Vagaba por la vida
sin esperanzas y sin fe,
caminando entre espinas
que laceraban mi piel.
Mi existencia se perdía
en mi llanto y en la hez,
y ví perderse en mi agonía
ilusiones de mi ayer...
Pero ví tu mano amiga
en mi senda aparecer,
que al igual que yo pedía
el socorro de alguien fiel.
Hoy, tu estrella ilumina
mi noche oscura y cruel,
no puedo evitar las heridas,
mas tenues las sabes hacer.
Dame tu mano, toma la mía,
juntos soñaremos otra vez,
juntos andaremos esta vida,
juntos para olvidar nuestro ayer.
Y un día yo sé, dulce amiga,
nuestras almas volverán a florecer,
la noche expirará ante el día
y lo que hoy es amargo será miel...
Toma mi mano, amiga,
gracias por darme esta fe.
Toma mi mano y camina
que yo a tu lado estaré...
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