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El vestido nupcial 

   Hace unas semanas el evangelio dominical era Mt. 22. Un catequista se
preguntaba en un foro que "porqué debían ser expulsados los invitados, ya
admitidos al Banquete Celestial, que no tuvieran traje nupcial". 

   Este "traje nupcial", lo significaba él mismo - errónemente - como las
"buenas obras". Un tema mal entendido en su significado. 

   En la Sagrada Biblia, el Rey invita a sus "hijos predilectos" al  
BANQUETE de su hijo, ya dispuesto para ellos, pero éstos rechazan la
invitación del Rey, agreden a sus enviados, persiguiéndoles con maltratos
e incluso dándoles muerte. Entonces, el REY enojado dice:
"Salid a las calles y las plazas y traedme a los mancos y los cojos".
¡A todos!, (aunque tengan muchas deficiencias en su doctrina.)

     Mt.22:
  Entonces dice a sus siervos: «La boda está preparada, pero
      los invitados no eran dignos. 9 Id, pues, a los cruces de los caminos y,
     a cuantos encontréis, invitadlos a la boda." 10
Los siervos salieron a
      los caminos, reunieron a todos los que encontraron
, malos y buenos,
      y la sala de bodas se llenó de comensales.»

  Algunos no pudieron conocer toda la verdad. Se les juzgará según sus
CIRCUNSTANCIAS. Pero no todos serán dejados en la sala del Banquete
Celestial: Quienes no tengan el vestido nupcial serán expulsados.

       Mt.22:  «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí
       uno que no tenía traje de boda, 12
  le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado
       aquí sin traje de boda
?" El se quedó callado. 13 Entonces el rey dijo a los 
       sirvientes:  "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas exteriores;
       allí será el  llanto y el rechinar de dientes." 14 Porque muchos son 
        llamados, mas pocos escogidos.»

   El "traje de bodas", no son los frutos, como algunos - erróneamente - 
pudieran pensar, tampoco las obras. OBRAS y FRUTOS son dos conceptos
totalmente diferentes, que bien pudieran estar acompañados el uno del otro,
pero no debe ser así forzosamente. También se dan el uno sin el otro.

   Las OBRAS, aún teniendo muy buenas intenciones, pueden ser malas,
incluso dañinas y contraproducentes. Dios juzga más bien las intenciones,
no las obras, vistas estrictamente en sí mismas.  

   Los FRUTO pudieran ser pocos (según las circunstancias y la providencia
divina), pero pueden estar precedidos de grandes obras, de grandes esfuerzos
personales. En este caso la OBRA más grande sería en el sujeto mismo. 
 
    El "traje de bodas", -Mt.22, 8-14, no puede ser una acción, ni obras, ni frutos,
sino una circunstancia, una cualidad del Espíritu, una virtud. 
c.f. los mensajes.
 ( http://es.geocities.com/aparicionesymensajes2002/talavera.html - )

    Nuestro Señor Jesucristo nos dice: «Aquél que no quiera  entrar en el
rebaño será expulsado, porque dicho está: "A nadie se le puede obligar, pero
la sinceridad y la confianza va por delante de todo
."» -
Mensaje 8.2.1997 
   
   Hay muchos "mancos" y "cojos" que serán llevados -obligatoriamente-
al BANQUETE CELESTIAL. -S.Mt.22.  Pero serán expulsados después,
porque no tenían el "traje de bodas": SINCERIDAD y CONFIANZA.

   Muchos hermanos /as, no son sinceros consigo mismos, ni con Dios,
a pesar de ser muy "devotos", de este u otro grupo (secta), que como todos,
se creen en posesión de la verdad. (Aquí pecamos todos, incluso católicos.) 

   Están en este grupo, o en el otro, pero no siguen la verdad que ellos pueden
intuir según su inteligencia, o la verdad que se les demuestra claramente a la luz
de la Biblia.  Siguen más bien lo que les conviene en el momento, de acuerdo a lo
que más se lleva, o es más "in" es en "su grupo", en ese periodo. 
 
   Esto ocurre en las sectas (grupos aparte), como ocurre en el Catolicismo y en
otras religiones o grupos espirituales, pues es difícil apartarse del mundo, al que
muchas veces confundimos con la auténtica espiritualidad.

   "SINCERIDAD y CONFIANZA" es la clave. Este es el  "vestido nupcial"
para podernos quedar en el Banquete Celestial.  Aquél que adolezca de  esta
cartacterística, el que no sea sincero, no entrará en el Reino de los Cielos,
aunque sea llevado "forzosamente" al Banquete Celestial.

  Ser sincero consigo mismo, y con Dios naturalmente. Sobre todo con Él.

   Los católicos somos llamados continuamente en muchas apariciones
marianas para participar del  "Banquete Celestial", que ya está dispuesto.
    c.f.
http://es.geocities.com/aparicionesymensajes2002/index2.html 

   Los católicos somos invitados amorosamente, pero nos excusamos constantemente
a las muchas llamadas que nos hacen. Incluso perseguimos a los videntes que nos
lo anuncian, a los que llamamos "exaltados", "farsantes" o "satánicos".

  ¡Sí!, "satánicos"!, visto, oido personalmente. Una frase me impresiona:
       c.f. http://es.geocities.com/aparicionesymensajes2002/90-5-4.html

         
«He estado allí y no me han conocido. Y he hablado con ellos y no me han
         respetado.  Me he presendado como Madre y me han rechazado. ¿Y ahora
        qué? ¿Qué será de ellos por haber hecho todo esto?
» Mensaje 4.5.1990

  Que el Señor quede con vosotros.
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