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Ansiedad social
Ya hemos visto que fobia social se constituye como un
temor persistente y muy acusado que se manifiesta ante
situaciones que impliquen la presencia de una o varias
personas tales como hablar, escribir o comer en público, ya que pueden resultar embarazosas.
Si nos encontramos con un paciente infantil o adolescente, éste tendrá bajo rendimiento escolar, mientras que si estamos ante una ansiedad adulta que no ha sido tratada correctamente y se ha vuelto crónica, una de las consecuencias más graves en las que puede desembocar esta enfermedad es en el alcoholismo y la drogadicción. Además, pueden iniciarse procesos depresivos peligrosos, agorafobia, dificultades dentro del entorno laboral y un persistente empobrecimiento social que puede llevar a al intento de suicidio. |
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El primer paso si detectamos este tipo de trastorno es la visita obligada a un profesional, es decir, a un psicólogo. El médico, una vez emitido el diagnóstico de la fobia social, establecerá una serie de pautas de tratamiento que ayuden a erradicar la enfermedad. Lo más recomendable es intentar resolver este problema de forma natural, a través de la superación personal, pero si el cuadro es muy grave, las técnicas de meditación y afirmación se combinan con fármacos. |
Con el fin de conseguir avances en la cura, el individuo que se enfrenta a esta fobia debe reconocer que sus temores son excesivos e irracionales. Para vencer los temores relacionados con este mal psicológico, es vital que el paciente desarrolle interiormente una gran fuerza de voluntad que le ayude a concienciarse de los motivos que provocan esa angustia en las relaciones con los demás. Son muchos los 'antídotos' que podemos fabricar con nuestra mente, desde las reflexiones y las interiorizaciones hasta participar en grupos de teatro, ensayar frente al espejo y respirar profundamente ante una situación ante la que corremos el peligro de sonrojarnos. |
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