En la torre de Tokyo 

               por Mikki-chan     

 

 

Epílogo Séptimo

“Buenos muchachos”

“Un día más, se llena de color,
y tú vendrás.. llenándolo de amor
ya no me preocupo al caminar, porque tú estas aquí (porque tu estás aqui)
y pierdo todo el miedo que me da porque tu crees en mí”

Fragmento canción: “Amor real”
Intérpretes: Sin bandera

Los zapatitos de tacón apenas si repicaron contra la superficie del pulido piso, la figurita femenina corría como una exhalación y casi sin tomar apenas un respiro. No sabía cómo, pero estaba segura que algo la estaba llamando.

“Alguien” quien le apremiaba a correr a toda prisa..

Pero ¿quién?..

Había alcanzado a ver una capa negra en lo alto de las escaleras.. y no importa cuanto hubiera corrido, no lograba alcanzar a su misterioso anfitrión. Sus pasos, agotados, seguían pese al cansancio su presentimiento, aunque no tenía la menor idea de la identidad de la persona que la precedía…

¡Pero sentía que debía hacerlo!.

- “¡Uf!” –suspiró tomando un segundo de descanso, ya perdida la esperanza- “creo..creo que le he perdido… pero ¿quién era?” –pensó en voz alta, aturdida y confusa, pero muy cansada- “¡uf!” –su mirada verde se paseó por el lugar, reconociéndolo- “pero si es… ¡la torre de Tokyo!”

Parpadeó… ¿era posible?

No había querido visitarla –después de esa horrible noche- nunca más.. ¿cómo es que había ido a parar allí?, ¡eso no tenía sentido!. Pero un fuerte viento le golpeó el rostro y apenas si pudo cubrirse con las manos, mucho menos continuar reflexionando.

Sin embargo, al abrir los ojos se encontró con una figura enfundada en una gran capa negra…

¡La persona que ella había seguido a través de las escaleras!

- “¿Quién.. eres?” –preguntó Sakura con una voz suave, tratando de vencer la peculiar reticencia que se adivinaba en el extraño personaje- “¿por qué me llamaste hasta aquí? ¿te conozco?”

La figura oscura –que estaba de espaldas a la joven mujer- no respondió una sola sílaba. Y Sakura juzgó oportuno adelantarse lentamente hacia su anfitrión silencioso, tratando de controlar los súbitos e inquietos latidos de su corazón. ¿A quien esperaba ver?, no lo sabía, pero sí estaba segura que esa persona había llamado su atención con algún propósito y…

La amplia capa osciló con el viento..

- “No.. ¡no te haré daño!… pero.. ¿quién eres?, ¿por qué me has llamado?”

El silencio de la noche fue sólo interrumpido por el nuevo aullido del viento. Pero Sakura aún espero unos segundos antes de dar otro paso..

- “Por favor… ¡¿quién eres?!, ¿qué es lo que quieres de mí?, ¡dímelo por favor!”

Como si respondiera con acciones a la pregunta de la antigua card captor, la pequeña figura giró lenta, casi milimétricamente.. y sólo una frase brotó de los labios de la esposa de Shaoran Li, quien se llevó las manos a la boca tratando de contener un grito de júbilo al reconocerle..

- “¡Kamui!”

La figura del ¿adolescente? le miró con algo parecido al dolor en su semblante.

- “Pe.. pero.. ¿eres tú Kamui?” –dudó Sakura, notando con asombro que la figura del muchacho no había sufrido el menor cambio, pese a los ocho años transcurridos- “te… te ves igual… a.. la última vez que te ví” –dudó pasmada- “¿eres realmente tú? ¿tú me has llamado hasta aquí? ¿por qué? ¿por qué?, ¿por qué tu aspecto no ha cambiado? ¿qué quieres decirme?”

Por única respuesta dos lágrimas brotaron del mudo rostro del chico… dos lágrimas amargas y llenas de tristeza. Reflejos de un profundo pesar…

- “¡¡¿Kamui?!!”

- “Lo… lo siento… lo siento mucho…”

- “¿Kamui?, ¿eres tú?, ¿por qué lloras?”

- “Lo siento mucho..”

- “¡Kamui ¿por qué?, ¿Qué quieres decir?, ¿Qué significa esto? ¿Kamui? ¡dímelo, dímelo!.. ¡DIMELO!”

Los ojos verdes se abrieron instantáneamente y la joven dama se encontró súbitamente sentada en su lecho conyugal. Era todavía de noche y la luna no brillaba; tampoco habían estrellas en el firmamento.. era una noche oscura..

Respiró con dificultad… inhalando varias veces como si se ahogara. La sensación era insólita, tenía aún grabada en la mente la terrible tristeza en el rostro de Kamui, pero no entendía nada. Y entonces se dio cuenta…

Estaba totalmente sola en su habitación.

- “¿Shaoran?” –llamó lentamente, poniéndose de pie y envolviéndose en una bata- “¿Shaoran?”

Salió de su habitación y caminó por el corredor en silencio. Aquel sueño le había dejado muy angustiada… casi asustada. Hacía mucho tiempo que no soñaba nada, y tenía una extraña sensación. Además que no estaba nada feliz por despertarse y no hallar a Shaoran a su lado. Se dijo a sí misma que pensaría en ese sueño después.. cuando no tuviera tanto miedo, pero suspiró en alivio cuando notó la luz encendida en la biblioteca particular de su esposo. No sabía por qué.. pero saber que él estaba allí, le proporcionaba un increíble alivio.

Ciertamente Shaoran llevaba varios días trabajando hasta muy tarde y levantándose antes que ella, pero saberlo cerca, tan seguro y confiable, le hicieron tomar en broma sus absurdos temores..

- “!Ni siquiera sé a qué tuve miedo!” –pensó con una sonrisa- “él está a mi lado, Hien en su camita y todo está bien ¡sí, todo lo está!”

Descendió veloz, pero silenciosamente. Eran casi las cinco de la mañana, y su querido Shaoran estaba trabajando otra vez hasta tan tarde. Iba a prepararle una taza de té en la cocina –o quizás mejor café- y a darle una sorpresa, pero antes asomó levemente su rostro a través de la puerta entreabierta mientras una sonrisa traviesa brillaba en sus labios..

Sonrisa que se heló en sus labios…

Shaoran estaba tendido en el amplio diván frente a su gabinete y se quejaba y sudaba copiosamente. Sus ojos estaban cerrados, su rostro muy pálido y parecía temblar inconteniblemente a la vez que murmuraba frases ininteligibles..

- “¡Oh Shaoran…!”

- “¡No… no…. no!, ¡no puedo, no puedo..!”

El joven se quejó débilmente, y el alma de Sakura pareció caer a sus pies. Por como estaba acomodado, no estaba teniendo una siesta furtiva o algo por el estilo.. no. Definitivamente era ya una rutina…

- “Tiene pesadillas.. y no quiere que yo las sepa” –pensó acongojada- “¿soñará lo mismo que yo?, ¡oh, pero que cosas pienso!, ¿cómo pudo pasar esto sin que yo lo notara?, ¿cómo pude ser tan descuidada?”

Dudó… cuando estaba por inclinarse ante él y despertarlo tiernamente, calmando su angustia. Sabía que Shaoran se sentiría terriblemente avergonzado de que ella le hubiera visto y no deseaba crear esa incomodidad en él. De modo que, con infinita ternura, limpió con un pañuelo el sudor de su rostro y su esposo pareció casi tranquilizarse ante su leve contacto. Al punto tal que cuando se alejó notó que ya su respiración era tranquila..

- “Le contaré de mi sueño ¡y esa será la excusa para no permitir que esto siga pasando!” –se prometió a sí misma- “¡¡no, no debo descuidarlo!!. No me extraña con toda la presión del Concilio. La situación entre los clanes de Mongolia y Siberia aún es muy inestable, y seguro que hay algo más que no me ha dicho por no inquietarme..”

Aún inquieta y en la oscuridad de su alcoba suspiró con preocupación pensando durante un buen rato en lo ocurrido. ¿Por qué había soñado con su joven amigo Kamui? ¿había tratado él de decirle algo en aquel sueño o fue producto de su imaginación porque había estado pensando mucho en el destino del infortunado jovencito?: no lo sabía, pero su mayor inquietud era ya Shaoran…

Su Shaoran..

Sonrió al sentir un leve ruido, matizado por las suaves pisadas de su esposo sobre la alfombra. Miro de reojo el reloj y notó que había pasado apenas media hora desde que descubriera sus pesadillas ¿había notado él su presencia?, no estaba segura, pero iba a tratar de no ponerlo sobre la pista..

- “Mi dulce Sakura…” –susurró él con ternura, apartando un mechón de cabello del rostro de ella- “duerme tranquila mi vida…”

- “¿Hmm?, ¿Shaoran?” –fingió tratando de ser convincente; pero recordando su plan, lo abrazó con fuerza ante el asombro de él- “¡Oh, que bueno que me despiertas, tuve un sueño muy extraño!”

Su joven esposo se hundió en su figura y pese a que ella temblaba de sólo recordar lo ocurrido en su sueño, logró sentir que él también estaba temblando. Pero disimuló y lo abrazó con fuerza relatándole lo que soñó esa noche, suplicándole muy suavecito que no la dejara durmiendo sola otra vez..

- “Si Sakura..” –suspiró él,  feliz de sentirla tan cálida y dulce, y tan cerca de su cuerpo- “yo también te necesito mucho..”

Y así –abrazados aún el uno al otro- se durmieron hasta que finalmente amaneció. 

*                      *                      *                      *                      *

La noche siguiente, Jeff O´Neill, agente de Scotland Yard e INTERPOL se encogió de hombros con peculiar solemnidad y Eriol le miró con interés.

- “¡Vaya!, de modo que ése es el motivo de tu visita a Japón” –dijo tranquilo- “escapas del acoso de una de tus “ex”; y aunque no me sorprende demasiado… me divierte. Debe ser una mujer muy constante”

- “Constante y celosa hasta un modo que me asusta” –admitió el irlandés- “¡en fin!, no pienso volver a Londres en un año al menos. Aunque el tiempo no es garantía que me olvide”

- “¡Que modesto!”

El agente suspiró levemente. Se sentía a gusto de contarle a Eriol lo ocurrido, especialmente porque cada vez que visitaba a Hiragizawa, el espectro de Tsu Chin se apartaba de él..

Y no quería escuchar el “te lo dije” de un muerto..

- “Definitivamente es demasiado” –dijo serio- “admito que hace algunos años estaba locamente interesado en ella pero súbitamente dejó de interesarme y en realidad ya no quiero nada”

- “Jeff, eso es algo que te pasa muy seguido.. según recuerdo” -rió el inglés.

- “¡No puedes darme lecciones Eriol, a ti te pasaba igual!” –el aludido se encogió de hombros- “¡en fin!. Supongo que retomar una relación luego de cuatro años no iba a acabar bien”

- “Si no te interesaba ¿porqué volviste con ella?”

- “Hace algunos años… me enamoré como loco, ya te digo. No era como lo que me pasó con Yok..” –Eriol esbozó una sonrisa y el agente tosió, incómodo- “bueno, ¡ya sabes!. Es curioso, pero tu esposa ha sido la única chica a la que le pedí matrimonio..”

- “Lo sé. Y eso no deja de parecerme divertido..” –observó el inglés, sin el menor asomo de incomodidad, pues la amistad entre el agente y él ya había salvado ese punto hacía mucho tiempo- “pero lo que sí me sorprende es que si te enamoraste tanto de esta chica que me comentas no se lo pidieras”

- “Sí. Yo mismo no me lo explico. El problema es que así como estuve loco por ella durante casi un año se me pasó de pronto y terminamos. Hace algunos meses volvimos a vernos y tratamos de intentarlo de nuevo, pero definitivamente sus celos asustan” –hizo una pausa pensativa- “Además que a Tsu Chin no le gusta nada ella y..”

Ahora sí que Eriol se rió con ganas..

- “¡¿Nuestro enemigo siamés es quien te aprueba o desaprueba las relaciones?!” –murmuró sorprendido- “¡vaya sorpresa!”

- “¡No te burles!... ya se nota que no eres tú quien tiene que cargar con ese tipo. ¡Si apenas le aguantas el día del aniversario de su muerte imagina lo que tengo que soportar yo, que tengo que aguantarlo el resto del año!”

Ambos amigos se echaron a reir..

Un leve toque en la puerta anunció la presencia de Yoko, quien invitó al agente a cenar. Pero fue durante la charla de sobremesa –cuando ya Miriel y Tao habían ido a dormir.. aunque el adolescente iba protestando por ser “tratado como bebé” una noche de sábado- que la reencarnación de Clow comentó algo con divertida ironía. Algo, que sorprendió al irlandés…

- “¿Tienes un evento para mañana?” –se sorprendió Jeff- “¡es domingo!, ¡amigo, yo pensaba pedirte que esta noche me llevaras a algunos clubs de solteros en esta ciudad..  y..!””

La mirada asombrada de Yoko detuvo en seco al pelirrojo. Mientras Eriol contenía una divertida sonrisita..

- “Eh… ¿a unos clubs de solteros dije?, ¡no, no, me refería a algún museo, un lugar cultural!” –balbuceó, sintiendo los enormes ojos grises de Yoko mirarle con asombro- “¡es que a mí me encantan los lugares culturales!.. ¿verdad Eriol?”

Eriol siguió riendo sin disimular.. y ante el asombro del pelirrojo irlandés Yoko esbozó también una sonrisa..

- “No te preocupes Jeff” –asintió la señora Hiragizawa- “no tengo ninguna objeción en que se diviertan” –se volvió hacia su esposo- “pero no olvides lo de mañana Eriol…”

La joven china hizo una leve reverencia y se despidió del agente, quien la miró con pasmado asombro..

- “¿Qué diablos?” –balbuceó, asombrado- “¿tan domesticada la tienes?”

- “Mi querido amigo… mi esposa no es algo que pueda ser calificado como “domesticable”” –le explicó el hijo de Hajime Hiragizawa, con divertida paciencia, antes de añadir, con un toque de malicia en su mirada azul- “aunque cuando estamos solos.. quizás yo sea el que no anda muy domesticado que se diga..”

- “¡No me refiero a eso!. Lo que te digo es que… bien, fui indiscreto, pero pensé que ella te tendría bien marcaditos los horarios y salidas y..” –hizo una pausa para ordenar sus ideas- “¿acaso no es celosa?”

- “Sí… admito que sí. Deliciosamente celosa” –rió el inglés con total malicia- “pero su desconfianza es para con las mujeres…. no para mí”

- “¿Perdón?”

- “Yoko me tiene total confianza. Ella sabe muy bien que no la traicionaría ni aunque me ofrecieran a diez chicas o más a la vez”

El agente parpadeó..

- “¡¡¡Diablos!, ¿es cierto lo que dices?!!!”

- “Por supuesto”

- “¡Pues que suerte tienes!, ya veo que pese al tiempo que lleva contigo sigue siendo tremendamente ingenua..” –Eriol negó con la cabeza y el agente le miró con perplejidad- “eh.. ¿por qué?.. ¿por qué niegas?..” –su boca se abrió en sorpresa, ante la idea- “¿acaso vas a decirme que tú nunca le has sido infiel en todo este tiempo?”

- “Si no quieres no te lo diré. Pero es totalmente cierto”

Ahora sí que Jeff O´Neill estaba mudo de estupor..

- “¡Las cosas que se ven en este mundo!” –dijo, pasados algunos segundos- “primero: te casas.. tú, el que juraba que nunca iba a hacerlo. Después: ¡trabajas!.. y bueno, nunca dijiste que no fueras a hacerlo pero parecía improbable. Y finalmente me sales con que luego de casi siete años de matrimonio le sigues siendo totalmente fiel a tu esposa..”

- “¿Sorprendido?”

- “Bueno.. debes admitir que ese tipo de comportamiento no es muy natural en ti” –sonrió comprensivamente- “aunque admito que es aceptable que Yoko te haya hecho cambiar tanto. Ella es un tipo raro de chica: inocente y confiada. Supongo que el tipo de los que hacen cambiar a sujetos como nosotros”

El inglés asintió.

- “¿Deseas todavía que te lleve a algunos clubs nocturnos en Tomoeda?”

- “¡No, no amigo!.. no te preocupes. Entiendo tu situación y te envidio aunque no lo creas. Sólo dime las direcciones e iré.. después de todo, mañana tienes un evento ¿no?” –añadió- “¿qué clase de evento?  ¿un paseo campestre, una pelea?”

- “Más o menos: ser árbitro en una reunión familiar” –negó antes que Jeff preguntara- “no, por supuesto que ni mi padre o Regina están aquí; además que ellos nunca discuten, ya sabes que eso no es muy educado.. como ellos dicen”

- “¿Entonces?”

- “Unos buenos amigos”

- “¿Por qué no contestas directamente las preguntas?” –suspiró O´Neill.

Eriol rió de nuevo, despidiéndose de su amigo, mientras en la casa de los Kinomoto, también habían preguntas..

- “Entonces.. ¿eso no es de la abuela Nadeshiko, abuelo?”

Ante la pregunta infantil Fujitaka sonrió con paciencia, encontrando dos pares de ojos muy inquisitivos. 

- “No Hien, Mamoru... esto no es de su abuela”

- “Pero siempre he visto que lo llevas a todos tus viajes. Nunca te separas de ese cofre abuelo” –murmuró Mamoru.

- “Es un recuerdo familiar pequeños. Eso es todo. El único recuerdo que tengo de mi propio abuelo. La persona que me educó..”

- “¡Ohhhhhhh!”

- “¿Por qué no lo habías dicho?, ¿es un secreto abuelo?”

- “No Hien, no lo es. ¿Por qué lo preguntas? ¿tienes tú un secreto?”

El niño pensó en el libro que tenía en su habitación.... en lo que significaba y en lo que quería probar… pero prefirió el silencio antes de decir algo sin sentido.

- “¡Ay abuelo, no le hagas caso!” –rió Mamoru, ante la carita contrita de su primo- “¿dices que esta caja es una herencia familiar entonces?”

- “¿Será el libro que tengo en mi habitación herencia de alguna familia?” –pensó Hien- “¿estaré haciendo lo correcto?. No sé. Yo sólo… sólo quiero probar… probar lo que valgo…”

- “Si Mamoru. Esta caja es herencia familiar” –respondió Fujitaka con inagotable paciencia.

- “¡Genial!, si tú se la das a papá, algún día él me la dará..” –replicó Mamoru, con complacencia.

Hien parpadeó sin comprender el interés de su primo por  lo que se veía como una simple caja de madera, pero pensó en lo importante que era para él el clan Li y comprendió. Tal vez a Mamoru le pasaba lo mismo que a él y deseaba probar algo, a sus padres o a sí mismo. Como quiera que fuese, ambos niños contemplaron el objeto con interés antes de que Tomoyo y Sakura –que estaba de visita junto a Hien- ingresaran para avisarles que iban a servir la cena..

- “Te ayudo mamá..” –se ofreció Mamoru- “no sea que mi hermana nos deje sin platos como el otro día..”

A Tomoyo le surgió una gotita sobre la cabeza, mientras Nadeshiko protestaba desde la cocina..

- “¡No seas malo Mamoru!”

- “Papá ¿puedo hablarte?” –pidió Sakura apenas Tomoyo y el niño salieron, murmurando a su vez cuando Fujitaka se acercó a la puerta - “por favor... no le digas a mi hermano lo de mañana. Quizá no iría si sabe que Shaoran vá a estar allí...”

- “De acuerdo hija.. pero no te preocupes. Estoy seguro que Touya y Shaoran ya se llevan mejor; quizá mañana las cosas no salgan tan mal como crees”

- “Sí, pero….” –suspiró- “Bueno, es que quisiéramos saber si todo lo que hemos intentado estos años dará resultado ¡y es una primera prueba!”

- “Tranquila hija… no seré indiscreto. Lo prometo. ¿Quieres decir que Shaoran tampoco sabe que tu hermano irá mañana?”

- “Ha estado muy ocupado… y temo que aún no se ha detenido a pensarlo. Su sobrina May May se quedará en nuestra casa mañana y eso lo tiene más tranquilo; por eso no le dije que Touya iría..” –sonrió- “temo que May May le pone nervioso y ya está aliviado por dejarla en casa. Si le digo que mi hermano estará allí…”

Fujitaka suspiró asintiendo. Pero notó una profunda inquietud en los ojos de su hija y le preguntó:

- “¿Está todo bien Sakura?. No creo que estés tan preocupada por eso…”

- “¡Oh papá, estoy muy preocupada por Shaoran!” –se fijó en que su hijo estuviera distraído y continuó muy bajo- “ha estado trabajando mucho… y tiene pesadillas. Lo descubrí anoche pero no se lo hice notar porque a él le incomodaría… aunque no sé como ayudarle. El Concilio es muy complicado y difícil, sé también que eso es labor de él como Jefe pero.. ¡necesito hacer algo!”

Fujitaka pareció pensativo..

- “Hiciste bien en no ponerlo en evidencia. No es bueno ofender su orgullo querida mía. Sin embargo quizá puedas charlar con él.. buscando una ocasión propicia, y le pongas claro que estás lista para tomar mayores responsabilidades de las que ya tienes.. que no son pocas ¿verdad?”

- “No, no lo son. Pero las de él son infinitamente mayores que las mías”

- “Entonces busca la ocasión… y tenle mucha paciencia. Shaoran es un chico muy responsable y estricto consigo mismo y es necesario que se relaje un poco..”

- “¿Crees que es mala idea lo de mañana?. Lo que pasa es que como es algo casi familiar pensé que le distraería de los asuntos de la oficina, además ya habíamos quedado contigo y Yukito.. pero si crees…”

- “No, no. Pero deja que las cosas sean naturales. No queremos presionarlo y Touya tampoco será fácil ¿de acuerdo?”

Hien miró a su madre y su abuelo planear algo y agudizó el oído. Seguro que tenía que ver con su papá y su tío. Suspiró. Ellos solían hablarse poco, pero mamá y tía Tomoyo deseaban que no sólo se cruzaran algunas palabras sinó que fueran amigos.

Realmente amigos. Y pese a ser tan pequeño él sabía que.. no era fácil. Quizá se respetaran.. pero de lejos. 

Y de allí a hacerse grandes amigos –como deseaban ardientemente su mamá y su tía- ya era otra cosa.

¿No sería que esperaban demasiado?

- “Que raras son las mamás” –pensó.

Contempló por última vez la cajita de su abuelo y la puso en su lugar, pero se sorprendió al ver algo y..  la dulce voz de Nadeshiko anunció la llegada de su tío y eso le distrajo, pues su madre y su abuelo salieron a recibir al médico. 

- “¡Hola papá!, ¡bienvenido!” –repuso la hermosa niña de ojos melados.

- “¡Hola hermano!” –escuchó saludar a su madre.

Los verdosos ojos de Hien se abrieron con mayor interés pero la voz de Fujitaka reclamó la presencia del niño, y aún algo apurado, el único hijo de Sakura y Shaoran corrió hacia la salita, justo para ver a su madre y su tío…

En lo mismo de siempre..

- “¡¿Monstruo?!” –la voz de Touya reflejaba sorpresa, y miró a su esposa y su hermana con suspicacia después de saludar a su padre, su sobrino y sus hijos- “¿qué haces aquí Sakura?, ¿traman algo ustedes dos?”

Tomoyo sonrió sin responder y se empinó para darle un beso, haciendo que el médico se pusiera rojo como un tomate…

- “¡Oh, me hubiera gustado filmarlo!” –protestó Nadeshiko.

Mamoru abrió los ojos como platos y Hien se sonrojó, mientras Sakura ahogaba una risita.

- “¿Cómo crees hermano?, sólo vine a ayudar a Tomoyo en la cocina... como están sin ayuda doméstica por ahora. ¡No quería interrumpir nada!”

- “¡Grr!” –gruñó el doctor, seguro ya que su esposa y su hermana tramaban algo, pero demasiado aturdido por el exceso de público ante el beso de Tomoyo- “¡ejem!” –tosió, olvidando sus sospechas, antes de volverse a molestar a su hermana para disimular su incomodidad- “¿Cocinaste tú Sakura?”

- “En parte.. ¿por qué?”

Tomoyo sonrió. Su pequeña treta había dado resultado y Touya parecía haber olvidado su desconfianza pues estaba demasiado ocupado con sus bromas hacia Sakura..

- “Ayudé a Tomoyo con la ensalada.. y picando algunas verduras. “

- “¿En serio?, que bueno que me lo dices pues así podré tomar un digestivo después. Digo, si es que se puede comer lo que preparaste.”

Fujitaka sonrió al igual que Tomoyo y los niños –que no entendían nada- mientras una venita aparecía sobre la cabeza de Sakura.

- “¡Oh, hermano eres odioso!” –protestó la esposa de Shaoran.

*                                 *                                 *                                 *                      *

Eriol practicaba su sonrisa más inocente con la mayor desfachatez de este mundo pero Shaoran no dejó de fruncir el ceño ni un solo milímetro..

- “De modo que era esto” –masculló enojado- “¿por qué te prestas siempre para hacerme la vida difícil? A veces me pregunto si realmente eres mi amigo..”

- “¡Vamos, vamos!.. tómalo con calma” –le tranquilizó el inglés- “no veo porqué el motivo de enfado o incomodidad de tu parte. ¿Cuál es el problema?. Todos estamos trabajando juntos en un domingo…. ¿Cuál es el motivo de la irritación?”

- “El desplante que me acaba de soltar el sujeto éste. ¡Ya lo sabes y te estás riendo!” –bufó enojado, pues Eriol realmente contenía la risa- “no me vengas con que no te diste cuenta o que no lo sabías..” –suspiró- “¿por qué Sakura hace estas cosas?”

- “Sakura sólo quiere que tú y su hermano sean amigos. ¿Qué te es tan difícil de asimilar?”

- “Lo que ella debería entender es que ya es bastante que no nos insultemos” –replicó, cruzándose de brazos- “¡rayos Eriol!, no sé si lo entiendes, no es que yo me ponga necio, pero él y yo nunca seremos amigos. Digo, nos respetamos mutuamente y sé que hizo un buen trabajo cuidando de Sakura cuando era niña pero nunca podría llevarme tan bien con él como me llevo con Yukito.. o con Yamazaki o..”

- “¿Conmigo?”

- “Contigo nunca se sabe cómo vas a actuar. Y a veces me alteras casi tanto como ese sujeto..”

Eriol rió de nuevo.

- “Bien, aprecio esa honestidad de tu parte. Pero al menos ya nos tenemos cierta confianza ¿no crees?” –Shaoran soltó un suspiro exasperado- “bien, bien… sé que suelo sacarte de quicio pero somos amigos..”

- “Sí, de mi parte. Nunca sé qué pasa por tu cabeza..”

- “Y no quieras saberlo amigo” –una risa maliciosa asomó por los labios del inglés- “quizá te asustaría” –añadió tras una pausa- “Pero claro… como Yoko es ahora la guardiana de mi conciencia creo que puedes respirar tranquilo”

Shaoran suspiró de nuevo.

- “Como sea” –replicó el Jefe del Clan Li a la reencarnación de Clow- “suelo ser tu amigo hasta que empiezas a divertirte a costa mía” –el inglés rió y reconoció mentalmente que Shaoran hacía grandes progresos lanzando ironías- “Pero pese a todo, hablarte a ti o a cualquiera es más fácil que llevarme bien o tener una charla sin sarcasmos con ese sujeto”

- “¡Gracias!” –rió de nuevo Eriol, haciendo una burlona reverencia y finalmente Shaoran también se rió- “vamos amigo… relájate un poco. Tu problema de siempre es ése. Tomas todo muy en serio. Pero volviendo al punto… el doctor Kinomoto no es un mal sujeto; es tu cuñado, el hermano de tu querida Sakura..” –continuó Eriol con paciencia- “y ambos se han salvado la vida mutuamente más de una vez. Además es bueno llevar las cosas bien con los cuñados… te lo digo por experiencia propia: Tao es un aliado estupendo”

- “Lo sé, tú y ese atolondrado cuñado tuyo deben tener loca a Yoko” –sonrió Shaoran, más relajado ya- “pero es diferente a ser amigo de alguien como Kinomoto. A veces es más fácil pelear por una causa común que tener una gran amistad con alguien que nunca te ha simpatizado. Y tampoco él me quiere mucho” –continuó- “ya viste que las chicas nos asignaron a ver los últimos arreglos exteriores al Campus y se largó sin decir nada..”

- “Hmmm. Quizá el motivo de su desagrado fue mi presencia. Alguna vez tuvo celos de mí…” 

- ¡Ya te creo!” –ironizó el Jefe del Clan Li- “sabes bien que te ofreciste a trabajar en esto precisamente hoy, para ser juez de otra pelea entre nosotros..”

- “¡Vaya!, ¿realmente me estoy volviendo tan predecible?” –rió- “yo que pensé que quedaría muy bonito decir que ´quería ayudarles a llevar una conversación sin ironías´.. ¡te has vuelto muy perceptivo Shaoran!”

- “Mira cómo me divierto” –continuó ironizando el joven chino.

Eriol contempló los últimos planos de las modificaciones al Campus sin interés. Bien, ciertamente quería divertirse siendo juez de un reciente duelo verbal entre Shaoran y Touya Kinomoto –algo que siempre era estimulante para él- pero Sakura, Tomoyo y su propia esposa le habían pedido que influyera con Shaoran. Después de todo, Yukito estaba haciendo lo mismo con Kinomoto. 

Se encogió de hombros.

Además, era poco caballeroso no cumplir con un pedido de sus amigos. De modo que decidió usar una nueva estrategia..

- “¿Y no has pensado que los niños son un buen motivo para que ustedes empiecen a no sólo ´tolerarse´ sinó a realmente estimarse?” –Shaoran le miró interesado- “tu hijo y el pequeño Mamoru están reflejando algo del antagonismo que ven entre ustedes, y siendo ambos primos…” –hizo una pausa a propósito para que Shaoran pensara en su frase- “sería bueno que fueran amigos. No niego que tu hijo tiene muchos primos del lado de tu familia pero si van a quedarse en Japón sería bueno que él y Mamoru congeniaran”

Los sorprendidos ojos de Shaoran parecieron meditar largo rato. Lo que él ignoraba era que en la habitación de al lado –el despacho del Rector Universitario- Yukito Tsukishiro le decía lo mismo a su mejor amigo ante el aprobador silencio de Tomoyo, Sakura y el propio Fujitaka.

- “Los niños..” –pensaban Touya y Shaoran

¡Ay con los niños!

- “¿Eso es todo?” –decía Hien en ese momento.

- “¿Te parece?”

- “En realidad no es gran cosa. Creí que iba a ser más difícil...” 

- “Por supuesto.. para mi primo chino, todo es poca cosa” –dijo Mamoru, con burla- “tienes siete años ¿qué querías que fuera?”

- “¡No te burles de mí!” –protestó Hien- “en mi casa de Hong Kong las pruebas eran más difíciles y..”

- “Sé que tu padre es un gran guerrero. Pero no quieras convencerme que a ti te estaban entrenando para eso desde ahora” –bufó el hijo de Touya.

Hien frunció el ceño. ¡Nunca podía pasarse cinco minutos con Mamoru sin que le hiciera enfadar!..

- “No tengo que convencerte de nada. La dinastía Li no comparte sus secretos con nadie, y aunque seas mi primo no te contaré..”

- “No quiero que me cuentes” –le interrumpió Mamoru y Hien frunció el ceño más todavía- “Mi mamá me ha dicho que tu papá es un guerrero fuerte y eso está bien, pero si inventas excusas para no hacer la prueba.....”

Los verdes ojos del hijo de Sakura y Shaoran brillaron de enfado..

- “¿Cómo se te ocurre?, ¡voy a subir hasta allá ahora mismo y verás que es patéticamente fácil!”

- “Vamos, vamos.. ¿por qué no se calman?” –sonrió Miriel terciando la discusión y acercándose a ese par, pese a la advertencia de Nadeshiko- “¿qué estaban diciendo?”

- “Mamoru hablaba sobre la “prueba del valor”.. y no me pareció gran cosa” -replicó Hien, algo amoscado- “¿cuándo la hiciste tu?”

Los azules ojos de Miriel Hiragizawa tropezaron con la expresión preocupada de Mamoru  Kinomoto y la niña amplió su sonrisa inocente.. 

¿Prueba del valor?, eso se veía divertido.

- “Hace muy poco.. y tuve miedo” –dijo en un tono levemente confidencial- “pero logré realizarla porque todos fueron pacientes conmigo”

Los ojos verdes de Hien la miraron como interrogando por más información y Mamoru apenas pudo contener su sorpresa ¿por qué no había desenmascarado su broma aquella niña?, ella sabía muy bien que todo era sólo un juego que se le acababa de ocurrir para poner a Hien en apuros, entonces.. ¿por qué no dijo nada?..

Suspiró con incomodidad. 

Cuando esa niña sonreía así, él le tenía más desconfianza que nunca...

- “Si vas ha hacerlo será mejor que sea pronto. Digo.. si es que no te echas para atrás..”

Los ojos verdes de Hien casi fulminaron a su primo pero Mamoru le sostuvo la mirada con una risa burlona y el pequeño Li frunció las cejas, marchando hacia la torre del reloj con una expresión decidida en su semblante...

- “Parece que sí es capaz. ¿Te divierte molestarle no?”

- “Escucha Hiragizawa ¿qué te traes?” –le espetó Mamoru- “pudiste haber dicho que yo le estaba mintiendo pero no lo hiciste, ¿por qué?”

- “Es divertido ver a Li... cuando se cree los cuentos de Yamazaki” –rió la niña- “pero es aún más divertido verlo cuando se pone tan terco... y más con otro terco como tú” –los ojos azules de Miriel brillaron- “además que quieres probarle ¿verdad?. Por que es tu primo y deberías protegerle como proteges a tu hermana., aunque lo haces sutilmente ¡ya me dí cuenta!”

- “Yo sólo protejo a mi hermana ¡por que es mi hermana!” –protestó Mamoru- “no tengo obligación de proteger a nadie más. Y Hien se lo cree todo, ¡alguna vez tendrá que aprender a ser más astuto!”

Miriel amplió su sonrisa.

- “¡Vaya!, es como si fuera tu hermano menor.” –se rió bajito- “los hermanos mayores y menores siempre pelean pero los mayores en el fondo protegen a los menores...”

- “¿En serio?... no trates de ser demasiado lista” –bufó viendo a su primo a lo lejos, subiendo a la torre del reloj y pensando en voz alta- “además no puede lastimarse porque no es peligroso. He subido hasta allí mil veces y tocado la campana yo mismo..”

Miriel amplió su sonrisa.

- “Yo pienso lo mismo” –comentaba Fujitaka con una gran sonrisa, ajeno a lo que charlaban los niños, que jugaban algo apartados de los adultos- “¿no es acaso la forma en que tratabas a tu hermana, Touya?”

- “La torturabas mucho, pero todos sabíamos que lo hacías por protegerla..” –rió Yukito.

- “¡Oh, ya cállense!, ¡esto es ridículo!”

El médico de la familia se puso de pie, cansado de tanta tontería –y que le pusieran en evidencia- y salió del despacho de su padre sin hacer un comentario más, pero en el pasillo se tropezó con Shaoran y Eriol que charlaban aún sobre los últimos preparativos para el aniversario del Campus Clamp en Tomoeda.

Evento que sería realizado al día siguiente. 

- “Doctor Kinomoto... ¿podría brindarnos su opinión?” –sonrió Eriol, con paciencia- “personalmente creo que es digno de resaltar que pese a todos los años transcurridos la torre del reloj es lo único que no ha cambiado en la ciudad” –continuó- “por supuesto, Shaoran afirma que lugares tales como el templo Tsukimine y el parque Pingüino pueden ser igual de emblemáticos, pero yo creo que esta tarde podríamos acondicionar más la torre del reloj como parte importante del Campus Clamp en Tomoeda” 

- “¿Quieren mi opinión?”

- “Has vivido en esta ciudad mucho más tiempo que nosotros” –replicó Shaoran, encogiéndose de hombros.

Touya Kinomoto no dijo nada. Se limitó a contemplar los planes para las festividades del día siguiente con interés... y haciendo nota mental –muy a su pesar- que debía agradecerles a esos dos el haber venido a cooperar con la festividad. El tenía el deber de ayudar a su padre y a Yukito, su mejor amigo – Rector Universitario del Campus y Director escolar, respectivamente- pero esos dos estaban allí de buena voluntad...

- “La torre del reloj siempre fue importante para los habitantes de Tomoeda” –dijo sin inflexión alguna en la voz- “y pese a todos los cambios tecnológicos y la modernidad las personas dependen de sus campanadas en sus actividades diarias. Es casi una tradición aquí”

- “Bien, eso lo decide todo. ¿No crees Shaoran?”

- “Sí, creo que tienen razón”

Touya se cruzó de brazos. 

¡Oh, que difícil era!..

- “¿Por qué están ustedes aquí?” –espetó.

- “¿Por qué?” –repitió Shaoran- “¿te refieres a haber venido a ayudar aquí, esta tarde?” –la ruda pregunta hizo enfadarse un poco al Jefe del Clan Li- “¡Oye, ¿nos estás echando?!”

- “No” –contestó Touya- “pero quería saber..”

- “Mi hija estudia en esta escuela... al igual que el hijo de Shaoran. No hay ninguna sorpresa en que ayudemos” –replicó Eriol, calmando los ánimos- “Sakura también está aquí y Yoko, Tomoyo y varios de nuestros ex –compañeros” –amplió su sonrisa pues Takashi Yamazaki pasó ante ellos en ese mismo instante llevando varios programas de actividades- “¿qué tiene de especial?”

Touya bufó. Pero no dijo nada.

- “¿Crees que puedan trabajar juntos sin insultarse?” –cuchicheó Tomoyo  a su mejor amiga y cuñada, atisbando detrás de una puerta- “ji, ji... es la primera vez que lo hacen sin que les hayamos obligado..”

- “Espero que sí” –sonrió la esposa de Shaoran- “tal y como dijiste, era cosa de tiempo. Pero de todas maneras me alegro que Eriol esté allí para calmar los ánimos..”

- “Y ya que es cosa de tiempo, quizá sea mejor que empecemos” 

- “¡Empezar, empezar.. ¿es lo único que sabes decir?!” –protestó Hien- “¡ya son casi la hora del almuerzo y si he esperado tanto ha sido por culpa tuya!”

Mamoru se encogió de hombros.

- “Para realizar una prueba del valor debes hacerla bien. ¿Qué caso tiene hacerla sin que nadie lo sepa?”

Hien frunció el ceño de nuevo pero mentalmente estaba de acuerdo con su primo. Ya se habían reunido allí, sin embargo empezaba a ponerse nervioso...

- “Es mejor que no lo hagas.. puede ser peligroso..”

- “No me vá a pasar nada Nadeshiko, ¿cómo crees?” –dijo encogiéndose de hombros en un gesto de desdén- “esto es tan fácil que dá risa: subir las escaleras hasta llegar a lo alto de la torre del reloj y tocar su campana.. ¿realmente crees que esto es reto para mí?”

- “Bueno... me alegra tener material para filmarte” –dijo la niña, con una sonrisa- “pero no tienes por qué hacerle caso a Mamoru, lo hace por fastidiarte..”

- “Lo sé, y por eso quiero cerrarle la boca. Con eso va a dejar de tratarme como si por ser dos meses mayor que yo, tuviera la experiencia del mundo” –masculló irritado- “¡vas a ver como se calla cuando vea que esto es muy fácil para mí!” –añadió bajito- “es más.. lo voy a hacer con los ojos vendados”

- “¡No Hien, no!”

- “No te preocupes, además no me arruines la sorpresa. ¡En mi casa de Hong Kong he hecho cosas más difíciles...!”

- “¿Estás seguro?”

Hien asintió, mientras Nadeshiko miraba la alta torre del reloj.. no muy convencida. Por su parte, Kia Monouhi –hijo de Kaho y compañero de clase de Mamoru- trataba de disuadir a su amigo de llevar eso a cabo...

- “¡Eres tan terco!”

- “El terco eres tú. No hay posibilidad que se lastime, ¡no hagas drama!” –bufó Mamoru.

- “Si es tan fácil ¿por qué le dijiste que lo hiciera?”

- “Es un reto Kia. Los hombres deben estar listos para los retos.. además que yo sé que él puede. Mi mamá me dijo que entrena muy duro..”

- “¿Entonces por qué lo retaste si sabes que puede?”

- “No basta tener agallas. Es bueno que sus compañeros sepan que las tiene..” –rió burlón- “así quizá Yamazaki no le embrome con esas mentirotas..”

Kia abrió la boca sin poder disimular su asombro.

- “¡Quieres ayudarle!”

- “¡Cállate!” –Mamoru le cubrió la boca con su mano derecha- “no quiero que grites... además... bueno, sólo quiero que aprenda a defenderse bien. Después de todo él no tiene hermanos y le prometí a mamá que le ayudaría en lo que pudiera..”

- “¡Que rara forma de ayudar!” –rió el hijo de Kaho- “es como la vez que te burlaste de tu hermana toda la semana pero te aguantaste el dolor de estómago cuando ella tuvo su primera clase de cocina y nadie quería probar su experim..”

- “¡Ya cállate ¿quieres?!”. 

Kia Monouhi se desternilló de risa, pero no pudo dejar de observar que en los ojos de Misa Yamazaki y Otaru Terada había cierto nuevo respeto hacia Hien...

Las peculiares formas de hacer las cosas que tenía Mamoru Kinomoto..

- “Empecemos” –replicó el hijo de Sakura y Shaoran con una sonrisa, ingresando a toda carrera a la torre del reloj- “estaré de vuelta en un momento..”

Los ruidos de sus pasos rápidos se perdieron en cuestión de instantes. Los niños entonces volvieron su mirada hacia lo alto...

- “¡Vaya, realmente es rápido!” –dijo Misa Yamazaki a Nadeshiko, mirando hacia arriba, al igual que todos- “¡Ya llegó!”

- “¡Y con la cantidad de escaleras que tiene la torre!” –se sorprendió el pequeño Terada- “eh.. ¿qué hace?”

- “No sé...” –murmuró Miriel- “Pero eso parece un pañuelo..”

Nadeshiko apretó su minúsculo equipo de grabación y miró a Mamoru con preocupación, mientras el niño y su amigo Kia empezaban a inquietarse..

- “Pero.. ¿qué hace?, ¡Ya llegó a la cima, sólo tiene que tocar la campana y punto!”  -Mamoru estaba colérico y asustado- “¿por qué se está vendando los ojos?”

- “Dijo que quería probarte que es fácil” –balbuceó la niña de adorables ojos melados- “hermano... ¿por qué siempre lo estás molestando?”

- “¡Tonto, BAJA DE ALLI AHORA!” –gritó Mamoru tratando de correr a la torre, ya más asustado para detener a Hien, pero siendo detenido por Kia- “¿por qué no me dejas?”

- “No llegarás a tiempo.. ¡grítale que no tiene que arriesgarse y te hará caso, la idea del reto fue tuya!”

Mamoru palideció. Hien ya había terminado de colocarse una venda alrededor de los ojos y caminaba a tientas hasta tocar la campana del reloj. La distancia ciertamente no era grande, pero estando con los ojos vendados.. si daba tres o cuatro pasos más podía...

- “¡¡Ay, por un momento pareció que se iba a ir de costado!!”  -gritó Misa Yamazaki.

- “¡No sigas, son seis pasos solamente y de frente!” –gritó Miriel, ya muy nerviosa.

- “¡Hien, por favor!” –murmuró Nadeshiko.

- “¡Grandísimo tonto!” –gritó Mamoru con toda su fuerza- “¡quítate esa venda tonta y toca la campana!, ¡baja de una vez! ¿por qué siempre lo complicas todo?”

Hien no respondió. 

- “¡Tonto!”

- “¡Creo que iré por los superiores..!” –replicó Kia, ya asustado- “¡Allí vienen el superior Tsukishiro y el superior Hiu!, ¡Superiores, aquí!, ¡vengan rápido!”

- “Bien... es hora....” –pensó Hien mientras contaba seis pasos exactos de frente hacia la campana- “así que Hiragizawa también ha contado los pasos antes... yo lo hice antes de ponerme la venda. No es nada difícil comparado con el entrenamiento del Concilio o mis maestros de armas..  ¡pero debo hacerlo bien!”

Avanzó los pasos contados. Y llegó a la campana con una gran sonrisa. Tocó con sus manos la superficie y aún sonriendo se quitó la venda de los ojos, leyendo con suma satisfacción algo de respeto en la mirada de su primo..

Súbito alivio en los melados ojos de Nadeshiko..

Sorpresa en la mirada azul de Miriel Hiragizawa..

Furia y susto en las pupilas de su primo.

Respeto.. en la mirada de Kia y los otros niños.

Contempló todo desde lo alto.. recordando la última vez que estuvo en una situación así.  Había sido en Hong Kong.. y había sido...

Tic...

Tic...

El sonido como de gotas de agua al caer... fue lo que sintió. ¿Lo sintió?. Sí, apenas por un segundo... o quizá menos.

¿Cuánto tiempo fue?

Sólo supo que sentía aquellas gotas caer... y súbitamente perdió la noción de todo. Su cuerpo no se sentía como suyo.. era pesado.. y ajeno. Su mirada verde contempló por una fracción de segundos unas personas… una noche… 

En la torre de Tokyo..

Unas imágenes pasaron por sus ojos… antes que finalmente éstos se cerraran. Y ante el grito espantado de todos los niños, asimismo de Rei y Tao –quienes venían ya apurados por los gritos de Kia- todos vieron horrorizados como el pequeño cuerpo de Hien caía al vacío, exánime...

Cual si hubiera sido alcanzado por un rayo...

¿Qué es esto que veo?, ¿qué es este lugar?. Caigo de la torre del reloj.. escucho gritos. No puedo moverme..

¿Qué veo?

La torre de Tokyo... una gran luz, un gran poder emanando de poderes que conozco. Una chica sosteniendo a alguien bañado en sangre. Ella levanta una espada hacia lo alto.. y un gran poder surge de ella. El aura de él la rodea, acompañándola, y todo el lugar,  que temblaba, ha dejado de hacerlo..

Pero él está muriendo.. ha perdido demasiada sangre...

Ella llora.. y lo llama. Lo llama con desesperación mientras él muere.. por que está muriendo.. 

Dolor.. siento dolor... ¿Es que él morirá?.

Ël… ¿me dijo hijo?, ¿dijo que quiere conocerme pero no tiene fuerzas?.

Sé que ella morirá también si él se marcha.. lo sé. 

¡¡Duele!!!

Siento las heridas de ambos... en mí. Las siento. Siento el dolor de ella, el increíble pesar de él.. por no tener fuerzas para vivir. Y no quiero. ¡No quiero que él muera!, ¡no quiero que ella llore!, él no conoció a su padre… ella a su madre.. ¡pero yo quiero conocerles a ambos!, sus heridas son mías.. están en mí. ¡Me duele.. me lastima!... ¡¡¡me está haciendo daño!!!.. el dolor... siento rabia, rabia por que no quiero perderles. Mi dolor.. rabia... ¡siento las heridas de él y ella en mí y eso me pone furioso...!

Yo… yo….. ellos son papá y mamá.. ¡ya lo sé!

Los ojos..

No puedo mantenerlos abiertos…

El sueño…. Me llama.

Aunque no sé si despierte… o muera ahora.

- “¡¡¡Hiennnn!!!”

Sakura sintió aquel frío... y los gritos le hicieron volver el rostro hacia arriba. Hacia la torre del reloj. ¡Era una caída de más de cinco metros cuanto mínimo! y todo lo que pasó después le pareció increíblemente lento...

Su hijo… cayendo por los aires. Sus propias manos, su propio cuerpo, negándose a moverse.. sus propios movimientos eran lentos. Lentos como una retrospectiva, lentos como si todo el tiempo del mundo se concentrara en esos instantes, instantes terribles, sombríos... donde la muerte visitaba a las personas.

Muerte.

Sangre, oscuridad en el cielo, dolor, estrellas… destino…. ¿el bien y el mal?.. ¿Muerte?

No, no.. ¡los niños son vida, no muerte!

¡Vida, vida, vida!

Y gritó.

Con toda su alma, con todas sus fuerzas... como sólo había gritado la horrible noche de la pelea en la torre de Tokyo... 

Cuando creyó haber perdido a Shaoran.

Muchas cosas pasaron por su mente aquella fracción de segundo. Pero ninguna ordenada y clara. Mil sonrisas. Los tardíos despertares de su hijo.. sus preguntas sobre el clan Li, sus pequeños celos infantiles. La primera vez que lo tuvo en brazos... siendo un bebé. Sus ojitos verdes… límpidos, brillantes, inocentes y confiados. Contemplando por primera vez su propio rostro.

- “¡¡¡¡¡¡¡HIENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN!!!!!!!” 

- “¡¡¡HIENNNNN!!!” –gritó Shaoran, que estaba charlando con Eriol desde uno de los edificios y que súbitamente veía a su hijo caer desde lo alto- “¡¡¡HIENNNNNNNN!!!!”

- “Papá” –recordó Shaoran con milimétrica y pasmosa rapidez, casi como si un relámpago pasara ante él, mostrándole la vida de su hijo mientras éste moría- “¡Papá!”

- “¡Oh, Shaoran, ya aprendió a decir papá!, ¡y apenas ayer me llamó mamá! ¿Shaoran?”

- “¡Mi hijo, mi hijo!” –sus brazos apretaron el cuerpecito de la balbuceante criatura, mientras luchaba por contener las lágrimas de emoción y Sakura lo miraba conmovida- “sí, sí… soy tu papá… ¡soy tu papá y estoy contigo!, ¡no te perderé nunca… y tú no me perderás jamás!. ¡aunque tenga que hacer lo que sea, lo que sea!,  ¡Mi hijo, mi hijo!”

- “¡Papá!” 

Los ojitos verdes le miraron radiantes de luz… ese día. ¡Su hijo!. Al que nunca se cansaría de estrechar en sus brazos… de mirar cada día. Aquel cuya existencia era su orgullo.

- “No conocí a mi padre. Nunca lo ví hasta aquella vez que casi muero, y ya era yo un adulto… cuando ví su espíritu. Tú eres mi hijo, y por ti y tu madre soy capaz de dar hasta la última gota de mi sangre o perder mi alma, antes que les pase algo malo”  

Nada malo para él… para su hijo, sea lo quisiera el destino o no.

¿Es que el destino podía hacerles daño?..

“Aquellos que hemos sido favorecidos por la magia tenemos responsabilidades hacia los demás..”

- “¡¡¡¡HIEEENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN!!!!” –sólo pudo decir en voz alta, con toda su fuerza.

Ante el grito de Shaoran, los pálidos ojos celestes de Rei Tsukishiro se dilataron de espanto por un instante… y algo como un “deja vú” pasó por su mente. .. Una caída.. un ángel blanco cayendo desde lo alto de un lugar…

La torre de Tokyo.

Pero apenas fue una milésima de segundo la que dudó. No lo pensó siquiera… y redobló su velocidad aún cuando sabía que nunca llegaría a tiempo. Los niños gritaban y por el aire viajaban dos gritos horribles y llenos de dolor que él podía sentir con una claridad espantosa..

Los padres del niño…

- “¡Tiempo!” –gritó Eriol apenas pudo pronunciar frase alguna, mientras Shaoran se arrojaba desde la ventana del séptimo piso donde estaban, casi flotando para después correr hacia el lugar donde yacía Hien- “¡cielo santo!” –contempló azorado cómo Sakura y Shaoran, no afectados por su conjuro volaban ya hacia el lugar del accidente, mientras los demás estaban inmóviles- “no creo haber hecho el conjuro a tiempo, ¡no veo el niño en el aire!”

Con un movimiento diestro Eriol apareció al lado de su esposa, quien le miró con horror ante lo ocurrido y ambos se miraron con inquietud. Antes que el inglés levantara el conjuro sobre Tomoyo y Touya, en compañía de los cuales siguieron a los Li.

- “¡Maldición!, ¿no pudo detener el tiempo segundos antes?” –gritó Touya.

- “Nadie pudo reaccionar a tiempo, fue muy sorpresivo” –gimió Tomoyo, mientras se acercaban- “¡oh por Dios!”

Eriol hizo un gesto y su conjuro se desvaneció. Las niños quedaron por un segundo aturdidos al notar la meteórica presencia de los adultos en el lugar, pero el pánico y la desesperación pronto hicieron olvidar aquel lapso de tiempo..

- “¡Hien, Hien, por Dios, respóndeme!” –sollozó Sakura, con los ojos arrasados en lágrimas, mientras Shaoran movía con delicadeza el cuerpecito frío de su hijo- “¡HIEN!”

- “¡Oh, oh!” –gritó Tomoyo.

Yukito, Tao y el resto de las personas adultas comprometidas en los últimos preparativos para el aniversario del Campus venían a toda carrera. Rei había llegado a tiempo apenas para recoger el desmayado cuerpecito de Nadeshiko y abrazar levemente a Miriel, que había caído de rodillas al piso y temblaba inconteniblemente, con las manos cubriendo su rostro, en forma casi compulsiva. Sakura apretaba entre sus manos las frías de su único hijo y sollozaba; Shaoran sólo miraba como Touya Kinomoto tocaba al niño con cautela y su rostro palidecía cada vez más…

- “No cayó al piso..” –murmuró Mamoru, con voz entrecortada, mientras su madre lo abrazaba- “no tocó el piso.. ¡¡yo.. yo!!”

- “¡Hien, mi niño.. ¡por favor, ¡por favor!, ¡POR FAVOR!” –sollozó Sakura- “¡por favor!, ¡Hien, Hien!”

Hubo un murmullo apenas perceptible cuando todos notaron que volvió a sentirse una lenta respiración. Touya asintió sintiéndose infinitamente aliviado y le sonrió a su hermana, a la vez que ponía una mano sobre el hombro de Shaoran..

- “Está bien. No sé cómo, pero lo está. Sin embargo, es mejor que..”

- “¡Ya viene una ambulancia en camino Touya!” –dijo Yukito, llegando casi sin aire.

- “Gracias Yuki”

La mirada azul de Eriol se cruzó con la de Yoko mientras todos suspiraban con profundo alivio –Rei aún tenía abrazada a Miriel, que no dejaba de temblar y Nadeshiko todavía estaba desmayada- pero Tomoyo seguía apretando entre sus brazos a Mamoru, que estaba muy pálido..

¿Qué es este lugar?

¿Es un sueño?.

Se siente música en el aire.. ¿qué es?, ¿de donde viene?. No lo sé.. pero la siento....

Mis pies se deslizan por la arena.. y el mar llega hasta mis tobillos. No entiendo. Noto el viento acariciando mi cara, pero hay un destello dorado sobre el horizonte.. ¿son dos medias lunas las que rasgaron el aire?

Y plumas blancas caen del cielo sin detenerse..

¿Por qué?..

Supongo que es por que estoy en un sueño.. ¿verdad?

Miro el horizonte.. se siente pena.. melancolía.. dolor en el aire. Pero.. ¿qué es esto?, no puedo seguir.. es como un muro de cristal en mi camino.. un muro que permite el paso de la marea, pero no me deja avanzar...

¿Quién está a lo lejos?

¡Una persona flota en el agua!, hay alguien más... alguien.. que habla con un niño que mira el cuerpo flotante. ¿qué le dice esa persona?, ¿qué?..

La persona que flota.. ¿está muerta?

Golpeo el cristal con fuerza, lo golpeo con rabia, ¡y no se rompe, nadie puede oírme!, ¡¿hay un muerto?, ¿y ese niño?, 

¡Va a ahogarse!!

¡QUE ALGUIEN HAGA ALGO!!

- “No. Yo quiero que muera.. yo mismo le dije que lo hiciera”

- “¿Quién eres?, ¿puedes verme?, ¡detén esa locura!”

- “Es sólo una criatura.. y es mejor que muera ahora. ¿Qué diferencia hay entre ahora mismo o en diez  a veinte años?. Si muere ahora se ahorrará mucho pesar..”

- “¡Idiota, no es para reírse!”

El bastardo me mira y sus ojos dorados reflejan una risa cruel. ¡Siento furia.. rabia, odio!, ¡detesto estar mirando mientras este se ríe de alguien que muere!..

¡Un momento, ahora no soy un niño!..

El muro de cristal me refleja... ¡no soy un niño!.

¡NO SOY YO!

¿Qué pasa aquí?

- “No seas impaciente... a su tiempo, también morirás... muchacho” –ríe nuevamente, mientras el viento revuelve sus cabellos negros, cubriendo su rostro, pero no su odiosa risa y sus diabólicos ojos dorados.

Pero.. sus ojos cambian... cambian a...

Cambian a...

- “¡BASTAAAAAAAAAAA!”

¡CRASHHH!

Un crujido, mil cristales.. dolor..  sangre. Mil fragmentos hechos trizas. ¡El muro de cristal a desaparecido!. Apenas si puedo cubrir mi cara antes que los cristales me hicieran daño, pero siento la sangre..

¿Dónde está ese miserable?

- “¿Quién eres?, ¿por qué estás aquí?”

Miro hacia delante... quizá aún pueda evitar que alguien muera.

¿A quien se le ocurre esto de las plumas?, ¡ahora son blancas y negras!

- “¿Quién eres?” –la pregunta se repitió ¿es una niña o un niño?.

- “No sigas adelante..” –respondo, sin saber por qué- “no sigas.. o morirás.”

- “Morir no es tan malo. Dijiste hace un ratito que era mejor..”

- “¡Yo no dije eso!”

- “Dijiste.. “ –el ruido de las olas casi evitaba que reconociera el sonido de la voz y  el sol lastima mis ojos al tratar de ver- “di.. dijiste...”

La voz se quebró y pese al agua que le empapaba.., supe que estaba llorando..

- “¡No, no, no dijo eso!, ¡yo no pude haberte dicho que era lo mejor..!”

- “Tengo miedo..” –escucho un hipo ¡está dudando! - “¡tengo mucho miedo!”

- “Eres ¿niño?, ¿niña?” –pregunto, seguro de que debo evitar que haga una estupidez- “Olvida esto de una vez, toma mi mano y vámonos de aquí, ¡de prisa, no puedes morir ahora!” –tengo algo en la mano y se lo doy, a modo de premio- “¡te lo obsequio, pero no  sigas con esto!”

- “No... nada le salvará. No puedes salvar a nadie, ni a ti mismo..” –¡ese miserable está aquí de nuevo e interfiere! - “nada te salvará.... jamás. ¿Escuchas el sonido de los sellos de la adivina?”

- “¿Qué?” 

Siento a alguien abrazándome en medio de la furiosa marea.. la música y las plumas blancas y negras siguen a nuestro alrededor.. 

- “¡¿Qué quisiste decir con los sellos de la adivina?!” – grito, teniendo miedo.

Las lunas cortantes rasgan el aire alejando a ese sujeto de aquí.. pero.. ¿qué escucho a lo lejos?

“.......  estrellas.... cielos... destino....
el bien... el mal... estrellas....
... cielo...”

¿Qué palabras son esas que trae el viento?

¿Quiénes son?

Ojos violetas en los que brilla el asombro.

Ojos dorados sonriendo en la oscuridad...

Ojos verdes llenos de dolor... y odio... 

¿ODIO? ¡¿Cómo puede ser qué..?

……………………………

- “¡.. me odio, me odio por esto Shaoran, no puedo evitarlo!” –los sollozos de Sakura fueron lo primero que Hien oyó al despertar de aquel ¿sueño? harto confuso- “¿cómo pudo pasarle esto?, ¡soy su madre y me descuidé!”

- “¡Sakura, esto no ha sido culpa tuya!”

- “¿Mamá? ¿papá?”

- “¡Hien!” –ambos padres casi saltaron al oírlo y corrieron a su lado- “¡Hien!”

- “¿Qué pasó?. ¿por qué estoy acostado?”

-  “Caíste de la torre del reloj” –sollozó Sakura, abrazándolo, sintiéndose feliz de tenerlo entre sus brazos- “¡¡oh mi niño, ¿por qué nos hiciste esto?!! ¿por qué?”

- “Pero mamá…”

- “Descansa ahora” –interrumpió Shaoran, acariciando la carita de su hijo suavemente- “tu madre se quedará a tu lado y yo también. Sólo iré a hablar con tu tío por un momento ¿de acuerdo?”

- “¡Es que estoy bien…!”

- “De todas maneras no debes levantarte” –le insistió Sakura- “hazme caso ¿si?”

- “Sí mamá” –parpadeó- “¿por qué dicen que me caí?, no me caí mamá. Mi cuerpo se puso muy pesado… y me fui para abajo, ¡no caí ni resbalé!.. además ví…”

- “Hien… duérmete…”

- “Mamá.. papá..” –el murmullo del niño detuvo a Shaoran, que ya salía de la habitación- “¿ustedes pelearon alguna vez en la torre de Tokyo?”

- “¿Por qué lo dices?”

- “Bueno papá.. es que, antes de dormir.. ¡y me dio mucho sueño!” –bostezó- “los ví… y me asusté. Tú estabas… estabas… con sangre por todos lados y mamá también tenía sangre… y lloraba…”

- “¡¿Nos viste?!” –se asombró Sakura.

- “Si mamá. ¡ajum!” –bostezó otra vez- “pero después me dormí y tuve un sueño… raro”

Sakura y Shaoran se miraron en silencio y la hermosa mujer de ojos verdes besó la frente del niño, antes de arroparlo..

- “Descansa Hien… después me dirás de ese sueño…”

Shaoran sonrió y salió en silencio. Dirigiéndose directamente hacia la salita de su casa, donde le esperaban Touya, Eriol, Kaho, Fujitaka y los Tsukishiro..

- “¿Y bien?” –preguntó al ingresar- “¿qué crees?”

- “No tiene ninguna herida. Ni interna ni externa” –replicó Touya, muy serio- “ninguna, en lo más mínimo. Es más, si yo mismo no lo hubiera visto caer desde esa altura no creería lo que le ha pasado. Pero Mamoru se ha roto el brazo y tiene una fractura en la pierna derecha, lo cual confirma el hecho que sí hubo caída e impacto… aún cuando Hien no tiene heridas”

- “Y ninguno de nosotros usó magia para evitar que se lastimara. Todo fue tan rápido que ni tiempo tuvimos.. eso está claro” –replicó Eriol.

- “Y ¿no es posible que ya que Mamoru amortiguó con su cuerpo el impacto, recibiendo el golpe en sí mismo..?  ¿es quizá por eso que Hien no está lastimado??” –murmuró Kaho- “Mi hijo Kia me ha dicho que la reacción de Mamoru fue porque se sintió culpable; por eso trató de recibir a Hien cuando éste cayó..”

Shaoran miró a Touya Kinomoto en busca de respuestas.

- “Aún en el supuesto que eso hubiera pasado.. lo cual es casi imposible… hay una cosa que sí me inquieta” –replicó el galeno- “no por unos instantes, cuando lo toqué… no tenía signos vitales. Quizá yo me confundí, o fue por el enorme susto.. no descarto nada”

- “¿No puede ser eso una consecuencia de la caída Touya?” –murmuró Yukito, mientras Ayame asentía- “tal vez… una especie de paro cardíaco… o algo así”

- “Como si su alma hubiera salido de su cuerpo, por unos momentos..” –murmuró Fujitaka.

Shaoran miró a Eriol y notó que el inglés estaba tan perplejo como él.

- “Necesito exámenes… datos. De momento sólo puedo especular, a lo mejor me equivoqué por la impresión” –suspiró el médico- “dime” –se volvió a Shaoran- “¿le ha pasado esto antes?, ¿alguna vez ha tenido problemas respiratorios o algo así?”

- “No. Pero acaba de decirme que antes de perder el sentido pudo “ver” la pelea que tuvimos en la torre de Tokyo, hace casi ocho años.”

- “¡Es imposible!” –murmuró Yukito- “¡aún no había nacido!”

- “Pero no olvides que estuvo allí..” –repuso Eriol, pensativamente- “él ya había sido concebido cuando Sakura llegó a ayudarnos, en el momento más crítico de la pelea” –sonrió- “tu hijo es muy especial Shaoran… desde antes de haber nacido ya había demostrado grandes dotes”

Shaoran asintió, mientras pensaba…

- “Casi juraría que él ha visto “ahora” el momento en que su propia fuerza vital y la de Sakura me permitieron aferrarme a la vida. Pero entonces esto significa que este desvanecimiento iba a ocurrirle en cualquier momento… sólo que tuvo mala suerte en que fuera justamente en medio de su juego” –se dijo- “pero entonces… este desvanecimiento.. ¿significa acaso…?”

*                                 *                                 *                                 *

- “No fue tu culpa Mamoru.. hiciste lo mejor que pudiste y afortunadamente nada pasó. Tu papá ya me llamó por teléfono y Hien está muy bien..” –sonrió Tomoyo, llevándose el plato de sopa que su hijo no había tocado- “no tienes que sentirte así..”

Mamoru no dijo nada.. sólo inclinó un poco la cabeza.

- “Salvaste la vida de Hien…” –la hermosa mujer de ojos azules revolvió el cabello de su hijo con cariño- “sólo duerme y…”

- “No mamá. No. No salvé a nadie” –suspiró el niño, mientras Nadeshiko asomaba a la puerta de su habitación- “todo fue mi culpa..”