Comportamiento del cachorro

No hay peor tragedia que salir de casa con ropa limpia y ver sorpresivamente a nuestro perro abalanzarse con sus patas sucias sobre nosotros. Nos quejamos y renegamos, pero lo que no reconocemos es que parte de la culpa es nuestra. Sin darnos cuenta hemos reforzado ese comportamiento, por ejemplo, al dejarlo saltar habitualmente en algunas situaciones y en otras no. Para él es difícil saber cuándo debe saltar y cuando no es prudente.

Cuando les enseñamos desde cachorros que nosotros nos agachamos, ellos sabrán que no hay necesidad de saltar; pero si quieres que tu perro salte para jugar, le puedes enseñar esto por medio de una orden. Así le controlas un comportamiento valiéndote de una lección verbal.

Para eliminar un hábito de nuestro perro y tener éxito al impartirle una nueva orden, lo mejor será detectar el momento y el lugar en que nuestro perro salta. Por ejemplo, si los saltos se producen cuando llegamos a casa, una buena estrategia será ignorar al perro hasta que nos obedezca a la orden "sientate".

Otra estrategia es anticiparnos a ellos y asustarlos con un ruido muy fuerte antes de que nos salten encima. Esto hace que nuestro perro se eche para atrás y nos de tiempo para darle la orden de sentarse antes de ser la victima de sus patitas.

Pero para otros perros puede resultar eficaz que nosotros seamos los que nos abalancemos sobre ellos inmediatamente se nos acerquen. Muchos retroceden para evitar que los pisemos y es un buen momento para darles la orden de sentarse.

¿Y... el perrito?

Nuestras visitas son tambien víctimas de esos perritos saltarines. Tranquilízate, pues existen varias formas de combatir este comportamiento:

* Debes atar a tu perro a la correa cuando lleguen las visitas.

* Enséñale a sentarse y a quedarse quieto en la puerta de su casa.

* Pídele a la gente que conozca al perro que lo salude con un premio comestible y lo acaricie si no salta.

* Practica con personas con las que el perro no esté muy familiarizado.

Para los más saltarines, los collares pueden proporcionar un control adicional muy útil, pues ciñen tanto el hocico como el cuello y controlan el movimiento de su cabeza; si puedes controlar hacia donde se dirige ésta, podrás hacer que el perro se siente, se esté quieto y, lo más importante, que no brinque sobre la gente. Estos collares son ideales porque no requieren de fuerza ni estrangulan al perro.

Un perro escarbador.

Cada raza tiene su estilo para escarbar; poe ejemplo, a los terriers les encanta escarbar la tierra, ya que fueron criados para cazar animales pequeños, y si hay topor o animales pequeños, mucho mejor para atraparlos.

Otros más recursivos, como el husky o el samoyedo, escarban para conseguir un lugar fresco donde echarse, y los más aficionados, lo hacen por simple gusto.

Pero como todo problema tiene solución, es necesario conocer primero lo que motiva a nuestro perro y ayudar a corregirle su comportamiento. Lo primero que debe hacerse es eliminarle el estímulo.

Si tu perro escarba para conseguir un lugar fresco en donde pueda echarse, lo mejor será adecuar el jardín con una zona sombreada.

Y si lo hace porque disfruta con ello, una buena opción es proporcionarle un lugar donde exclusivamente pueda dedicarse a escarbar. Puede estar hecho de un material diferente como arena, o delimitado con madera. Entiérrale allí algunos objetos que a tu perro le guste desenterrar.

Al principio debes enterrarlos cerca de la superficie, para que él los pueda oler. Entierra una cosa cada día hasta que el perro por sí solo se dirija a ese lugar a escarbar.

Perro que ladra...

Los perros ladran para comunicarse, demostrar excitación y alertar a las personas de la presencia de intrusos.  Si tu perro ladra demasiado, debes también determinar las causas. Lamentablemente, a muchas personas los ladridos terminan molestándolas y , porqué no, deseperándolas. Algunas dejan a sus perros fuera todo el día, lo que vuelve locos a sus vecinos.

Lo mejor será enseñarles la orden "silencio" y establecer una asociación muy clara entre la orden y la respuesta deseada.

Como último recurso, resultará eficaz entonces colocarle collares antiladridos, que se utilizan como medida disuasoria sonora, o los que emplean un spray de citronela.

De ladrones y policías

A muchos perros les gusta asir cosas con la boca, lo que puede ser frustrante para sus amos. Si se les grita o se les corretea, pensarán que todo es un juego y a muchos perros esto les encanta.

Lo que puedes hacer es no ir tras él, sino ponerte en cuclillas y  hablarle con voz dulce. Si no funciona prueba a marcharte. Si el cachorro te sigue, puedes elogiarlo por haber acudido. Enséñale la orden "suelta" desde pequeño.

Ofrécele un juguete y cuando lo atrape dile "buen chico"; luego trata de arrebatarle el juguete con suavidad y dile "suelta"; si lo hace elógialo. Si no lo quiere soltar, intenta negociar con él; ofrécele un premio, al mismo tiempo que le dices "suelta". Si el objeto robado no es valioso, devuélveselo. Así aprenderá que a pesar de que se le quitan las cosas, también se le devuelven.

Cuando roba comida, es más complicado; si un perro tiene comida cerca, es raro que no intente comérsela. Por lo tanto, su amo debe guardarla fuera de su alcance. El problema es que el cachorro tiene mucha libertad. Vigilarlo es una parte vital del adiestramiento.

Hay una serie de productos que ayudan a controlar este tipo de comportamientos. Estos incluyen sensores de movimiento que se disparan cuando el perro entra en el campo de alarma, y para algunos este sonido es una medida de disuasión.

Agresivo

Este tipo de comportamiento se manifiesta a través de gruñidos, ladridos, embestidas, golpes y mordiscos. Algunas veces, muestra con los ojos sus intenciones agresivas mirando fijamente, con las orejas levantadas y el pelo erizado.

Un perro que ya ha agredido a personas o animales puede ser peligroso, y es aconsejable la intervención de un conductista experimentado. La mejor forma de tratar este comportamiento es previniendolo desde un principio.

Debes acostumbrarlo a que tu tocas su comida, sus juguetes y su cuerpo. Hazlo cuando esté tranquilo. Tócalo cuando esté dormido, para que no se sienta amenazado por ti en ese vulnerable momento.

Recompensa siempre su comportamiento con premios y elogios. Si  necesitas tomar algo del cacahorro, hazlo con firmeza y con suavidad. Los castigos severos pueden provocar agresividad como consecuencia del miedo o del dolor.

Es importante la socialización frecuente y temprana con muchas personas diferentes y en lugares distintos. Si lo recompensamos con premios, nuestro perro entenderá que ,por ejemplo, cuando llegan visitas nuevas a la casa, llegan cosas buenas para él.

Debes emplear también una voz tranquila pero alegre para animar al perro a ser amigable con las personas.

Los perros son especialmente territoriales, sobre todo si están atados mucho tiempo en el jardín. Algunos se vuelven muy protectores de ese espacio reducido y recurren a un comportamiento agresivo que impida que lleguen intrusos.

Si tienes un perro agresivo en casa, usa una correa para controlarlo, incluso en casa, y utilizala en los lugares públicos si no estás seguro de cómo va a reaccionar.

 

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