La Ira.
Card Captor Sakura Fanfic.
Por: Iliana Rojas.
En una estancia oscura una figura encapuchada se movía entre las sombras. Una mano blanca se asomó por debajo de una capa, y con un ademán ligero y elegante hizo aparecer ante ella una ventana, en la que se veía la imagen de un joven de cabellos negros y ojos grises. La escena se desarrollaba en un aeropuerto, y el joven se despedía de una chica y su mascota.
- ¿Cuándo regresas?- preguntó la
chica.
- Espero que muy pronto. Cuando resuelvva este asunto - dijo el joven mientras
acariciaba a la criatura.
- Vuelva pronto por favor, Señor Clow, y cuídese mucho - dijo el animalito en
voz muy baja.
- Sí, me cuidaré mucho Spinnelson - resspondió Eriol con una sonrisa.
- Aún no comprendo por qué no nos permiite ir con usted - terció la chica.
- Nakuru, ya te lo dije, esto debo resoolverlo yo. No puedo arriesgarlos a
ustedes. Además, tengo otros asuntos que resolver, y quisiera hacerlo por mí
mismo.
- ¡Buena suerte entonces! - dijo Nakuruu.
- ¡Sí, buena suerte, y que sus deseos sse cumplan! - completó Spinnelson.
- ¡Gracias! - se despidió Eriol mientraas iba hacia la puerta de despacho de su
vuelo - ¡Cuídense mucho, adiós! - dijo mientras desaparecía por el pasillo
de abordaje.
Nakuru se secó furtivamente una lágrima solitaria. Un joven oficial que había presenciado la escena se le acercó y le preguntó en tono amistoso:
- ¿Es su hermano? Se nota que lo
quiere mucho.
- Es más que eso - respondió ella - Poddría decirse que es el motivo por el
cual estoy en este mundo.
La figura entre sombras había visto y escuchado toda la escena, y con una sonrisa sardónica se limitó a decir:
- Hoy se cumple un año más de mi nacimiento, un año más de mi creación. Y aunque han intentado eliminarme no he dejado de crecer, de hacerme más fuerte. Dentro de poco saldré del olvido en que estoy, y mi hacedor sabrá que nunca, jamás debió descuidarse. ¡Ja! Mi querido Clow, recuerda... Cuidado con lo que deseas... porque a veces los deseos se hacen realidad... ja, ja, ja, ja...
****************
El primero de Abril es el día que marca el inicio de la primavera en la mitad del mundo; pero en la ciudad de Tomoeda esta fecha es más que el inicio de una estación, puesto que es el cumpleaños de una jovencita muy especial.
En el primer piso de la casa de la familia Kinomoto se escuchó un reloj despertador que intentaba despabilar a una chica de cabello castaño.
- Mmmhhh - gimió Sakura mientras se
arropaba mejor.
- ¡Despierta Sakura!
- ¡Cinco minutos más, por favor! - dijoo mientras sacaba de debajo de las
cobijas un brazo para tratar de apagar el reloj.
- Recuerda que hoy tienes servicio.
>
- Sí Kero, pero dame cinco minutos, sollo cinco minutos.
- ¡Despierta de una buena vez, Sakura! - gruñó Kero mientras se acercaba a la
cama.
- Todavía no...
Kero al darse cuenta de que la chica no tenía intención de levantarse decidió tomar medidas un poco más... drásticas. Se acercó al borde de la colcha que cubría a Sakura y de un tirón se la arrancó de encima mientras gritaba:
- ¡Ya levántate!
- ¡Ahhhhhh!... - gritó ella - ¡Kero quéé haces, tengo frío!.
- Te despierto, porque hoy tienes serviicio, así que ¡Levántate y apresúrate!
- le respondió el guardián.
- Está bien, está bien - refunfuñó mienntras se levantaba. Luego se volvió y
lo apuntó con un dedo mientras decía - ¡Pero esta me la pagas!
- Perfecto, pero date prisa, antes de qque tu hermano llegue y...
En eso tocaron la puerta, y se oyó la voz de Touya que decía:
- ¿Es que no piensas levantarte hoy,
monstruo?
- ¡Hasta cuando voy a decirte que no mee digas monstruo! - respondió Sakura
mientras abría la puerta de un tirón - Además...
La chica se quedó sin habla. Frente a ella, en el pasillo que llevaba a su habitación estaban apretujados el señor Fujitaka, Touya y Yukito, que sostenían un pastel de cumpleaños. Además estaban Chiharu, Naoko, Tomoyo con su inseparable cámara, Rika y Yamazaki, todos sonriendo y aplaudiendo para alegrar la mañana de su amiga.
- ¿Qué... qué hacen aquí? - fue lo
único que pudo decir Sakura cuando se recuperó del asombro.
- Vinieron a celebrar el cumpleaños de mi pequeña Sakura - dijo el señor
Fujitaka con una gran sonrisa.
- Yo... Gracias, gracias a todos.
- Sopla las velas, Sakura - le gritó allegremente Tomoyo.
- Y no olvides pedir un deseo - agregó Rika.
- ¡Sí, pero un gran deseo! - completó NNaoko.
- Chicas - dijo Yamazaki mientras alzabba un dedo - sabían ustedes que...
- Yamazaki, hoy no por favor - lo interrrumpió Chiharu.
- Pero es que quiero decirles que... - insistió Yamazaki.
- ¡Yamazaki...! - dijeron a coro todas las chicas.
- Está bien - y se cruzó de brazos un ppoco molesto - pero luego no digan que
no les avisé.
Todos los presentes animaron a Sakura para que apagara las velas. La festejada se inclinó sobre el pastel, y antes de cerrar los ojos para pedir su deseo, se fijó en la discreta mirada de complicidad que intercambiaron su padre y Tomoyo, pero, despistada como siempre, no le prestó mayor atención. Cerró los ojos, aspiró y sopló fuerte sobre las dieciséis velas que ardían frente a ella. Con su deseo en mente se enderezó, y de nuevo les dio las gracias a todos con una gran sonrisa.
- No fué nada... monstruo - le
contestó Touya mientras le alborotaba el cabello y le sonreía tiernamente.
- Y ahora vístete porque tienes que bajjar a abrir tus regalos - dijo Tomoyo
mientras la tomaba del brazo.
- Pero es que yo hoy tengo servicio - bbalbuceó Sakura mientras se dejaba guiar
por su amiga.
- Por eso no te preocupes - intervino CChiharu - Nosotros hablamos con nuestros
compañeros y uno de ellos amablemente dijo que lo haría por ti si alguno de
nosotros lo hacía por él la próxima semana.
- ¡Y a que no adivinas a quién le toca!! - dijo Yamazaki muy apesadumbrado.
Esto hizo que todos estallaran en risas mientras bajaban las escaleras. Unos minutos después todos estaban en la sala de los Kinomoto; y mientras Sakura se vestía, Tomoyo y el Sr. Fujitaka conversaban en voz baja en una esquina de la habitación.
- ¿Lo trajiste? - preguntó el Sr.
Fujitaka.
- ¡Sí! Me costó un poco arreglarlo, perro está allí afuera - respondió
Tomoyo dando palmas de alegría.
- ¡Muy bien! - contestó el hombre compllacido.
- ¡Aquí estoy! - dijo Sakura mientras eentraba en la sala vestida ya con su
uniforme.
Así los amigos y los seres queridos de Sakura le entregaron los regalos que habían escogido para ella en esa fecha. Una vez abiertos todos los presentes se oyeron golpes en la puerta.
- ¡Yo voy! - dijeron al unísono
Tomoyo y el Sr. Fujitaka.
- ¡Déjenlo, yo estoy más cerca! - les ccortó Touya, sin darles tiempo a
reaccionar para evitarlo.
- Pero... - dijo Tomoyo.
- No te molestes, ya fui - y desapareciió por el pasillo. El joven abrió la
puerta y cuando regresó iba seguido por alguien - Sakura, tienes visita - y
volviéndose hacia quien lo seguía - pasa por favor.
El Sr. Fujitaka y Tomoyo se miraron con extrañeza, mientras que Sakura al ver a la persona que acababa de llegar, fue casi corriendo a su encuentro.
- ¡Eriol!
- ¡Hola querida Sakura! - dijo el reciéén llegado. Luego saludó al resto de
los presentes.
- ¡Qué sorpresa! ¿Cuándo llegaste? - prreguntó Tomoyo.
- Hace unos dos o tres días. Pero, Yamaazaki, ¿no les dijiste nada?...
- Intenté hacerlo, pero ellas no me dejjaron - contestó el chico.
- ¿Cómo? ¿Es que no ibas a contar otra de tus mentiras? - preguntó Chiharu.
- Pues no, eso era lo que quería decirlles cuando me hicieron callar.
- Discúlpanos por favor - dijeron todass casi a coro.
- No hay problema - dijo Eriol - Estoy de vacaciones y decidí viajar aquí
porque, entre otras cosas recordé que hoy era el cumpleaños de alguien a quien
realmente aprecio, y a quien he causado muchas molestias. Toma, esto es para tí
- y le entregó a Sakura una caja que trraía entre sus manos.
- ¡Gracias, no debiste molestarte! - reespondió ella tomando la caja de entre
sus manos - ¿Qué es? Dime.
- ¡Ábrelo y lo sabrás!
Sakura abrió el paquete con un poco de impaciencia y curiosidad. Al destapar la caja vió dentro un par de figuras de porcelana. Era una pareja de jóvenes vestidos con trajes del siglo XIX en actitud de estar bailando, y que se miraba tiernamente a los ojos.
- Es hermosísima - fue lo único que
Sakura acertó a decir.
- Es muy bella, Hiragisawa - dijo Tomoyyo.
- ¡Sí! Apenas la ví quise dártela Sakurra - expresó el joven.
- Muchas gracias, aunque el mejor regallo es que hayas venido acá por mi
cumpleaños.
- Como ya te dije, vine por eso y por ootras cosas, pero luego hablaremos de eso,
¿te parece?
En eso sonó de nuevo el timbre de la puerta, pero esta vez fue Tomoyo quien corrió a abrir, mientras Touya y Yukito intercambiaban miradas de extrañeza. Casi de inmediato Tomoyo regresó a la sala, y mirando al Sr. Fujitaka con una sonrisa de entendimiento le dijo a Sakura:
- Tu papá y yo hemos preparado un
regalo adicional para ti. Ven afuera a verlo - y tomó a su amiga de la mano
para llevarla hasta la puerta.
- ¿Afuera? - preguntó Sakura.
- ¡Sí, vamos! - y casi la arrastró trass de sí. Antes de llegar a la puerta
se detuvo y le dijo - Ahora cierra los ojos, y no los abras hasta que te lo
diga.
- ¡Pero así no podré ver mi regalo!
>
- ¡Pero disfrutarás más de la sorpresa!! - contestó Tomoyo mientras la guiaba
hacia el jardín. Una vez allí se detuvo - Creo que aquí está bien ¡Te dejo
Sakura!.
- Pero Tomoyo... ¿me vas a dejar sola?<
- ¡Felíz Cumpleaños Sakura! - dijo una voz detrás de ella, que reconoció de
inmediato. Abrió los ojos y los cerró de nuevo, casi sin creer en lo que
veía.
- ¡Eres tú! - dijo ella en un murmullo..
- Sí. Hola - y abrió los brazos.
- ¡Syaoran! - gritó Sakura muy emocionaada. Se acercó a él y de manera
inconsciente lo abrazó - ¿En serio eres tú?.
- Por supuesto, recuerda que eres tú laa dueña de la carta espejo - dijo él
intentando hacer una broma.
- Eso no me parece divertido. Pero ¿porr qué no me dijiste que vendrías?
- ¡Y arruinar la sorpresa, jamás! Ademáás, estoy seguro de que si te decía
algo, tu papá y Tomoyo me estrangulaban.
- Con que esas tenemos ¿no? - dijo Sakuura en un tono no muy amistoso - pues me
parece que soy yo quien los va a estrangular a ellos.
- Mejor agradéceles, porque fueron elloos quienes arreglaron todo para que yo
pudiera venir.
En ese momento se dieron cuenta de que aún estaban abrazados, y se separaron muy ruborizados. Syaoran, en un intento de aligerar la atmósfera se volvió para tomar un envoltorio y entregárselo a la chica.
- Eh... este... Sakura, toma, este es
tu regalo - y le tendió el objeto que sostenía.
- Gracias - dijo mientras lo tomaba de sus manos - ¿Puedo abrirlo ya?
- Si quieres...
- ¿Qué será, qué será? - decía mientrass abría delicadamente el papel. Al
terminar se encontró con un delicado envase de vidrio azul, que contenía unos
pequeños objetos transparentes. Sin poder ocultar su perplejidad se volvió
hacia el chico y le preguntó - ¿Son estrellas?
- Sí, son trescientas sesenta y cinco eestrellas, una por cada día de tu
próximo año de vida.
- No entiendo.
- Es una costumbre de mi país - explicóó él - Se dice que cada una de esas
estrellas representa un día de felicidad y buena fortuna. Es por eso que te las
regalo.
- Son bellísimas. ¿Son de cristal?
- Sí.
Mientras tanto, dentro de la casa Tomoyo comunicaba el éxito de su misión.
- Señor Fujitaka, ¡Misión cumplida!
- dijo la joven.
- ¿Llegó? - preguntó el aludido.
- Sí, está afuera hablando con ella.
- Casi entró en shock - contestó la chiica sin poder contener la risa.
- ¿De quién hablan ustedes? - preguntó Touya sumándose a la conversación.
- Es que Tomoyo y yo decidimos hacerle un regalo especial a tu hermana -
explicó el Sr. Fujitaka a su hijo - así que hablamos con su amigo de China, Li
Syaoran, y lo arreglamos todo para que viniera el día de hoy.
- ¡Tú invitaste a ese mocoso! - dijo Toouya alzando mucho la voz.
- Sí pero... Touya ¿qué te pasa? - le ppreguntó su padre.
- ¿Que qué me pasa? Tú no te has fijadoo que ese lo que quiere es quitarnos
a...
- Tranquilízate Touya - lo interrumpió Yukito tocándole el hombro - no es
para tanto.
- ¿Pero es que no se han dado cuenta? EEl día menos pensado ese chiquillo la
convence y entonces...
- Me parece que exageras - terció su paadre - ella solo tiene dieciséis años.
- ¡Igual que mamá cuando se casó contiggo! - respondió Touya malhumorado.
- Pero las circunstancias eran distintaas - dijo su padre.
- Y Sakura es aún nuestra pequeña Sakurra - completó Yukito sin abandonar su
sonrisa.
- Está bien - refunfuñó el joven morenoo - Pero aún no me han convencido; y
me parece que están tardando demasiado allí afuera.
Tomoyo, al ver que la discusión era estrictamente familiar, se retiró discretamente hasta el sitio donde se encontraba el resto de sus amigos. Al llegar allí todos la miraron con aires de interrogación.
- Aquí estás - le dijo Naoko - Dime
¿a qué viene tanto alboroto?
- A que el regalo sorpresa de Sakura ess Li Syaoran - dijo Tomoyo.
- ¿Li Syaoran está aquí? - preguntó Rikka sorprendida.
- Sí, está afuera hablando con ella - rrespondió Tomoyo.
- Con razón se escondió al verme - comeentó Eriol.
- Así que tú lo habías visto y no nos hhabías dicho nada - dijo Naoko con
gesto de complicidad.
- No lo hizo porque él es un chico muy discreto; ¿no es así Hiragisawa? -
contestó Tomoyo muy convencida.
- Eh... este... pues no exactamente - bbalbuceó Eriol - Iba a preguntarte qué
hacía él afuera cuando te llevaste a Sakura.
Tomoyo se quedó de una pieza al escuchar esto, y todos los demás no pudieron evitar reírse de la disparatada situación. En eso estaban cuando el Sr. Fujitaka se les acercó para recordarles que era día de clases; así que todos se despidieron de la familia, no sin antes comprometerse para encontrarse en la noche allí mismo para pasar un buen rato, y de paso, saborear el rico pastel preparado especialmente para la ocasión. Así pasó el día para todos, entre sus actividades de rutina, mientras llegaba la noche.
*****************
- Voy a bajar Kero - dijo Sakura
después de terminar de arreglarse - recuerda, no vayas a salir.
- Está bien - respondió él distraídamennte, mientras luchaba contra un nuevo
videojuego - pero recuerda traerme muchos, muchos, muchos dulces.
- Sí Kero, ya sé - le contestó en tono cansado, mientras cerraba la puerta de
su habitación a su espalda.
Abajo la esperaban sus amigos, incluyendo a Eriol y Syaoran. Luego de un rato todos conversaban animadamente, mientras compartían la comida y los refrescos especialmente preparados para la ocasión.
Touya, no muy contento con la presencia de Syaoran (para variar) se las arregló para no dejarlo solo con su hermana ni por un momento, pero hasta el mejor guardián alguna vez se descuida. Ya todos se retiraban, y Sakura los despedía en la entrada de la casa.
- ¡Adiós chicos! - decía ella.
- ¡Adiós, y gracias por todo! - le resppondió Rika.
- No por favor, gracias a ustedes por vvenir y por sus regalos, no debieron
molestarse.
- No fue nada - le dijo Chiharu - fue uun placer buscar tu regalo, ¿verdad
Yamazaki?
- Mas bien una tortura de cinco horas een el centro comercial - murmuró el joven
por lo bajo.
- ¿Qué dijiste? - preguntó Chiharu en uun tono que no auguraba nada bueno.
- ¿Yo? ¡nada, nada! - respondió Yamazakki alarmado.
- Yamazaki, creo que estás en problemass - le susurró Naoko al oído.
- ¡Shhst, cállate no sea que te escuchee! - dijo el chico susurrando también.
- Creo que será mejor que nos vayamos -- cortó Rika al ver los impulsos
asesinos de su amiga - Mañana no hay clases, pero prometí llegar a casa
temprano.
- Muy bien, entonces yo las acompaño - se ofreció Yamazaki - Hiragisawa, Li
¿Vienen con nosotros?
Syaoran iba a responder, cuando Eriol lo hizo por él, sin darle siquiera oportunidad de abrir la boca.
- No, no podemos, Syaoran prometió
acompañarme al bazar a buscar algunas cosas, ¿no es cierto? - dijo Eriol,
pidiéndole al otro con la mirada que le siguiera la corriente.
- Eh... este... sí, casi lo había olviddado - respondió el joven chino sin
comprender muy bien.
- Tomoyo ¿Nos acompañas? - preguntó Eriiol mirándola de igual manera.
- Por supuesto - dijo ella al comprendeer que él quería que se quedara.
- Bien, entonces nos vamos - resolvió YYamazaki con un encogimiento de hombros.
Luego, ofreciendo el brazo a las chicas - ¿Me acompañan, bellas damas?
- ¡Encantadas! - dijeron a coro Rika y Naoko.
- ¿Qué estás tramando? - preguntó Chihaaru con suspicacia.
- ¡Siempre dudas de mí! - dijo el chicoo en tono dolido.
- No vayan a empezar a pelear - interviino Rika conciliadora.
- Miren que últimamente lo están hacienndo muy a menudo. ¡Si hasta parecen
novios! - terció Naoko, haciendo que la pareja se sonrojara intensamente.
La risa no se hizo esperar, y mientras Chiharu y Yamazaki buscaban qué decir, las otras dos chicas los empujaban calle abajo, y se despedían agitando la mano. En la puerta quedaron Sakura, Tomoyo, Syaoran y Eriol. Una vez solos, el joven chino tomó la palabra.
- Bien Hiragisawa, ¿Para qué querías
que nos quedáramos? - preguntó sin rodeos.
- Creo que sería mejor si habláramos enn otro sitio - respondió el aludido
mirando a Sakura.
- Pues vayamos adentro - dijo esta.
>
- No. Preferiría que no estuvieran cercca tu padre ni tu hermano - objetó
Eriol.
- ¿Podría ser en el jardín de atrás? - sugirió Tomoyo.
- Sí, no creo que haya problema - respoondió Sakura - Tomoyo, ¿podrías
llevarlos allá, por favor, mientras le aviso a mi papá?
- Por supuesto - dijo la chica. Luego sse dirigió a los jóvenes - Síganme por
favor.
Mientras Tomoyo llevaba al grupo al jardín trasero, Sakura iba hasta su casa para avisar que se quedaría un rato más afuera con sus amigos. Esto por supuesto no le hizo la menor gracia a su hermano.
- Sakura, ten mucho cuidado con ese
mocoso - le advirtió Touya en tono ominoso.
- Touya por favor, no le digas mocoso aa Syaoran - pidió Sakura a su hermano.
- Pues se me hace difícil no decirle moocoso a un mocoso.
- ¡Touya, ten más respeto! - le gruñó SSakura.
- Está bien, pero llévate un sweater, nno quiero tener que cuidar de un
monstruo enfermo - le respondió el joven moreno.
- ¡Hermano!
- Tu hermano tiene razón - intervino ell Sr. Fujitaka - abrígate; y no estés
mucho rato afuera.
- Sí papá - dijo ella mientras tomaba uun abrigo del armario y salía hacia
donde estaban esperándola.
Al llegar allí, era evidente que había una ligera tensión en el aire. Syaoran y Tomoyo intercambiaban miradas preguntándose el por qué de tanto misterio, mientras que Eriol estaba sentado en el borde del jardín, aparentando una serenidad que no sentía. Al ver a Sakura, se puso de pie y pidió a todos que se sentaran para así poder conversar con tranquilidad. Una vez acomodados todos, comenzó a hablar.
- Antes que nada Sakura, deseo pedirte
disculpas de nuevo.
- ¿Para qué? - preguntó la chica - Segúún sé ya todo pasó, y todos quedamos
siendo muy buenos amigos.
- Ya lo sé, pero al parecer, cada vez qque entro a tu vida, es para causarte
molestias - dijo un muy apenado Eriol - Pero... - y se encogió de hombros con
algo de resignación - a lo que vine. Desde hace algún tiempo he estado
sintiendo una especie de "malestar"; nada físico - se apresuró a
aclarar al ver las caras alarmadas de sus amigos - sino... algo como una
perturbación de la magia.
- Pues sí - intervino Syaoran - yo tambbién lo había sentido, pero no le dí
la menor importancia. Y tú Sakura, ¿Has sentido algo?
- Honestamente, no - y se quedó pensatiiva un momento - aunque... últimamente
he tenido algunos sueños extraños, pero al despertar no recuerdo nada. De
hecho, si ustedes no hubieran hablado de ello, probablemente lo habría
olvidado.
- Pues yo lo he sentido desde hace alguunas semanas - les informó Eriol - Eso me
ha inquietado mucho, y por eso decidí venir tan repentinamente a Japón a
hablar con ustedes.
- Comprendo - intervino Tomoyo, que habbía escuchado todo en silencio - pero
¿Qué tengo yo que ver en esto? Yo no tengo poderes mágicos, ni habilidades
especiales.
- No - Eriol la miró - pero eres la úniica persona fuera de nuestro
"círculo" que sabe de la existencia de las Cartas Sakura, y conoce su
historia.
- Correcto, pero sigo sin ver cuál es mmi papel en esto - insistió la joven.
- Es que... - y se detuvo un momento, ttitubeante - habla, deberías hablar ahora
- pensaba - pero... No, ahora no es el momento - tú has tratado con la magia, a
pesar de que no la manejas, y podrías ayudarnos a deducir qué está
ocurriendo.
- Aún no estoy convencida, pero si pueddo ser de alguna ayuda, está bien, iré.
- Perfecto, entonces nos veremos mañanaa. - Syaoran apartó la vista del grupo,
y le pareció ver a Touya atisbando por la ventana - Sakura, creo que sería
mejor que nos marcháramos, creo que a tu hermano no le agrada mucho que te
quedes aquí afuera.
Sakura se volvió hacia la casa, sin darle tiempo a su hermano para ocultarse. Un poco apenada le dijo a sus amigos:
- Creo que tienes razón. Entonces
¿mañana?
- Sí. De hecho iba a proponerlo. ¿Qué lles parece en mi casa? - preguntó
Eriol.
- Yo creo que está bien. Y ustedes chiccas, ¿Qué opinan? - dijo Syaoran.
- A mí me parece bien. - respondió Tomooyo.
- A mí también - estuvo de acuerdo Sakuura.
- Decidido entonces, mañana en mi casa,, a las nueve - confirmó Eriol.
- ¿Tan temprano? - se quejó Sakura.
>
- ¡Sakura! - la regañó Tomoyo.
- ¡Bien, bien, me convencieron! - y alzzó las manos ante ella en señal de
rendición.
- Bueno, ya que todo está arreglado, crreo que es hora de marcharnos, adiós
Sakura, hasta mañana - se despidió Syaoran.
- ¡Nos vemos mañana! - dijo Tomoyo.
>
- Sí Sakura, hasta mañana - dijo tambiéén Eriol.
Ya se iban, cuando Syaoran recordó un encargo que le había hecho su prima Mei Ling. Se palpó los bolsillos mientras pedía a sus amigos que lo esperaran un momento mientras regresaba a entregarle un sobre a Sakura. Se volvió hacia ella y puso el sobre en su mano mientras decía:
- Esto te lo envía Mei Ling; aquí te explica por qué no pudo venir.
Eriol y Tomoyo esperaban al joven chino en la entrada de la casa. Cuando este los alcanzó echaron a andar y Eriol preguntó a Tomoyo:
- ¿Quieres que te acompañemos hasta
tu casa?
- No es necesario - respondió ella con una sonrisa - Llamé a casa hace rato,
así que pronto llegarán por mí.
- Entonces esperaremos contigo hasta quue lleguen - dijo Eriol.
- No se molesten por favor.
- Hiragisawa tiene razón - intervino Syyaoran - Esta zona es muy tranquila, pero
es tarde y no me agrada dejar a una chica sola por ahí, y menos si es una amiga
- y veía a Eriol disimuladamente mientrras hablaba.
- Visto así, tienen razón - concedió laa chica.
Diez minutos más tarde llegó el auto que venía por Tomoyo. Luego de despedirla Eriol y Syaoran fueron caminando juntos hacia sus respectivas casas. Luego de unos minutos de silencio, Syaoran hizo la pregunta que desde hacía rato rondaba por su cabeza.
- Hiragisawa, aquí hay algo más; algo
que no has querido decirle a ellas, ¿no es cierto?
- Como siempre he pensado, eres la conttraparte perfecta para la querida y
despistada de Sakura - contestó Eriol mientras sonreía tristemente - Sí, es
cierto, hay algo más - tomó aire y continuó - Hace unas noches tuve un sueño
muy extraño, casi diría que aterrador. En el aparecían Sakura y Tomoyo que
conversaban, mientras que detrás de ellas una bruma roja se cernía sobre ellas
sin que se dieran cuenta de eso, y las envolvía hasta ahogarlas - el chico se
agitaba poco a poco mientras hablaba -. Yo estaba ahí y las llamaba, pero ellas
no me escuchaban, hasta que era demasiado tarde y se volvían hacia mí, pero yo
no podía hacer nada para ayudarlas.
Se quedó callado, como si el haber evocado la pesadilla le hubiera devuelto también el sentimiento de horror, desesperación e impotencia que lo invadieron durante esos momentos. Syaoran, al darse cuenta de la expresión de su rostro, se mantuvo callado para permitir que el otro tomara de nuevo el control de sus emociones. Sin darse cuenta, ambos habían llegado hasta el parque Pingüino, y se sentaron en un banco, y fue entonces cuando Syaoran rompió el silencio.
- Te entiendo mejor de lo que crees - y miró al cielo mientras recordaba - Hace ya cinco años que estuve a punto de perder a alguien muy importante para mí. Y no era solo el perderla; también estuve a punto de olvidarla, de olvidar el sentimiento que me inspiraba, a pesar de que eso aún no estaba muy claro para mí.
Al escuchar esto Eriol sintió que parte de su malestar se disipaba, y hasta fue capaz de esbozar una media sonrisa.
- Gracias por comprenderme. ¿Sabes?
Creo que si nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, podríamos haber
sido muy buenos amigos.
- Yo también lo creo - y después de un breve silencio - Será mejor que nos
vayamos. Es tarde y tenemos una cita en tu casa temprano, y si nos retrasamos
creo que ellas nos van a matar.
- Es cierto. Nos vemos mañana. Y graciaas de nuevo.
- No fue nada - y se detuvo como querieendo decir algo, pero lo pensó mejor y
decidió que, si Eriol no quería decir nada más era mejor dejarlo estar.
Agitó su mano en señal de despedida; y ambos se fueron a sus casas, sumido
cada uno en sus propios pensamientos.
****************
Al día siguiente, puntuales a las nueve, se encontraron Sakura, Tomoyo y Syaoran frente a la casa de Eriol Hiragisawa. Allí les esperaba su anfitrión en persona.
- Bienvenidos - dijo él mientras
abría la reja de la entrada - vine a recibirles para corregir la descortesía
de la última vez.
- Por favor Eriol; creía que eso ya lo habíamos olvidado - le reprochó
Sakura.
- Pues yo no - y les hizo ademán de quee entraran. Cerró la reja tras de ellos
y continuó mientras andaba a su lado - Además, también vine porque no podía
estarme quieto dentro de la casa; así que preferí salir a esperarles en el
jardín.
- Esa es una muy buena razón - concedióó Syaoran comprensivamente.
El grupo cruzó el jardín hasta llegar a una pequeña glorieta en la que había una mesa y sillas, y estaba preparada una merienda de media mañana. Todos se distribuyeron alrededor de la mesa, y una vez acomodados a su gusto, Syaoran miró a su alrededor y preguntó:
- Si no es una indiscreción ¿Dónde
están Spinnelson y Ruby Moon?
- Decidimos de mutuo acuerdo que, dadass las circunstancias, era mejor que se
quedaran en Inglaterra, y que vinieran solo si los necesitaba - respondió Eriol
- Créeme, este asunto prefiero resolverrlo yo solo.
- ¿Solo? - preguntó Sakura.
- Sí. Anoche solo les comenté una partee de lo que pasa, pero eso no es todo -
Eriol hizo una pausa, como si le costara un poco de esfuerzo continuar - Han
ocurrido cosas, no solo las perturbaciones en la magia, sino que también he
tenidos sueños muy angustiantes, en los que aparecen ustedes dos - y miró a
las dos chicas.
- ¿Nosotras? - dijeron ambas al unísonoo.
- Sí. Por eso creo que están en grave ppeligro.
- ¿Pero qué clase de peligro? - inquiriió Tomoyo.
- No lo sé, y eso es lo más frustrante - respondió Eriol. Tomó aire y
continuó - Sé que hay peligro, pero no sé por qué ni de dónde viene, ni
tampoco qué es.
- Entonces ¿qué vamos a hacer? - pregunntó Syaoran.
- Esperar - fue la lacónica respuesta dde Eriol. Él se disponía a decir algo
más, cuando escuchó una voz en su cabeza.
- No te inquietes, no te haré esperar ddemasiado.
Todos se miraron entre sí, muy sorprendidos, sin atreverse a hablar, hasta que Tomoyo se decidió.
- ¿Escucharon eso?
- ¿Tú también lo oíste? - dijo Syaoran..
- Y yo - dijo Sakura mientras tendía suu mano hasta la de su amiga y la apretaba
con fuerza.
- Y yo, pero fue dentro de mi cabeza - Eriol miró a cada uno de sus invitados,
y al detectar la alarma en sus rostros decidió que era mejor irse - Vamos a la
casa.
Apenas terminaba de hablar, cuando un viento helado y furioso comenzó a soplar sobre ellos, y casi los arrancó de sus sillas.
- ¡Sakura, Tomoyo, agáchense detrás de nosotros! - gritó Eriol por encima del rugir del viento - Syaoran, ayúdame con esto - y señaló la mesa.
Las jóvenes se pusieron a cubierto detrás de los chicos, mientras ellos desatornillaban las patas de la mesa, para usar la tabla como escudo contra el viento. Los cuatro se parapetaron tras ella y se encaminaron hacia la casa. Casi llegaban cuando el viento pareció calmarse. Entonces ellos corrieron hacia la seguridad de la entrada, y casi llegaban cuando, repentinamente el viento volvió, desde otra dirección, arrastrando consigo a Sakura y Tomoyo, quienes solo tuvieron tiempo de asirse con fuerza a la balaustrada de la escalera por la que subían.
- ¡Auxilio! - gritó Sakura.
- ¡Aguanten por favor! - le respondió SSyaoran. Él y Eriol estaban casi en la
puerta cuando el viento arrastró a sus amigas, por lo que no recibieron de
lleno la ráfaga. Así, ambos estaban pegados de la pared de la casa, tratando
desesperadamente de hallar el modo de rescatar a las chicas. Fue el propio
Syaoran el que encontró la solución - ¡Hiragisawa, vamos a combatir el fuego
con fuego! Voy a crear un muro de viento; mientras tanto tú ve y tráelas
adentro. Pero rápido, porque no sé cuánto pueda resistir.
Eriol asintió en silencio y se preparó cuando Syaoran sacó su péndulo e hizo aparecer su espada.
- ¡Dios del Viento, ven! - invocó
Syaoran, creando una fuerte corriente de aire que se opuso a la que arrastraba a
las muchachas. Mientras tanto Eriol sin perder un segundo, corrió hasta ellas y
las ayudó a levantarse.
- ¡Vamos! - dijo mientras tomaba a cadaa una del brazo.
- Yo estoy bien - respondió Sakura - Ayyuda a Tomoyo, que se golpeó muy fuerte.
- ¡Ok, corre! - dijo a Sakura mientras tomaba a Tomoyo por la cintura y la
ayudaba a andar - Vamos Tomoyo.
- ¡Gracias! - respondió esta.
- Aún no me agradezcas.
- ¡Apresúrense - gritó Syaoran por enciima del viento - casi no puedo más!
Sakura ya había llegado a la puerta, la había abierto y los urgía desde allí para que entraran. Eriol y Tomoyo habían llegado y Syaoran retrocedía lentamente, cuando su pie tropezó con una tabla suelta y cayó de espaldas sobre el suelo. Ya el viento lo arrastraba cuando se escuchó la voz de Sakura.
- ¡Flote!
Syaoran se halló flotando por encima del suelo y moviéndose rápidamente hacia el interior de la casa. Cuando entró, Eriol cerró la puerta de golpe y Sakura dejó al asombrado chico suavemente sobre la alfombra de la sala. Luego miró a Tomoyo, que también estaba sentada en el suelo y fue hacia ella.
- ¿Estás bien? - y se agachó junto a
su amiga.
- Creo que sí, pero... - Tomoyo miró a su alrededor buscando algo.
- ¿Pero qué? ¿Te golpeaste? ¿Te rompistte algo? - Sakura tomó las manos de
su amiga y la miró angustiada.
- No, no; pero con el alboroto perdí mii cámara.
- ¡Tomoyo! - y de la impresión Sakura ccayó sentada en el suelo. Eriol y
Syaoran habían estado mirando a las chicas, y al escuchar la respuesta de la
pelinegra no pudieron evitar el acceso de risa que los atacó.
- ¿Todos están bien? - preguntó Syaorann cuando logró ponerse en pie.
- Creo que sí - le respondió Eriol, conn la espalda apoyada en la puerta. Se
separó de esta y se acercó al grupo en el centro de la sala - Creo que el
viento está amainando.
Todos se acercaron a la ventana, y vieron como efectivamente el viento que antes los arrastraba se había transformado en una suave brisa, para luego disolverse y dejar paso a una calma casi absoluta.
- Es muy raro que el viento se haya
calmado tan repentinamente - acotó Tomoyo.
- Sí, es cierto - secundó Syaoran.
- Eh... Tomoyo... - susurró Sakura al ooído de su amiga.
- ¿Dime? - y se volvió hacia ella, dánddole la espalda a los chicos, lo que
hizo que ellos se sonrojaran violentamente.
- Creo que se rompió tu blusa - responddió Sakura; y al ver que su amiga se
miraba buscando el sitio de la rotura, completó muy apenada - En la espalda.
Tomoyo se quedó de una pieza, palideció y se sonrojó casi de inmediato, y no pudo más que darse vuelta con el rostro bajo, sin atreverse a mirar a los jóvenes a la cara. Eriol les dijo entre tartamudeos, que podían subir a su habitación y disponer de alguna de sus camisas sin ningún problema. Ambas chicas se fueron casi corriendo, subieron las escaleras y desaparecieron en el primer piso de la casa. Syaoran reaccionó al instante y le espetó a Eriol casi de mal modo.
- Ya me estoy aburriendo de
preguntarlo. Eriol Hiragisawa ¿Qué está pasando?
- ¿De qué? - y el cansancio impregnaba su voz.
- ¿Tienes el cinismo de preguntarlo? - Syaoran se acercó a él y, tomándolo
del brazo, lo giró hasta que estuvieron frente a frente. Reprimiendo su
disgusto comenzó a enumerar - Llegas al Japón repentinamente, nos dices que
tienes que conversar con nosotros, nos cuentas acerca de tus sueños y de las
inestabilidades de la magia. Casi de inmediato ocurre esto y tú no haces
absolutamente nada para combatirlo. No me digas que no ocurre nada porque,
¿Sabes? No te creo - y terminó en tono agresivo - Dime qué pasa.
- Pasa que no sé lo que está ocurriendoo - dijo Eriol y se soltó - pasa que
estoy casi aterrorizado, pasa que no puedo usar mi magia - terminó casi entre
dientes y se derrumbó sobre uno de los sillones con la cabeza entre las manos.
- ¿Qué? - fue lo único que acertó a preeguntar un atónito Syaoran.
- Como escuchaste Li Syaoran. No puedo usar la magia.
- Pero... No es posible - balbuceó Syaooran entre incrédulo y confuso - Tú
eres la reencarnación de Reed Clow, tú... tú creaste a Yue, a Kerberos, a
Spinnelson y a Ruby Moon ¡Tú creaste las Cartas Clow! No puedo creer lo que
dices - movió la cabeza negativamente - Tú incapaz de usar la magia ¡es
simplemente absurdo!
- Tienes razón; no es que sea incapaz dde usar la magia - Eriol se apoyó contra
el respaldo del asiento y miró a Syaoran con expresión sombría - el problema
es que no soy capaz de controlarla. Es como si fuera un aprendiz. Y eso junto
con mis sueños es lo que me atormenta.
- ¿Por qué? - Syaoran tomó asiento en eel otro sillón, frente a él.
- Porque los sueños, nuestros sueños, sson predicciones - cerró los ojos e
hizo una pausa para ordenar sus pensamientos, al abrirlos vió que Syaoran lo
miraba fijamente y supo que la misma idea se formaba en sus mentes; y aún así
continuó - Imagina que lo que te conté anoche se hiciera realidad y tú
estuvieras allí sin poder hacer nada para protegerlas ¿qué harías, cómo te
sentirías? -clavó sus ojos en él, buscando la confirmación de lo que
pensaba, y al encontrar sus sentimientos reflejados en los ojos del chico
prosiguió - Ves, te pasa lo mismo que a mí, no lo sabes y la impotencia te
paraliza. Por eso cuando te encontré en la casa de Sakura sentí un gran
alivio, supe que al menos no estarían solas.
- ¿Solas contra qué?
- Lo ignoro - se encogió de hombros y ssoltó un largo suspiro - no puedo
responderte. De lo único que estoy seguro es de que lo que sea que me persigue,
va también tras ellas. Es por eso que agradezco que estés tú aquí, ya que en
estas condiciones no sé qué es lo que puede suceder.
- ¡Dios! ¿Crees que debemos decirles allgo a ellas?
- Tú ¿qué dices?
- Creo que sí. Es justo que, si ellas eestán en peligro, sepan qué les viene
encima.
- Pues no hay mejor momento que el pressente - dijo Eriol mirando hacia la
escalera.
En ese momento las chicas venían bajando del primer piso. Tomoyo vestía una camisa blanca, cuyos puños tuvo que enrollar varias veces para poder sacar las manos de las mangas. Al ver a los chicos se sonrojó ligeramente, pero recobró la compostura y entró a la sala seguida por Sakura. Apenas entraron ambas notaron una extraña tensión en el aire.
- ¿Qué tal le queda? - preguntó
Sakura para aligerar el ambiente.
- Sinceramente Tomoyo, te queda mejor qque a mí - dijo Eriol con una peculiar
sonrisa.
Syaoran dio también su opinión favorable a la apariencia de su amiga, mientras Sakura la observaba a ella y a Eriol, y un destello de intuición y picardía iluminaba su mente. Casi de inmediato los jóvenes pidieron a las muchachas que se sentaran y que les brindaran toda su atención, para luego pasar a explicarles con todo detalle la situación en la que se encontraban.
****************