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![]() | El diseño en la cotidianidad Por Abraham C. Millán Érase una vez un hombre que llegó desnudo al mundo y vulnerable al medio ambiente. Un día tuvo una necesidad y no podía solventarla con su conocimiento nato o adquirido, así que el hombre buscó fuera de sí mismo ayuda. Un hombre prehistórico que usó una roca para quebrar un hueso. Ningún hombre prehistórico se imaginaría que pasaría a la historia como el transformador (y primer diseñador) del hombre mismo y de su mundo. En la actualidad no imaginamos que nos movemos involuntariamente debido a nuestros apetitos, los cuales son de distintas índoles como el estético. El término estético (aisthesis) en su acepción original y real, es considerado como la percepción sensorial. Estamos en constante contacto con el diseño debido a nuestro apetito por lo estético, adquirimos y consumimos productos estéticos y productos materiales que satisfacen nuestras necesidades. Así que nos encontramos inmersos principalmente en dos culturas, la material que comprende la producción y distribución de bienes, y la cultura estética que comprende dos realidades básicas:
De esta forma tenemos amas de casa que limpian pisos con un cierto producto mientras escuchan estaciones de radio o miran una telenovela, niños que corren al puesto de revistas a adquirir la última serie de sus héroes de historieta favoritos, jefes de familia que salen rumbo a su trabajo después de haberse "informado" con las últimas noticias televisivas. Podemos notar que actualmente poseemos ideales y sentimientos de belleza que nos permiten llevar una vida estética muy activa sin tener ningún contacto con las artes. Pero la sensibilidad estética no funciona tan sólo un día específico, ni se dedica exclusivamente a las artes como muchos creen. La sensibilidad estética más bien busca el conocimiento sensitivo de la realidad, a diferencia de las artes que incorporan un sistema cultural en general, y en particular conforman un sistema estético con sus leyes internas. Es éste el entorno estético actual1, es el diseño en la cotidianidad. El entorno estético se ha visto modificado a lo largo de la historia y en cada cultura, fue religioso cuando la iglesia ejercía el poder, pero el estado burgués y el capitalismo se lo arrebataron y aprovecharon en su beneficio la ciencia tecnológica y la comunicación para perfeccionar los recursos persuasivos y manipuladores de la voluntad humana. "La tecnología cubre la industrialización con sus máquinas, herramientas, procedimientos y productos, abarca la organización de los comportamientos humanos". Uno de los problemas de los países subdesarrollados como el nuestro, radica en la imposibilidad de controlar los medios masivos y de encauzar los efectos de la producción artística y de los diseños. Los medios masivos actúan en la vida diaria y en el tiempo libre del hombre moderno, fomentan su apetencia por lo estético viciando así el entorno estético con cinco falacias que ya han sido convertidas en axiomas a nivel mundial:
Hablar del entorno estético actual es referirse a los medios masivos que primordialmente inculcan y difunden consumos pseudoestéticos como el masivo, el trivial y el cursi. El verdadero consumo estético escasea, más aun el artístico. Contrariamente al hombre prehistórico que buscó solventar una necesidad fuera de su alcance, el hombre moderno ya no tiene necesidades que solventar por sí mismo debido a que tiene casi todo en la palma de su mano. Al haberse convertido en consumidor paga a otros hombres para resolver sus problemas de consumo, los diseñadores. Concluyendo podemos reconocer que el diseño en sí mismo es un fenómeno sociocultural que se convierte en una unidad indisoluble de su producción, distribución y consumo y que por ello el capitalismo y el socialismo reconocen la importancia social del diseño y por ello contribuyeron a su formación. Bibliografía:
Teoría de los diseños. Acha, Juan. |