
Tú llegarás oliendo a madrugada, por Virginia Grüter

Tú llegarás oliendo a madrugada
a musgo y a camino.
Traerás aún hojas desconocidas
Enredadas al pelo
Y no estarás cansado
Pero yo besaré tus ojos de águila
hasta secar la última lágrima
La última gota de sangre
Y con ramas de veranera y de bellísima
Limpiaré la pólvora
Que aún quede entre tus dedos.
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Divertimento erótico, por Carmen Jodra
Un gemido doliente entre la alheña,
un rítmico suspiro en el helecho,
musgo y pluma por sábana del lecho,
por dosel hoja, por almohada peña,
y la lujuria tiene como seña
violar mujeres y violar derecho
y ley y norma, y un hermoso pecho
sabe el pecado y el pecado enseña.
Trasciende de la fonda un olor suave
a sagrados ungüentos, y una queda
música, contenida y cadenciosa,
y el blanco cuerpo de la bella ave
y el blanco cuerpo de la bella Leda,
bajo el peso del cisne temblorosa.
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Entra el lenguaje.
Los dos se acercan a los mismos objetos. Los tocan
del mismo modo. Los apilan igual. Dejan e ignoran
las mismas cosas.
Cuando se enfrentan, saben que son el límite
uno del otro.
Son creador y criatura.
Son imagen,
modelo,
uno del otro.
Los dos comparten la penumbra del cuarto.
Ahí perciben poco: lo utilizable
y lo que el otro permite ver. Ambos se evaden
y se ocultan.
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Egon vestido me toca las rodillas
anuncia que me va a pintar
para él estoy latentemente flaca
rasguña con el pincel mis poros y dicta los castigos
ni siquiera sabe que morirá a los veintiocho años
Egon clavetea la lengua del discurso
huye con ojos afiebrados de las últimas leyes
no entiende mi carne se mira las manos y sonríe
luego prepara los colores con cinismo
y vanidad de quien no sabe nada
separa mis rodillas
anuncia que va a destruirme
Egon se desnuda y dice que todo artista tiene miedo
y con el pincel recorta mis pedazos
para él la luz no es necesaria sobre el vello de mis piernas
Egon se acerca y promete un cuerpo magullado
sentado descomponiendo lo imposible
con una tos más cómica que grave
Egon imprudente no baja las persianas
en mi ombligo la tinta no se transforma
como gota de mediodía
y grito que me están evaporando
Egon desnudo toca mis rodillas
para sugerir
que me está inmortalizando
y que esto es menos doloroso que un tatuaje en el pezón
yo sé que algún día seremos obras de arte
y Egon estará expuesto con el sexo moteado de rosado
Egon mueve los músculos de las nalgas
al ritmo de sus pinceladas
y se decapita con una cuchilla de afeitar
Él no sabe que mi cuerpo es banalmente blanco
Egon por eso lo decoras con la yema del dedo
Egon es ligero y chupa del narguile las burbujas de mi susto
acaricia mis rodillas
ya estamos terminando con el infernal ruido de mis tripas
¿y si quemáramos los cuadros?
Egon humillado brinda queso y un campari con limón
dice que estoy perfecta con mi hambre y mi sed
que parezco una niña de Balthus
¿y cómo Egon pudo saberlo si él iba a morirse antes?
No es bueno pensar en los muertos con frecuencia
porque después sus voces salen angustiadas por la radio
Egon se ha vestido
amoretea mi piel con sus dientes
y anuncia que me va a borrar.
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Consecuencias, por Sylvia Plath

Obligados por el imán de la calamidad
holgazanean y miran fijamente como si la casa
incendiada fuera suya, o como si pensaran
que un cierto escándalo pudiera exudar en cualquier minuto
de un armario lleno de humo a la luz;
Ninguna muerte, ninguna inmensa lesión
harta a estos cazadores después de una vieja carne,
rastro de sangre de las tragedias severas.
La madre Medea en un vestido verde
se mueve sencillamente como cualquier ama de casa a través
de sus arruinadas habitaciones, examinando
los zapatos carbonizados, la tapicería empapada:
Estafada por la pira y el dolor,
la muchedumbre aspira su última lágrima y se da vuelta.
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Desnudo, por Silvia Elena Regalado
Yo
te quiero desnudo
intenso en tu paisaje
de paraíso mío
noche-día fundidos
fuego
estallando en mis manos.
Yo
me quiero desnuda
emergiendo del polen
líquida en tu lenguaje
de rosas subterráneas.
Venada de tu pasto
me quiero libre
y ávida
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Llena tu vida de primeras veces:
sólo el único amor no agota los aromas
sólo la antigua sombra se deshoja de luz.
Y así un día cualquiera te llegará la muerte:
otra primera vez.
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Creo en Tonacatecuhtli padre de todos los dioses,
de Quetzalcóatl y Huitzilopochtli
que hicieron el fuego
y medio sol para que tan grande astro
deslumbrarnos no pudiera.
A ellos que hicieron a Uxumuco, y a Cipastonal;
dualidad para labrar la tierra primigenia tierra él
y ella para tejer e hilar nuestro destino.
Creo en los macehuales nacidos de ellos,
cultivaron el maíz los hombres
para donarlo a las mujeres
y hechiceras fueran
y sanar pudieran
y adivinar nuestro incierto futuro
partido en dieciocho meses de veinte días.
Creo en Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl,
marido y mujer,
de los avernos dioses,
dualidad que equilibró el universo azteca.
Creo en Cipactly,
caimán de donde extrajeron la tierra.
Mitos y poesía están de testigos
de la dualidad como principio esencial
de nuestro mundo mexica.
A los dioses que tejieron mis raíces en el agua,
que agricultores de mi origen fueron
al maíz que alimentó la primera raza,
con ellos tengo comprometida mi palabra.
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En mi flor me he escondido
para que, si en el pecho me llevases,
sin sospecharlo tú también allí estuviera...
Y sabrán lo demás sólo los ángeles.
En mi flor me he escondido
para que, al deslizarme de tu vaso,
tú, sin saberlo, sientas
casi la soledad que te he dejado.
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El hambre
su alquimia pertinaz
transmutación violenta
en la costilla 
tener un hombre vivo entre los dedos
tirárselo a la muerte
el hambre es una muerte
que se hace la olvidada
se demora
finge buscar su cita en la libreta
pero al final te toca
y es una brea
inarrancable
no deja cicatriz
o sustrae al más pequeño de la casa
lo convida
al baile helado
el hambre ocurre
esto lo escribo en Costa Rica
estamos en setiembre ochenta y cinco
pero resulta
la muerte aquí es católica apostólica
el sueño en que moramos no resiste
este grillete
así nadie comenta
el hambre queda en rasgo de mal gusto
la paz
aquí la paz se nutre con la sangre
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Soy la gran Virginia Grütter, ¿la recuerdas?
la que escupe tabaco en las esquinas
y está ronca de pegar gritos
y camina como una estela pintarrajeada y
tambaleante
Soy Marguerite Durás con su joven amante
y su vida refinada y alcohólica.
Soy Simone de Beauvoir con todo y su
Jean Paul Sartre
y su intelecto y su feminismo y su academia.
Soy la imbécil femme que desde este pueblo
polvoriento
habla del erotismo francés
frente a un auditorio de subnormales.
Soy la puta más puta que arrastran de los pelos
asquerosa y desnuda.
Soy la pobre infeliz
que no tiene un centímetro de cerebro
hipocondríaca
que camina como idiota esperando
que el padre de sus hijos
o el cura
le dé una limosna
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Quiero morir cuando
ya no me necesites.
Cuando puedas regresar
solo a casa,
cuando sepas sorber
el humo de un fogón
y el olor de queso y pasto.
Cuando sepas oír el rumor del mar
y el aleteo de los pájaros.
Cuando quieras convocar
sin tiempo
la transparencia de mis entrañas.
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la polvareda que pasa ![]()

si yo me atrevo
a mirar y decir
es por su sombra
unida tan suave
a mi nombre
allá lejos
en la lluvia
en mi memoria
por su rostro
que ardiendo en mi poema
dispersa hermosamente
un perfume
a amado rostro desaparecido
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Entre tus brazos
entre mis brazos
entre las blandas sábanas
entre la noche
tiernos
solos
feroces
entre la sombra
entre las horas
entre
un antes y un después.
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de tus pupilas calientes;
Me vuelvo peor que loca
por la crema de tus dientes
en las fresas de tu boca;
En llamas me despedazo
por engarzarme en tu abrazo,
y me calcina el delirio
cuando me yergo en tu vida,
toda de blanco vestida,
¡toda sahumada de lirio... !
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Ver para creer, dijo el ciego, lúcido
o cínico. La conclusión
-o la burla-
era irremediable.
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No. Ni vivero de la perpetuación, ni fragua del pecado original, ni trampa del instinto, por más que un soIo viento exasperado propague a la vez el humo, la combustión y la ceniza. Ni siquiera un lugar, aunque se precipite el firmamento y haya un cielo que huye, innumerable, como todo instantáneo paraíso.![]()
Hoy murió.
No importa quien.
Tan solo alguien que no tuvo la suerte de asistir a las fiestas y tragedias del mundo de las ánimas danzantes.
Se fué sin avisar, sin dejar instrucciones o deseos que cumplir.
Mientras veía caer sobre su féretro la tierra y escuchaba al mismo tiempo el gemido del viento silenciado por la partida de su alma, me alejé. Me senté en un rincón,
a desear.
Deseo una muerte con gavetas ordenadas donde guardar lo que cargo en la historia finita de mi pasar por este lugar al que llaman haber nacido, haber crecido, haber madurado y haber sido y hasta ahora, continuar el a-ver (o al menos es lo que pienso que soy, un haber).
Quiero un lugar para ordenar lo que viví en color blanco. Lo que pasó desapercibido y nunca se adhirió.
Estas vivencias simplemente las dejo pasar disfrazadas, sin reconocer.
Me hace falta una gaveta igual a la que utilizo para guardar mi ropa interior, allí se quedarán mis intimidades, mi gozo en el amor, mi sufrimiento de mujer y la necesidad que nunca expresé. Todo lo que no deseo que se sepa y las cosas tan íntimas como mis pantaletas de encaje o las medias rotas de seda.
A un lado, cercana de esta gaveta, acomodaré las alegrías y los mejores días. Prometo que será un espacio tan grande que aún los gnomos imaginarán que fui la princesa de un maravilloso cuento de hadas o la reina recién coronada o tal vez una doncella a la que secuestró su príncipe en un caballo alado.
Esta gaveta contendrá cada una de mis satisfacciones
¡lo verán! serán imposibles de contar.
Lejos, muy lejos, tendré un espacio para que reposen los dolores. ¡Nadie se acercará, me pertenecen, son mi historia. No deseo que nadie los llegue a tocar! no por egoísmo, ni porque no los quiera compartir, simplemente porque reconozco que no los comprenderían.
entonces ¿para qué?
Hay un lugar especial donde irán “colgados y almidonados” mis recuerdos. Tendrá una ventana finísima de cristal. Con un toque del alma se podrá penetrar y para tomar las prendas deseadas.
Estarán prolijamente acomodadas.
Todo esto, por supuesto, organizado como los colores de una caja de crayolas sin estrenar. En una gama de colores, todos inventados ya.
Trataré de encontrar un rincón lejano donde acomodar las tristezas, tan alto como el techo del firmamento. Su color será transparente, no quiero que nadie lo viva y mucho menos lo reviva.
Con una vez bastó.
¡Ah! No olvidaré tirar a la basura mis zapatos.
La medida de mis pasos es tan corta y tan inútil que no se pueden calzar y han sido usados tantas veces que no pueden andar marcha atrás. Mis pensamientos acabaron con sus suelas apurándoles por llegar y mis amores rompieron sus tacones haciéndolos sonar sutilmente una vez y otra más, algunas veces con gritos tan altos que ahuyentaron al que amé.
Así; con el armario en orden podré partir, sin necesidad de decidir.
Dejaré todo adornado con lazos, celofanes y tules que lo guarden para la eternidad.
Sin importar que tan poco eterna sea la eternidad.
Más de la autora aquí
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Apareció el sol
y el miedo de cegarme también
presencia descarnada
la que mira no soy yo
sino la que de noche tajea el cielo
y al amanecer anda perdida
emparchando fisuras
la que se quiebra
de tanto deseo de lo que no existe.
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haz cine o literatura ![]()
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el crisol de tu sexoEstoy desnuda como el eco de la primer mañana,
con mi sed disparada como una bala al cosmos,
acechando tus manos, el cielo de tu boca,
la genital presencia entre tus muslos firmes.
Ah, pero mi amor no altera tus sólidos baluartes,
te sellas castamente para esquivar mi asedio,
estás sordo a mi grito,
al fragor de mi sangre,
a la insomne ternura que para ti alimento.
Déjame ser el vértigo que apura tu caída,
el vino que amedrenta tus íntimos pudores,
la hoguera donde crujan
tus huesos uno a uno,
el amor que aniquile tu párvula indolencia.
Dame tu luz, tu risa, la fuerza que te escuda,
el clima de arrogancia que yergue tu estatura,
tus ojos invasores
y esa vital delicia
que se aferra a tu cuerpo y dora tu epidermis.
Entrégame tu enigma, la descifrada clave
que me guíe al prohibido torreón donde sueñas.
Te escalaré en silencio,
exhausta de anhelarte
y seremos dos leños nutriendo el mismo fuego.
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otras mujeres hacen lo mismo
nos saludamos
sin mirarnos
tarareamos mientras
hacemos nuestra faena
se escapa alguna confidencia
la tierra parece desolada
cuando se hace la limpieza
pero no arrancamos las flores tercas
y dejamos a los pájaros
cantando en los tronquitos
nos cubrimos del sol como podemos
algunas con papayas en la cabeza
otras con plátanos
lirios acuáticos o encinos
juntas
somos un puño que se cierra
a la hora del trabajo
unas tallan la piedra en la promesa
otras se podan las virtudes
según el caso
la esperanza sirve de buey
o de sandalia
al rededor
una jauría toca panderos
con el rabo
las más jóvenes recogen flores en el monte
las niñas nos dan agua con sus cuentos
las ancianas modelan vestidos púrpura
con chalinas doradas
y sombreros
se escucha el zum
del día siguiente
abro los ojos
me cargo un café sobre la espalda
salgo de nuevo hacia el principio
saco arenisca
bichos malos
(me) deshierbo
otras mujeres hacen lo mismo a diario
-aún las mujeres indiferentes
se hacen de callos-
en una jornada de tiempo infinito
donde una vez al día
es suficiente
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Dios
si él es
no es
y se ríe mucho
como la gente
como alguna gente.
Hoy hay un picnic afuera
donde mi sueño toca el horizonte del cielo
Vengo trayendo el falo
la larga raíz blanca.
Es cumpleaños de Sumiko
y no tengo nada para ella
la podría haber dado
por lo menos
las semillas de esta raíz
dada por Dios
que desmaya
tu bonita voz suave
escuchada en el teléfono
Me gustaría hacerlo
Yo podría
Sumiko
pero perdóname
este falo ha crecido con los días
y ahora echó raíz
sólidamente
entre flores de sol y luna
y no se moverá
como no se mueve un bus descompuesto
así si tú desearas ver
el cielo nocturno semillado de estrellas
o un hombre que ruge calle abajo
con una mujer de vientre caliente
tendrías que asomarte por la ventanilla del bus
bien afuera
y mirar cuidadosamente
Es digno de verse
Sumiko
cuando la raíz fálica es plantada
entre estrellas
entre flores
y el resplandor del cielo semillado
el extraño frío del mediodía
nos jala las entrañas
y lo que se puede ver
debe ser visto
claramente
y todo debe enloquecer
raíz sin nombre o tal
raíz sin edad
conocida por sí misma
sólo cuando es llevada en alto
sobre los hombros de hombres
en procesión sagrada
y solamente puedes darte cuenta dónde está
por el ruido
el disturbio vago
el conmoción y palabrotas
y los inicios de los signos del alboroto
de la semilla primitiva
todavía no gobernada por Dios
quien a menudo está ausente
dejando tras de sí el vacío y la raíz.
Mira
La raíz abandonada de Dios
camina este sendero
joven
alegre
e inocentemente
un gallito que sonríe su sonrisita de experiencia
Ahora es una multitud entera de gallos
caminando alrededor
pero realmente es una
y viene sola
sin rostro
sin palabras
desde cada horizonte.
Ese
es el regalo
que te daría
Sumiko
para honrar tu nacimiento
te absorbería en ella
para que desaparezcas
en el deseo ardiente de la raíz
deviniendo ella misma
eternamente errante
entonces te estrecharía fuertemente
te abrazaría
Traducción del inglés por JDPerrotta
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Es temprano en la mañana y al otro lado de la calle
las ventanas de un cuarto de hotel están tapadas
con las tropicales ejecuciones de una
mujer desvistiéndose, dentro de The Eatery,
un chico, azulado por el neón, está sentado a la mesa,
y mis vecinos se engancharon a sí mismos con
los roles del matrimonio infeliz y
como carriola ruedan sus tres mastines calle abajo.
Yo estoy escribiendo este libro de poemas. Mi nombre
es Lynn Emanuel. Llevo puesta una bata de baño
y ruleros; desde mis labios un Marlboro echa ceniza
sobre el texto. Es el tres de septiembre de 19...,
estoy pensando, pero a veces pierdo el hilo.
Y mientras estoy escribiendo esto con mis trifocales
y zapatillas, al otro lado de la calle, Sharon Stone,
su cabeza hinchada de ruleros, su boca
roja y estrecha como una zapatilla de danza
está entrando apresurada en una limusina negra. Y
como estas limusinas serpentean por mi cuadra hacia un lado y otro
este libro estará lleno de coches de elegantes trompas
entre un vago océano de palabras.
Cada mañana, Sharon Stone, su cabeza
en un casco de peinado, usando una visera
de anteojos de sol, es engullida por una limusina
del tamaño de un Pullman, y toda su flota
enrolla y desenrolla su ruta calle arriba calle abajo
día tras día, dando a la calle
(Avenida Liberty en Pittsburgh, Pennsylvania)
y el libro que estoy escribiendo, un aspecto
que es al mismo tiempo glamoroso y funeral.
Mi nombre es Lynn Emanuel, y en este
libro yo hago el papel de alguien que escribe
un libro, y tomo mi papel tan seriamente
como Sharon Stone toma seriamente
el rol de joven estrella. Yo miro los oscuros
coches que la hacen desaparecer y en mi poema
otro Pontiac viene a dormitar
como un gran animal en los frescos pesebres
de sombreadas barbadas, Así que, cuando veas
este coche negro, no pienses que es un
Símbolo Para Algo. Es solamente
Sharon Stone manejando por delante de la casa
de alguien que está, en ese momento,
tratando de escribir un libro de poemas.
O puedes pensar que el coche negro es
Lynn Emanuel, porque, realmente, como autora,
yo tuve siempre deseos de ser un coche, aún cuando
la mayor parte del tiempo yo tuve que ser
"Yo", o la mujer pendiente de la ropa para lavar;
yo soy una mujer, un minuto, entonces yo soy un hombre,
yo soy un carnaval de Lynn Emanuels:
Lynn con el vestido rojo, Lynn malhumorada
detrás de la gran nariz de su erección,
entonces soy el tren entrando en la estación
siempre y cuando realmente me guste serlo
Gertrude Stein espiando a Sharon Stone
a la seis de la mañana. Pero satisfechos con
eso, retrocedamos a la decoración de interiores:
En la página, la ciudad se ve sin rodeos
y poco atractiva así que vuelvo mis lentes en
un radioactivo vistazo sobre los malos tipos.
En una cocina, amontono cacerolas relucientes de
grasa, y en una mesada hay un rosbif
rojo como una cara con rabia. En medio de toda esta
insulsa cosa desconocida, es Sharon Stone quien,
como en una invitación grabada, está preguntándome,
¿No quieres tú también representar un papel? Yo elijo
la limusina negra, y calle abajo las doradas
lunas de los faros de mi limusina ruedan llevando
con ellas el sol, y la luna, y Sharon Stone
que está mirando fijamente la lejana y luminosa ventana
de una casa donde, todo este tiempo, alguien
estuvo seriamente rotulando con su nombre, este poema.
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Esta soledad, este vacío indefinible que va creciendo en lugar de la alegría, es como estar perdido en una ciudad hostil y extraña haciendo y diciendo lo que no sentimos, ni deseamos, añorando la explosiva felicidad, la euforia irreprimible y animal que invadía los sentidos como grandes flores que reventaban en las entrañas, salían por los ojos, por la boca, embelleciendo el transcurrir de la vida en mil y una forma hermosas. Debo morir para volver a nacer, para convertirme de nuevo en una animal joven y contento y poder reír en grandes e inmensas carcajadas que quiebren todos los vidrios de la ciudad en mil pedazos, mientras me alejo en alguna nube, montada sobre la alegría que he buscado recapturar en tu sonrisa, en ese furtivo movimiento que te aleja de mí, que me parte el cuerpo en pedazos, haciéndome sentir que las lágrimas nunca han estado más profundamente dentro de mis ojos.
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Ando buscando un árbolAndo buscando una humedad
que se hunda como un túnel
en la tierra negra
Ando buscando una humedad
olorosa
con olor a sombra y árbol
Ando buscando un libro,
seguramente
no un libro abierto sobre dos rodillas
Ando buscando un libro
para no humedecerme las nalgas
cuando me siente bajo la sombra
del árbol que ando buscando.
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el Humvee que transporta al soldado que dispara ![]()
6:30
llegás a constitución a las 7
a ezeiza a las 8.
te parás detrás de la barrera
hasta que te dejen entrar
atravesás el camino que llega a la ventanita
hacés la cola, esperás a que te atiendan,
te atienden entregás carnet y dni
das su nombre –buscan fichan y te dan tres números-
te hacen esperar otra hora más detrás de la puerta de
rejas
te abren
entrás al pañol esperás de nuevo
te llaman por el numerito amarillo –el que tiene sello es
para d.n.i.-
vaciás tus bolsas te revisan cosa por cosa
pinchan
abren
sacan
rompen
nada relleno nada metal nada vidrio
pasan todo a bolsa
te sacan ropa azul gris negra
dejás "valores" después te dan otro cartoncito: "valores"
te hacés otra cola, otra espera, vas a requisa
te levantás el sweater
te levantás la remera
el corpiño
te das vuelta
te levantás el cuello la ropa
te tocan el cuello –el pelo
te das vuelta te desabrochás el botón
te bajás el cierre
te bajás los pantalones
te bajás la bombacha
te das vuelta te agachás (!) –te enderezás
te subís los pantalones la bombacha
te sacás los zapatos
te revisan los zapatos
te tocan los pies te sacás las medias
te ponés las medias
te revisan los bolsillos.
finalmente te dan un cartoncito: "requisado"
te acomodás la ropa
agarrás tus bolsas te acercás a la otra puerta de rejas
agarrás el "requisado" y esperás a que el milico te abra
te abre, pasás a los tumbos cargado de bolsas
nunca se termina de entrar -pensás-
y entrás
te caminás esa cuadra enlomada
te parás frente a esa puerta de hierro macizo
-y pensás que el cielo está demasiado bajo en buenos
aires-
y la pateás, porque ya no te quedan manos con que
golpear
te abren, entregás el "requisado"
entrás
subís una escalerita caracol así de angosta
1piso
esperás a que te abran la puerta de hierro
la llave que la abre es enorme (con una así le abrieron la
cabeza a una)
caminás, te parás en la puerta donde te piden tu nombre
anotan
pasás buscás rápido una mesa
mirás si están Aldo y Mari
si están te vas con ellos, sino los esperás con una mesa...
después llegan ellas.
el tiempo se te pasa demasiado rápido
y querés decir lo que no tiene palabra
llaman pabellón por pabellón
te da escalofrío el sonido de esas voces llamando
y el conglomerado de toda esa gente que se abraza...
ellas se van pabellón por pabellón, y te quedás ahí 1 hora
hasta que termina el recuento interno, recién ahí te podés
ir
-cuando ellos quieren, cuando ellos te abren la puerta, y la
otra y la otra y la otra-
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Sin ser de nadie y de todos
el cielo
aletargado
sucumbe el terreno
al eco del alarido
en la sabana
Angustiadas las palmas
callan
al rigor del trueno
cuando el ave
vuelve pálida
al denso velo
de la cima
Es daga extraño sino
como quien ronda
un forajido sueño
con las manos limpias
Fiera escarba la noche
el amor eterno
espléndido tapiz
sobre el arenal.
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Ya no compartirás el lecho
con la reina de ojos astrales
ni mezclaras el aura en las solapas
con tan solo apuntar a una propiedad
concebida en tu género turbado
Poseidón embaucó el cirio
que envolvía capullos
en el vientre de tu madre
Sin embargo redundas inútilmente
que tú no pierdes primaveras en las brazas
Sabrás algún día
que hay antílopes borrando la alborada
y pronuncian tinieblas en libros
que hablan de ti…
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El me ama. Me ama tanto que yo huelo la muerte en sus caricias, en su mirada veo el crimen, en cada gesto suyo: la absorción, el tironeo.![]()
Ahora que nunca volverás, mi amiga,
y no tejeremos recuerdos y palabras
como una estera que nos proteja del viento.
Para sentarnos allí,
y contar la saga, noche a noche
mientras se consume el kerosen de las lámparas.
Ahora que nunca,
sólo a mí me toca
darles vuelta a los niños
la cara.
Y guardar risas, gestos furiosos,
miradas
que hacían el amor
la danza.
Aquella melodía humana
compartida en ciudades
en carreteras salvajes
hoteles y carpas,
aquella melodía
que ya no escuchás, mi amiga,
y se hace humo, en el aire lento del mañana.
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Esa mujer![]()

Cuando ya no esperé encontrar tu nombre en la pantalla
y no me asustó el silencio
cuando ya no fuiste referencia en el tiempo
cuando la lejanía fue real
el olvido había borrado nuestros mejores archivos
éramos dos usuarios anónimos
en una intemperie infinita
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He dejado la puerta entreabierta![]()
Y adonde vaya de puntillas, ando por caminos puros.
Oh, las rosas de tu sangre
impregnan dulcemente a la muerte.
Ya no tengo miedo
a la muerte.
Sobre tu sepulcro florezco ya,
con las flores de la enredadera.
Tus labios me llamaron siempre.
Ahora mi nombre no sabe volver.
Cada palada de tierra, que oculté,
me sepultó también a mí.
Por ello, la noche está siempre conmigo,
y las estrellas, apenas al crepúsculo.
Y nuestros amigos ya no me entienden,
porque soy una extraña.
Pero tú estás a las puertas de la ciudad más silenciosa,
y me aguardas, ¡Oh, ángel!
![]()
creo,![]()
yo y mi![]()
Soy de plata y exacto. No tengo prejuicios.![]()
Cuando te mueres![]()
Cuando iba a terminar el año viejo regresé a Mitú para recoger todo lo que allí tenía porque quería que apenas comenzara el año nuevo los poetas me enseñaran más palabras para poder estar segura de mí misma pero nadie quiso creerme que volvería al día siguiente a la ciudad donde había descubierto la poesía tú no te puedes ir me dijo Eloy agarrándome duro la mano por la muñeca y preguntándome qué me había pasado si yo sabía bien que mi mundo era la selva y que en la ciudad me perdería como sucede con los patiblancos que se van del nido tan pequeños y después no saben cómo volver y si acaso lo logran algún día sus padres ya están muertos de tristeza yo le dije que no que en la ciudad había descubierto la poesía y que un poeta me había dicho que mientras la poesía estuviera conmigo nadie podría hacerme daño y Eloy entonces mirándome a los ojos sin quitarme los suyos ni sus lágrimas me dijo qué es la poesía y yo le dije suéltame y te digo y él me soltó y le dije por ejemplo la poesía es una paloma blanca y él me llevó al palomar y dijo toma tenla para que no te vayas pero no me entendía que la poesía no era una paloma blanca de verdad sino de eso que se siente cuando uno dice o escribe paloma blanca y traté de explicarle y él me dijo estás loca y así no puedes irte y yo le dije no yo no estoy loca la poesía puede ser también algo sin nombre y él se quitó el sombrero y se secó las lágrimas y dijo que lo que hubiera que hacer para conseguirme poesía él lo haría porque él me quería y no quería que me fuera y yo le dije mira eso por ejemplo puede ser poesía quererme pero dejarme ir que puedes seguir queriéndome aunque yo me vaya y nunca vuelva y él se quedó en silencio y yo el silencio lo sentí poesía y entonces fui yo quien le cogió la mano pero suave y se la acaricié y puse mis ojos bien firmes en sus ojos y le dije me voy de nuevo a la ciudad y si un día tú descubres lo que es la poesía allá te espero pero eso sí te advierto que casi todos los poetas de la ciudad me aman y que yo amo a todos y sólo vine para despedirme yo no creo que vuelva y si tú vas te quedas pero tienes que decirme ahora mismo si estás interesado en la poesía o si sólo me quieres a mí para vivir conmigo y tener hijos y eso yo no lo quiero lo que quiero es aprender muchas palabras que aquí nunca se dicen y que si se saben mezclar son poesía y él me dijo que cuáles por ejemplo y yo empecé a decirle como si fuera una cascada de palabras necoclí salsipuedes dónde pajarito ulalume presagio ventolera feijoa pasamanos ayúdame armadillo gaviota dulceabrigo y yo notaba que a medida que iba diciéndole las palabras que a mí me parecían poesía él iba quedando hipnotizado y me quería más y yo decía por ejemplo risa y a él le brotaban carcajadas del sombrero y si yo pronunciaba la palabra tranvía él sacaba la lengua y se ponía la mano en la cintura y si nombraba paranoia él se lleva la mano al corazón y así estuvimos yo diciéndole palabras locas y él haciendo mil cosas que parecían palabras con las manos y los ojos y el cuerpo y el sombrero y el pelo que florecía lleno de patiblancos perdidos en el vuelo hacia nunca y fue cuando me dijo quiero irme contigo porque ya entiendo y siento qué es la poesía y yo le dije a ver dime palabras que sean poesía y él me dijo no yo no puedo hacer poesía con palabras porque yo aún no conozco la ciudad yo siento mi poesía en el aire de las manos y en cómo me da el sol sobre la cara o me resbala el agua por el pensamiento y yo quedé petrificada porque yo no sabía que de esa clase también podía ser la poesía y le acepté que se fuera conmigo a la ciudad y así nos fuimos los dos al día siguiente en un avión sin decirle nada a nadie porque sabíamos que si contagiábamos a todos con la poesía todos querrían irse con nosotros y el pueblo entonces qué para qué decir pueblo si es caserío más bien aldea pequeña casa de toda la familia y cuando ya estuvimos en el pueblo grande los poetas salieron a recibirnos pero cuando me vieron llegar con Eloy se disgustaron y dijeron que yo no podía traer pareja porque todos me amaban y que Eloy se tenía que devolver y Eloy les dijo no señores yo sé lo que es la poesía y ya tengo derecho de estar aquí con ella y les dijo la poesía no son sólo palabras y les dio explicaciones y demostraciones con sus manos y con sus miradas y con la manera de andar por entre el gentío y todos se quedaron asombrados y acordaron que lo dejaban siempre y cuando con su manera de poetizar no enloqueciera a nadie y ni siquiera se habían dado cuenta que yo ya estaba loca por Eloy y que era mejor la poesía del silencio que la de las palabras y en silencio nos cogió el año viejo cruzando al año nuevo y en silencio nos fuimos nunca supimos para donde.
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Dijiste la palabra que enamora![]()
Cada día te elijo,![]()
Como gitana le dije![]()
esperamos la muerte![]()

Pigmentar la escencia. Hacerla visible a los ojos de los Hombres es otorgarle
el trauma del nacimiento, el shock de la luz. Darle vida a la belleza es,
por supuesto, atarla, es decir,
humanizarla.
Las vendas son la carne, la albura los espíritus hermosos. Cristal, agua o yeso
permanecen intactos bajo la piel llagada.
Ahora las formas se llaman espejos. La belleza que el Hombre alcanza a
contemplar sólo es aquella que sufre, como él, idéntico imbunchaje.
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En el adverso de tu puerta![]()

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Una mujer escribe este poema ![]()
¡Habla del norte! Un páramo solitario ![]()
Volver a los diecisiete
después de vivir un siglo
es como descifrar signos
sin ser sabio competente,
volver a ser de repente
tan frágil como un segundo,
volver a sentir profundo
como un niño frente a Dios,
eso es lo que siento yo
en este instante fecundo.
Se va enredando, enredando,
como en el muro la hiedra,
y va brotando, brotando,
como el musguito en la piedra.
Ay si si si
Mi paso retrocedido
cuando el de ustedes avanza,
el arco de las alianzas
ha penetrado en mi nido,
con todo su colorido
se ha paseado por mis venas
y hasta las dura cadenas
con que nos ata el destino
es como un diamante fino
que alumbra mi alma serena.
Lo que puede el sentimiento
no lo ha podido el saber,
ni el mas claro proceder
ni el más ancho pensamiento,
todo lo cambia el momento
cual mago condescendiente,
nos aleja dulcemente
de rencores y violencias,
sólo el amor con su ciencia
nos vuelve tan inocentes.
El amor es torbellino
de pureza original,
hasta el feroz animal
susurra su dulce trino,
detiene a los peregrinos,
libera a los prisioneros,
el amor con sus esmeros
al viejo lo vuelve niño
y al malo solo el cariño
lo vuelve puro y sincero.
De par en par la ventana
se abrió como por encanto,
entró el amor con su manto
como una tibia mañana,
al son de su bella diana
hizo brotar el jazmln,
volando cual serafín
al cielo le puso aretes
y mis años en diecisiete
los convirtió el querubín.
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Esta herida me duele con dolor deleitoso.
Abierta como un surco, en su fondo germina
semilla amarga y dulce que ha de erguirse, callada,
en el tronco de fuerza y en la rama florida.
Árbol gigante y bello que juega con las nubes:
su cabellera densa, peinada por la brisa,
esconderá el arrullo de la paloma viuda
y el primor delicado de la frágil orquídea.
Llegarán en bandadas mariposas de junio,
han de libar sus mieles abejas bailarinas
y en la quietud nocturna, luciérnagas fugaces
mecerán en las hojas sus tenues candelitas.
Será la casa oculta del animal huraño,
ha de lamer la bestia su raíz retorcida
y quebrando jornadas el viajero del mundo
apoyará en su tronco la carga de fatiga.
Rumoroso de trinos y adornado de gajos,
meciendo bajo el sol frescura de caricia,
con sus ventanas verdes por donde el cielo pasa
y en la corteza dura cicatrices perdidas;
recogerá los ecos de músicas errantes,
vibrando como un arpa que se toca a sordina;
y cuando suene el grito de la tormenta loca
abrigará los miedos que en soledad palpitan.
Su savia de dolor, potente y victoriosa,
multiplicada en cantos, trocada en gallardía,
empinada al azul y en el lodo sembrada,
ha de ofrendarse a todos en dádiva sencilla.
Y tal vez una tarde, cuando estés viejo y solo,
y en el recuerdo se abran puertas de lejanía,
te ha de llegar un soplo de fragancia olvidada...
¡Sangre transfigurada en florescencia viva!
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Cómo y donde se encontraron es motivo de especulación
avenida arriba y abajo, rubios -laqueados
en inteligencia, sarcasmo, belleza, y dinero-
su nombre en los oídos de los corredores de bolsa
puedes verlos impecablemente acicalados
chequeando sus nudos Windsor en las cromadas
puntas de ala de sus zapatos.
El era tan hermoso que cuando entró
el cuarto cambió su eje del sur
al norte, la escena se detuvo y quedó suspendida en el aire
como si el peso de él hubiera inclinado el planeta
y todo hubiera comenzado a caerse lentamente.
Los martinis temblaron en sus frágiles vasos.
Una gardenia erupta un Vesubio de blanco contra el visón de ella
Estos dos no se habían encontrado. Hasta que lo hagan,
su trabajo será hacer caras al lado de su padre rico que
sujetado por un enorme bigote blanco,
(qué brillantez: en esta escena el cabello es dinero)
yace en el sobrio laqueado reluciente del ataúd.
Sobre su rostro severo pero amable algunos costosos lirios
se inclinan. El ha muerto; se enfurruña ella.
Pero esto hace mucho tomó el camino equivocado. Ahora estamos
en el Ritz donde, como hemos visto, el temblor del lugar,
los manteles en la mesa tan blancos, tan lisos,
se ven como si se hubieran desmayado. Cuando él entra,
dice ella, aquí no existe un aquí, vayamos calle abajo
a Izzy's. En la calle ha crecido el silencio. Ni la luna
puede moverse. Su mayor parte está granulada, imperturbable y siniestra al mismo tiempo,
no quiere moverse. Detrás de ellos las miradas fijas de pálido olor en el lobby del hotel,
un taxi transporta un manchón de exhaustos al lugar,
y una ciudad tambalea a sus pies mientras él la sigue como un preso
en la sentencia de esta historia.
Traducción por JDaniel Perrotta, de American Poetry Review.
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Mi memoria afilada en un borde, ![]()

Porque el polvo
empaña su ánimo
porque el viento acelera
el pulso ante su puerta
porque en su tejado la luna
es una metáfora tullida
porque el amor
no adereza su nombre
porque en la cama
-a pesar del marido-
sólo se santigua
y duerme
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Dios venía de una galaxia sin nombre ![]()

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¡Este oleaje denso de la sangre,![]()
"repetiré los nombres de todas esas cosas
que nos salvaban de morir"
rubén vela

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Yo que no sé el secreto escribí
la línea.
Ellas me dijeron
(a través de una tercera persona)
la habían encontrado
pero no cuál era
qué línea era. No dudo
ahora, más de una semana más tarde,
que han olvidado el secreto,
la línea, el nombre
del poema. Las amo
por encontrar
lo que no puedo encontrar,
y por amarme
por la línea que escribí,
y por olvidarse de ella
de modo que mil veces,
hasta que la muerte las encuentre,
pueden descubrirla otra vez,
en otras líneas
en otros sucesos.
Y por desear saberlo,
por el asumir
que allí hay
una suerte de secreto, sí,
por eso
sobretodo.
Traducción por JDaniel Perrotta.
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Limpios ojos tuyos, sin cenizas