LILLIAN VON DER WALDE MOHENO, ed.,

Propuestas teórico-metodológicas para el estudio de la literatura hispánica medieval

 

Publicaciones de Medievalia 27, México: Universidad Nacional Autónoma de México-Universidad Autónoma Metropolitana, 2003 [isbn 970-32-0777-4]

                                     

ÍNDICE
PRESENTACIÓN

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ÍNDICE

presentación (9-12)

i. la dimensión cultural de la literatura

La apuesta por la historia de los habitantes de la Tierra Media
    Leonardo Funes (15-34)

Edad Media y genología: el caso de las etiquetas de género
    Alejandro Higashi (35-73)

La muerte y los vivos: Francisco De Ávila y el canon poético de 1500
    Vicenç Beltran (75-104)

ii. texto y contexto

La ambivalencia de los signos: el “monje borracho” de Gonzalo Berceo (milagro XX)
    Juan Manuel Cacho Blecua (107-149)

Dos contextos de recepción para la novelística sentimental: corte y universidad. Nuevas obras
    Antonio Cortijo Ocaña (151-164)

La construcción ficcional en las colecciones de cuentos medievales: Libro del conde Lucanor, Decameron y Canterbury Tales
    Gloria B. Chicote (165-189)

iii. historia y creación

Dos reyes sabios: Alfonso X y Alfonso XI y la evolución de la crónica general a la crónica real
    Purificación Martínez (193-210)

La relación entre historia y poesía: el caso de la “Exclamaçion e querella de la gouernacion” de Gómez Manrique
    Nancy F. Marino (211-225)

iv.  textualidad, oralidad y auralidad

El “fermoso fablar” de la “clerecía”: retórica y recitación en el siglo xiii
    Fernando Gómez Redondo (229-282)

Del discurso oral al discurso literario en la ficción sentimental del siglo xv: hacia un modelo de interacción
    Diane M. Wright (283-322)

Ecos de una “poética de la audición” en La Celestina
    Gustavo Illades (323-334)

Textualidad y autoridad: hacia una teoría de los orígenes de la escritura señorial (el caso de El libro del conde Lucanor)
    Michael Gerli (335-349)

v. géneros literarios

El concepto de motivo: unidad narrativa en el Romancero y otros textos tradicionales
    Aurelio González (353-384)

El suicidio en los libros de caballerías castellanos
    Axayácatl Campos García Rojas (385-413)

vi. la labor crítica del medievalista

La crítica textual ante el siglo xxi: la primacía del texto
    José Manuel Lucía Megías (417-490)

La recepción: diversas proposiciones
    Lillian von der Walde Moheno (491-510)

No hubo una Edad “Media” española
    Daniel Eisenberg (511-520)

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Presentación

 

La producción literaria medieval contiene muchísimas particularidades que no son contempladas por las herramientas teóricas o metodológicas que parten del análisis de la literatura de otros períodos estéticos. Son los medievalistas, quienes se han enfrentado a problemas muy concretos y hallado soluciones, los que realmente han aportado conocimientos significativos para abordar su campo de investigación. Sin embargo, son pocos los libros cuyo propósito expreso es apoyar el estudio, académicamente riguroso, de la literatura del Medioevo hispánico, de allí la importancia de este volumen que, con ese fin, reúne un conjunto de muy sólidos trabajos escritos, a convocatoria mía, por varios de los más reconocidos especialistas del área.

            Propuestas teórico-metodológicas para el estudio de la literatura hispánica medieval consta de seis apartados en los que, con las obligadas arbitrariedades del caso, dispuse las colaboraciones recibidas. En el primero, el lector interesado encontrará una serie de artículos que, a partir de la relación texto-contexto, inciden en la reflexión sobre cómo ha de conceptuarse la historia de la literatura. Leonardo Funes, por ejemplo, habla de la necesidad de tomar en cuenta no sólo la especificidad de un texto, sino también toda la dimensión cultural del hecho literario. Y es esta dimensión cultural la que explica, de acuerdo con la proposición de Alejandro Higashi, la inestabilidad de los géneros literarios y de las etiquetas medievales de género, por lo que resulta conveniente estudiarlos mediante modelos más flexibles y empíricos como la teoría de los prototipos. Finalmente, mediante el detallado estudio de una obra en la que no habían reparado los investigadores de la literatura medieval, Vicenç Beltran llama la atención sobre la existencia de testimonios que permiten abstraer lo que era el canon literario coetáneo.

            En el siguiente apartado se observa la importancia de la dimensión cultural de la que hemos venido hablando, en el análisis de los textos en concreto. Así, Juan Manuel Cacho Blecua muestra que para la comprensión de un breve relato en el contexto sincrónico particular en el que surge, se requiere el análisis de un conjunto numeroso de factores como lo serían, para expresarlos de la manera más breve posible, la serie de la que depende, el sistema literario superior en el que ésta se inserta, las tradiciones que en dicho sistema confluyen y que, en última instancia, se hallan en dependencia de la cultura en su totalidad del momento histórico que se trate. Por su parte, Antonio Cortijo Ocaña estudia dos obras de diferentes épocas, cuya inserción en sendos ambientes sociales —el universitario y el de la corte de Navarra— colaboran a la explicación de los procesos de gestación y de recepción de la literatura amorosa. Y Gloria B. Chicote, por medio del estudio de tres colecciones de cuentos, se aproxima a las variables culturales de cambio que se sucedieron en el siglo xiv: su afectación en la literatura y el proceso inverso.

            Dos artículos analizan el tratamiento de la historia, a partir de la perspectiva autorial, en textos medievales. Purificación Martínez demuestra que los reyes Alfonso X y Alfonso XI, lejos de buscar la verdad histórica, emplean esta materia como instrumento propagandístico para los propios fines. La intentio autorial es asimismo tema de Nancy F. Marino, quien señala que, para aprehenderla, hay que investigar todo aquello que de alguna manera conforma el subtexto: la vida y la circunstancia del escritor, así como su momento histórico general. De esta suerte se logra que la historia alimente nuestra comprensión del porqué en una obra aparece un tratamiento determinado de los sucesos de la vida real, de la misma manera que el texto nos informa no sólo de tales acontecimientos históricos, sino de las actitudes asumidas ante éstos.

            Un grupo de muy novedosos trabajos cubre un tema de innegable relevancia en la investigación de la literatura del Medioevo: su carácter oral. Y es que, como lo puntualiza Fernando Gómez Redondo, la creación literaria del período obedece, en primera instancia, a necesidades receptivas y a pautas interpretativas, de allí su análisis de la poética de la recitación, en cuanto fenómeno compositivo, en los poemas de clerecía. Igualmente a partir de los conocimientos de la oralidad académica que tenían los escritores medievales, Diane M. Wright observa que, en la novela sentimental, se emplean estrategias discursivas vinculadas a la palabra hablada en un mundo escrito que se abre paso a la imprenta, lo que en parte explica la notable experimentación literaria que se dio en el género. Gustavo Illades explora la sonoridad literaria medieval en una de las obras maestras. En efecto, registra los indicios de la que bien llama “poética de la audición” de Celestina, con lo que se evidencia la importancia otorgada al elemento acústico. Por último, el estudio de Michael Gerli, que va por caminos relacionados, pero distintos. Analiza las representaciones que, en el Libro del conde Lucanor, se asocian con las categorías de la oralidad, por un lado, y de la escritura, por el otro, para comprobar que se hallan controladas por una aguda conciencia autorial; supeditadas, por tanto, a los propósitos o intereses de don Juan Manuel.

            El quinto apartado presenta las colaboraciones que analizan expresamente alguna característica de un género literario medieval; así, la de Aurelio González, quien después de revisar las concepciones que sobre el motivo ofrecen diversas teorías literarias, formula una conceptuación útil tanto para el estudio del Romancero como para el de otros textos en los que priva la variación. Por su parte, Axayácatl Campos García Rojas centra su atención en un motivo frecuente en los libros de caballerías: el suicidio. Mediante un estudio comparativo expone una tipología genérica que revela que son tres las clases de motivaciones que con mayor frecuencia aparecen en función del tema en el amplio corpus de la literatura caballeresca hispánica.

             Tres artículos más cierran el volumen que presento. El primero es un razonado recorrido de la disciplina ecdótica y sus problemas, en el que José Manuel Lucía Megías subraya la primacía del texto sobre su hermenéutica, a la vez que plantea lo que debe ser una edición crítica moderna, cuya base se halla en el método científico que le da origen. En mi propio trabajo abordo varias posibilidades de análisis que se derivan del concepto “recepción”. Examino, entonces, la labor de la recepción especializada, esto es, la del investigador de las estéticas del pasado; propongo, a la vez, tomar en cuenta la noción de receptor implícito y considerar a la recepción real coetánea a las obras; finalmente, señalo la importancia del examen de la recepción como elemento de construcción artística. Por su parte, Daniel Eisenberg hace un llamado a la redefinición de la España medieval, para con ello no sólo apreciar, sino lo más elemental, consignar en las historias de la literatura la riqueza cultural de un mundo que fue ciertamente plural: multilingüe, poliétnico, y plurirreligioso.

            Para concluir, permítaseme expresar mi reconocimiento a los investigadores arriba nombrados, quienes con su erudición y capacidad analítica hacen de Propuestas teórico-metodológicas para el estudio de la literatura hispánica medieval un libro de importancia cardinal en nuestro campo de estudios. Vaya, también, mi agradecimiento a Concepción Company, titular del Proyecto Medievalia, quien desde el primer momento manifestó su entusiasmo por la publicación de un volumen de esta índole, a los responsables de las labores de la Dirección General de Asuntos del Personal Académico de la UNAM, que de manera continua han hecho posible la difusión en México de valiosas investigaciones sobre la Edad Media, y a Luis Ignacio Sáinz, titular de Difusión Cultural de la UAM, quien me brindó el apoyo institucional que asimismo dio lugar a la coedición de este libro.

 Lillian von der Walde Moheno

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