¡Qué Rico!


Alejandra Márquez

Parece que no hay gravedad, toda mi humanidad está suspendida.

Ya va . . . ya viene.
Ya va . . . ya viene.

Y si te digo que no hay gravedad, es en todas las acepciones de la palabra. Estos hilos sostienen todo lo que soy y lo que traigo dentro. La carga no parece incomodarles.

Tampoco les incomoda todo eso que no soy yo.

Me envuelven, me sostienen y me protegen.

Hacen que mi conciencia se mueva a su ritmo.

Ya va . . . ya viene.
Ya va . . . ya viene.

La luz no me deja ver, apenas se distinguen algunas ramas, y creo que puedo reconocer un coco. O eso parece.

La brisa refresca mi cuerpo y acentúa la sensación de movimiento rítmico de las cosas,

Ya van . . . ya vienen.
Ya van . . . ya vienen.

Oigo voces que me llaman desde afuera.

Por ahora no puedo volver. Los que me abrazan no quieren dejarme ir.

Yo tampoco quiero.

En este momento solo preciso

Ir . . . y venir.
Ir . . . y venir.

Lo demás puede esperar.
 

 

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