Central de Tokyo- permanecerían en Kyoto hasta que se presentara una oportunidad mejor.

- “Las cosas mejoran” –pensaba Touya aquella tarde preparándose a volver a su casa, pensando en los cambios de los últimos tiempos- “tengo que hacer lo posible para destacarme como médico en este sitio y…”

- “¡Hermanito, hermanito!” –gritó la pequeña espectro, Kiku, corriendo hacia el galeno que notaba asombrado el temor reflejado en los ojos de la fantasma- “¡chica que canta bonito malita, apúrate hermanito!”

- “¿Qué?, ¿de qué diablos estás hablando?”

- “¿Qué le sucede colega?” –le preguntaron los dos compañeros de trabajo que compartían el lugar, donde se estaban cambiando las batas blancas- “¿Qué le pasa?”

Touya no había respondido nada y sólo había salido corriendo.

            *                                             *                                             *                                 *

- “No puedo creer eso” –dijo Sakura- “si mi hermano adora a su hija.. ¡es imposible!”

- “Eso no tiene el menor sentido” –había insistido Shaoran.

- “Ustedes no lo saben porque estaban muy lejos, y yo mismo me enteré mucho después..” –replicó Fujitaka- “pero les recuerdo que nos llevamos un gran susto la noche que Nadeshiko nació..”

Sakura reflexionó levemente por unos instantes..

- “Sí, bueno, fue complicado pero…. No tenía idea que había sido tanto, ¡nadie nos dijo nada, ni siquiera Tomoyo!”

- “A ella no le gusta que tu hermano lo recuerde, por eso jamás habla de eso”

            *                                             *                                             *                                 *

Llenas mi vida de luz, llenas el cielo, la tierra y el mar..
y a mí tan sólo se me ocurre amarte,
no existe un corazón que lo resista niña, pero si lloras
quiero que mis ojos sigan cada lágrima tuya, hasta que la pierda de vista,
la miro a ella y la miro a ti usar mi alma como una cometa y yo muero de ganas,
de encontrar la forma de enseñarte el alma y sólo se me ocurre amarte,
¿cómo no hacer eso?, si aún es cosa de la luna, en mi ventana,
no te puedo dejar de querer, nos hemos reído y llorado los tres,
yo quiero darte mi alegría, quiero darte algo importante..
y sólo se me ocurre amarte..
¿cómo no hacer eso?, si aún es cosa de la luna, en mi ventana,
no te puedo dejar de querer, nos hemos reído y llorado los tres,
yo quiero darte mi alegría, quiero darte algo importante..
y sólo se me ocurre amarte..

Canción: “Y sólo se me ocurre amarte”
Intérprete: Alejandro Sanz

- “¿Qué ha dicho?”

- “El embarazo de la señora es de alto riesgo colega” –había dicho el médico especialista- “su esposa es de constitución frágil y si bien han tenido un niño muy sano la condición de ella no era la más óptima para volver a quedar encinta tan pronto. Su cuerpo aún no ha logrado recuperarse del embarazo anterior y este bebé es realmente delicado…”

- “Me asusté mucho cuando ví la sangre” –gimió Tomoyo- “creí que lo había perdido”

- “De acuerdo a los exámenes es una criatura totalmente opuesta al niño que tienen. Es decir, su contextura es muy delicada y como tal, busca nutrirse con la fuerza de la madre, que de por sí se encuentra todavía débil físicamente todavía por el embarazo anterior…” –dudó- “deduzco que el niño no fué muy fácil de tener..”

- “Nació a los siete meses exactos pero es un niño muy sano” –insistió Tomoyo.

- “El sí, pero temo que usted no señora Kinomoto. Y este bebé que espera….” –dudó un poco- “este bebé pone su vida en peligro”

Touya perdió totalmente el color.

- “Seré cuidadosa. No se preocupe doctor. Sólo dígame que hacer”

- “No me ha entendido señora… su vida está en peligro si decide seguir adelante con este embarazo. Yo le recomendaría un aborto en condiciones clínicas, debido a las circunstancias es absolutamente aceptable..”

- “¡NO!”

- “Pero...”

- “¡NO!”

Touya perdía más y más el color al notar el semblante angustiado de su colega mientras su mente relacionaba a toda velocidad algunos eventos ocurridos y los síntomas de su esposa. Síntomas que había querido descartar visitando al especialista, pero que ante lo evidente, sólo confirmaban sus peores sospechas…

- “Señora, no me está usted entendiendo” –insistía el médico que atendía el segundo embarazo de Tomoyo- “si sigue adelante podría perder no sólo a este bebé, sinó la vida y..”

- “¡No perderé a mi bebé!” –insistió la muchacha poniéndose de pie con rapidez- “no lo voy a perder doctor…” –los ojos azules parecían estar a punto de echarse a llorar- “y le voy a agradecer no volver a mencionarme esa opción… por favor”

El especialista miró a Touya con gravedad mientras le pasaba los resultados de las pruebas realizadas y después de unos instantes de silencio –en que el doctor Kinomoto leyera con todo cuidado los resultados- el rostro de Touya se puso más y más pálido mientras una horrible duda se convertía en certeza, la certeza en angustia y la angustia en miedo..

Un miedo horrible a perder a la muchacha que amaba.

- “Lamento insistir” –dijo el colega de Touya- “pero no cumpliría mi deber si no le hago notar que no tiene sentido que arriesgue su vida en un embarazo de tan peligroso. Piense en su esposo y en el hijo que tiene…”

- “No renunciaré a mi bebé” –no había duda en los ojos azules y Tomoyo temblaba pues empezaba a ponerse histérica, no sólo por lo que el hombre le decía sinó también por su propio estado- “Touya, yo te espero afuera, por favor, hazle comprender al doctor que no mataré a mi bebé.”

Ambos médicos quedaron solos por casi una hora y la discusión fue en realidad muy ardua. Touya rebatió los argumentos del especialista de la mejor forma posible pero a cada instante las pruebas se amontonaban a su alrededor, expresándole directamente la desnuda y terrible realidad…

Si Tomoyo insistía en tener a ese bebé… moriría.

- “¡Tiene que haber alguna forma!” –gritó indignado mientras su colega le contemplaba con pesar- “es decir, tiene que haber alguna forma en que podamos evitarle tanto riesgo… no lo sé, ¿acaso no puede ayudarme?” –insistió- “¡tiene que haber alguna manera, maldición!”

- “Siento mucho decirle esto colega, pero trate de ser frío en su análisis. Es decir, sé que los embarazos no son de su especialidad, pero si este fuera un caso que no le afectara directamente y viera estos expedientes… ¿Qué haría?”

- “Ella es mi mujer” –replicó hundiéndose en el sillón con desaliento- “estamos hablando de mi esposa y de mi bebé… ¿cómo cree que puedo..?”

- “Lo sé, es difícil. Pero tiene que intentar ser razonable… es decir, tienen ya un bebé y sabe bien que podrán llegar más bebés con el tiempo, ¿por qué arriesgar todo lo que tiene ahora?”

Touya se apretó la cabeza como si quisiera exprimirse el cráneo.

- “Las posibilidades de que su esposa termine ese embarazo son muy pocas, y quizá se exponga inútilmente… piense en su hijo Kinomoto. Es muy pequeño y necesita tener a su madre viva a su lado, sé que es duro pero..”

Touya procuró buscar una salida distinta mientras en su mente sólo estaba un recuerdo…

Una joven madre, muerta en la flor de la edad.

Niños necesitándola…

La pérdida que sufriera cuando era niño… su propia madre.

Su hijo, Mamoru, aún en pañales.

Sin decir una palabra se puso de pie y se marchó del consultorio, conduciendo a su casa en absoluto silencio pese a las preguntas de Tomoyo. Incluso, al llegar a su destino, le indicó a la pequeña Kiku que los dejara solos, y la niña fantasma –que se daba cuenta que a veces, su “hermanito” y “chica que canta bonito” querían estar a solas- asintió y se marchó por un rato.

- “Escúchame pequeña” –le dijo abrazándola con fuerza contra su pecho cuando quedaron completamente a solas en su diminuto departamento, pues aún debían ir a recoger a Mamoru de la casa de la niñera- “sabes que te amo, que la sola idea de perderte a ti o a nuestro hijo me es insoportable y preferiría morir yo, pero tienes que entender..”

- “¿Entender qué?”

- “Que no puedes tener a este bebé” –susurró apretando sus puños hasta hacerse sangrar- “estás débil como para sostener a una criatura tan frágil… tan indefensa. Si insistes en tenerlo vas a morir”

- “¿Tú me pides que mate a nuestro hijo?” –gimió ella horrorizada.

- “Te imploro que no pongas tu vida en peligro” –dijo él, con un acento más doloroso aún- “¡Dios, pequeña!, ¿sabes cuánto me cuesta a mí decirte esto? pero no quiero perderte, no quiero que nada te pase..”

- “Pero todo saldrá bien… es decir, me cuidaré mucho. Lo prometo” –balbuceó la chica con una sonrisa.

- “Pequeña, escúchame” –suspiró tratando de ser persuasivo, pese a que la idea era para él también repugnante- “quiero a este bebé tanto como tú pero no más que a ti y piensa también en Mamoru, ¡el niño que ya tenemos te necesita, maldición!... y ese bebé…. Yo…. Sé que lo quieres y yo también pero…. pero……”

Los ojos azules de ella parpadearon por unos instantes… antes de comprender lo que le estaba ocurriendo a Touya.

- “Tienes miedo” –dijo suavemente.

- “No te quiero perder, especialmente por algo que bien pudo ser culpa mía” –dijo nervioso y azorado a la vez que fruncía el ceño, tratando de contener el pánico ante las espantosas ideas de él solo, junto a Mamoru, sin ella- “al fin y al cabo es mi bebé también y los niños no se dan en macetas…”

Tomoyo sonrió.

- “Claro que pusiste de tu parte para este bebé” –repuso con el rostro un poco rojo- “pero eso no te hace culpable de nada”

- “¡Pero es que..!”

- “Escucha por favor” –le pidió con una leve sonrisa- “sé que estás preocupado y yo también, pero no tiene nada de malo el hecho de que yo esté encinta otra vez” –añadió un poquito divertida pero se sonrojó al continuar- “no puedo imaginar a otro padre más que a ti para Mamoru o para el bebé que espero, pero si no me he recuperado tanto como creía la culpa es mía”

- “¿Cómo se te ocurre?” –saltó- “maldición pequeña, soy médico, a eso es a lo que me refiero… debí haber sido mucho más cuidadoso, tal vez no elegimos el método apropiado para cuidarnos y…”

- “Yo quise tener este bebé” –confesó ella suavemente.

- “Sí lo sé. Yo también quiero tener bebés contigo pero..”

- “No, a lo que me refiero es que yo…” –dudó un poco pero prefirió confesar todo de una vez- “yo dejé de cuidarme a propósito..”

- “¡¿Qué?!”

- “No esperaba quedar encinta tan pronto” –dudó sonrojada- “pero… bueno, no creo que lo entiendas porque tú no fuiste hijo único” –suspiró melancólica- “lo que sucede es que yo no quería que Mamoru no tuviese con quién jugar o tal vez con quien pelear” –sonrió mientras ambos recordaban las riñas entre Touya y Sakura- “y tampoco quería que hubiera una brecha generacional muy amplia entre nuestro primer hijo y futuros niños y… … bueno, en realidad no creí que saldría encinta tan pronto” –ante el silencio reinante lo miró preocupada- “¿no me dices nada?”

- “Disculpa, es que aún no puedo creerlo….”

El hijo de Fujitaka Kinomoto estaba absolutamente pasmado.

- “Debí habértelo dicho” –continuó compungida- “pero ya te dije que no esperaba que… quedaría encinta tan pronto” –repitió sonrojándose de nuevo- “en realidad nunca se me ocurrió que pondría al bebé en peligro por mi precipitación y…”

Touya la abrazó sintiéndose realmente asustado y maldiciéndose a sí mismo. ¿Por qué no se le había ocurrido a él cuidarse?, ¡era médico, vaya!, sin embargo, allí estaba, dejando ese cuidado a Tomoyo y ahora venía a descubrir que al haber sido hija única, su esposa deseaba tener una gran familia…

Tal vez debieron haber charlado antes sobre ese tema…

- “¿Estás enfadado conmigo?” –dudó la chica- “yo sé que la situación es difícil, pero no esperaba quedar encinta tan pront…”

- “No digas nada” –pidió con un suspiro- “debimos hablar sobre esto antes, pero ….” –su rostro se puso muy serio- “eso no evita el peligro que quieres correr. Es decir, yo entiendo y también quiero a este bebé… pero por favor, entiende que si decimos adiós a este niño, en el futuro podrán llegar otros, otros que no pondrán en peligro tu vida por traerlos al mundo..”

- “No voy a matar a nuestro bebé” –dijo ella, suave, pero decididamente.

- “¡Maldición, escúchame por una sola vez!” –casi le gritó, asustado-“¿no has pensado en Mamoru?, ¿en ti misma?, ¿en mí?... ¡me voy a volver loco si algo te pasa, Mamoru te necesita!”

- “No lo haré Touya” –murmuró con un hilo de voz.

- “¿Qué sería de nosotros si mueres?” –dijo indignado y ya en pánico- “¡no voy a perderte pequeña!, por lo que más ames… te necesitamos y no queremos perderte” –la tomó por los hombros mientras ella le miraba extrañamente serena, pese a su arrebato- “no quiero perderte, por favor… ¡no me lo perdonaría jamás!, por lo que más ames…. Renuncia a este bebé, te lo imploro”

- “Lo que más amo eres tú, Mamoru y a este bebé”

Touya la soltó y se dejó caer sobre el sillón con gesto desesperado. Tomoyo contempló a su esposo por unos segundos antes de acercarse a él y murmurarle..

- “No voy a morir Touya. No sé mucho de medicina ni cosas así, pero sí sé que quiero estar contigo y que voy a poner todo de mi parte para sacar este embarazo adelante” –le dijo con tranquilidad- “quizá te parezca cruel y egoísta de mi parte para contigo y Mamoru pero trata de entenderme… amo al bebé y voy a hacer hasta lo imposible por que nazca bien”

- “También amo a nuestro bebé”

- “Lo sé. Y sé lo duro que es para ti decirme esto. También lamento que mi precipitación te pusiera en una situación tan difícil, te juro que nunca tuve intención de hacerte sufrir o de colocarte en medio de una disyuntiva tan complicada…. pero dime ¿qué porcentaje tengo de salir bien de este embarazo?”

- “30%” –dijo ausentemente- “tienes un 30% de salir bien librada de esto en tu actual condición, y eso es demasiado riesgo..”

Tomoyo parpadeó pensativamente.

- “¿Y si suspendo mis actividades?” –replicó- “es decir… sé que estaba empezando a ver lo de mi revista infantil y también que tenía que supervisar los negocios de mi madre, ya que ella no está en este momento en el país, pero…. si me evito toda esa agitación y movimiento, no salgo de casa, soy muy cuidadosa en mis comidas y mis asuntos, ¿las cosas no podrían mejorar?”

Su esposo la miró sorprendido, pero aún así sus noticias no eran muy buenas.

- “Quizá pequeña. Pero a lo mucho tendrías un 50% de posibilidades, ¡un 50%!, es decir estamos hablando de un riesgo de..” –ni siquiera podía pronunciar la palabra “muerte”- “¡demonios!, ¿por qué te expones de esa manera?”

- “Por que es nuestro hijo” –replicó ella mientras estaba ya segura de cómo se cuidaría los siguientes meses- “además que sospecho que vas a amar particularmente a este bebé y me parece que vá a ser el último. Te conozco Touya, y sé que no vas a querer tener más bebés después de este susto”

- “¿Amar particularmente al bebé que está en camino?” –repitió él sin contestar directamente a la última aseveración de su esposa mientras pensaba en un método definitivo de evitar un nuevo hijo, no por que él quisiera realmente evitarlos, sinó que la idea de ponerla en peligro nuevamente le era aterradora, además que no quería darle la razón- “¿por qué lo dices?”

Ella sonrió suavemente y prefirió mantener en silencio que intuía que iba a ser una niña.

            *                                             *                                             *                                 *

- “Bien Kiku… la misión es traer unas piezas más de pastel de fresas de la cocina” –dijo Mamoru mientras la pequeña fantasma asentía con firmeza- “te escabulles con cuidado para que mi papá no te vea por que dijo que no podríamos repartirnos ese pastel antes que llegaran los invitados…. ¿comprendes?”

- “Kiku aprende y hace lo que pequeño, pequeño hermanito de ojos de chica que canta bonito dice” –replicó la fantasmal niña mientras Mamoru se sentía satisfecho por la obediencia de la pequeña espíritu- “pero.. ¿cuanto pastel debe traer Kiku?”

-  “Tres, tres piezas de pastel…” –insistió Mamoru haciendo gestos con los dedos de la mano ante la carita traslúcida de la espectro- “¡es la quinta vez que te lo digo Kiku!”

- “¡Es que Kiku no sabe contar!”

- “Tengo que conseguir que papá autorice a que nos acompañes a la escuela, a ver si así aprendes algo… digo, es mucho tiempo pasar la eternidad sin saber leer” –dudó- “pero bueno, trae todas las piezas de pastel que puedas…” –se volvió hacia su habitación, apurado- “¡hazlo!”

El niño se felicitó mentalmente a sí mismo y caminó hacia su habitación pero lo que el hijo mayor de Touya y Tomoyo contempló al llegar, hizo que se pusiera realmente pálido.

- “¡Rompiste mi espada de bambú Nadeshiko!” –se irritó mientras Hien insistía inútilmente en que había sido él y no la pequeña cumpleañera- “¡sé que fuiste tú!, ¡y ni siquiera la he estrenado, aún no asisto a mi primera lección de kendo y ya está rota!”

- “No, lo hice yo” –insistió Hien mientras la niña inclinaba levemente la cabeza- “yo lo hice…”

- “Mira no seas terco que sé que no fuiste tú. Este desastre es el sello de mi hermana.. ¿por qué te quieres hacer el bueno?”

- “¡No me hago el bueno!” –dudó avergonzado- “pero no me parece justo que la regañen el día de su cumpleaños. Además que es tu hermana y…”

La pequeña estaba total y verdaderamente apenada…

- “Olvídalo Hien. No importa” –asintió Nadeshiko mirando a su hermano- “lo siento Mamoru, sabes bien que no lo hice a propósito”

El niño mayor miró a los otros dos pequeños mientras se le notaba irritado, sin embargo la tristeza de la niña era genuina y aquello provocó el enfado de Hien y eso le llamó la atención….

- “Ya no importa” –continuó el hijo de Touya encogiéndose de hombros- “Afortunadamente esa es una espada de recambio que le pedí a papá me comprara también. Mi espada verdadera la guardé en casa de Kia, previniendo este desastre…”

- “¿Del superior Monouhi?, ¡oh, es cierto, estás en su clase!” –se asombró Hien.

- “¿En serio hermano?, ¡que bueno!”

Nadeshiko se alegró muchísimo y corrió hacia la ventana al sentir el ruido de un auto nuevo junto a la entrada de la casa, mientras Hien contemplaba a Mamoru con algo de asombro..

- “¿Porqué guardaste tu espada en casa del superior?” –preguntó, olvidando su enfado por la forma en que Mamoru trataba a su hermana y que le parecía verdaderamente desagradable- “¿cómo sabías que ella la rompería?”

- “Cuando llevas viviendo con la torpeza toda la vida aprendes a ser listo, si quieres conservar tus cosas..” –dijo con una sonrisa autosuficiente ante la actitud del niño chino- “pero no me asombra tu sorpresa porque eres demasiado distraído..”

- “¿Qué?, ¿por qué dices eso?” –saltó el hijo de los Li.

- “Llevas en la escuela casi dos semanas y aunque no compartimos el salón de clases me es difícil no reírme de ti cuando actúas despistado” –aseveró el hijo de Touya- “aunque a veces es difícil, pero eres mi primo y no debo burlarme del hijo de mi tía Sakura.. eso dice mi padre y también mamá”

Mil signos de interrogación rodearon el rostro de Hien y los ojos verdes parpadearon expresivamente….

- “¿Soy despistado?”

- “¡¿Y lo preguntas?!, ¡eres el colmo!” –Mamoru no lo podía creer- “mira, para empezar te crees todas las mentiras de Yamazaki y Hiragizawa, ya me contaron que eres pésimo en flauta, no te fijas en lo que sucede a tu alrededor…. ¡ni siquiera te diste cuenta que los adultos querían hablar a solas!, tampoco te diste cuenta hasta que yo te lo dije, que a Miriel Hiragizawa le gusta mucho el superior Tsukishiro, ¡y mira que se pone colorada cuando lo mira!.. y para finalizar” –se notaba que eso le parecía insólito- “¡le tuviste miedo a Kiku!..”

- “¡¡Es que es un fantasma!.. ¿cómo quieres que no le tema a los fantasmas?!” –protestó Hien con una gota sobre la cabeza- “además que no me había dado cuenta que a Hiragizawa le gustaba el superior Tsukishiro… ¿cómo iba a notarlo?, ¡él es mucho mayor que nosotros!”

Mamoru suspiró con gesto resignado.

- “¡Si solamente necesitas ojos para ver!... por eso digo que eres un despistado..” –insistió- “pero tienes suerte que sea tu primo, soy mayor que tú y..”

- “¡Oye!, ¡no eres mayor que yo!, ¡también tengo siete años!”

- “Nací primero.. me lo dijo mi madre, y eso me hace mayor” –Hien frunció el ceño y se cruzó de brazos mientras Mamoru le miraba burlón- “bueno, mi trabajo es cuidar a Nadeshiko pero..”

- “No lo haces muy bien, se cayó siete veces ayer en la escuela” –bufó enojado el hijo de Shaoran- “Y eso si no cuento las tres veces que se golpeó: con la pared, con la profesora de deportes y le cayó una pelota en la cabeza durante el descanso…”

Mamoru se encogió de hombros.

- “He dicho que la cuido, pero evitar que ella se caiga sería interponerme entre ella y lo que es normal para ella..”

Hien suspiró, ¡su primo era tan terco y era tan difícil hablar con él sin pelear