Pues bueno, aclaro que soy más que novata en esto de escribir fanfics ya que lo
hago muy ocasionalmente y sólo cuando tengo una idea que me convence.
Últimamente se me han ocurrido varias cosas sobre los fics de Mikki y esto es
una de esas ideas de olla. Lo escribí antes de Navidad y aunque quería darle
una arregladita, ya no me dio tiempo. Aún así espero les guste ^^
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San Valentín al estilo Eriol
por Nikki
-Toma.
-¿Eh?
Al oír la voz de su esposo, Yoko levantó la vista del enorme libro que leía,
mirando distraídamente el pequeño paquete envuelto que Eriol había colocado
frente a ella.
-¿Uno más? Te lo agradezco, Eriol, pero mi cumpleaños recién pasó y me diste
muchos regalos. Demasiados, diría yo. ¿No crees que deberías dejar los
festejos? Falta muy poco para el examen de ingreso a la universidad y aún me
queda bastante por estudiar-dijo con un suspiro y un tono levemente cansado, al
tiempo que señalaba con la mirada la pila de libros que tenía sobre la mesa.
-Pero este es muy especial-replicó él con uuna de sus sonrisas más
encantadoras-Ábrelo.
-Está bien-respondió tomándolo-Me preguntó qué será ahora...
-Feliz día de San Valentín, Yoko.
-¿San Valentín...?-murmuró desconcertada teerminando de desenvolverlo- ¡¿Hoy es
San Valentín?!
-Sé que últimamente has estado demasiado occupada con tus estudios, el embarazo
y no sé cuántas cosas más. No sabía si festejabas esta fecha pero yo no podía
dejarla pasar.
-Lo siento muchísimo, Eriol-comentó apenadaa-. Lo olvidé por completo y no tengo
nada para ti, que me diste un.. ¿Un chocolate?-preguntó con sorpresa tras mirar
el contenido del paquetito pues estaba acostumbrada a recibir presentes muy
costosos o extravagantes por parte de su esposo.
-En Japón es costumbre que este día se obseequie chocolate a la persona amada.
Me pareció una buena idea ya que, como tú misma mencionaste, tu cumpleaños fue
hace poco. Un regalo normal hubiera sido eso, uno entre tantos. Y si bien lo
normal es que la mujer sea quien prepare el chocolate y lo ofrezca...
-En ese caso lo haré ahora mismo-interrumpiió la joven levantándose con rapidez
y dirigiéndose a la puerta-, sólo tengo que ir a comprar los ingredientes y en
un momento lo tendré listo.
-Pero, querida, ya es muy tarde para que saalir, ¿no crees?
Sólo entonces Yoko reparó en la hora. Por las amplios ventanales del estudio se
veía el cielo nocturno y aún sin mirar el reloj, la altura de la luna indicaba
que la noche estaba muy avanzada.
-¿Y ahora que hago?-dudó desconsolada a mittad de la habitación- Tú siempre me
colmas de regalos que no pudo corresponder. Y ahora que podía hacerlo, lo
olvido.
-No te preocupes-la consoló, situándose freente a ella y mirándola directamente
a los ojos-, lo que te doy son “cosas que son sólo costosas pero que no se
comparan con lo que me has dado desde que entraste en mi vida”, ¿recuerdas?
Sobretodo-continuó acariciando con suavidad el ya abultado vientre de Yoko,
haciéndola sonrojar-esto que está por llegar.
-Pero... aún así quisiera obsequiarte algo..
-En ese caso, en Japón también está el “Whiite Day”.
-¿”Whi-White Day”?
-La contraparte del día de San Valentín, ell “día blanco”-explicó con una
sonrisa al ver la adorable expresión confundida de su esposa- que se celebra un
mes después, el 14 de marzo. Ese día los que recibieron algo devuelven el
favor.
-¿Y ahí podría compensarte?-su mirada se illuminó ante la posibilidad-Dime que
te gustaría.
-Mmm, lo clásico eran los bombones, de ahí el nombre, o el chocolate blanco. Aunque si no mal recuerdo
ahora son más comunes las galletas caseras, caramelos, flores o...-se detuvo
pensativo.
-¿Qué más? Prometo que haré todo lo posiblee para conseguirlo.
-Lencería.
-¡¿Quieres que te regale ropa interior?!-laa chica casi gritó al tiempo que
retrocedía con el rostro repleto de rubor.
-Sería algo interesente de ver...-dudó, aummentando el sonrojo de su esposa-si
bien preferiría ser yo quien te la regalara.
-¿Eh? ¿Y entonces cuál sería mi regalo?
>
-El que te la pusieras... y me dejaras verlla, claro.
-¿Mostrártela...? Yo... bueno... yo...
Y no pudo decir más. Eriol se encontraba frente a ella.
-No debes de tener pena conmigo, Yoko-dijo mientras la tomó por la barbilla
mirándola a los ojos.
-Pero yo... ahora...
-Y me lo prometiste-continuó con un tono dee niño decepcionado que la desarmó
por completo.
Tras unos instantes de duda, ella suspiró respondió resignada. Eriol sabía
muy bien cómo convencerla.
-Está bien. Aunque no querrás
que lo haga en marzo. En un mes el bebé habrá crecido más y yo...
-A mí no me importaría.
-¡Pero a mí sí!-replicó abochornada-¿Te parrece bien si lo dejamos para después
de que nazca el bebé? Quizá un mes después o...
-Cuando te sientas más cómoda-le interrumpiió con suave voz y abrazándola con
delicadeza se inclinó para besarla.
Si bien la joven correspondió su beso, cuando se separaron ella volvía a mirarlo
con extrañeza.
-Vamos, Yoko-rió Eriol-es sólo un regalo noormal en una pareja.
-Pues tu ‘normalidad’ no deja de sorprenderrme.
Y ya. Je je je, al escribir esto se me ocurrió mirar el perfil
de Yoko y ¡oh sopresa!, es unos días antes de San Valentín lo que me dio una
buena idea para el inicio. Así no quedó tan forzado el regalo de Eriol ^^
Y antes de que lo olvidé, también tomé una frase de 'En la torre de Tokyo'; la cita de
Eriol que viene del quinto epílogo de y me parece
muy linda.