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¿Qué es la depresión?
Aquellos que no han sufrido una depresión no saben realmente en que consiste esta enfermedad. Todos podemos sentirnos hartos, abatidos o tristes en algún momento de nuestras vidas, especialmente tras acontecimientos muy estresantes como el fallecimiento de un ser querido. Generalmente, este tipo de tristeza suele ser pasajera aunque, en ocasiones, puede persistir o ser desproporcionada en relación con el suceso que la desencadena. Otras veces, la infelicidad surge sin causa aparente. La depresión que persiste en el tiempo, que es grave, o que empieza a dominar todos los aspectos de la vida diaria es una enfermedad, y aquellas personas afectadas por la misma pueden beneficiarse de la ayuda de profesionales capacitados. |
Aquellas personas que sufren una depresión se comportan de una forma no habitual en muchos aspectos de su vida, tanto en casa como en el trabajo.
Algunos cambios que pueden llegar a ser particularmente evidentes para los compañeros de trabajo o para sus jefes son:
_La lentitud y los errores frecuentes en el trabajo.
_Dificultades en la concentración con olvidos frecuentes.
_Un inadecuado cumplimiento horario.
_Una mayor frecuencia de ausencias injustificadas o de abandono del puesto de trabajo por enfermad.
_Frecuentes discusiones y enfrentamientos con los compañeros de trabajo.
La depresión puede por tanto tener importantes consecuencias sobre la capacidad del trabajador para desempeñar su actividad laboral de forma efectiva. Algunas personas con depresión tienen incluso que dejar de trabajar por completo durante cierto tiempo a causa de la gravedad de sus síntomas. Muchos, sin embargo, intentarán continuar luchando conscientes de que su rendimiento es peor del habitual. La identificación de una persona que sufre una depresión, posibilitará una ayuda efectiva, acelerará su retorno a un nivel de funcionamiento mejor, y reducirá mucho sufrimiento innecesario.
Identificación
Los compañeros de trabajo se encuentran en una situación óptima para darse cuenta de la presencia de cambios en su compañero que pueden sugerir que sufre una depresión y deben animarle a buscar ayuda. Cuanto antes se consulte, más precoz y eficaz será el tratamiento. El empresario o el jefe que es consciente de que un empleado suyo tiene dificultades puede ayudar permitiendo que el paciente se ausente del trabajo o facilitando la baja laboral si la depresión es grave, así como animándolo a reincorporarse una vez que la situación haya mejorado. Ya que muchos trabajadores pueden temer que el revelar este tipo de problemas pueda afectar a su seguridad laboral, estos temas deberán ser tratados de la forma más efectiva y confidencial posible por parte del trabajador social o del médico de cabecera del paciente. La mayor parte de las personas afectas de depresión será capaz de reincorporarse a su trabajo en el plazo de unas pocas semanas.
Tratamiento
El hecho de hablar sobre los propios sentimientos es útil en sí mismo. Muchas personas con depresión comienzan a sentirse mejor en cuanto empiezan a hablar sobre sus problemas. La mayoría de las personas con depresión puede beneficiarse de una serie de tratamientos suministrados por médicos o profesionales entrenados para tal fin. La elección del tratamiento más adecuado dependerá en gran parte del paciente así como de la naturaleza de la depresión. La mayoría de los tratamientos disponibles se pueden incluir dentro de dos categorías principales: los tratamientos hablados, como la psicoterapia de apoyo, y los fármacos antidepresivos. Ambas alternativas terapéuticas deben ser suministradas durante un período de tiempo que suele abarcar varios meses, pueden ser empleados de forma independiente o conjuntamente, y acelerarán la recuperación de un episodio depresivo. Aunque es frecuente la preocupación acerca de la posibilidad de que los fármacos antidepresivos sean adictivos, lo cierto es que no existe evidencia alguna al respecto. Como en otras muchas enfermedades, la mayoría de las personas afectadas por una depresión se recuperará completamente y será capaz, en su momento, de regresar a su trabajo y desarrollarlo sin mayor problema.
De gran importancia a la hora de afrontar el tratamiento de un trabajador afecto de una depresión es el hecho de que el terapéuta que asuma al paciente sea consciente de las demandas y condiciones del trabajo del mismo.
¿Pueden unas condiciones laborales no satisfactorias causar depresión?
Para la mayoría de las personas el trabajo les aporta una estructura en su vida diaria y la oportunidad para hacer amigos, así como una forma de aumentar su autoestima y su sentido de competencia. Para la inmensa mayoría de la gente un trabajo fijo y bien pagado puede ser de gran beneficio reduciendo el riesgo de depresión y generándoles felicidad. No resulta por tanto sorprendente que aquellos que se han quedado parados recientemente o que llevan muchos meses sin trabajo presenten un mayor riesgo de desarrollar una depresión que los que continúan empleados.
Trabajar, por tanto, tiene un gran impacto beneficioso sobre la salud mental, aunque existen algunas circunstancias en las que la situación no es exactamente así. Aunque no está claro que unas condiciones laborales adversas puedan directamente causar una enfermedad depresiva, lo que si parece cierto es que una presión y un estrés excesivos en el trabajo pueden combinarse con otros problemas del paciente, tales como la presencia de dificultades en casa o de acontecimientos vitales adversos recientes, y contribuir al desarrollo de una depresión.
La información disponible nos permite afirmar que cierto tipo de trabajos se asocia con un aumento del riesgo de insatisfacción laboral y de estrés. Unas condiciones laborales inadecuadas, tales como oficinas con un espacio físico reducido y un ambiente congestionado, las fábricas ruidosas, y las tiendas calurosas y mal ventiladas pueden contribuir a la aparición de estrés y tensión.
Algunos aspectos del propio trabajo pueden ser importantes. Aquellos trabajos en los que un empleado se siente con pocas oportunidades para utilizar sus conocimientos, habilidades o destrezas, o los trabajos que son repetitivos o rutinarios, parecen particularmente propensos para dar lugar a insatisfacción laboral y baja autoestima. La incertidumbre sobre si se desarrolla adecuadamente el trabajo, o sobre cambios futuros en el empleo, puede dar lugar a sentimientos de preocupación y tensión. Los jefes difíciles que intimidan y critican continuamente a sus empleados empeorarán cualquier sentimiento de inseguridad existente en los mismos.
Los empleados que consideran que no pueden opinar sobre la forma en que su trabajo está organizado o que piensan que las decisiones son impuestas desde arriba estarán predispuestos a la frustración. La introducción de sistemas informáticos tiene efectos beneficiosos en la eficiencia de las empresas al ahorrar considerable cantidad de tiempo, pero, al mismo tiempo, conlleva más presión para la realización de los trabajos y demanda decisiones más rápidas, que pueden dar lugar a estrés entre los empleados. La informatización de las empresas también tiene consecuencias de gran alcance en la forma en que éstas han sido estructuradas, lo cual puede en sí mismo afectar a la gente que trabaja en las mismas. |