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Crisis de ansiedad
En este tipo de trastorno la ansiedad es episódica (es decir, no es constante como en el TAG), y la persona que lo sufre tiene momentos de angustia cortos (habitualmente inferiores a una hora) muy intensos y sin desencadenante aparente. La experiencia es igual que la que se tiene ante una amenaza brusca y seria, como puede ser enfrentarse a un asalto a una fiera. Como en el resto de trastornos que se han expuesto, la reacción de pánico es, en principio, una reacción adaptativa en los animales, es decir, a través de ella se aprende, por ejemplo, que no debe uno enfrentarse a un tigre cuando ha sufrido pánico al verlo. |
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El problema en el caso del hombre que sufre un trastorno por crisis de angustia es que las crisis se producen sin nada que amenace aparentemente directamente al sujeto. El hecho de experimentar una crisis de pánico aislada en una situación de estrés brusco e intenso no implica un trastorno por crisis de angustia, y es relativamente normal. Pero cuando las crisis se repiten suelen ser de índole relativamente normal. Pero cuando las crisis se repiten suelen ser de índole patológica.
Una crisis de ansiedad puede experimentarse de muchas maneras, pero lo más normal es notar que cuesta respirar, que se siente dolor en el pecho, hormigueos en las manos y pies, sensación de acorchamiento alrededor de la boca (parestesias), e incluso calambres musculares y mareos. |
Todos estos síntomas “físicos” se acompañan de una intensa angustia y de la sensación de que uno va a morir o volverse loco en breve. Como estos síntomas se parecen mucho a los que se experimentan cuando se tiene un ataque al corazón, mucha gente que los padece acude primero a urgencias de un hospital o al cardiólogo, y suele ser un médico no psiquiatra el que les explica que han padecido una crisis de ansiedad (normalmente suelen indicar antes algunas exploraciones complementarias – electrocardiograma, análisis- que suelen resultar negativas).
El paciente puede preocuparse por si se esta “volviendo loco”, a lo cual contribuyen otros síntomas típicos de esta crisis como son la sensación de que uno no es uno mismo (despersonalización) o de que la realidad que le rodea es extraña o cambiante (desrealización). Lo primero que hay que hacer en estos casos es reasegurar al paciente, pues aunque las crisis se viven como muy amenazantes, en realidad no hay ningún peligro vital, y de hecho una vez que se ha desencadenado se agrava por la ansiedad de quien la experimenta, y se crea así un círculo vicioso (a mayor ansiedad más síntomas, y cuantos más síntomas más ansioso se pone el sujeto).
Es muy frecuente que el paciente ansioso hiperventile (es decir, respira más rápido de lo normal), y que esto provoque alteraciones en los gases de la sangre, que producen síntomas.
Un problema habitual de quien presenta crisis de ansiedad es que progresivamente va evitando las circunstancias que cree que las provocaron, con lo que acaba desarrollando una fobia a lugares o agorafobia (este síntoma se explica más adelante en el apartado de las fobias) que puede acabar por confinar completa o parcialmente al sujeto en su casa con un miedo irracional a salir de la protección que le brinda su hogar. Al final de una mala evolución pueden acabar por desencadenarse también en su casa. Sin embargo, existen tratamientos efectivos contra las crisis de ansiedad y nunca debería llegarse a estos extremos. |
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