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«Desde el
tiempo de Egipto y Babilonia, en la antigüedad, el uso de imágenes,
capillas y cuadros religiosos ha sido popular. Pero... ¿Agrada
a Jehová esta práctica? ¿Aprueba él a los que
acuden a objetos materiales de devoción en vez de poner confianza plena
en él, el Dios vivo y verdadero? Dios dio su ley a los israelitas
prohibiendo que usaran las imágenes. Además él les advirtió
contra desear el oro y la plata de las imágenes que hallaran entre los
pueblos paganos. -Exodo
20,4-5; -Deut 7,25.
(del libro "La verdad
que lleva a la vida eterna", Testigos de Jeová,
págs. 143-144).
Lo que dice la Biblia:
1.-
PROHIBICIÓN DE ADORAR IMAGENES
En
el Antiguo Testamento estaba prohibido el
culto a todo tipo de imágenes, representación plástica de la
divinidad o de lo sagrado. El primer mandamiento del Decálogo lo
dice expresamente. -Ex
20,4-5.
A pesar de esta prohibición
tan clara, poco después de
haber prometido cumplirla, el pueblo se
fabrica un becerro de oro y lo adora diciendo:
"Éste es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de Egipto."
Este
pecado de idolatría es causa de que Dios decida destruir al
pueblo. Sólo la intercesión de Moisés (-Ex
32,1-14), consiguió que Dios se apiade y le
perdone. El pueblo de Israel, (muy
sensible y carnal),
rodeado de pueblos idólatras, es muy propenso a este pecado de idolatría.
Moisés les advierte repetidamente.
-Deut. 4, 9-28. Los
profetas comparan la idolatría con el adulterio. Es como abandonar
a Yahveh, el esposo legítimo, para ir con otros: Porque
Dios es el único Dios.
El es el único Dios. En
consecuencia los demás dioses no son nada. Isaías ridiculiza a
los ídolos y a quienes los adoran. -Is. 44,9-20. Esta
prohibición es también válida en el Nuevo Testamento. San Pablo nos
dice:
"Si somos estirpe de
Dios, no podemos pensar que la divinidad
se parezca a imágenes de oro o de plata,
o de piedra, esculpidas
por la destreza y la fantasía
de un hombre." -Hechos
17,29.
2.- DIOS
MANDÓ HACER IMAGENES
La prohibición se refiere directamente a
la adoración de imágenes, no al hecho de
hacerlas o tenerlas, pues Dios mandó
hacer imágenes:
"Harás un arca de madera de acacia...
harás un propiciatorio de oro
puro... harás además dos
querubines de oro. Allí
me reuniré yo contigo;
desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos
querubines
colocados sobre el arca del testimonio, te comunicaré
todo lo que haya
de ordenarte para los hijos de Israel." -Exodo
25,10-22.
Pero
el Arca, los querubines, el propiciatorio, no merecen
honores divinos, no se les puede rendir culto como si se tratase de
Dios. Pero el pueblo necesita también esos signos
visuales y palpables.
Dios lo manda construir como
signo de la presencia del mismo Dios en medio su
pueblo. Se acude al Arca de Dios para hacer oración,
porque es signo de la presencia de Dios. -Jos 7,6.
Salomón
colocó querubines y otros adornos en el templo de Jerusalén: -1
Re 6,23-30. Y Dios ordena a Moisés
construir una serpiente
de bronce:
"Hazte
una serpiente de bronce y ponla sobre un mástil. Todo el que
haya sido mordido y la mire, vivirá."
-Núm 21, 6-9:
No
es que esta serpiente de bronce tuviera alguna virtud especial, que la
pudiese elevar al rango de divinidad. El recurrir a ella era un
acto de fé y de confianza en la Palabra de Dios,
que así lo había ordenado.
Cuando, más adelante, el pueblo,
desviándose de esta intención, le rinde culto, Ezequías
mandó destruir la serpiente:
"El fué quien quitó los altos, derribó las
estelas, cortó los cipos y rompió
la serpiente de bronce que había hecho Moisés,
porque los israelitas le
habían quemado incienso"
-2 Re 18,4.
Jesucristo considera esta
serpiente como símbolo de sí mismo:
"Como Moisés levantó
la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo
del Hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna."
-Jn 3,14.
Con
la encarnación del Hijo de Dios toma un
carácter nuevo. Dios sigue siendo puramente espiritual, pero ha
quedado íntimamente unido a una naturaleza humana, que es material, por
Jesús.
Por esta razón, la representación de imágenes de Cristo
es completamente lícita, ya que es la representación de alguien que es
realmente Dios. No la imagen en sí,
sino la persona representada, se
la recuerda.
De la misma manera, por su relación íntima
con Cristo, será lícito representar imágenes de la virgen y de
los santos. En cualquiera de los casos, el
cristiano debe saber que la imagen, aunque sea de Cristo, no es la
divinidad.
No se le rinde culto a la imagen, sino a quien representa: Jesucristo,
el hijo de Dios. Es a estas personas: Cristo, María, los
Santos, a quienes se rinde culto de veneración, y
sólo para Cristo es de adoración.
La imagen es solo una representación,
un recuerdo de esas personas.
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