Es complejo comenzar a darle forma a este escrito que pretende hacer memoria,
reconocimiento y manifestación de afecto…
Me acuerdo o no… parece ayer aquel marzo del 90, nunca imaginé que marcaría
mi vida de tal manera, pero hoy, me hace repasar con alegría y nostalgia todo
aquello que nos ha tocado vivir y formar, una ola de recuerdos que resultan difíciles
de capturar y ordenar sin la ayuda de ustedes porque no puede entenderse, más aún,
no puede existir al margen de este conjunto de vidas que lo hicieron posible.
Que aburrido habría resultado todo si aquel fin de semana no hubiese encontrado
tantas cosas en esa casa de retiro al lado de un panteón: éramos un montón de
muchachos buscando algo seguramente distinto a lo que hayamos… algunas cosas
han perdurado a los desencantos, sinsabores, dudas generadas por la vida misma y
la necesidad de ser actor de ella; perduraron ustedes y enriquecimos juntos este
proceso llamado vida y que nos ha tocado compartir mutuamente en este espacio de
tiempo, no así otras muchas, muchas personas diría yo que pasaron por aquí,
por la experiencia que nos unió a nosotros y que tenemos en la mente y en el
corazón con un nombre: Horizontes.
¿Cómo olvidar todo lo que se desencadenó a partir de ese momento? Sin duda lo
más importante fue el hacer de la amistad algo que pudiéramos vivir tan
intensamente, comprender su significado y aún más, dar testimonio de ella con
nuestra experiencia viviente, entre fé, amores, juegos, canciones y esa manera
tan especial de manifestarnos cariño a través del ingenio expreso en los mil
apodos que cada uno hemos adquirido en distintos e inolvidables momentos.
Aprendimos y crecimos juntos, de las revisiones de pláticas a los retiros; de
la reflexión a las novatadas; de las lágrimas a la ridícula idea de Víctor
de transformarnos en las mujeres más horribles que se pueda imaginar; de los
paseos de integración con su clásica cáscara de fut, a las parrandas
inigualables en la casa de Jorgito: “¿Quién fue…?” de las serenatas a
las decepciones; de las cartas en los retiros al e-mail; del juego de cartas en
el que rifamos a las mujeres en el Retiro Profundo, hasta la boda de Andrés y
Andrea; de la Industrial a Mérida…
Y nos hemos acompañado y apoyado en el relajo absoluto pero a su vez siempre en
los momentos más duros que nos ha tocado en lo individual pasar, con el nombre
que sea: mujeres, trabajo, despedidas, familia, decesos… y con esto la amistad
se ha fortalecido, ha madurado, se ha vuelto AMISTAD, así, con mayúsculas
y negritas y la llevamos en la palabra, las acciones, el pensamiento y el corazón.
Algunos seres excepcionales nos han acompañado en el camino y sin duda han
dejado huella en nuestra amistad, ¿por qué no citarlos? Diego, Pedro, César,
el Pecas, los Alferez, y algunos otros que se pueden escapar a mi memoria y que
tal vez ustedes recuerden.
¿Cuántas vivencias en diez años? Como bien saben deberíamos hacer un libro
para entretenernos al llegar la vejez, la de Víctor no muy lejana por
cierto…Y lo que viene por delante sin duda es mucho todavía, espero que otros
diez, veinte, cincuenta años más...
Hoy lejos ya de nuestra antigua casa en Unión 17 y de los regaños y choros
semanales, diez años después, me llena de orgullo, de
alegría, de sentimiento y nostalgia, saber que era cierto, que no era nada más
un sueño de un grupo de muchachos porque con todo y pese a todo, aquella frase
que tantas veces citamos, está presente en nosotros: “No hay amor más
grande que dar la vida por tus amigos”.
Diez años después me quedan un millón de apodos que ponerle a Víctor, muchas
serenatas que cantar con ustedes, esta vez en su mayoría no más a la novia
sino a la esposa; nos quedan muchos ratos de risa con la tragicomedia del Pollo;
nos queda el misterio eterno del Negro por resolver; tenemos por delante el
berrinche de Jorge cuando pierda el PRD próximamente; el premio Nobel de Neto
en química; tenemos por delante algunas bodas pendientes, algunos cuantos
bautizos, tal vez algunas lágrimas, pero sobre todo tenemos por delante nuestra
AMISTAD.
¡Gracias Víctor, Neto, Andrés, Aullidos, Jorgito, Pollo y al incorporado
Gordo por estos años de intensas vivencias!
Con cariño y admiración para todos y cada uno:
GERARDO M. DORANTES ROLDAN ( Jerry Jeremías)
Marzo del 2000